Con compañía 

Todos sabéis que adoro los animales, cualquier bicho que respire me gusta. Bueno, casi cualquiera. El otro día me encontré 3 que de verdad, ojalá no los hubiera visto…

Tenía un portátil para desmontar y cambiar una pieza. Pues al abrir la carcasa, me encuentro una “pelusilla” y al ir a cogerla con la mano me doy cuenta ¡de que es una cucaracha! Muerta, fosilizada desde a saber cuando, pero al fin y al cabo una cucaracha. ¡Que asco! ¡Y he estado a punto de tocarla! Pero no solo eso, después de quitarla, morirme de asco un rato y coger de nuevo las pinzas, ¡me encontré dos mas debajo de otra pieza! Uffff…. Si es que no puedo con ellas, y mucho menos de tan cerca. Imaginaros el respingo que di cuando una de ellas “crujió” (asquito puro y duro) y saltó de las pinzas. 

En fin, no es la primera vez que un ordenador me da grima, pero esto me ha puesto los pelos de punta. Eso de que tengan inquilinos, no me hace gracia por mucho tiempo que haya pasado desde que dejaron de respirar. Creo que voy a empezar a plantearme seriamente trabajar con guantes…

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Como una niña en una tienda de chuches

Trabajo en lo que para mí es el paraíso. Me paso unas 8 horas al día destripando, cacharreando, probando, desmontando y haciéndole mil perrerías a un montón de aparatos. ¡Me encanta! ¿Que algunos no los consigo arreglar? Bueno, es parte del trabajo, algunos aparatos llegan tan mal que salvarlos es más costoso que comprar uno nuevo. Si vierais el estado en el que llegan algunos…

Imaginaros un portátil. No importa la marca ni los años que tenga (algunos tienen un año más o menos). Cualquiera de los que habéis visto o babeado (yo los babeo cada vez que entro en una tienda por puro masoquismo) es un buen ejemplo. Lo compráis (o lo tenéis por casa) y os dedicáis a jugar al futbol con él. No en el ordenador con un juego, no. Os dedicáis a pegarle patadas hasta que os canséis. Pero luego os entra hambre y decidís haceros unas verduritas que ya que tenéis el portátil a mano lo usáis de tabla para cortarlas sobre la pantalla. Y por si no le habéis encontrado demasiada utilidad, luego lo usáis de posavasos (a ser posible abierto). Pues estaría en mejores condiciones que alguno que ha llegado a mis manos. Qué pena de portátiles.

Que hay algunos que no es un simple cacharrazo contra el suelo, es un ensañamiento a mala leche por vete tú a saber qué cabreo. Pues a mí me toca juntar unos cuantos de esos (a ser posible parecidos, aunque no tengo esa suerte la mayoría de veces) y sacar al menos uno. Si a eso le sumáis que cada uno tiene una configuración y piezas diferentes, ¿qué tenemos? Que o te gusta mucho lo que haces o los pones en “modo avión” y salen por la ventana.

De verdad, si no fuera porque a mí esto me encanta, ya habría tenido algún que otro momento en plan posición fetal en un rincón diciendo “me ha ganado, no puedo con él”. Que lo mismo se encienden o apagan solos (eso ya es un puntazo, por lo menos dan señales de vida), que se ponen a pitarte sin motivo aparente (y ese pitido se clava en el oído, Y MUCHO), lo desmontas entero y después de dos horas peleando con los tornillo ves que la pieza que buscabas estaba muy a mano, o lo peor de todo, que al montarlo te hayas dejado algo fuera o te sobren 10 tornillos sin saber de dónde (por lo tanto vuelta a desmontar buscando dónde iban).

En fin, yo más contenta que unas pascuas, pero hay veces en las que deseo que no le hayan dado tanta caña a lo que tengo entre las manos. De momento estoy con los portátiles, pero miedo me da empezar con los móviles. Esos sí que los han puesto en “modo avión” más de una vez.

Con miedo a enchufar algo

Me he quedado sin el portátil “nuevo”. Hoy el cargador ha decidido que ya no quiere funcionar y me ha dejado tirada. Así que aquí me tenéis escribiendo desde el viejo que va lento de narices. Y suerte que hoy ha decidido que era buen día para que la wifi funcionara, porque han habido veces que ni la wifi, ni el cd e incluso el USB no funciona. Dicen que en casa del herrero cuchillo de palo… El haberme dejado mis herramientas en España tampoco ayuda.

Para rematar, yo que soy de las que guarda muchas cosas por si acaso, no encuentro el ticket del cargador, así que no puedo ir a reclamar. Creo que en uno de mis muchos ataques de “hoy toca limpieza de papeles” ha caído. Menuda mala suerte de que hayan tickets que llevan en mi cartera años y no se ha roto el aparato y para uno que se rompe no aparece.

