Primera (y última) copa con autóctonos

Siento publicar tan tarde, pero hoy hemos tenido una salida fuera de lo habitual. Nos hemos ido de copas con autóctonos a un bar cercano. No ha sido mucho rato, pero de verdad que estos alemanes me han sorprendido. Bueno, todo hay que decirlo, alemanes e italianos.

Para empezar nos hemos ido a una sala de juegos. Uno de tantos “minicasinos” que hay por aquí y que tanto gustan. En este tenían una sala que sólo es bar con una máquina de dardos y una mesa de billar. Nos hemos juntado unos 10, entraban y salían y era difícil levar la cuenta. Y de verdad que me sorprende con lo rectos que suelen ser los alemanes y la que han liado. Pero más todavía que la camarera se lo tomara tan bien.

3 de los alemanes se han metido tras la barra (sin conocer demasiado a la camarera) y se han colado en el almacén que da a la parte de atrás de la sala de juegos. No sé que habrán hecho allí, pero en los 10 minutos que se han pasado así, la camarera lo único que ha hecho ha sido decirle a otro de ellos que por favor sacara a sus amigos de allí. Eso pasa en España y lo mínimo es que la camarera se meta toda cabreada y los saque a gritos.

El pasatiempo del grupo son los dardos, así que hemos jugado un par de partidas. Yo más que nada las he jugado (que yo no suelo jugar) por quitarme de encima al más mayor de unos 60 de encima, porque no paraba de acosarme. Al principio pensé que era simple simpatía porque era el único que hablaba inglés, pero la cosa se volvió rara cuando quiso invitarme a mí sola a jugar al billar y se puso pesado. Por suerte en cuanto me levanté se olvidó de mí y se fue a la barra a seguir bebiendo. Por cierto, hay que ver lo que beben, hacía tiempo que no veía tanta bebida por persona. Nosotros nos hemos limitado a un par de chupitos, pero esta gente se ha quedado con dos botellas de vodka y una de algo de manzana con alcohol.

Pero lo que me ha descolocado ha sido que mi novio me ha dicho que los chicos que estaban allí andaban de “pesca de arrastre” conmigo. A pesar de no entenderse conmigo, andaban preguntándole a mi novio que si realmente era su novia, que cuanto llevábamos juntos, que si habíamos llegado los dos juntos desde España… Y el colmo ha sido cuando han traído una de esas botellas de Coca cola con mi nombre. Menudo cachondeo llevaban conmigo. A todo esto yo sin enterarme de nada, que entre que iban bebidos y que mi alemán no va muy fino, imaginaros. Yo que soy de llevar escotes (no muy grandes, no penséis mal) agradezco que la noche saliera fresquita y haberme tapado más, porque con el poco sentido que tienen del espacio personal, se habría armado seguro.

En fin, al menos he salido de la caravana para algo que no se comprar. Si al menos la chica que ha venido hubiera llegado más temprano la cosa habría cambiado. Pero ser la única mujer entre una panda de borregos no era lo que yo esperaba. Echaba de menos algo así, pero no es lo mismo sin entender a la gente y menos si se ponen demasiado “simpáticos”.

Anuncios

Revelando el gran secreto (editado)

Bueno, como os habéis portado bien (os lo agradezco), voy a cumplir mi parte del trato. Si no os lo he contado antes, es porque sin decir mi nombre completo no tenía mucho sentido, y sabéis los motivos de mantener un poco el anonimato de momento. “EDITADO” Por miedo a que la innombrable nos encuentre, voy a cambiar algunas letras por números en todos los nombres en esta entrada y en los comentarios de ayer. Espero que se entiendan. Lo siento pero nos puede el miedo. “EDITADO”

Hola, me llamo M4r14 J0s3 4gu1l4r Su4r3z (M4j0 para quien me conoce) y desde hace 6 meses no hay nadie que pronuncie bien mi nombre. Aquí es cuando todos a coro decís eso de “Hola, M4r14 J0s3”. Ha sido un auténtico suplicio tener que dar mi nombre para algo. La mayoría de las veces terminábamos por deletrearlo, y a veces ni con esas nos entendían. Desde pronunciaciones imposibles hasta acortarme mi nombre a la mitad. Aquí soy un auténtico bicho raro.

Para que lo entendáis un poco mejor, os voy a poner un par de notas aclaratorias. Aquí lo normal es tener el nombre y un solo apellido. Cuando se casan, las mujeres se cambian el suyo por el del marido (al menos es la sensación que me ha dado después de todo lo vivido, que pueden haber cambiado los tiempos) así que tenemos a marido, mujer y niños con un único apellido, el familiar. Quien tiene dos apellidos suele ser extranjero. Y la pronunciación cambia. Por ejemplo, el concepto de “u” muda no lo entienden, y la terminación “ar” tiene digamos una interpretación un tanto libre. Una vez dicho esto, os cuento.

