Sigo aquí, aunque no lo parezca

De verdad, no me ha tragado la tierra, ni me han abducido ni nada por el estilo. Sigo viva, cansada pero viva. Seguimos de reformas en el piso, por fin esta semana parece que ya han dejado de romper para empezar a construir. Ya tenía ganas de ver ciertas paredes. De verdad, da miedo ver lo que va a ser la cocina en breve. Y para muestra, un botón. Esta era mi “cocina” la semana pasada.

  
Si, le falta parte del muro, la ventana, reforzar varios ladrillos… por no mencionar la capa de material para tapar todos esos agujeros que tiene. Menos mal que ya tiene un aspecto muy diferente y parece una habitación completa. Lo único que me sigue preocupando es si los muebles de la cocina (los de arriba) no pesarán demasiado para ese muro. Si es que había días en que dudaba que se tuviera en pie él solo. Pues imaginaros ahora el cuarto de baño. No os lo enseño que lloráis seguro, pero estaba de la misma guisa. 

Esta semana han traído las ventanas (casi todas con las medidas correctas) y tengo una pila de tablones de madera aplicadas en la que será la habitación de Miniroxu. Con un poco de suerte empiezo a ver algo de color este fin de semana. Qué ganas de verlo ya más avanzado…

Y la semana pasada fue una semana de cambios para mí. ¡Por fin ya voy notando a la peque! Me patea, se da la vuelta, me salen picos en la tripa… Me veo venir que va a ser igual de bruta que yo… 

Me hicieron la eco de las 20 semanas, y todo salió perfecto. Las fotos que nos sacaron no eran muy allá (una pierna, la cabeza vista desde arriba, las costillas…) pero a mí con que me dijeran que todo estaba bien ya era más que suficiente. Mañana tengo otra vez cita con la matrona, pero esta vez llevo refuerzos. Si me dice algo que no debe, mi madre le saca los ojos. 

Bueno, creo que de momento es todo. Seguro que me dejo algo por contaros, pero es que ya la cabeza no me da para más hoy. Espero no tardar otras dos semanas en escribir. Maldito cansancio…

¿Poco a poco?

No puedo más, estoy rendida, y no tiene pinta de que vaya a ser más tranquilo a partir de ahora. No quería contarlo antes no fuera a gafarlo, pero ahora ya está todo hecho (bueno, la parte “fácil”) así que os cuento. ¡Nos hemos comprado un piso! Cerca de mis padres, para reformar y grandote. La verdad es que ha salido a buen precio, pero tiene una de faena… Básicamente hemos comprado 4 paredes. El resto hay que hacerlo poco a poco. Así que aquí nos tenéis, reformando un piso en los ratos libres que nos deja el trabajo. Bueno, en realidad yo quito el papel pintado de las paredes y Roxu tira muros abajo. Teniendo el cuenta la tripa que me empieza a asomar ya de un modo evidente, no tengo muchas posibilidades de ayudar en mucho. 

¿Que no había bastante con tener un peque? Pues nos hipotecamos al mismo tiempo. Y ya que estamos, hacemos la reforma nosotros mismos. Yo de verdad que en estos momentos no doy más. Llego a casa derrotada, y estamos a martes. El sábado no quiero imaginarme el nivel de cansancio que llevaré. Sé que debería tomarme las cosas con un poco de calma, pero yo a lo que me dedico básicamente es a elegir colores y hacer papeleo. 

Bueno, voy a darme la vuelta ya y a dormir. Se me están pasando las semanas volando… Camino de las 20 semanas ya… Y el único signo a parte del cansancio es la tripa. El martes que viene volvemos a verla. ¡Qué ganas tengo ya!

Que me cunda

Hoy he tenido la tarde libre. La primera tarde que he podido dedicar a arreglar, desembalar y colocar cosas desde que nos mudamos. Hasta ahora vivíamos con lo básico, y ahora ya tenemos algunas cosas más colocadas en el sitio. Se acabó rebuscar entre bolsas y cajas para buscar algo. Tenía que haber hecho esto hace tiempo, pero entre unas cosas y otras ha sido imposible. Y seamos sinceros,  si mi madre no hubiera venido a ayudarme, todavía seguiría existiendo “la habitación del pánico”. Es que las mamis…

Incluso hoy he podido permitirme el lujo de sentarme un ratito a “pedir prestada” una conexión a internet. Con un poco de suerte mañana por la mañana ya habrá alguna disponible. Hay que ver lo raro que se me hace tener el portátil sin conexión a internet. Como vaya donde vaya tengo, aquí como que le falta algo. ¡Si incluso podré cintestaros a los comentarios y todo! De verdad, no sabéis lo que me está costando escribir desde el móvil.

Hablando de él. Para quien me siga desde hace tiempo. ¿Os acordáis del móvil de mi novio, aquel que se rompió estando en Alemania y que me tuvo entretenida semanas? Bueno, desde que llegamos aquí ha pasado por lo menos por 3 manos de técnicos a ver si alguno conseguía que saliera del coma. No consiguieron nada. Y ya como último intento iba a llevarlo a la tienda donde trabajo a que me echaran un cable. Pues bien. Lo busqué y lo iba a meter en el bolso para llevarlo cuando lo encendí por error. ¿Y a que no adivináis?  ¡El muy cabrón salió funcionando perfectamente! Increíble. Después de todas las perrerías que le he hecho y que le han hecho. De darlo por muerto 5 o 6 veces. De estar a punto de venderlo a piezas… ¡Resulta que incluso conserva las fotos que dábamos por perdidas! Así que ahora llevo móvil “nuevo” y de momento funciona casi a la perfección. Lo único malo es que cuando me llaman tengo que gritar una barbaridad para que me oigan. Menos da una piedra.

