A mitad de puente

¿Sabéis esos días festivos en que quieres hacer todo lo que no puedes hacer de normal y en lugar de descansar acabas rendida? Pues ayer no fue un día de esos. Fue más bien de los de no quitarse el pijama más que para ducharse. Menudo día de pereza continua. Me levanté a cocinar y porque me dio hambre (el niño que me mordisqueaba los tobillos puede que también influyera), que si no, ni por esas. De verdad, día perro donde los haya. 

Hoy en cambio nos ha cundido algo más. Hemos ido a comprar las maletas para el viaje (la que tenemos está para el arrastre) y a recoger los trajes de buceo para ir repartiendo en peso en las maletas. Sí, todavía queda algo más de una semana, pero prefiero ir haciendo cosillas ahora y no dejarlo todo para el último día. ¡Que ya no nos queda nada! ¡Que en breve estaremos en Tenerife disfrutando del sol y la playa! Que parece mentira que viva en la costa. 

Bueno, a por el segundo viaje de vacaciones que hago en mi vida. Solo espero que sea menos accidentado que el anterior. Con eso ya me conformo…

Fin de semana exprés.

Se acabó otra semana. Y esta se me ha hecho por un lado larga de narices y por la otra muy corta. Con tanto ajetreo, parece que hayan pasado un par de semanas en vez de una, pero ha sido un fin de semana tan corto… Con aquello de que ayer fuimos a trabajar a la tienda los dos y pasamos hasta las 21:30 allí metidos, pues se nos fue medio fin de semana trabajando. Estoy rendida. Estas noches en cuanto plantaba la cabeza en la almohada, ale, roncando.

Y seguro que hay alguien que se pregunta qué hace esta zumbada a las 3 de la madrugada de un domingo quejándose de cansancio y sueño. Pues muy fácil, he tenido la genial idea de tomarme un café está tarde. Y no uno pequeño precisamente. Lo bueno es que era casero de esos instantáneos y parece que se me empieza a ir el efecto. Ya empiezo a bostezar y esas cosas (¡bien!). Me temía que todavía me quedaran un par de horas con los ojos como platos bocarriba en la cama. Tengo suficiente con haberme perdido de momento 3 horas de sueño y que me queden 5 tirando largo. A ver si mañana tengo un rato y os cuento lo del piso. Eso si no me duermo antes de coger el móvil. No vuelvo a probar el café si no es descafeinado.

Maldito café…

Bueno, aquí estoy. Son las 2 de la madrugada y todavía no he conseguido dormirme. Si es que soy masoca. ¿Quien me manda a mí tomarme un café por la tarde? Con el cansancio que llevo encima y los ojos como platos. No aprendo. Ya me ha pasado varias veces y todavía no lo capto.

En fin, me he tragado 3 películas, me he hecho las cejas, me he puesto al día con un par de cosas que tenía pendientes… Y creo que va siendo el momento de empezar a contar ovejitas. Yo creo que se me acabará antes la paciencia que el rebaño…

Solecito de casi Noviembre

Parece mentira en las fechas que estamos y que todavía tengamos unas temperaturas tan buenas. Casi casi en Noviembre y todavía hay días que apetece ir a la playa. Sin ir más lejos, hoy mi madre ha celebrado su cumpleaños en El Campo (que yo me he perdido por culpa del trabajo, como no) y la mitad de los invitados han acabado en la piscina. Pegando tiritones, eso sí. Pero como machotes. Que vale que hace calorcito, pero el agua ya no se calienta tanto como hace un par de meses.

Ojalá hubiera podido ir a disfrutar de la fiesta, pero desde que soy una pluriempleada lo que es vida propia tengo lo justo. Sigo sin parar casi, y desde que tuve vacaciones en lo de las peinetas no he vuelto a tener ni un día libre. Quiero una vida. Pero por suerte o por desgracia, según se mire, me queda poco así. En un par de semanas ya volveré a disfrutar de los fines de semana y a tener algo de tiempo para hacer lo que quiera de día.

Tengo ganas de que las comidas que organizamos algunos domingos no acaben con un “me tengo que ir a trabajar” y hacer acto de presencia durante las horas que mi horario me permita. Ya son varios los días que quedo con mis compañeros de trabajo y acabo yéndome la primera por el trabajo. Luego me cuentan lo bien que lo pasaron jugando al Poker o haciendo el bruto. Y yo me lo pierdo.