Cuando fuimos a apuntarme al paro, nos hicieron esperar en una sala hasta que nos llamaran. Nos costó 7 llamadas por mi nombre para entender que nos llamaban. Y es que si yo oigo “M4r14 4gü1l3g” (aquí tenéis que pensar en una “r” a la alemana, con la boca llena de pan) ¿Acentos? ¿Pero eso que es? Cuando me pidieron los datos, perdimos 10 minutos intentando explicar que J0s3 era mi segundo nombre y no un apellido. Y para colmo me quería poner mis apellidos separados sólo por un guión, así, “to junto”. Al tipo no le entraba en la cabeza que yo tuviera un nombre tan largo. Y digo yo, ¿de verdad era yo la primera persona con un nombre tan largo que pasaba por aquella oficina? Si hubiera sido en nuestro pueblecito pudiera, pero en la ciudad… No me lo creo.

Luego se ha dado el caso en que aburridos de que les explicáramos mi nombre (en serio, agota una y otra vez lo mismo) sencillamente asentían y luego me encontraba que de repente me habían cortado mi nombre hasta dejarlo en un simple M4r14 4g1l4r (a esta mujer, la “u” no hubo manera de convencerla de que tenía un sitio ni enseñándole mi DNI). Pasaban olímpicamente de nosotros. Que os juro que no lo dije porque no me iban a entender, pero me dieron ganas un montón de veces de decirle al funcionario o trabajador de turno “oye, que si quieres nos ahorramos los 15 minutos desesperantes y te lo escribo yo, total. Nos quitamos de perder tiempo y la paciencia”. Y tampoco era plan quitarle el papel o teclado de las manos.

Me han llegado cartas a nombre de Fr4u 4gu1l4r, Fr4u 4g1lar, Fr4u M4ri4 (sin acento por supuesto), Fr4u Su4r3z y otras tantas combinaciones imposibles (de dos palabras todas a parte del Fr4u) que hacen que me pregunte si es que vivo con otras tantas mujeres y yo no me he enterado o son mis otras personalidades las que van en mi lugar a hacer papeleo.

El tema de los acentos lo dí por imposible nada más llegar. Como aquí no los hay, pues no se ponen y punto. Pero acostumbrada a que todos me llamen Majo, pues cuando me preguntaban (en plan conocidos, no papeleo) yo respondía con ese nombre. Pero a todos se les quedaba la cara que se os quedaría a vosotros si os pregunto la raíz cuadrada de 5379263 y os doy 5 segundos para responder. Me dí por vencida y desde hace 6 meses soy simplemente María. Menos mal que eso sí que lo entienden. Ni os cuento la odisea que ha supuesto tener que explicar a algún conocido de dónde vienen mis dos apellidos. Simplemente no les entra en la cabeza.

En fin, mi vida como M4r14 ya tiene fecha de caducidad, así que dentro de nada volveré a ser M4j0. Qué ganas tengo de ir a algún sitio y que cuando me pregunten por mi nombre completo con una o dos veces sea suficiente para que lo pillen. Hasta entonces, seguiré siendo la que se presenta con el DNI por delante para que no me la líen.

Como en casa

Ahora que tenemos el coche y podemos ir a donde queramos, estamos aprovechando para hacer cosas que antes no podíamos, como ir a Casa de España (de la que nos han hablado mucho) en la ciudad. Y aunque ha sido una buena visita, he de decir que nos ha sorprendido lo que hemos encontrado.

Para empezar, no es un lugar de reunión tal y como nos decían, si no un bar español en una ciudad alemana. Tal cual, lleno de banderas y bufandas de equipos de fútbol españoles y, por supuesto, un par de cuadros de toros. La comida muy rica, platos típicos que estaban para chuparse los dedos. Por un rato, nos hemos sentido transportados de nuevo a España en un bar cualquiera a tomarnos unas tapas. Pero allí no te ofrecen ningún tipo de ayuda, es sólo un bar frecuentado por españoles.

Hemos conocido a una cuadrilla española (andaluces) que están trabajando asfaltando carreteras. Hay que ver lo que son las cosas, ellos llegaron ya con trabajo, la empresa les paga todo lo que necesitan como alquiler, agua, luz… y van a empezar un curso de alemán en breve. Han conseguido en cuestión de un par de semanas lo que nosotros intentamos conseguir desde abril. También era hoy el primer día que pasaban por Casa de España.