En fin, mañana ya vuelvo a la rutina de las dos jornadas al día. Pero mañana volveré con mejor cara, que ya tengo gran parte de la faena hecha. ¡Adiós habitación del pánico!

Espontáneo con excusas

Hoy ha sido un día terrorífico. Dos trabajos mas mudanza. Hacía años que ni me sentía tan cansada. Pero ha merecido la pena, porque ¡escribo desde nuestra nueva cama! Ya nos hemos mudado, y aunque todavía quede mucho por hacer para sentirnos como en casa, por fin tenemos nuestra casa. Pero no os voy a aburrir con el monotema. Os cuento el espontáneo de hoy y me voy a dormir, que lo necesito con urgencia.

Por la tarde temprano, a eso de las 8 que no suele haber faena un jueves, ha venido un chavalito al local. Venía con una mancha roja en la mano que se veía un poco fea y parecía que le dolía. Le ha pedido hielo a mi encargado y este se lo ha dado sin dudar. “Es que me he quemado”. Que sí, que vale, que ya lo tienes. Si se hubiera ido sin más no nos habría sorprendido para nada, pero el comentario gratuito que nos ha regalado ha hecho que nos riamos a gusto un rato. No penséis mal, no nos reímos por su “desgracia”, si no por la explicación en sí.

“Es que me estaba duchando, y al ponerme el desodorante se me ha prendido fuego con el cigarro”. Espera. ¿Que el cigarro ha prendido fuego y te ha quemado la mano? Interesante. Me asaltal un par de dudas. Primera. ¿De qué manera fumas tú para quemarte el dorso de la mano y no los dedos? Segunda. ¿Que carajo haces fumando en el baño? ¿De verdad no podías esperar a salir para encenderte el cigarro? Y tercera y principal. ¿Dónde te estabas duchando que has tenido que salir a la calle a pedir hielo a un bar? ¿De verdad no había nada fresquito en tu casa para aliviarte? En fin… gente rara por el mundo.

No me diréis que no os habríais reído vosotros también. ¡Si hasta el cliente que había en la barra se ha descojonado! Eso sí, nos hemos reído cuando el chico ya se había ido. Que tendremos mala idea a veces, pero es que este nos lo ha puesto a huevo. Nombro candidato a este chico como espontáneo del mes. Y con la de faena que se nos viene encima, me da que habrá más de uno.

Después de tanto por fin mudanza

Ya hemos comenzado con la mudanza. Hay que ver que lo que en un principio es una faena que nadie quiere hacer, yo lo esperaba como agua de Mayo. Después de tanto tiempo dando tumbos, por fin un lugar al que llamar mío. Ahora ya es cuestión de ir colocando cosas. Lo malo es que mis dos días libres de esta semana ya se han pasado, y voy a tener que continuar entre trabajo y trabajo.

Bueno, como veis no tengo tiempo casi ni de respirar, pero cuando ya estemos instalados, me pondré al día. De momento os leo, aunque sea desde el móvil. No me pierdo ni uno de vuestros comentarios. ¡Gracias a todos por vuestros mensajitos!

¡Por fin! ¡Ahora sí que sí!

¡Ya tenemos las llaves de la casa! ¡Bien! ¡Yuju! Por fin podemos empezar a mudarnos. Es un piso que bueno, yo lo calificaba como “pequeño pero coqueto”, pero después de verlo hoy me parece grandecito. Las habitaciones son más grandes de lo que pensaba (eso o todo me parece un palacio después de la caravana). Así que un poco de limpieza y a empezar a llevar cosas para allá.

Madre mía el giro que está pegando nuestra vida en cuestión de un mes. Creo que voy a tener que releerme lo que he escrito porque seguro que algo se me ha olvidado contaros. Trabajo, casa… Si es que está siendo todo de golpe. Si hace unos meses me hubieran dicho todo lo que tendríamos a estas alturas, no lo hubiera creído.

A ver cuándo tengo tiempo libre (¿qué era eso?) sin que me lo pase recuperando horas de sueño y contesto a vuestros comentarios y cuento cositas que todavía tengo en el tintero. Uff… ya me quedan pocas horas de sueño. Menos mal que ya empiezo a llevar algo mejor los madrugones (aunque sigan sin gustarme). Ya veremos la semana que viene si digo lo mismo, que aquí son fiestas y habrá gente para aburrir. Lo que me espera…

A remolque

Sé que ando perdida, que casi no paso por aquí, y que cuando lo hago son entradas muy cortitas. Pero de verdad que no doy a basto con todo lo que tengo que hacer durante el día. Espero poder ponerme un poco más al corriente cuando me mude, ¡que por cierto será en breve!

Se supone que mañana ya nos dan las llaves. ¡Por fin nuestra propia casa! Claro, entre los dos trabajos, atender a los perretes, y la mudanza que empezará en nada, tiempo de descansar, escaso. Si ya la semana pasada iba a remolque, esta ni os cuento. Pero prometo que en cuanto pueda cuento los cotilleos que tengo pendientes. Así que como hoy he terminado tarde de trabajar y mañana madrugo, intentaré poneros al día por la tarde si el tiempo me lo permite. Y ahora a dormir que me quedan unas 6 horas para estar de nuevo en pie. Yo que pensaba que de técnico iba a poder levantarme a eso de las 9…