Se me quedaron en el tintero

Para todos aquellos que ayer entrasteis aquí entre las 22:00 y las 00:00, deciros que no estaba previsto que saliera tan pronto. Todavía le faltan algunos retoques y la idea es ponerlo en marcha ya cuando esté en mi pueblo. Paciencia, que todo llega. ¡Sobre todo nuestro viaje! Nos quedan algo más de 24 horas para ponernos en marcha. ¡Estoy que ni me lo creo! Todavía no me he hecho a la idea de que volvemos. Parece mentira.

Ayer me se quedaron un par de cosillas que contaros, pero se me estaba quedando un post ya muy largo y mejor dejarlo para hoy. Sinceramente, una de ellas fue porque me olvidé de contarla con el tema de las fotos. En el mercado navideño, había uno de los puestos que tenían algo así como turrón. ¡Turrón en Alemania! Tenían “del duro”, de almendras, chocolate… pero a precio de caviar. Por supuesto, no compramos nada sabiendo que en pocos días disfrutaremos el de verdad (aunque sea del Mercadona, que bien rico está). Pero nos paramos y empezamos a comentar entre nosotros a cual nos recordaba cada uno. Y mi novio, por ser simpático, les dijo a los dos alemanes que había detrás del mostrador que eso en España se llama turrón y es muy típico. ¿Y cual fue la respuesta de los alemanes? ¡Que no, que eso era típico sólo de Francia! Vamos, me vas a contar a mí que en España no se venden toneladas y toneladas de turrón. Anda ya…

Y ayer fue el último día de trabajo de mi novio en el camping, y le preguntó al hijo de la dueña más o menos lo que nos tocaría pagar después de todas las horas que ha echado trabajando para él. Y buenas noticias, muy probablemente se nos quede en menos de la mitad de lo normal, y con un poco de suerte nos tocará pagar sólo el gas que hemos consumido este mes de Diciembre. ¡Igual se nos queda en unos 100€! Por si acaso, hoy les hemos invitado a unas pizzas para sobornarle un poco. Que ya que el pizzero andaba con tonterías para pagar, nos hemos llevado 3 de las grandes. En casa estamos los 4 llenos, que hasta los perretes han pillado aunque sean los bordes. Dios mío, estoy que si me muevo reviento. Qué ricas están. Si no fuera porque el pizzero es un fantasmón de cuidado y no quiero verlo ya ni en foto, me daría hasta pena no volver a probar esas pizzas.

En fin, mañana es nuestro último día aquí. Y nos espera una jornada ajetreada con todo lo que tenemos que hacer. Pero si el tiempo acompaña mañana por la noche, ya de madrugada, será el momento de ponernos en marcha. ¡Qué poquito nos queda! Y las rayitas del suelo las va a limpiar la señora de la limpieza.

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¡Al mercado navideño de la ciudad!

Lo primero es lo primero. Ya hemos vendido el coche. Hoy el tipo ha venido a pagarlo y recoger los papeles. Así que ahora sí que sí, lo tenemos todo listo para marcharnos. ¡Bien, bien! Y como estamos tan contentos, pues nos hemos ido a la ciudad a celebrarlo visitando el mercado navideño.

Entrada

Qué olores, qué de luces, QUÉ DE GENTE… Es muchísimo más grande que el del pueblo. Enorme. ¡Tremendo! De hecho, si no fuera porque parece que mi novio viene con GPS incorporado de fábrica, nos habríamos perdido varias veces. Incluso dudo que hayamos visto todos y cada uno de los pasillos en las 2 horas que hemos estado.

