Entonces esperemos a mañana

Bueno, después de haber estado esperando todo el día, no me han llamado de la oferta de trabajo a la que fui el otro día. No me he despegado del móvil ni un segundo (vamos, como todos los días, que sin móvil no tengo internet) mirándolo cada rato no fuera a ser que me perdiera algo. Pero nada, la llamada no ha aparecido.

Ya por la tarde hemos llamado (bueno, yo no, mi novio, que si llamo yo no me entiende ni el tato) a la empresa y nos han dicho que el dueño ya se había ido, que llamáramos mañana. Así que nada, toca esperar otro día más para ver si al final me dan una oportunidad. Pero yo no pierdo la esperanza, y quizá mañana cuando llamemos nos digan que sí y pueda ir a hacer la prueba.

Que de verdad necesito trabajar, me subo por las paredes durante el día, necesito hacer algo y sentirme útil. Y no vamos a negarlo, un dinerito extra tampoco nos vendría mal todos los meses.

Por otra parte, me he sorprendido a mí misma (y a mi novio) estos días cuando al ver la tele me he dado cuenta de que voy entendiendo algo más de lo que escucho por la tele. Él me traducía algo y yo ya lo había entendido. Suelen ser frases cortitas, pero por lo menos ya no me suena todo a chino.

Incluso fui el otro día a comprar el pan yo sola y no me dio pánico cuando tuve que decirle a la dependienta lo que quería comprar (que oye, los números me los sé bastante bien, algo el algo).

Poco a poco el idioma avanza. Y el trabajo… bueno, estoy impaciente por una respuesta (o alguna otra llamada), pero es cuestión de tiempo. El que no se consuela, es porque no quiere.

Un pequeño avance

Bueno, hoy he tenido la entrevista como ya sabéis y la verdad es que después de las anteriores iba un poco desanimada. Eso de que categóricamente me rechazaran para los trabajos nada más darse cuenta de que realmente no sabía alemán (a pesar de haberlo puesto en el currículum muy clarito) desmoraliza a cualquiera. Pero hoy llevaba mi camisa de la suerte, y podéis llamarme ingenua, ¡pero funciona!

Primero os aclaro que todavía no me han dado el trabajo, ojalá. Pero al menos me han atendido, me han explicado el trabajo y estoy en vistas de que el martes me digan cuando tengo la prueba. Resulta que no es para trabajar 1 hora todos los días, sino 6 horas 5 días a la semana. Y no de limpieza del local, sino como friegaplatos. No me entusiasma, pero es un trabajo, y si encima me lo dan, pues ya redondo el tema.

Está muy cerquita de casa y podría ir en bici tranquilamente. El local es una pastelería que también tiene restaurante. Tengo experiencia como camarera, pero claro, si no entiendo lo que me piden para comer, mal vamos. Con los platos no tengo que hacer amistad, así que sin problema. Lavar es universal vayas donde vayas.

Tiene ya varias chicas que van a hacer pruebas este fin de semana, y el martes me dirán si me hacen prueba o no, porque si alguna de ellas le gusta, está claro que no me van a coger a mí, yo haría lo mismo. Antes que a una que ni entiendo bien, cogería a una que me entendiera. Pero oye, yo soy muy positiva, y no me han rechazado, así que he vuelto contenta a casa.

Me da esperanzas de que aunque este trabajo no me lo den, haya otros que sí. Sin malas caras, se lo ha explicado a mi novio sin poner ninguna pega (y sigo alucinando porque a él no le han ofrecido nada como en TODAS mis entrevistas anteriores) e incluso me ha hablado un poco en inglés supongo que para ver si lo entendía. No puedo quejarme. Ojalá hubiera más gente así.

Contenta no, lo siguiente, porque aunque el trabajo de momento no sea mio, ya me llegará si este no cuela. Que quizá no me ha rechazado por educación, pero al menos ha conseguido que no me deprima otra vez por culpa del idioma. Que yo le pongo empeño, de verdad, pero puede conmigo. En fin, la semana que viene os contaré si al menos voy a hacer la prueba. Hasta entonces, a esperar.

