Renovarse

O ir descalza, esas son mis opciones. Durante el embarazo todo lo que había por debajo de los muslos se hinchó hasta límites que no había visto en mi cuerpo jamás. Los tobillos directamente desaparecieron, y los pies se me hincharon tanto que me tuve que comprar zapatos y usar chanclas para poder calzarme algo. Ilusa de mí yo pensaba que cuando pasara un tiempo desde que naciera Miniyo mis pies volverían al sitio y me podria poner mis zapatos de siempre. Error. Mis pies ya no están hinchados, pero sigo sin poder ponerme mis zapatos. ¡Me han crecido una talla! 

Y no a lo ancho, si no a lo largo. Intento ponerme mis zapatos y tengo que ir con los dedos encogidos. Había odio que los embarazos te cambian el cuerpo, pero nadie me dijo que me crecería una talla el pie. Ahí me veis con una bolsa de deporte llena de zapatos (siguen ahí desde la mudanza, y por lo menos hasta que tenga algo parecido a un armario) de los cuales voy a tener que tirar al menos el 90% porque no me vienen, porque si a estas alturas no han vuelto al sitio, dudo mucho que lo hagan más tarde. 

Nada, va a tocar comprar zapatos nuevos. Ya podía haber crecido un poquito en altura ya que estábamos… y no a lo ancho, que de eso todavía me estoy recuperando.

El gran día

Bueno, como os contaba ayer, el miércoles después de la sesión de fotos me fui a dormir con mis piernas hinchadisimas rezando para que no me dolieran demasiado al día siguiente, pero a las 4 de la mañana todo cambió, mi cuerpo dijo basta y tuve una fisura en la bolsa. Una hora después íbamos de camino al hospital a conocer a Miniyo, con todos los nervios e ilusión del mundo y yo con la intriga de cómo sería el parto. 

Nada indicaba que fuera necesitar una cesárea, y de hecho hasta pasadas 28 horas desde el ingreso no lo sabría. Pero no me adelanto. Al llegar al hospital explico mi caso y me ingresan a pesar de no tener contracciones de parto. Como he roto aguas me dan 12 horas para que nazca. Ahí ya la cosa empieza a ponerse sería. Me estaban diciendo que como mucho al día siguiente ya sería madre. Nos meten en una habitación para ponerme monitores y como yo en ese momento no tenía dolores pues nada, allí estábamos los dos con el móvil viendo vídeos y pasando el rato. Pasan las horas y me quitaron monitores a ratos. Seguía sin dolores y sin cambios significativos, así que deciden provocar el parto. Ahí es donde empecé a ver las estrellas. Durante un rato (perdí casi totalmente la noción del tiempo) cada contracción dolía más, pero las iba aguantando. Y por la habitación venga a pasar gente. Perdí la cuenta de la cantidad de médicos, matronas, enfermeras, estudiantes de practicas… que pasaron por allí. Creo que dio tiempo a que me vieran los dos turnos que había. 

Para las 23:00 (creo) ya pedía a gritos la epidural. Y ya que estaban me pusieron oxitocina que acabó de rematarme. Una hora me duró la anestesia y volvió a doler aquello lo que no estaba escrito. No hacía más que pedirle a Roxu que trajera al anestesista aunque fuera a rastras. Tras el segundo chute de epidural entré en un estado de paz que ya me daba igual todo. Qué relax. 

Hasta más o menos las 6 de la mañana la cosa iba avanzando, pero ahí se estancó y ya no hubo manera de que siguiera su curso. Dos horas después me dijeron que me mandaban a quirófano. Tardaron más en prepararme de lo que tardó en nacer. 

Durante muchos meses imaginé el momento en que oiría llorar al o la peque por primera vez, imaginaba cómo sería y si me echaría a llorar como en las pelis. Bueno, en realidad me lo imaginaba con Roxu a mi lado, pero no pudo ser. En lugar de oírla llorar el primer contacto fue una enfermera que por sorpresa la puso a mi lado y dijo “aquí está tu hija”. No me dio tiempo ni de hacerme a la idea de que la estaban sacando cuando ya la tenía encima mía. Y bueno, se la llevaron a los minutos a que la tuviera Roxu mientras me cosían. Y a partir de ahí, la llevamos babeando 3 meses y medio.

Lo que es el cuerpo que ya no soy capaz de acordarme con nitidez lo que dolieron las contracciones. Lo que dicen que luego todo ese dolor se olvida es cierto. Es algo increíble. En fin, se intentó un parto natural pero no hubo manera. Yo temiendo a la episiotomía y al final acabé con 16 grapas bajo el ombligo. Mi pobre ombligo… ya nunca volverá a ser el que era…

El día de antes

Repasando las últimas entradas me he dado cuenta que os conté muy poco de la llegada al mundo de Miniyo. Vergüenza debería darme que hayan pasado más de 3 meses antes de darme cuenta. Si es que os tengo abandonados. A lo que vamos.