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Y yo sé que cuando una se mete entre la multitud (recordad que llevo sin ver tanta gente junta casi un año) se arriesga a que le pase de todo. De hecho, me han golpeado (mierda niñato con algo cuadrado en la mano…), me han pisado, me han apretujado hasta el punto de poder levantar los pies del suelo, y llevar comida en la mano sin que nos la tiraran ha sido toda una hazaña. Entre que soy bajita y que había tantísima gente, cualquiera sacaba una foto en ese momento. He tenido que dejarlas para sitios con algo menos de gente. Por ejemplo, la entrada a la catedral donde han situado el mercado navideño. Si no me equivoco, es la más alta de Alemania y una de las más altas de Europa. Impresionante.

puerta catedral

Había de todo. Desde los típicos puestos de adornos navideños de todos los materiales y colores hasta unos con cacharros de cocina o pantuflas. Pero uno de los más impresionantes era uno dedicado a adornos de cristal que habían montado un pequeño taller justo al lado y andaban allí haciendo figuras de cristal realmente bonitas y complicadas en directo. Si no fuera porque una bolita costaba 20€ y que es casi seguro que no aguantaría el viaje, me hubiera llevado una. Lo que sí nos hemos llevado ha sido un gorro nuevo para mí y un par de paquetes de frutos secos caramelizados. Madre mía, qué ricos. No hemos podido esperar a llegar a casa y en el tren han caído algunos. Aquí tenéis el espectáculo (o lo poco que podía ver yo).

espectaculo cristal

Por supuesto, otra taza más ha caído. Y la nota graciosa la ha puesto la señora que recogía los platos en una ventana donde te devolvían el dinero. Resulta que sabía español y parece que ha estado en España una buena temporada, porque hablaba con un tono de voz muy alegre y alto. Nada usual por aquí.

Y a la vuelta para casa nos hemos topado con una tienda que tenían en el escaparate pantuflas. Pero no unas cualquiera, al precio que tenían marcado yo creo que deben darte un masaje mientras te calientan los pies, porque en esa misma tienda te vendían zapatos de vestir por 10€ más. No lo entiendo. ¡Qué son unas puñeteras pantuflas! Y para ser sinceros, en el mercadillo de mi pueblo venden unas muy parecidas a 5€. Para que veáis que no exagero, aquí os pongo la prueba gráfica.

pantuflas

En fin, ha sido un “fin de fiesta” precioso y agotador. Me duelen hasta las pestañas de lo que hemos caminado y empujado para abrirnos paso. Toda una experiencia. Tengo más cositas que contaros, pero mejor las dejo ya para mañana, que se me está haciendo una entrada interminable. Ale, ahora ya sí que me puedo volver a España contenta. Que aunque al final no encontrara los dulces que andaba buscando, han aparecido otros que me han gustado mucho. ¡Y en un par de días nos pondremos en marcha! Que sí, esto de la navidad aquí es muy bonito, pero como con la familia no hay nada.

PD: La entrada anterior se ha publicado por error, no tenía que salir hoy. Mami, sé que me vas a matar. En unos días lo tendréis de nuevo, pero esta vez todo completo y en orden. El programar las entradas me ha jugado una mala pasada. ¡Perdonarme!

Al mercado navideño de nuevo

Estoy que lo tiro, señoras y señores. ¡Dos posts seguidos con fotos! Porque hoy hemos vuelto al mercado de Navidad y sí lo hemos pillado abierto. Me hubiera gustado ir a verlo de noche, pero igualmente es bonito. E insisto, grande para lo que es el pueblo en sí.

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Al llegar parecía que no había mucha gente, pero nada más entrar por la puerta aquello estaba bastante concurrido. Puestos de todo tipo, con comida, productos artesanales, bisutería… No muy diferente a un mercadillo de esos medievales que se hacen estos días por España si no fuera por los abrigos que lucen los clientes.

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La diferencia es en la bebida típica de aquí, el vino caliente con miel. Y aunque a mí no me gusta absolutamente nada el vino, lo he probado, que luego no se diga que al menos no hice el intento. Y para muestra un botón.

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La bolsa va llena de dulces que hemos comprado, todos rellenos de mil cosas distintas. Y la taza como yo digo es la oficial de este año, todos los puestos tenían la misma. Por un euro te la puedes quedar después de beberte el vino caliente. Y tan caliente que está que me quemé los morros al probarlo. Pero la taza es muy cuca y compensa.