Y aunque os parezca mentira, habían muchísimos alemanes allí comiendo. Españoles… a parte de los dueños, éramos 8 en total. No sé cómo será el resto de días, pero yo me imaginaba más gente por allí que hablara nuestro idioma. Quizá es que nos fuimos pronto, porque se supone que los sábados hacen paella y hay que reservar con antelación, y como lo tenían todo reservado, nos han dicho que sólo nos podíamos quedar un par de horas. Tenemos pendiente volver un sábado a una de esas paellas.

En general ha sido una buena experiencia, aunque si soy sincera me ha desilusionado un poquito. Me esperaba aquello de un modo totalmente distinto por lo que nos habían contado. Pero bueno, quizá sea cuestión de volver un día que haya más gente. De todos modos, tener una conversación en español (no veáis cómo charlaban los andaluces) se agradece. Para la próxima, llamaremos antes.

Fiesta, fiesta!!

No os creáis que yo estoy de fiesta. Yo estoy sentada en el salón delante de la tele escribiendo mientras los vecinos de la parcela de terreno que está junto al camping tienen montada la de la Marimorena. Llevan desde las 20:00 más o menos con la música a toda paleta y gritando.

Y no me molestaría si mi novio pudiera dormir como Dios manda, que se levanta a las 4 de la mañana y le ha costado coger el sueño. Yo que pensaba que solo se desmadraban en “Malorca” (aquí a la ll la mandan a tomar por culo). Que equivocada estaba. Son las 23:36 y no tiene pinta de que vayan a dejarlo pronto.

Y es que aquí (al menos en esta zona) te montan una megafiesta por cualquier cosa. Se juntan unos cuantos con música y en menos que canta un gallo ya la están liando. Solo en el mes de mayo he podido ver carteles de al menos 15 fiestas que se han celebrado en unos 15 km a la redonda. Aún no hemos ido a ninguna, pero ya tendremos tiempo de ir. Pero es que lo de hoy es exagerado. Tienen que haberse quedado sordos hace como 3 horas, cuando empezaron a gritar todos. No se cuantos serán, pero si estando a unos 200 metros de la caravana se les oye por encima de la música, una de dos. O son un huevo y medio en la finca, o son tan ruidosos como 200.

Realmente no me imaginaba que aquí fueran igual de ruidosos que cuando van a “Malorca”, pero visto lo visto… Porque parece que para los alemanes solo exista esa isla. En cualquier programa tipo Arena Mix (que tanto he odiado y odiaré a pesar de no tener que aguantarlo más), noticia de vacaciones o sencillamente esos programas que hacen conexión en directo con alguna parte, en absolutamente todos los que hablan de España, están de fiesta (bueno, desmadre de los buenos) en alguna discoteca o playa de Mallorca. Y creeme, los de Arena Mix en su programa más salvaje se quedan en una simple misa con lo que he llegado a ver por estos lugares de alemanes veraneando. No todos son iguales, claro. Pero tal y como hacen en los programas españoles, muestran lo más salvaje y bestia que pueden.

En fin, que me dejen dormir ya que no puedo unirme a ellos, que las 4 de la mañana ya están aquí y a partir de ahí ya hay un montón de luz que entra por la ventana. No tenía ni idea de que en verano habrían 6 horas escasas de oscuridad, pero o las aprovecho, o me pega todo el son el la cara de buena mañana (díganse las 6:30 de la mañana).

El fútbol mueve el mundo

Por todos es bien sabido que el fútbol mueve el mundo, une a todo un país y de más. Pero hasta que no he llegado aquí, no he visto realmente el alcance que tiene en ciertos lugares.

Muchos sabréis que ayer se jugó la final y que eran dos equipos alemanes. A mi novio (que tenía el día libre) le tocó ir a ver el partido con los vecinos después de que le invitaran. He de decir que no le entusiasma, puede ver un partido, de hecho hemos visto juntos jugar la selección española en su momento. Pero poco más. Así que el pobre se tuvo que tragar el partido, los gritos y la celebración posterior (que se escuchaba desde nuestra caravana).

Pero hoy ha sido cuando me he dado cuenta de que hay empresas por aquí que han decidido dar o bien el sábado o el domingo, según toque, libre a sus trabajadores para que pudieran ver el partido (ya me extrañaba a mi que mi novio tuviera el sábado libre). La vecina me ha contado a través de mi intérprete personal que a su marido le han dado la mañana libre en vistas de que ayer era el “gran partido”.

Yo no se si será así en todas las empresas, pero desde luego por el camping había más gente de la normal haciendo día de fiesta. Litros y litros de cerveza (vivan los tópicos) y por primera vez desde que estamos aquí, se ha escuchado el ruido de las caravanas de alrededor.

