Entre cajas

Bueno, por fin nos mudamos definitivamente ayer. Entregamos las llaves del otro piso y ya tenemos todos nuestros bártulos en NUESTRA CASA. Eso sí, casi todo en cajas. Porque aunque nos hayamos mudado ya, todavía no ha acabado la obra y nos faltan la mitad de los muebles. Pero bueno, ahora ya poco a poco y sin agobios, que ahora solo pagamos la hipoteca y un recibo de luz y agua. Estamos muy contentos, pero absolutamente agotados, y no sólo nosotros dos. Mis padres también. 

En cuanto a mí, sigo engordando, la barriga ya es más que evidente y empiezo a encontrarme algo mal. No sé si será culpa del cansancio (la mudanza que ha dejado para el arrastre) o es algún otro tipo de achaque, pero me duele la espalda en puntos nuevos, la acidez hay momentos en que me mata, tengo las piernas hinchadas y hay días que comer se me hace cuesta arriba. No es que me queje, sé que podría ser bastante peor, pero empiezo a pensar en cogerme la baja de una manera distinta. Pensaba que aguantaría un mes o dos más, pero creo que voy a tener que empezar a mover papeles ya. Me paso gran parte del día con la barriga dura como una piedra. Cuando me siento, me levanto, camino, se mueve… a veces incluso porque sí, y ya llega un punto que no sé siquiera si es normal, pero mosquea.

Por el resto, se me ha pasado estos últimos dos meses volando. De golpe y porrazo tengo tripa, la fiera me patea desde dentro a todas horas (puntería tiene con mi vejiga) y hasta se nota como se mueve sobre la ropa. Es un alien en casa. 

En fin, mañana vuelta a empezar la semana, ya desde nuestra nueva casa con las rutinas que ello implica. Espero que hayas pasado todos y feliz día de la madre. Nosotros lo hemos pasado en el campo al solecito como los lagartos. A ver si os cuento más antes de la siguiente cita con la matrona. La que me va a caer cuando me pese…

Ya queda menos!

Llevo días diciendo “mañana escribo que hoy estoy destrozada”, pero resulta que el día siguiente es todavía peor. Así desde hace semana y pico. Lo primero, la prueba de la glucosa salió bien, tuve revisión y como no me pesaron, todo fue bien. Ya de la próxima no me libro, que llevo 7 kilazos largos cogidos en estos meses. Me va a pegar un puro la matrona cuando me vea… Iré con mi madre, que intimida y así no me riñe.

En cuanto a la obra, ya tenemos prácticamente la cocina y el baño terminados. Tenemos agua caliente, funcionan los fogones, algunos muebles… Va la cosa muy bien, más rápido de lo que yo esperaba. Tanto que veo factible el mudarnos a final de mes. Dios, otra mudanza más. Aunque bueno, esta es definitiva, se acabó el ir pegando tumbos por la vida. 

Están siendo unas semanas agotadoras. 8 horas de trabajo y luego al piso a limpiar, a buscar muebles, materiales… Nos pasamos al cabo del día unas 12 o 13 horas. Estoy rendida…

En fin, se supone que mañana me van a recetar algo de hierro que me ayude con el cansancio. No creo que me ayude con la acidez, la calentura del labio, el tic del ojo… (viva el estrés) pero por lo menos no me dormiré por todas las esquinas. Sin ir más lejos hoy casi me duermo en la cena con unos amigos. Si es que me puede el sueño, y más en un sitio cómodo…

Distracción

Esta semana está siendo de los más intensa. Rafita sigue desaparecido, nadie sabe nada de él y me desespera el no saber nada. Para colmo alguna gente que ha pasado por lo mismo dice que han tardado un mes en recuperarlo. Un mes… Pero ¿y si luego no aparece? En el momento en que no tengo la cabeza ocupada me vuelvo a venir abajo. No pierdo la esperanza de volver a verlo, pero me duele pensar que igual no pasa.

Por otro lado, así en dos días nos hemos mudado. Estamos muy cerca del antiguo piso, pero aquí bastante mejor. No me viene mal, por lo menos tengo la cabeza ocupada y paso menos tiempo pensando en qué le habrá pasado a Rafita o si quien lo tiene lo devolverá algún día. Las vacaciones están siendo de todo menos relajantes. Era la primera vez que iba a tener vacaciones y me iba de viaje a disfrutar por ahí, y se perdió Rafita, nos hemos mudado y al final ni disfrute ni viaje prácticamente. No quiero más vacaciones. 