Fuimos buscando unos dulces que Auslanderina dijo que había probado en un mercado de estos, pero para mi desgracia, aquí no se venden. No sé si en otros pueblos sí, pero después de preguntar a alguna gente si sabía donde comprarlos no sacamos nada en claro mas que era algo típico del norte y que aquí no se vende. Nada, de momento me quedo con las ganas de probarlo.

Hemos estado más o menos una hora y nos hemos tenido que ir porque mi novio entraba a trabajar, pero me ha dado tiempo a hacerle una foto a los pollos raros. Aquí los tenéis, que parece que lleven abrigo. ¡Lo elegantes que van los pollos, oiga!

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Ahora sólo queda esperar que haya posibilidad de ir al de la ciudad, que tiene que ser mucho más grande. Lo que sí se repetirá será lo del vino caliente, pero yo no caigo dos veces. Con una de quemarme la boca para que no me guste, sobra.

¡Sólo nos faltan 11 días para irnos!

El espíritu navideño en pleno apogeo

Hoy os traigo un post con fotos. Hemos tenido una mañana interesante y con cosas muy curiosas a parte de la nevada que nos ha caído de camino. ¡Y por supuesto no podía quedarme sin compartirlas con vosotros! Prometo que no es un reportaje fotográfico, que tampoco me he vuelto loca.

Ayer, después de horas de viento, sin previo aviso comenzó a nevar. Y vaya si nevó, esta mañana todavía quedaba bastante, y los perretes se han vuelto locos jugando en el jardín. No les entusiasma eso de que se les congelen las patitas, pero parece que se les cargan las pilas y no paran de correr. Esta ha sido la estampa que me he encontrado al abrir la puerta de la caseta.

Foto 1

Luego nos hemos ido a hacer algo de papeleo al pueblo y a la vuelta hemos visto un cartel de que este fin de semana había mercado de Navidad, así que ya que nos pillaba cerca hemos pasado por allí. Todo hay que decirlo, no encontrábamos el sitio, pero pensamos que estaría cerca del ayuntamiento y cuando hemos llegado nos hemos encontrado con esto.

Foto 2

¡Un calendario de adviento montado en las ventanas del edificio! Imaginación no les falta para la decoración navideña, y si a eso le sumamos la locura que les entra con la Navidad, este es el resultado.

Justo al lado del edificio estaba la entrada al mercado navideño, que para lo pequeño que es el pueblo la verdad es que me ha sorprendido lo grande que es. Por desgracia no empezaba hasta las 5 (hora en que mi novio entraba a trabajar en la pizzería) así que sólo lo hemos podido ver montado con las casetas cerradas. A esa hora tenía pinta de ser un poco triste, pero seguro que con gente tiene que ser precioso.

Foto 3

Lo que sí estaba ya listo era un corral con animales, como burros pequeños, patos, unos pollos muy raros y ovejas. Y a mí me han enamorado las ovejitas pequeñas. Eran tan monas… Aquí me tenéis con una de ellas mordisqueando mis guantes.

Foto 4

Lo bueno es que mañana el mercado navideño abre por la mañana, así que si todo va bien iremos a darnos una vuelta con algo más de ambiente del que había hoy. ¡Qué ganas tengo! Y el fin de semana que viene con un poco de suerte iremos a ver el de la ciudad, que si no me equivoco es uno de los más grandes de toda Alemania. ¡Fiesta, fiesta!

Y el parte meteorológico para esta noche está siendo ráfagas de viento moderadamente fuertes con nieve cada pocos minutos. Sumado a lo de esta mañana, ya no se ve césped por ningún lado. Si mañana vamos al mercado, seguro que habrá cuajado incluso en el pueblo. ¡Y prometo fotos del mercado abierto y de los pollos raros! Ale, ya me puedo ir contenta a España que nevar ha nevado y con ganas. Pero que pare la semana que viene que no quiero ver ni un copo cuando salgamos de viaje.