Fíjate tú que al final si que saben hacer ruido y que sólo son silenciosos cuando no hay fútbol. Por el resto, aquí no se oye ni una mosca.

Esa gran ausente en la barbacoa

Hoy hemos ido a la primera barbacoa 100% alemana. Y he de decir que me he sorprendido bastante con 3 cosas:

La primera: Poder medio entender las conversaciones sencillas que había en la mesa entre ellos (aunque no sea capaz de contestarles). Eso de saber al menos de que hablan, para mí ya es todo un logro.

La segunda: la energía que gasta el pequeño de la familia. A penas con añito y medio es todo un terremoto. Camina a tropicones, pero eso si, la cuesta que hay hasta la caravana de los abuelos la subía y bajaba corriendo sin problemas. Lo mejor ha sido cuando ha venido corriendo de espaldas y se me ha agarrado a la pierna. De repente ha mirado hacia arriba y ha visto que era yo. Se ha soltado muy despacito y ha dado unos cuantos pasos hacia atrás y ha salido corriendo riéndose. No se por qué, le da mucha vergüeza que lo mire.

Y la tercera y más sorprendente: Situémonos. Barbacoa, carne a la brasa, pinchitos de carne grasienta, cosas para picar con las manos. Vale. ¿Qué es lo más normal que te vas a encontrar en cualquier barbacoa española y que en esta no había? ¿Cerveza? ¡No! Había cerveza. ¿Ensalada? ¡No! Había ensalada. Les hablo ni más ni menos que de las servilletas. Ni una sola, ni un rollo de papel de cocina, ni un triste pañuelo de papel. ¿Y como me he dado cuenta? Cuando me había comido dos pinchitos con las manos (como el resto) y he querido picar ensalada, he buscado las servilletas por la mesa. Y nada, ni una sola. Pero no se crean que el resto tenía, no. Y claro, no iba a pedirlas por si sonaba raro o algo. Así que mi única salida ha sido coger un trozo de pan, limpiarme las manos como he podido medio a escondidas y luego comérmelo.

Eso si. Les ha hecho mucha gracia que le hablara al peque en español. Teniendo en cuenta que los abuelos del crío van bastante por España de vacaciones, creo que tenían que estar más que acostumbrados a escucharlo. Pero bueno, aunque yo no he podido intercambiar más de un par de palabras con ellos, al menos he hecho que se peguen unas risas.

Misterio… ¿resuelto?

Hoy quiero compartir con todos los que me leéis un pensamiento que me ronda la cabeza y que querría saber si es cierto o no. Ya os digo de antemano que es SOLO una teoría, así que si alguien conoce la respuesta, que me la cuente que estoy intrigada.

Muchos hemos visto por España (yo que vengo de una zona con playa y turística) alemanes que en pleno Agosto van con chanclas y, si, calcetines hasta las rodillas. A todos nos ha sorprendido siempre esta costumbre, pero la hemos aceptado como algo usual que nos vamos a seguir encontrando por los chiringuitos. Vale. ¿Alguien se ha preguntado alguna vez lo hacen aquí en Alemania? Pues ya respondo yo. ¡Si! Lo hacen exactamente igual.

Pero el origen de esta costumbre yo no la sabía (no es plan de preguntarle a un extraño que igual ni te entiende por que lleva esa combinación de calzado-calcetines) y puede que aún no la sepa. Pero después de convivir con una mujer obsesionada por las enfermedades puede que haya dado con la respuesta.

Todo vino a raíz de un documental sobre las garrapatas (¡1 hora hablando de ellas!) que habían aquí en Alemania. Resulta que trasmiten una enfermedad que no muestra síntomas hasta pasado 10 o 20 años, y para cuando salen ya es tarde, tu reloj comienza una cuenta atrás. Que si hay que vacunarse, que las mascotas deben estar protegidas de ellas… ¡y que hay que llevar calcetines aunque sea verano para que no te piquen en los pies! Cabe decir que lo que más abunda por estos lugares es la naturaleza en estado salvaje, y no me refiero a campos de cultivo o jardincitos, no. A bosques inmensos allá donde mires, jardines en muchisimas casas y campo, campo y más campo abierto que nadie cultiva ni trabaja salvo para pasto de ganado.

El otro día salimos por un camino de tierra que hay por el bosque de aquí al lado (10 metros de distancia) y uno de los perretes cogió 2. ¡En 15 minutos! Desde entonces es el perro “Garrapatis”, y oye, que atiende más a ese nombre que al que le pusimos hace un año largo. Algún día os contaré como llegaron a nuestra vida los perretes para los que no sepáis la historia.

Resumiendo: es la única explicación coherente que he podido darle a este fenómeno que se da tanto aquí como en España.