Lo que son las cosas…

Lo reconozco, y me da un poco de vergüenza admitirlo, pero he cogido un vicio aquí en Alemania del que nunca había tenido un impulso en España. Me he enganchado a los “realitis” alemanes (que no a los americanos, sólo a los de aquí). Quizá se deba a ese puntito masoca y hasta un pelín psicópata que vengo arrastrando desde que puse un pie por estas tierras (gracias, suegra, aunque sé que no me lees).

Y es que me gusta ver como a unas pijitas se las llevan a donde Cristo perdió el mechero y las pasan canutas. Me encanta. Chicas y chicos de ciudad muy mimados de esos que aspiran a chupar del estado toda la vida sin mover un dedo que se los llevan a algún pueblo perdido de India, África o donde les dejen plantar el chiringuito en casa de alguna familia autóctona. Esos y los que incluyen un cambio de look a traición. Con la de llantos histéricos de pijas que me he reído… Pero hoy me he visto obligada a confesar por una razón de peso. El próximo programa lo hacen en un sitio un tanto familiar.

¡Se llevan a los niñatos a España! Si, señores, se los llevan a España a putearlos un rato largo. Se ve que lo de los reportajes de fiesta ya están muy vistos y los están cambiando por otro género del que no acabo de ver el sentido, o al menos no debería. Los van a soltar con una familia en un pueblecito del que no he sido capaz de descifrar el nombre por la mala pronunciación del mismo. Por un lado me alegro de que por fin salga algo en la tele teutona referido a España sin que sea Maloooorca, pero por otro pienso que nos están pintando como retrógrados. Que igual el programa luego merece la pena y no nos pintan tan mal, pero no sé, no me acaba de hacer gracia.

He de decir que sin mi traductor personal no entendería demasiado (un llanto en igual en todos los idiomas) me perdería algunos detalles. Pero como me puedo reír sin entender demasiado… Lo único bueno que se me ocurre es que este al menos entenderé lo que dicen los de la familia de acogida, que sólo lo subtitulan. Y me juego el cuello a que alguno de los niñatos suelta algo referente a Maloooorca por algún lado. Si consigo no perderme en el día de la semana que vivo, os lo contaré.

Estáis avisados, si habéis oído a una pija o a un pijo rubios diciendo una y mil veces “scheisse” con unas cuantas cámaras cerca y os han grabado, estaréis en la tele pública en unos días. Ya veremos qué imagen dan.

Hablando alemañol

Hasta que una no se va a vivir a otro país, no piensa que las series y las películas puedan estar en otro idioma que no sea Español o inglés. A día de hoy ya no me suena tan raro, pero he de decir que los doblajes que hacen al alemán son un poco… “sosos”.

Todo esto viene por la película que han echado hoy a medio día. Una de esas americanas que no sé si llegaron al cine, porque el argumento es de esos que ya están muy trillados. Una búsqueda del tesoro, en concreto del Dorado (lo sé por el título, que si no, ni papa). Claro, salía el típico buscador de tesoros con su cuadrilla (el gracioso y la maciza) que eran perseguidos por un ejército, y lo mejor es que cuando hablaban entre ellos (los del ejército) lo hacían en “Español”. Sí, lo pongo entre comillas, porque hasta a mí me ha costado entenderlos.

Para que os pongáis en situación, si una panda de alemanes hubieran llegado hace un par de meses a México, así hablarían. Que digo yo, si hablan mejor el alemán que el español, ¿para qué se molestan en cambiar de idioma continuamente? Igual los que hicieron el doblaje de la peli pensaron “que hablen como quieran, total, sólo van a entender los subtítulos”. Podían haber hecho como pasa a veces en el doblaje español y dejar los trozos en otro idioma tal como es en la original, pero no, aquí tienen que doblarlo todo. Bueno, casi todo, porque eso de las canciones en algunas pelis o series… como que no.

