¡Sorpresa!

Bueno, mi madre me dijo que no lo contara todavía por aquí que quería contarlo ella a ciertas personas, pero se acabó, me toca. ¡Hay un nuevo miembro de la familia en camino! Nos enteramos el sábado, y ayer lo hicimos público. Así que a estas alturas media Sevilla, parte de Asturias y Denia debe saberlo. 

La verdad es que todavía me cuesta creerlo, es como si hablara de otra persona. Hasta mañana que vaya a la primera cita, creo que ahí empezaré a creérmelo. Culpa de esto es que me encuentro como siempre, sin molestias de ningún tipo (el dolor de cabeza que tengo ahora mismo no cuenta) y en general estupendamente.

Bueno, ya os iré contando cómo va la cosa. De momento voy a intentar dormir, que aunque estoy que me caigo de sueño desde hace dos horas, no consigo dormir. ¡A ver qué me dicen mañana!

De vuelta

Soy un desastre. Ya ni sé cuándo fue la última vez que escribí por aquí. Vergüenza debería darme. Pero la verdad es que mi vida ahora mismo es un poco monótona (que no me disgusta, ya era hora de un poco de estabilidad) y el trabajo me tiene completamente absorbida. La única novedad que hay ahora mismo en mi vida es que la familia ha aumentado. El otro día hablando con mi madre me di cuenta de que no os he hablado de Luna, la perrita que adoptamos hace ya unos meses. 

Es de la misma raza que Rafita, y cuando llegó a casa era todo amor. Sólo quería mimos y estar con nosotros. Ahora (ya hace varios meses) muta en gremlin de vez en cuando. Tenemos en casa una perra bipolar. Si, bipolar. Lo mismo está encima tuya dando besitos que se gira, te gruñe e intenta morderte sin motivo. Y muerde, vaya si muerde. Todavía tengo las marcas de hace 4 meses cuando me mordió en la mano. Eso y la alergia que pillé con la vacuna del tétanos que me pusieron (luego explico). 

Tiene mala leche, mucha, y a Rafita lo tiene amargado. Le muerde, no le deja comer, si alguien lo coge en brazos se lo quiere comer… Desde que tuvo a los cachorros y se pasa el día tumbada con ellos Rafita ha cogido peso. Es lo que tiene el que no te acose un gremlin psicópata, que te relajas. Hasta le ha cambiado el carácter estos días. Pobrecito, lo mal que debe haberlo pasado estos meses atrás…

Bueno, explico. Cuando me mordió la perra en la mano (vaya dos colmilladas me dio, tocó hueso) no estaba segura si la vacuna del tétanos que me puse hace años todavía valía, así que fuimos al médico por si acaso. Me pusieron otra, pero lo que no me dijeron es que podía sufrir una reacción alérgica. Desde entonces me duele el hombro en el que me la pusieron si levanto el brazo por encima del hombro. No es un dolor insoportable, pero sí bastante molesto. Esto no sería tan malo si no fuera porque de vez en cuando me falla y me cede cuando llevo peso. La siguiente vez que fui al médico se lo dije, y me contestó que esa alergia puede durar mucho, puede que todavía me tire así varios meses más. 

En fin, como punto final os dejo una foto de los nuevos miembros de la familia. Están para comérselos…

  

24 horas

Estoy que no me lo creo. ¡Tengo 28 horas libres seguidas! Hoy he tenido libre por la tarde y hasta mañana por la noche no trabajo. Y por primera vez me está cundiendo el tiempo. Nada más que hoy me ha dado tiempo a limpiar la casa, tener cena con la familia y salir a tomar algo con mi prima y mi mejor amigo. Eso si, ahora mismo estoy que me duermo por las esquinas. Pero como mañana no madrugo…

Así qué nada, hoy lo dejo pronto que no quiero que se me vuelva a caer el móvil al suelo y se rompa la pantalla de nuevo. Que ahora que lo pienso, tengo un montón de cosas que contaros, pero la cabeza no me da para más la mayoría de los días. A ver sí mañana sigo en racha y también me cunde poniéndome al día con las cositas del blog, que ya está bien. Y como gustazo final de la noche, voy a apagar todas las alarmas que tengo para mañana. ¡Todas y cada una! De verdad que todavía no me lo creo…

Con visitas

Hoy ha llegado parte de la familia desde el sur. Ojalá tuviera más tiempo para verles. Pero claro, tengo trabajo básicamente por la gente que está de vacaciones, así que va a ser complicado. Pero sorprendentemente estos días están siendo más tranquilos de lo normal. Viene gente, sí. Pero algo menos que el mes pasado. O al menos eso parece, porque ahora ya no vienen todos de golpe, vienen más ascalonados durante la noche.