En fin, andamos rendidos con el traslado, y tampoco andamos muy finos con lo de Rafita. Le echo mucho de menos, y aunque haya otro bicho en casa, no sustituye a Rafita con su personalidad inaguantable. Esa es otra. Si alguien tiene a Rafita, no sé cómo lo aguanta. Seamos sinceros, no es un perro sociable, le ladra hasta su sombra, se hace pis donde le pille… Quien no lo conozca no creo que aguante mucho

Esperando para variar

Hoy hemos ido mi madre y yo a ver un piso para poder mudarnos en breve. ¡Sí, bien! Ya hemos ido a ver algunos, pero hasta ahora ninguno me había convencido. Dos de ellos tenían la desventaja de que la dueña vive justo debajo, y no me hace mucha gracia. Si fuera un vecino “normal”, no me importaría, pero la dueña (una señora mayor en ambos casos) vive debajo… como que no. Me explico. Somos bastante nocturnos ( creo que os habréis dado cuenta) y queramos o no, algo de ruido hacemos. Los perretes se emocionan cuando alguno de nosotros llega a casa, y no suelen ladrar, pero pegan saltitos  y lloriquean un par de minutos. A parte, es normal que nos pongamos a cocinar, ducharnos o simplemente ver la tele, y algo de ruido hacemos ( nada exagerado, lo normal). Pero si tenemos a la dueña debajo, implica tenerla controlando cada uno de nuestros pasos y no es algo que me agrade.

Por otro lado, hemos llamado a más, pero piden un precio exagerado o sólo lo alquilan por semanas durante el verano. Luego está una casita en pleno centro que me gustó mucho (teniendo en cuenta que soy yo la que más tiempo voy a pasar, creo que a la primera que tiene que convencer es a mí, aunque mi novio también opine), pero nos están poniendo muchas pegas en la inmobiliaria que lleva el alquiler. Que si los dueños viven en Francia y deben venir a firmar, que si seguro, que si no consiguen contactar con ellos… Realmente dudo de que quieran alquilarlo, pero si la cosa sigue igual, creo que voy a descartarla.

Pero el piso de hoy me ha gustado en general. La dueña es un encanto y vive cerca, pero no debajo. Es un piso antiguo pero coqueto, y con espacio más que suficiente. La pega es que oficialmente sigue con inquilina todavía. Se supone que ya no va a volver, pero no es 100% seguro todavía. Pero vamos que yo me lo quedaba a la de ya

Así que en esas estamos, esperando a que alguien nos dé una respuesta en breve y empezar a movernos. Aunque son dos viviendas totalmente diferentes, vamos a coger la primera que nos confirme que es nuestra. Ahora toca esperar a ver quien hace la llamada del millón antes. Si sale alguna otra oportunidad, no dudaremos en ir a verla, pero de momento ya tenemos opciones. Sólo esperamos que el momento de mudarnos no se alargue más de un par de meses. Será la primera casa “propia” que tengamos desde que salimos de la Ciudad hace dos años. Qué ganas tenemos de que llegue ese momento… ¡Y qué poquito nos queda!

Un pequeño dilema

Hace poco os conté lo de que nos iban a ayudar con lo de la fianza de la casa. Lo que yo no sabía es que ese dinero nos lo iban a descontar todos los meses de la nómina de mi novio. En otras empresas de por aquí lo prestan y lo recuperan cuando se abandona la casa o cuando el empleado puede devolverlo, así que otra vez andamos en busca de una solución para salir del camping. Releyendo posts antiguos, me he dado cuenta de que sólo he comentado de pasada cuales son nuestros planes, así que hoy os los voy a contar un poquito más a fondo.

Opciones tenemos con lo de la ayuda de la empresa, de eso no cabe duda. Pero no es la única que tenemos. Estamos mirando hoteles en las montañas (cerca de donde fuimos hace poco) porque dentro de nada comienza la temporada de esquí y suelen buscar mucho personal para trabajar. Ahí incluso yo tendría alguna posibilidad para trabajar aunque fuera limpiando habitaciones. Esta opción nos gusta porque el sueldo es bueno y algunas empresas ofrecen alojamiento a sus empleados si vienen solos o les buscan una casa si vienen con la familia. Si funcionara, solucionaríamos el tema “casa” para este invierno por lo menos, y tendríamos ahorrado un dinerillo para la fianza de la próxima. Ni qué decir que si mi novio les gusta, también lo cogerán para la temporada de verano.

Y hace un par de semanas nos comentaron que en Suiza, en la frontera con Alemania, están buscando camareros desesperadamente. Se supone que también ofrecen casa a sus empleados, así que también nos vale. Por supuesto, sin un contrato de trabajo y una fecha para empezar a trabajar, tenemos claro los dos que de esta zona no nos movemos y cogerá la oferta que le hicieron en el almacén. Todo es cuestión de ver si nos contestan de algún hotel. Está la cosa un poco en el aire, pero en cuestión de 15 días (como mucho un mes) ya estará todo claro, en un sentido o en otro. Si le cogen para algún hotel, los procesos de selección cerrarán en unas semanas, así que sabríamos a dónde mudarnos en breve. Si no, pues nos quedamos aquí y ya veríamos si en verano probamos suerte o no.