Claro, cuando se pasan media peli hablando en un idioma que no es alemán, una espera un poco más de esfuerzo por hacerse entender entre ellos. Yo esperaba que en cualquier momento uno de ellos soltara un “¿locualo?” porque de verdad que no me enteraba ni de la mitad.

Si yo me pusiera a hablar en alemán ahora mismo creo que estaríamos a la par, pero si mi trabajo dependiera de que pronunciara algo sin entenderlo, creerme que le pondría un poco más de ganas.

Si queréis otro día os destripo la versión alemana de Los Simpson, que también tiene tela. Y a aquellas que vivís en otro país, ¿también la lían con el doblaje cuando hablan español?

Un poco más cerca

Hoy por la tarde he tenido uno de esos momentos de “esto ya lo he vivido”. Comenzó exactamente igual que el domingo antes de la tormenta. Viento fuerte que se oye a lo lejos, yo corriendo a plegar la sombrilla, cerrando la puerta con llave para que el viento no la abra y al poco truenos que se van acercando.

Menos mal que la tormenta de hoy ha sido más suave que la del domingo, y que la gente ya había tomado precauciones. De todas maneras el viento ha levantado mucha porquería y ha arrancado alguna rama, aunque esta vez no han habido daños. Ha estado lloviendo un par de horas, pero se un modo mucho más suave.

La tormenta ha pasado de largo varias veces por encima de la caravana, que el viento cambiaba de dirección y ha vuelto un par de veces. Pero estas las he podido disfrutar, y como veo el cielo varios kilómetros a la redonda, los rayos eran espectaculares. En un cielo lila de fondo, se veían claramente, y han que reconocerlo, precioso.

Pero lo que realmente me ronda la cabeza hoy es… ¡que hoy hace 3 meses que estoy empadronada! Así a la ligera quizá no os diga mucho, pero es que resulta que ya puedo pedir un curso de alemán sin que me cueste un ojo de la cara. En un par de días, cuando podamos ir a la ciudad, iremos a pedirlo, y con un poco de suerte en Septiembre empezaré “el cole”. Yo que pensaba que para mí se habían acabado los estudios y mira por donde no es así.

Estoy contenta, porque si lo conseguimos, en unos meses habré dejado de chapurrear alguna palabra alemana entre mucha inglesa y demasiados gestos y por fin podré entender esas series que veo en la tele y tanto me gustan. Sé que me va a costar, que es un idioma complicado. Pero entre que ya entiendo alguna palabra y que tendré un profe, va a ser mucho más sencillo que el modo freelance.

Según dicen, habrán más tormentas, y probablemente alguna más fuerte que la del domingo. Pero a mí la alegría de hoy no me la quitan, porque estoy a un paso de tener muchos derechos a los que hasta el día de ayer no podía acceder. Pero eso os lo iré comentando a medida que yo me entere bien. En un par de días, empieza lo bueno.

La madre postiza

Que tengo que aprender alemán es algo que ya sé desde hace tiempo, pero que me recuerden constantemente que mis avances son pocos no me hace ninguna gracia. Y es que la primera vecina con la que hicimos amistad cuando llegamos aquí parece que se empeña en decírmelo una y otra vez. Que yo sé que no lo dice con maldad, pero de vez en cuando sobra.

Hoy hemos ido a verla y ha repetido unas 15 veces que debo aprender alemán. Que sí, que lo se, que ya se ocupa la tele y la gente a mi alrededor de recordármelo constantemente y es imposible que se me olvide. Pero me resulta muy complicado hacer avances rápidos sin un profesor que me ayude. Alguien podría pensar que mi novio puede enseñarme ya que él es bilingüe, pero ya os digo que no es una idea viable. Lo más probable es que se desesperara conmigo y acabáramos tirándonos cosas a la cabeza.

Que yo ya voy entendiendo algunas palabras en las conversaciones y de algo me entero, pero no puedo avanzar más rápido yo sola con libros o webs. Creerme, lo intento, pero es un idioma muy complejo para aprender desde cero de por libre.