Otro problema al que me he enfrentado esta tarde era el teclado. Cuando esta tarde me he puesto a contestar los comentarios, la mitad de las teclas se quedaban atascadas. Claro, en ese momento o limpiaba el teclado o no escribía. Hacía mucho que no le daba una limpieza a fondo, así que he sacado una de pelusas y tabaco (que mi novio suele fumar cuando navega por internet) que lo que no sé es como todavía las teclas tenían algo de recorrido. 89 teclas quitadas una a una y limpieza con un pincel a todas las piezas de debajo. Otra cosa no, pero entretenimiento he tenido para un rato largo.

Yo no sé qué pasa aquí con la electricidad, pero cada vez se nos estropean más cosas y molesta bastante. Le estoy cogiendo una manía a la caravana y a la caseta… Entre el problema de la electricidad, la moqueta de la caravana (¡no quiero volver a ver moqueta en mi vida!), el linóleo de la caseta, el agua fría… estoy hasta el moño. No imagináis las ganas que tengo de echar la llave y no volver a abrirla. P

La única parte buena de rescatar el portátil viejo es que se calienta que da gusto, y al menos las manos no se me quedan tiesas mientras escribo, que a mí los pies y las manos se me enfrían ahora y hasta abril no se me calientan. Y escribir con guantes es realmente complicado. Pero como el que no se consuela es porque no quiere, ¡ya nos queda poquito más de un mes para irnos de aquí!

Los peluches han dado su fruto

Hoy ha vuelto la mujer que me compró los peluches hace un par de semanas. Ella no trabaja aquí todas las semanas, así que he tenido que esperar un poco a cobrar, pero ha cumplido. Y gracias a eso, estoy más contenta que unas pascuas.

Con el dinero que me ha pagado y un poco de perseverancia, me he podido comprar el cargador para el portátil “nuevo. ¡Voy como una niña con zapatos nuevos! He estado toda la tarde haciéndole arreglos que le hacían falta, configurándolo y corrigiendo un par de fallos. Y ahora va de maravilla, de hecho os escribo desde él.

Pero me he dado cuenta de que cuando lo llevamos a la tienda para que nos dijeran si arrancaba nos querían timar, porque le sacaron varios fallos que no eran reales. El micrófono pitaba, y de hecho hoy también, pero desactivándolo ha dejado de pitar. La pantalla parecía rota (o esa fue la sensación que nos dio en los 15 segundos que estuvo encendido en la tienda) y ahora que lo he podido ver con más detalle, sólo era suciedad, está perfecta.

Lo que más me ha hecho pensar fue que cuando lo enchufaron en la tienda se apagó a los 15 segundos de estar encendido, y yo pensaba que algo le pasaría, pero lleva 5 horas encendido sin problemas. El tipo le hizo algo al enchufe para que se apagara, si no, no me lo explico. En total nos dijo que el arreglo costaría unos 200€ teclado incluido (que el que tiene ahora mismo le faltan varias), y al final lo tengo casi arreglado del todo por 20€ que me ha costado el cargador.

Claro, os preguntaréis cómo estoy escribiendo si le faltan algunas teclas (11 en total) y si os digo que algunas son la E, R, A, S, G y la de borrar. Pues me he tirado un rato largo relococando algunas y pintando la letra con permanente. Me siguen faltando, pero al menos puedo escribir con normalidad. Eso sí, la de borrar le he tenido que echar imaginación, porque sólo una encajaba en el hueco y ha sido la 7ª que probaba.

En fin, tela de contenta, que de una chatarrilla tirada he sacado una gran máquina con 20€ de inversión. Ya podían haber tirado también el cargador, pero era pedir demasiado. Si encima me dan el trabajo la semana que viene, seré una de las personas más felices que veáis por aquí. Bueno, al menos hasta que tenga una casa, entonces no habrá quien me borre la sonrisa de la cara.

Donde menos te lo esperas

Hoy ha sido un día curioso cuanto menos. Y es que eso de ir a la ciudad siempre da que hablar. Cuando una piensa que ya no puede sorprenderse… ¡sorpresa! He de decir que me ha sorprendido el trayecto más que la visita a la ciudad.

Primero situémonos. Coche del año 95, a 120km/hora por la autopista, carril derecho (el lento). Nos han pasado muchos coches que iban bastante más rápido que nosotros (es lo que tiene que no haya límite de velocidad en muchos tramos). Eso ya ni me sorprende, son tantos que ya es algo normal. Si quieres ir a 120Km/hora, ponte en el lado de los lentos, porque si no te pasarán por encima varios coches, o al menos lo intentarán.

Quizá a algunos de vosotros no os suene de nada, pero si hay algún friki en la sala como yo, fijo que sí. A mitad de trayecto nos ha pasado un Mercedes de esos que valen un dineral y con mucha prisa, que yo creo que por la pasada que nos ha hecho iba mínimo a 180. Como digo no es de extrañar, pero ese coche tenía un detalle que me ha sorprendido. ¡El meme de “problem” tamaño 50×50 en el maletero! Ha sido sólo de pasada, pero mi novio (que sigue con la secuela del modo Darth Vader) y yo nos hemos echado unas risas. Para los no frikis, aquí os pongo la imagen.

