Domingo laborable

Hoy estoy en uno de los 4 domingos que voy a tener que trabajar este verano. Aquí ando a las 19:00 de la tarde en la pecera que tenemos en el centro comercial con todo el trabajo ya hecho. Viendo como pasa la gente, poniendo a punto los móviles… Probablemente luego me ponga a crear alguna lista de reproducción para poner en la tienda mañana. Todo esto con la esperanza de que se pase el tiempo pronto y poder olvidarme de que he cometido el tremendo error (que mira que me lo advertí a mí misma poco antes de entrar) de beberme una botella de 2 litros en las 3 horas que llevo trabajando. Yo no sé cómo lo hacen mis compañeros cuando están aquí, ya que también suelen estar solos.

La verdad es que no llego a entender muy bien por qué la gente está metida en el centro comercial teniendo las fiestas del pueblo en pleno y con el buen día que está haciendo para ir a la playa. A mí me apetece no hacer nada los domingos, pero han sido tantos los veranos que he pasado trabajando que la verdad es que no se me hace “raro”. El plus extra, bueno, viene bien.

Veo a las cajeras del Carrefour que tengo enfrente de la pecera. Ahora mismo veo 5, y están todas esperando que venga alguien a pagar. 5 chicas a las que han sacado de casa un domingo por la tarde para estar de pie (no veo a ninguna sentada) durante horas sin hacer nada. Unos pocos minutos cada hora se mueven caja arriba caja abajo o atienden a alguien. ¿De verdad es necesario? En mi caso sí, no puede estar el stand sin nadie un día que está todo abierto. Pero ¿y ellas? Por lo menos yo no tengo que estar de pie.

En fin, todavía me quedan algo más de 2 horas hasta que pueda irme. 2 largas horas hasta que pueda ir al baño (mis compañeros no contestan a la pregunta de qué hacen en mi lugar). Y mañana empieza otra semana. Menos mal que el 12 es festivo…

Y de golpe, calor

Ya ha llegado el verano. Así, sin más, sin avisar. Si hace un par de días todavía estaba el agua de la piscina fría de narices, hoy estaba estupenda. Esto de caer del salón en la piscina es una maravilla. Qué menos después de ver a medio día que el termómetro del coche marcaba 37 grados. No sé que nos va a quedar para el verano. Bueno, si, trabajo y piscina, porque ¡me han renovado hasta Octubre! Estoy agotada, no doy a basto a lo largo del día. Pero me encanta mi trabajo. ¡Y que siga así por mucho tiempo! 

Bueno, nos os cuento mucho más que estoy rendida y ya me he pegado algún cacharrazo en la cara. Ya os contaré más boladas de la gente cuando tenga un rato.

Al fresquito

Parece que el verano no acaba de arrancar. Hace un par de semanas estaba yo tomando el sol y cogiendo algo de color (por fin) tirada en la tumbona, y desde aquel día, no he podido volver a hacerlo. Incluso han habido días en los que me he tenido que poner una manga larga fina porque tenía frío. Yo que pensaba aprovechar bien este último fin de semana libre hasta vete a saber cuando para no tener pinta de enferma el resto del verano (que me lo veo venir en pantalón largo gran parte del tiempo), pero nada.

Ha sido un día de campo algo raro, con sol pero sin demasiado calor. Lo sé, ya llegará el verano y nos asaremos como los pollos rezando por un sitio a la sombra o con unos cuantos grados menos. Pero bueno, dicen que nunca llueve a gusto de todos. Por lo menos ya tengo la ropa de verano fuera de la maleta.

También ha sido día de votaciones. No os alarméis, no voy a dar el tostón con política. Yo no he podido votar, todavía sigo empadronada en la Ciudad y no puedo desplazarme hasta allí. Lo que sí me he dado cuenta es que la gente está empezando a votar a otros partidos a parte de los dos principales. Me parece bien que haya un poco más de diversidad, aunque hay que ser realista, si Merkel dice que saltemos, nos tocará saltar.

En fin, mañana empieza mi primera semana con un trabajo que me sacará en breve de las listas del paro. Estoy de los nervios, hace mucho que no tengo un trabajo tan movidito. Pero yo lo voy a dar todo de mi parte, que con un poco de suerte el Septiembre no volveré a las listas del paro. Y no os preocupéis que en el momento en que me peine para ir a trabajar os subiré la foto con las peinetas puestas. Eso sí, o me hace la foto mi madre o me va a costar mantener la cámara firme con la risa floja que me entra al mirarme en el espejo. No dejo de preguntarme quién tuvo esa genial idea. Todo sea por tener un sueldo…

Adiós, verano

El verano se ha acabado. Definitivamente se acabaron los días de piscina y horno a tamaño industrial en mi salón. Y por supuesto las noches en tirantes viendo la tele. Ahora vuelve el jersey y la “piojosa” me acompaña por las noches. Poco falta para que saque los patucos de invierno de estar por casa. Y es que lleva desde ayer lloviendo y no tiene pinta de que vaya a parar.

Se suponía que este fin de semana iba a ser el último en el que pudiera darme un chapuzón en la piscina con los 30 grados que predecían, pero esta vez el hombre del tiempo ha fallado y ha tocado sacar el pantalón largo y el jersey. Y es que no hemos pasado de los 16 grados ni en plena tarde, cuando más calor hace. Vamos, otoño de toda la vida. Ya se va notando los días más cortos y las noches más largas. Pero sobre todo ya empiezan los anuncios y noticias de “la vuelta al cole”. Aquí en pocos días los peques volverán al cole.

Quién me iba a decir a mí que en pleno mes de Agosto tendría que tirar de mantas y calcetines para taparme del frío. Menos mal que la estufa la tengo cerca (situada estrategicamente en el salón) y me calienta los pies, porque soy de esas que se les enfrían en otoño y no los vuelve a sentir hasta finales de primavera. Este año creo que voy a tener los pies “anestesiados” durante muchos meses. Y aunque os parezca mentira, estoy deseando que llegue la nieve. Creo que este invierno pasado no tuve bastante, o quizá fue que mi suegra no me dejó disfrutarla. Pero este año voy a tener otra gran dosis (seguro) y voy a poder disfrutarla como nunca.

Y hoy me vais a permitir que le diga unas palabras a una de mis poquísimas amigas, que sé que es la única que me sigue de ellas. Se ha casado hace muy poquito y me lo he perdido.

Nena, he visto los vídeos de tu boda (anda que tenga que decirme el Facebook donde están…) y no sabes no mal que me sabe no haber podido ir. Me he tirado como 3 horas intentando verlos (mi conexión es, cuando menos, desesperante) pero ha merecido la pena. La ceremonia preciosa y muy sentida. Ni te imaginas lo que me hubiera gustado vivirla en directo tal y como era el plan. Pero la vida a veces nos aparta de esos momentos, queramos o no. Sigo esperando esas fotos por Whatsapp, y espero que lleguen pronto. Os deseo lo mejor en esta nueva etapa de vuestra vida, que sé que seréis igual o más felices que hasta ese momento. Y espero estar cerca para verte en el próximo gran momento de tu vida, que los niños tienen que llegar algún día. Sed felices y disfrutar todo lo que podáis.