Pero lo que más gracia me ha hecho es que dice que la semana que viene me va a teñir el pelo y me lo va a cortar. Ha mirado horrorizada las raíces negras que llevo y le ha preguntado a mi novio si no me compra el tinte. Mira, que me ayude a teñirme la mata de pelo que tengo no me molesta, además no ensuciaría toda la caravana, que cuando me toca lavármelo parece que he matado a alguien. De todas maneras, he de decir que ha llegado un punto en que el tema raíces me da igual, me gusta como lo llevo. Pero que me lo corte… A parte de mí nadie me ha tocado en pelo en 5 años, y dudo que lo vuelvan a hacer.

La última vez que pisé una peluquería, pedí que me cortaran el flequillo y a lo tonto me cortaron un palmo y medio de melena. Mis compañeros me hacían la broma de decirme que parecía que iba a mi primera comunión. No maté a la peluquera de milagro. Desde entonces me desgracio el pelo yo sola en casa, que al menos me sale gratis y si sale mal es culpa mía.

Tendré que tener cuidado cuando la vea, que cuando esta señora se empeña en algo es terrible y no para hasta conseguirlo. Pero en este caso creo que no va a salirse con la suya. No tendré el pelo más bonito del mundo, pero me ha costado años tenerlo así y no voy a dejarme engatusar para cortarlo (no, mami, no me lo voy a cortar hasta que no me pegue el venazo, por mucho que me lo digas).

Los celos vuelven al ataque

Los celos son muy malos, pero no siempre para quien los tiene. Si no, que me lo digan a mí. Que soy la que está sufriendo un ataque de celos que no me implica directamente y que realmente no se como ponerle remedio. Y si os preguntáis quién está celoso, es mi suegra. De mi madre.

Hoy ha hecho una de sus llamadas, una más o menos neutro. No ha sido ni mala ni buena. Pero ha repetido varias veces que si yo hablo con mi madre muy a menudo por el whatsapp, por qué no le hablo a ella también, aunque sea por email ya que su móvil es del año de la pera. Y seguro que ahora es el momento en que alguien dice “bueno, eso no es tan malo”. Centraros. Es la misma persona de la que hablo en “Tres meses con la suegra”, con sus manías y paranoias. Que va todo junto en el pack.

Claro que podría hablarle a ella, pero ¿qué le cuento? ¿Suegra, eres famosa en un blog que sale en internet y que te pone a caldo? No es plan. Yo al menos me lo tomaría mal. Tampoco es cuestión de contarle que sigo usando suavizante para la ropa en cada lavado o que compro bolsas para llevar la compra cada vez que voy. Ni os cuento si le digo que le he traicionado y que ahora compro en Neto en lugar de ir al Aldi. Igual le cuento eso y nos deshereda.

Bromas a parte, no sé que contarle. Más de la mitad de las cosas que escribo aquí se las tomaría a mal, y la otra mitad no las entendería. Por mucho español que sepa, las bromas no las coge ni por casualidad. Y si me pongo a practicar alemán con ella, igual me coge a mí una depresión.

Hablando de alemán y depresión. Hoy a salido en la tele Guardiola (para los pocos que no lo sepan el ex-entrenador del Barça) hablando en un alemán bastante decente. Deprimente. Yo llevo aquí ya unos meses y a penas puedo “mantener” una conversación con muchos gestos, algo de alemán y de inglés. No se cuanto tiempo lleva aprendiendo, pero que pueda dar una rueda de prensa, me ha deprimido. Que seguro que tiene un profesor particular (y que no cobra precisamente poco) que le hace avanzar muchisimo en poco tiempo, pero como yo no puedo permitírmelo, me jodo y bailo.

Yo que estaba tan feliz en mi propio mundo donde la suegra habla con mi novio directamente y donde pensaba que avanzaba algo con el alemán, y hoy han roto mi burbuja. En fin, toca aguantarse y escribirle de vez en cuando, aunque mi novio tenga que decirme el qué.

Y bueno, ya podéis leer la actualización de “Tres meses con la suegra II”, y aprovecharla, que quedan poquitas  entregas por poner. ¡Que lo disfrutéis!