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Creerme que de buena gana le habría sacado una foto, porque es algo digno de ver. No es que sea muy fan de estos dibujos, pero me ha hecho mucha gracias. No todos los días te pasa por la autopista un friki forrado de pasta (ojo, que yo también me considero friki, sólo me falta el dinero).

Pero la cosa no ha quedado ahí. Poco después nos hemos parado en un Saturn ha buscar un ventilador, que realmente es necesario. Y como quería saber el precio del cargador para el portátil “nuevo”, pues ahí me he metido yo solita en la tienda. Después de darme una vuelta buscando el cargador (que me va a costar 30€) y de perderme varias veces después buscando el ventilador, me he dirigido a información para preguntar. Claro, en ese momento no lo pensé, y al dirigirme a las 2 chicas que había en inglés, me miraron con cara de “ahora que hacemos”. Pidieron que viniera otro empleado y empezamos a hablar en inglés. ¿Alguno de vosotros sabe como se dice ventilador en inglés? Pues yo no.

Cuando me vio tan apurada intentando explicarme, me preguntó si sabía otro idioma. Yo ya había perdido la esperanza de explicarme, pero va y resulta que el chico era portugués y sabía español perfectamente. ¡Menos mal! A todo esto una familia muerta de risa al lado mía viendo los aspavientos que hacía para comunicarme. Al final, todo para que me diga que absolutamente todos están agotados. Estos alemanes no están acostumbrados al calor.

Al final seguimos pasando calor, pero al menos ya sé que con 30€ y algo de paciencia voy a poder disfrutar el portátil dentro de poco. Porque aunque os parezca mentira, entre los 3 que hay en casa no junto uno decente. En casa del herrero cuchillo de palo. Vergüenza debería darme siendo técnico en informática.

Menuda recompensa

Hay que ganarse el pan como se pueda, de eso no hay duda. Y nosotros tenemos que sobrevivir con los medios que tenemos. Pero si trabajando tenemos un golpe de suerte, pues se siente como una gran recompensa.

Desde hace unos días estamos limpiando por fuera algunas de las caravanas que el camping tiene en propiedad y que alquila, como la nuestra. Es una manera de hacer que el próximo mes el alquiler sea un poco más barato. Además mi novio va los fines de semana con el hijo de la dueña a limpiar la piscina, así que tenemos asegurado un ahorro para cuando toque pagar. Pero hoy hemos tenido sorpresa, y de las buenas.

Estábamos limpiando la caravana que está justo a nuestro lado y que está situada en la esquina. La parte que no le da el sol estaba muy verde, y la lanza y el arcón (para los que no tengáis mucha idea es por donde se engancha al coche y el hueco cerrado que hay encima) hay que limpiarlos a estropajo, porque el cepillo que la dueña nos ha prestado no hace suficiente fuerza.

Pues ahí estaba yo a punto de limpiar el arcón cuando le he pedido a mi novio que lo mojara un poco para empezar mientras él limpiaba la parte frontal de la caseta. Me fijo y veo algo gris brillante con forma de libro bajo la lanza. Me acerco y… ¡es un portátil! Y no penséis que de esos viejos, no. Uno que según he leído se empezó a vender hace un par de años (hay que ver lo que la gente tira). Eso sí, sin batería, cable ni algunas teclas. Y se había mojado un poco por encima, así que lo cogimos y nos lo llevamos a la caravana para secarlo.

Cuando terminamos de limpiar la caravana, fuimos a la recepción a decírselo a la dueña, no fuera el caso de que nos digan que lo hemos robado o algo, y nos ha dicho que nos lo quedemos. Sí, hay que invertir unos 50€ para tenerlo funcionando, pero merece la pena. Una no se encuentra todos los días un portátil (que no era barato en su día) con el que poder trastear, y con un poco de suerte hasta pueda hacerlo funcionar.

Lo hemos llevado a una tienda para que comprobaran si funciona, ¡y arranca y todo!. En la pantalla hay una esquinita rota, pero se puede manejar sin problemas. A parte de algún fallo sin importancia, con un cable universal funcionaría sin problemas graves, así que ya tengo portátil nuevo. A mí, que las tecnologías son mi vicio, ni os imagináis lo contenta que estoy. Así que ahora sólo hay que esperar a tener algo de dinero “para caprichos” y comprar el cable. Que ganas tengo…

Así que hoy acabo el día contenta, que la recompensa por limpiar la caravana ha sido buena. La pena es que no tiraran también el cable. Total, para lo que les sirve ahora… ¡Cómo voy a disfrutarlo cuando lo arranque!