Está claro que en cuestión de un mes os escribiré desde una casa, lo que ya no queda tan claro (de momento) es si lo haré desde esta zona, desde las montañas, o si tendré que cambiar el título del blog una temporada (porque en Suiza no nos quedaríamos, es muy caro para vivir sin ser “de temporada”). De todas maneras, el cuerpo se me está acostumbrando al frío, y ya no llevo tan mal los 5 grados. Sólo espero que la primera nevada me caiga ya en una casa, que este suelo se ensucia cosa mala y con la nieve tiene que ser una guarrada.

Que más puedo pedir

Bueno, después de lo que ha costado, por fin. ¡Tengo tele! Un vecino muy majo nos ha traído el cable que nos hacía falta para poder verla en condiciones. Así que se acabó ver una y otra vez las mismas películas en el portátil con un audio horrible, que se ve que el pobre, que tiene ya sus buenos 7 años y no pasa por su mejor momento, tiene los altavoces un poco “cascaos”.

Y el mini sofá junto con mi “butaca de jardín” (lo que viene siendo una tumbona acolchada) hacen un salón de lo más cómodo. Ya podemos tirarnos los dos a ver la tele. Todo un avance. Hace un par de noches veíamos por 14ª vez en un mes la misma peli, y hoy podremos ver algo distinto, aunque sea en alemán. Contenta no, lo siguiente.

A demás tengo casi todo fuera de las cajas y las maletas, y oye, hay más cosas de las que yo pensaba. Lo que me ha sorprendido es que me he dado cuenta de que nos han regalado al final unos 15 juegos de sábanas en total. Y no se que hacer con la mayoría. Son juegos muy viejos y alguno ya tenía que haber pasado a mejor vida. Pero tengo muuuuucho tiempo y paciencia, así que seguro que se me ocurre algo que hacer con ellos. Por cierto, para quien no lo sepa. Los juegos se sábanas se componen de sábana bajera, funda para nórdico y funda de cojín. Aquí el concepto de dormir con una sabanita en verano no se lleva. De hecho, yo sigo durmiendo con nórdico, y al paso que vamos no creo que me lo quite de la cama en todo el verano.

Y bueno, de almohada ni hablemos. Aquí no se estila, y no se si en algún lado las venderán, pero yo no he conseguido ninguna. Solo cojines. Y a juzgar por las fundas, no creo que las conozcan por aquí cerca (mami, quiero mis almohadas…).

Tengo una tele que se ve, un mini sofá y una “butaca de jardín” y una cama con dos lados accesibles. De momento, soy más que feliz, y no podría pedir más.

Estamos de estreno

Por fin nos hemos mudado la caravana nueva. ¡Y me encanta! El avance es más grande y… ¡tachan tachan! ¡Tenemos un mini sofá! No es gran cosa, pero al menos está acolchado, no como las sillas de jardín de la antigua. Por dentro parece una casita, no una caravana con un avance añadido. Tendremos al rededor de 35 metros cuadrados, más que suficiente. Y aunque todavía está casi todo por en el salón, se ve con mucho más espacio. Y todo a un precio razonable.

Una de las cosas que más me ha emocionado ha sido que la cama tiene dos lados por los que se puede acceder, no solo una pequeña parte de un solo lado, y no tengo que trepar para poder llegar a mi lado de la cama. Es un detalle que la gente no aprecia, ya que todos damos por sentado que a una cama se puede acceder por tres lados normal. Pero en una caravana es prácticamente imposible, y más si es estrecha. Por suerte esta es bastante ancha y hay un palmo entre el colchón y la pared por dos lados.

La terraza del jardín da a la parte de atrás, por lo tanto podemos comer fuera (el día que no llueva, si duda toda una novedad) sin que nos vea todo el que pase por delante. Y como teniendo una estufa nadie pasa frío, pues tan a gusto, oye.

Eso si, no podemos sacarnos un moco sin que nos vean todos los vecinos. Que las cortinas que tenemos de día hacen su función, pero por la noche se ve absolutamente todo desde fuera. Parece que vivimos en una pecera a partir de las 9 de la noche. Menos mal que aquí la gente se va pronto a dormir aunque estén de vacaciones o día libre.

Lo malo es que aún no tenemos tele, pero al menos la solución es fácil. Solo necesitamos un cable de Euroconector y listo, en un par de días (que aquí mañana es fiesta) iremos a por el y podermos ver la tele al fin.

Aunque no pueda todavía poner mi canal favorito alemán, al menos no tengo que trepar por la cama, y eso ya es todo un logro. Por fin empiezo a ver la luz al final del túnel, y cada vez brilla más.