El miércoles 13 enpezó siendo un día con ajetreo. Llovía a cántaros y yo tenía concertada la cita para el reportaje fotográfico con el tripón. Un día, un mísero día que llueve en todo el verano y tenía que ser justo el que me voy a hacer unas fotos que van a ser irrepetibles en todos los sentidos. Todo el día hablando con la fotógrafa Diana a ver si al final habría que suspender la sesión y dejarla para otro día. La cita era a las 19:00, y hasta las 18:00 no pudimos confirmarla con todo lo que llovía. Imaginaros como iba yo, que ya me sentía “rara” ese día. Algo me decía que si no me las hacía esa tarde, no me las haría. 

Allá que nos vamos a la playa a encontrarnos con Diana. He de decir que a parte de hacer unas fotos preciosas, es una chica muy agradable y dulce. Nos lo pasamos genial en la sesión, pisando el barro, con el agua por las rodillas en los charcos, con el culo mojado… fue divertido. Se pasaron las 2 horas que estuvimos por la playa y alrededores volando. Y le supo sacar partido a todo lo que había allí. Hizo que parecieran sitios totalmente diferentes sin movernos más de unos metros andando. 

Y el resultado… Si pasáis por su perfil de Facebook hay algunas, pero de todas formas aquí os muestro una para que veáis.


¿Estaba o no estaba yo para hacharme a rodar? Esa fue de las últimas fotos que me hice con la tripa, y la siguiente salida que hice fue para ir al hospital.

Aquella noche a pesar de esa sensación rara fue como todas las demás, pero a las 4 de la mañana todo cambió. Eso ya os lo cuento otro día, que ya me van pesando los ojos. O apago o en breve me pego con el móvil en la cara…

Susto dominguero

Como ya sabréis muchos, el domingo tuvimos un susto. He estado ingresada día y pico en el hospital porque el domingo me levanté con dolores, y al llegar allí me dijeron que tenía contracciones cada 3 minutos (yo las notaba cada 8 o así). No es que fuera un dolor muy fuerte, de hecho no era demasiado doloroso, pero cuando empezaron a ponerme los medicamentos para cortarlas sí que empezaron a doler un poco. En esos momentos la verdad es que lo único que se me pasaba por la cabeza era “es demasiado pronto”. Pasé por monitores y una eco para ver que todo lo demás seguía bien, y para mí tranquilidad la peque está perfecta, sigue creciendo a buen ritmo y ya anda sobre los 2,1 kg. Me ingresaron (la primera vez en mi vida que me ingresan en un hospital) y me dejaron con medicación cada 6 horas para cortar las contracciones. A parte de eso, dos inyecciones de corticoides para que la peque madure los pulmones por si al final se adelanta (todavía está a tiempo). Y ahora reposo, aunque esté en casa, tengo que estar en reposo. Si vuelve a pasarme, ya me han dicho que no me las paran de nuevo, que dejan que todo siga su curso. Miedo me da. No sé, es muy pronto, todavía es pequeña para que nazca. 

Y ahora ando agotada, cualquier movimiento me cansa muchísimo, y si me muevo un poco más de la cuenta el tripón se pone duro como una piedra. Dos semanitas. Por lo menos que aguante dos semanitas más donde está, que fuera hace mucho calor y todavía es pronto. De momento el viernes ya tengo otra cita para que me vigilen. Ya no me van a dejar ni a sol ni a sombra hasta que nazca. Mejor, más controlada estaré. De momento es lo que hay. Ya os iré dando novedades si se presentar. Ahora lo que toca es acabar su habitación, que esto ha sido un toque de atención para que nos pongamos las pilas y traigamos todo para casa que ya va siendo hora. Hay madre, que me veo que no llego a las 40 semanas…

Visita guiada

Ayer fuimos Roxu y yo a la visita guiada al hospital. Éramos bastantes, nos habían juntado de dos pueblos para hacerla, y la mayoría con sus parejas. Nos enseñaron las instalaciones (el hospital es relativamente moderno y todavía no lo había visto por dentro) y he de decir que tiene buena pinta. Así en general las mujeres que están pasando por allí antes que yo (ya han caído varias desde que empecé el curso de preparación) hablan muy bien del trato que han tenido, y si a eso le sumamos que el sitio es agradable, pues suma puntos. Por supuesto aquello no es una comuna jipi donde todo es paz y amor, al fin y al cabo sigue siendo un hospital. Pero da la sensación de estar en un buen ambiente y con gente pendiente de lo que se necesite. No sé como explicarlo, pero era agradable.

Eso sí, pensar que dentro de un mes más o menos (esperemos que aguante la colega en su sitio) estaremos en una de esas habitaciones esperando a que nazca la peque… impone y mucho. Por lo menos a mí. Roxu… él lo lleva con mucha más calma que yo. Y se agradece, porque si nos ponemos los dos histéricos, no sé qué pasaría. Qué poquito falta para que llegue y yo todavía intentando organizar sus cosas. Ya tenemos la cuna montada (menudo puzzle, la madre que la parió) pero todavía no tenemos espacio para traer las cosas que tenemos compradas y que la tienda nos está guardando.