En fin, que siga así la cosa. La semana que viene va a ser un poco intensa, pero si siguen el ritmo de estos días será mucho más llevadero. De verdad, se me ha pasado este mes volando…

Triple cumpleaños

Que ya no estoy yo para estos trotes. Ya he pegado dos cabezazos contra la cama intentando contaros la cena de cumpleaños a la que hemos ido hoy.

Han juntado tres cumpleaños y han decidido hacer hoy la fiesta para todos. Y vaya fiesta. Habían mil cosas para picar, beber… Lo único que me faltaba era mi novio, que hoy le tocaba trabajar en la ciudad. Pero ya le queda poquito, el lunes va a ir a conocer su lugar de trabajo y el martes a currar donde le toca. Va a tener de día libre lo justo.

Nos hemos reído un montón con las tonterías que algunos tenían allí. Pero el que peor ha acabado ha sido el yerno de uno de ellos. Le pilló a traición y de dio un beso en la boca. Me imagino a mi padre intentando darle un beso en la boca a mi novio sin que lo mande a freír espárragos. Es que yo no sé qué tiene la sangría casera que hacen que los pone a todos cariñosos perdidos.

Bueno, hoy os dejo prontito que de verdad, cada vez voy escribiendo más lento. A ver si mañana os lo puedo acabar de contar, que ya he tenido que borrar varias frases con cosas escritas sin sentido. Ese chupito se me ha subido a la cabeza…

Para echarse a temblar

Que me gustan las tecnologías es algo que sabe cualquiera que me conozca un poco. Si tiene botones, me gusta. Y si la pantalla es táctil, me entusiasma. Pero más me emociono si puedo destriparlo a gusto. No puedo evitarlo. Eso de quitarle la tapa o abrir todos y cada uno de los menús para ver qué función tienen hace que se me pase el tiempo volando. Y me da igual que no sea nuevo, siempre ando buscando la manera de darle otro uso. Y anoche lo conseguí.

Mi madre retiró un móvil hace algunos meses porque estaba algo cascado, habían cosas que no le funcionaban y se le había quedado pequeño. Yo lo había rescatado de un estante porque el mío andaba peor (el mnóvil pequeñito, el grande lo cuido mucho y no lo pienso retirar hasta dentro de bastante) y anoche me dediqué a repararlo. Buscando por internet encontré cómo hacerlo y ahora tengo un móvil pequeñito que por dentro parece nuevo. Los fallos ya no los tiene y funciona a las mil maravillas.

Pero el tema de hoy no es ese. Mi suegra ha llamado. Ojalá os pudiera dar más detalles, pero mi novio me ha hecho un pequeñísimo resumen por whatsapp y tampoco yo los tengo. Hoy se ha enterado de que su hija se casó la primavera pasada. ¡Ni siquiera lo sabía! No, a pesar de estar todos en Alemania no nos invitó con la excusa de que no sabía cómo contactar con nosotros. Nos lo contó 4 meses después.

Por otro lado tampoco es tan extraño, mi novio y yo sólo la hemos visto 1 vez en estos casi 4 años, y con su madre hace casi lo mismo que no se habla. Pero por supuesto la madre tiene un enfado de tres pares de narices. ¡Y nos ha pedido su número para llamarla ella! Que tiemble… Seguiré informando, que este tema va a traer cola.

Otro viaje más…

Definitivamente, estoy hasta el moño de coche. Tanto viaje me tiene con la cabeza perdida del todo. Porque tenemos que volver a casa de mis padres, que si no, me negaba a subirme otra vez para trayectos de más de 20 minutos. Este medio día llegamos a casa de la familia aquí en el sur y de verdad que sigo notando que el cansancio del anterior viaje lo estoy arrastrando.

El viaje ha ido bien, con mucho viento pero casi sin lluvia. Íbamos en dos coches y eso de tener que hacer de GPS mientras intentaba contestar a los whatsapp de mi madre sobre el apasionante tema de quien tenía el cuanta kilómetros estropeado, es complicadillo. Un frío que hemos pasado en una de las paradas… ¡pegando tiritones! Lo que no he hecho en Alemania, lo he hecho aquí y casi con sol.

Tal y como temíamos, Kody en cuanto subió al coche nos miró con cara de pena y no fue capaz de relajarse en las 6 horas que ha durado el viaje. Ha llegado a casa de mi abuela cansadísimo. ¿Lo malo? Mi abuela está convencida de que Kody es un perro muy grande. Al pobre le toca dormir en una cesta que hace unos días le compramos para que se fuera acostumbrando, porque para colmo va soltando pelo y deja el sofá perdido.

Y aquí estoy ahora, combatiendo el frío mientras escribo el blog abrigada con las mantas de una mesa que tiene un brasero como los de antes. Si es que estas cositas no cambian nunca. Lo que echo de menos y me tenía que haber traído para el viaje y estar en casa es la batamanta. Lo que la hubiera agradecido…