Acabando la primavera

Se acabaron las fallas. Se acabó el ruido y los petardos. Pero este año hay algo que resiste, sigue lloviendo. Todos los años llueve por estas fechas y las moja, no falla. Pero este año las ha mojado, remojado y por si fuera poco sigue lloviendo. Sólo espero que no dure mucho, que la semana que viene nos vamos de viaje y no me apetece que nos llueva. Para una vez que voy a salir de viaje a disfrutar de unas vacaciones (aunque parezca mentira es la primera vez que me voy una semana de vacaciones) me gustaría disfrutarla al máximo.

En fin, parece que los días de sol se han tomado una tregua. Que se vayan ya las nubes que tiene que volver el buen tiempo antes del domingo. ¡Ya queda poco para las vacaciones!

Desaparecido

Desde luego, la gente me sigue sorprendiendo. Así en general, incluso aunque no la conozca. Lleva lloviendo aquí dos días (nada raro teniendo en cuenta el tiempo que dan para toda España) y esta mañana, al sacar al perro de paseo, se ha quedado el paraguas en la puerta para que no escurriera por casa. Pocas horas después he tenido que volver a bajar y a que no sabéis. ¡Me han robado el paraguas! Sinceramente, ya podían haber robado la cama y el somier que estaban justo al lado, así me hubiera ahorrado el tener que bajarlos y llamar al ayuntamiento para que los recoja.

Un paraguas viejo y descolorido… Hay que ver la gente como puede ser, y más entre vecinos. Por lo menos podían haberlo devuelto después del paseo. Nada, mañana fijo que me mojo de camino al trabajo como siga lloviendo. Como para fiarse de dejar algo en la puerta que no pese mucho…

Seguimos pasados por agua

Y sigue lloviendo. Madre mía. Hay mañanas en las que amanece despejado, y en un rato se arma la Marimorena y llueve a cántaros. Mi compañero asturiano dice que le han timado, que a él le vendieron que aquí siempre hacía buen tiempo y que es peor que allí, que por lo menos no hacía tanto calor y había menos humedad. Es lo que hay, un mes al año nos crecen escamas con tanta agua. El resto del año somos de secano.

Me temo que hoy voy a ser algo breve que ya me he pegado el primer telefonazo en la frente. Total, para ponerme a escribir incoherencias semi inconsciente. Siempre estoy a tiempo . Y otro telefonazo. Definitivame, voy a dejar el móvil en la mesita de noche que no quiero que se me caiga al suelo y tener que pagar una pantalla nueva…

¿Otoño? ¿Eso qué es?

Hace frío. Sé que no estoy contando nada nuevo (al menos por aquí), pero es que ha sido un cambio muy drástico en muy poco tiempo. 4 míseros grados tenemos ahora mismo, y llevo toda la tarde leyendo por Twitter que por aquí cerca está nevando. Y no me extraña nada. Aquí de momento sólo llueve, y no ha parado en todo el día.

Que sí, que aquí el otoño se ve bonito. Los árboles ya tienen mil tonos entre amarillo y rojo y algunos ya casi no tienen hojas. La verdad es que se nota la diferencia en el paisaje mucho más que en España. Pero ha sido un cambio muy drástico de temperatura. Si hace un mes estaba muriendo de calor y bañándome en la piscina, ahora mismo estoy junto a la estufa que la tengo a medio gas enrollada en la bata-manta (¡bendito regalo!). Casi 30 grados de diferencia en tan poco tiempo es un cambio muy brusco, y no parece que vaya a mejorar más de un par de grados con suerte.

Pero no os preocupéis, que ya me imagino a mi madre sufriendo porque yo pase frío. El gas nos sale gratis ya que lo tenemos incluido en el alquiler y la caseta y la caravana aíslan bien dentro de lo que cabe. Además, tengo unas sudaderas la mar de calentitas para andar por casa y voy bastante a gusto. Lo único que me mata es fregar los platos, que hoy al fregarlos se me han quedado las manos heladas a pesar de calentar una olla con agua. Me he pasado luego un rato con las manos sobre la estufa para volver a notarlos. Bueno, en realidad hay otra cosa que me mata, tener que ir a la ducha. Después de una ducha calentita (que por fin encendieron la calefacción y ya son más agradables) no me apetece nada pasearme hasta la caravana. Para esos viajes sí me viene bien mi chaquetón viejo.

Si el invierno se parece al del año pasado, va a ser muy largo. Hasta Abril más o menos. Pero como ya tenemos las chaquetas nuevas y al jefe de mi novio ayudando con la casa, no va a ser muy duro.

Y os dejo la anécdota del día. Esta mañana he tenido que irme unos minutos de la caravana, y no me he acordado que guardar un botecito de salsa se soja que sobró de ayer. Al volver, uno de los perretes lo había mordisqueado ¡encima de mi bata-manta! Castigados los tengo sin subir al mini-sofá. Claro, en la lavadora del camping no me cabe y de momento no puedo lavarla, así que tengo una bonita bata-manta con un aroma a salsa de soja que tumba de espaldas. Ahora los dos perretes se ponen locos pensando que hay comida cada vez que la muevo. Ale, aquí tenéis un post escrito con aroma a Sushi.