En cuanto a nosotras dos, yo he pegado un bajón tremendo en cuestión de unos días. Todo me duele, dormir me cuesta bastante y ya ni recuerdo lo que es dormir del tirón más de 4 horas (sí, ya lo sé, luego dormiré menos. De verdad no hace falta que nadie me lo recuerde todos los días, ya lo tengo asumido). La peque me sigue pateando las costillas con ganas, pero ahora ya da igual cómo esté, de pié, tumbada, sentada… da igual, tiene puntería la colega. Ella sigue a su aire, meneándose, pateando, haciendo que aparezcan bultos y se muevan… ¡Si es que no para! Ya ni digamos cuando tiene hipo, se me mueve toda la barriga.

En fin, voy a ver si consigo que se me deshinchen los pies un rato, que ahora mismo los tengo como dos morcillas de estar sentada escribiendo. Próxima prueba: en dos semanas. ¡Qué poco falta ya!

Una buena visita a la matrona

¡Por fin! Hoy he tenido una visita a la matrona de las agradables. A pesar de que me ha pinchado a traición (no me lo esperaba hoy) la califico como una buena visita. No me ha llamado gorda, ni inconsciente ni nada por el estilo. ¡Ha estado hasta amable! Me ha dicho que todo está perfecto de momento. Los análisis están bien, el único punto malo es que el hierro sigue bajando a pesar de tomar el suplemento. Me ha doblado la dosis y de momento es lo que hay. A ver cómo va la cosa. También me ha dicho que tengo la barriga grande… Vaya, no me había dado cuenta. Ahora que lo dices… Pero todo lo demás, ideal. 

Ya voy camino de las 34 semanas, ya no queda nada. ¡Qué miedo! Bueno, miedo tampoco. Inquietud más bien. Ya empiezan a dar a luz las chicas del grupo, conocidas… En 3 semanas dejará de considerarse prematura, y eso me tranquiliza. Pero tengo ya ganas de que llegue y verla. Que todavía le queda un poco más de horno, pero ya la impaciencia me puede. Y debo ser la más despreocupada de la clase de preparación, porque no tengo en casa nada. Y con nada me refiero ni al carrito. Que lo tengo comprado, como casi todo. Pero todavía no tengo su habitación disponible y no me lo puedo traer. A ver si acabamos la habitación de Miniroxu y lo trasladamos ya. 

Bueno, mañana toca clase de preparación y visita guiada al hospital. Tengo tantas preguntas que hacer… ¡Si es que estoy perdidísima! Ya os contaré cómo va…

Descansando lo que se puede

Oficialmente estoy de baja, y por la mutua. ¡Bravo! ¡Un gran aplauso! ¡Por fin! Y no es para menos, llevaba un mes peleando con ellos para que me la dieran. 29 semanas cumplía el día que fui a por el primer papel, y ahora mismo estoy ya de 33 + 3. Ha costado lo suyo. Que si te falta un papel, que si este no está completo, que si el médico no ha tenido tiempo de repasar mi informe… Un montón de pegas. Yo pensaba que al final me pondría de parto negociando todavía. Pero bueno, el que la sigue la consigue. Y aunque me hubiera venido bien que me la dieran un poquito antes, al menos ya me la han dado, porque en mi trabajo no se suele dar que un técnico se quede embarazado, así que no hay “supuestos estándar” que digan cuando toca la baja. 

Que yo admiro a todas las que trabajan hasta el último día, pero yo ya no podía más. Me duele todo, no descanso. Y de día me arrastro con falta de aire en cuanto me muevo un rato. Cojo la fregona para darle al pasillo y cuando termino parece que he corrido la maratón. Ya ni hablemos cuando subo las escaleras para ir a casa. De medio día para delante tengo que hacer una pequeña pausa. 
Aquí la fierecilla no para. La gente me pregunta si ya se mueve menos por la falta de espacio. Pues va a ser que no. Ha cambiado el lado de la tripa por el interior de mis costillas, pero en cuanto a la cantidad, no. Sigue igual de revoltosa. Ahora incluso se permite el lujo de cambiar el culo de sitio. Chata, no te me gires a estas alturas que la liamos.

Por cierto, ir a la playa tal y como estoy y sin poder bañarme es un coñazo. El agua hoy estaba helada, más que días atrás, que si llegué a meterme. Pero hoy no era nada apetecible. Y para colmo no puedo tumbarme al sol ni bocabajo (es evidente), boca arriba (me ahogo) ni de lado (parezco una ballena varada en la orilla nunca mejor dicho). Y dar un paseo me cansa horriblemente. Así que ahí veis a Roxu en un intento para que esté cómoda haciendo un agujero en la arena para que meta la barriga y me pueda tumbar. Que se agradece el detalle, pero eso de clavar las costillas en la arena no es agradable. Al final, hemos acabado en el bar con un refresco. 

Bueno, veremos que me cuenta la matrona de la última eco el miércoles, que la bronca ya la tengo yo segura. Lo que me sorprende es que luego me ve en las clases y no me reconoce… En fin, creo que le echa la bronca a tanta gente que luego olvida a quien ha sido. Ya os contaré, que esta semana pinta que va a ser movidita. Matrona, médico de cabecera, clase de preparación y visita guiada al hospital. Seguiré informando…