En fin, ya me podré quedar más tiempo en un par de semanas y disfrutar como Dios manda. Hasta entonces, me seguirán amargando los fines de semana, que yo creo que no piensan en que detrás del delantal hay una persona con una vida propia y planes hechos para los días que puede. Esta semana que entra veremos, que se supone que sólo trabajo 6 horas en total y me veo venir que me va a tocar hacer unas cuantas más. Menos mal que tengo lo de la tienda, porque si no creo que el mes que viene iba a pasar la mano por la pared desde el día 1. Ya veremos cómo acaba mi último mes como pluriempleada (al menos de momento).

Misión imposible

Ufff… Qué abandonado tengo esto. No os miento cuando digo que desde el domingo que intentó escribir y me duermo con el móvil en la mano antes siquiera de empezar. El domingo vale, por culpa del incidente del café (luego os cuento). El martes no era persona por las secuelas del café. Pero parece ser que un día que no duerma bien implica 3 noches más rendida antes de cuenta. Y no es que no tenga cosas que contar (que las hay, y unas líneas más abajo lo ponsrá) simplemente no me tengo en pie cuando llega cierta hora.

El domingo íbamos a salir a bucear (otra vez) y el tiempo no acompañó y se suspendió (por tercera semana consecutivas. Así que entre intento fuimos a tomar un café. Maldita la hora es que me lo tomé sin más. Las 5 de la mañana me daban boca arriba con los ojos como platos. Claro, ya arrastrando las horas de sueño dos días… Un desastre con el puñetero café.

Bueno, ya contaré más que me acabo de despertar con el móvil a un lado mío con esto incompleto. Juraría que le sí a publicar hace 4 horas…

De puente

De puente. Así está casi todo el mundo, disfrutando del puente de Octubre en el pueblo o en la Conchinchina. Bueno, pues a mí me toca trabajarlo. Así qué disfrute el justo. Peli, pizza (o chino, según se tercie) y sofá son mis opciones en el tiempo libre que me dejan los trabajos. Porque se supone que nos han rebajado las horas, pero se las han apañado para joder el mayor número de días con el menor número de horas de trabajo. Vamos, que ni comen ni dejan comer.

Pero no os voy a mentir. Ya me trae un poco al fresco lo que digan los encargados. Hago mi trabajo y punto, total, ya a estas alturas poco puedo hacer por quedarme.

En fin, voy a apagar e irme a dormir, porque en la tienda eso del puente no lo acaban de tener muy claro, y ya llevo varios cacharrazos en la nariz. Tengo una falta de sueño…

¡Vacaciones!

Vacaciones… No sabría decir cómo las estoy pasando. Creo que las palabras exactas serían viviendo una vida normal. Con un horario que me permite dormir lo que necesito, ver a algunas personas, hacer cosas que antes no podía por falta de tiempo… Al fin y al cabo viviendo lo que todo el mundo tiene. Y oye, no está tan mal. Pero me está costando un poco relajarme. Así como hace unos meses me quejaba de la cantidad tan grande de tiempo libre que tenía, ahora me cuesta adaptarme a tener algo para hacer lo que necesito o simplemente me apetece.

Comidas, cenas, Trinas a las tantas, tiempo para mí… Me podría acostumbrar a este horario. De la decisión que tomen en la tienda dentro de un par de semanas depende el que siga así o que vuelva al punto de partida. Cruzo los dedos para que no sea así. Por fin tengo un trabajo que me gusta, realmente de lo que he estudiado y no quisiera perderlo por nada del mundo. Pero tengo una tensión en el cuerpo… Eso de que se vaya acercando el día en que tengan que comunicarme si sigo o no y no tener ni idea de lo que va a pasar me está matando, sobre todo con tiempo para pensar.

Bueno, de momento voy a disfrutar estos días que me quedan, que por delante tengo un fin de semana movidito. Sólo espero que no llueva o que al menos el mar esté bien para el domingo ¡que me voy a bucear de nuevo! Seguro que el agua está más fría que la otra vez, pero merecerá la pena. Inmersión de empresa. Me parece una forma estupenda de relajar al personal de una empresa. Así que nada, a disfrutar de lo que queda. Mañana al trabajo y para medio día empezaré con mis dos días y medio libres por completo. ¡Dos días y medio! Estoy que ni me lo creo…