Adiós, verano

El verano se ha acabado. Definitivamente se acabaron los días de piscina y horno a tamaño industrial en mi salón. Y por supuesto las noches en tirantes viendo la tele. Ahora vuelve el jersey y la “piojosa” me acompaña por las noches. Poco falta para que saque los patucos de invierno de estar por casa. Y es que lleva desde ayer lloviendo y no tiene pinta de que vaya a parar.

Se suponía que este fin de semana iba a ser el último en el que pudiera darme un chapuzón en la piscina con los 30 grados que predecían, pero esta vez el hombre del tiempo ha fallado y ha tocado sacar el pantalón largo y el jersey. Y es que no hemos pasado de los 16 grados ni en plena tarde, cuando más calor hace. Vamos, otoño de toda la vida. Ya se va notando los días más cortos y las noches más largas. Pero sobre todo ya empiezan los anuncios y noticias de “la vuelta al cole”. Aquí en pocos días los peques volverán al cole.

Quién me iba a decir a mí que en pleno mes de Agosto tendría que tirar de mantas y calcetines para taparme del frío. Menos mal que la estufa la tengo cerca (situada estrategicamente en el salón) y me calienta los pies, porque soy de esas que se les enfrían en otoño y no los vuelve a sentir hasta finales de primavera. Este año creo que voy a tener los pies “anestesiados” durante muchos meses. Y aunque os parezca mentira, estoy deseando que llegue la nieve. Creo que este invierno pasado no tuve bastante, o quizá fue que mi suegra no me dejó disfrutarla. Pero este año voy a tener otra gran dosis (seguro) y voy a poder disfrutarla como nunca.

Y hoy me vais a permitir que le diga unas palabras a una de mis poquísimas amigas, que sé que es la única que me sigue de ellas. Se ha casado hace muy poquito y me lo he perdido.

Nena, he visto los vídeos de tu boda (anda que tenga que decirme el Facebook donde están…) y no sabes no mal que me sabe no haber podido ir. Me he tirado como 3 horas intentando verlos (mi conexión es, cuando menos, desesperante) pero ha merecido la pena. La ceremonia preciosa y muy sentida. Ni te imaginas lo que me hubiera gustado vivirla en directo tal y como era el plan. Pero la vida a veces nos aparta de esos momentos, queramos o no. Sigo esperando esas fotos por Whatsapp, y espero que lleguen pronto. Os deseo lo mejor en esta nueva etapa de vuestra vida, que sé que seréis igual o más felices que hasta ese momento. Y espero estar cerca para verte en el próximo gran momento de tu vida, que los niños tienen que llegar algún día. Sed felices y disfrutar todo lo que podáis.

Hasta luego, verano

Hoy hemos tenido un fenómeno un tanto extraño (al menos para mí) aquí en la zona. Hemos ido a hacer un par de recados al pueblo de al lado bajo un sol abrasador a unos 32 grados que nos estaban matando de calor en un coche negro y con el aire acondicionado estropeado. Pues imaginaros la sorpresa cuando hemos salido de vuelta al coche después de no más de 10 minutos en una tienda y nos hemos encontrado el cielo totalmente nublado y con unos 6 grados menos (según el móvil, que lo he mirado). Que yo esperaba una tarde de piscina y me encuentro unos minutos después una tarde de peli con sudarera y pantalón largo.

De camino a casa incluso han caído unas gotas, y nada mas llegar, se ha puesto a llover con una gran tormenta. Fresquito, lluvia y relámpagos a unos metros del camping que me han dado un susto de muerte mientras cocinaba y he visto caer un rayo en un árbol frente a la cocina. Por supuesto, se ha suspendido la sesión de piscina de las 6, y según he visto en las noticias, no creo que vuelva a bañarme en ella en lo que queda de semana.

Que ojo, un par de días refrescando no me molestan, que tener un pequeño respiro en el horno en el que vivo se agradece, pero me gusta la piscina y si ya me cuesta meterme con calor, ahora que tenemos fresquito otra vez es para pensárselo mucho. Quizá el agua no llegue a los 13 o 14 grados, y ahí si que ya no me atrevo.

Yo que le había cortado el pelo a Garrapatis (que ahora es “El pelao”) para que estuviera más fresquito pensando en los días de calor que hemos tenido y que pensaba que se mantendrían un poco más… ahora me va a tocar ponerle al pobre un jersey si refresca demasiado, porque lo que es pelo, le queda muy poco. Lo que nos ha sorprendido es que debajo de todo ese pelo ¿amarillo?¿marrón claro? ¿tono tierra indefinido? que tenía, resulta que las raíces son blancas, así que el perro ha estrenado nuevo look. Ahora es más blanco que la leche y solo le quedan oscuras las orejas y el hocico.

Está muy gracioso, porque parece que lleva un antifaz. La parte buena es que estos días nublados no tendré que ponerle crema protectora para que no se me queme, que el pobre bastante tiene con las rascadas que se está pegando en el cuello y que le pican.

En fin, toca guardar el bikini unos días (espero que no demasiados) hasta que vuelva el verano. Y por el camino que va, estoy a punto de sacar el pantalón del chandal y la chaquetilla que uso para estar por casa, que estamos a 15 grados ahora mismo y el pantalón corto no abriga.