Me quedo como estoy

Esta mañana fui a la entrevista. Ya tenía hecha una idea de lo que iba a pasar, pero por intentarlo que no quedara. Ha sido breve, he pasado más tiempo esperando a que me tocara (habían más candidatas) que de entrevista propiamente dicho.

Al pasar me han hecho dos preguntas, y con la segunda ya me han descartado. La primera ha sido algo así como cuéntame un poco tu vida, y la segunda si trabajaba actualmente. Claro, he tenido que decir que sí, y ahí ya se ha dado cuenta la chica de que no podría hacer todos los turnos.

Resulta que la tienda abre hasta las 22:00, y teniendo en cuenta que casi todos los turnos que hago en mi trabajo empiezan a las 20:00, podéis haceros una idea. Totalmente incompatibles. Yo tenía la esperanza de que estuvieran buscando a alguien a media jornada para por las mañanas, pero no ha habido suerte. Otra vez será.

Y hoy me he enterado de que los días de partido de fútbol vamos a tenerlo todo a 1€, la carta entera. Eso significa que no voy a poder ver ni un sólo partido. Que no es que yo sea muy futbolera, pero estos sí que me gustaría ir a verlos. Ya os lo contaré en otro momento, que es tarde y ya me pican los ojos (es lo que tiene el rimel, a mí me da un sueño tremendo).

En fin, me quedo como estaba, que no voy a dejar mi trabajo estable hasta por lo menos noviembre por un trabajito que a la chica le ha dado tiempo a dejar muy claro que sería para 15 días este mes y dos meses completos después de verano (no recuerdo bien si me ha dicho septiembre y octubre u octubre y noviembre). El caso es que no creo que tuviera mucho más sueldo (en estos sitios se cobra bastante poco). Por el único trabajo que estaría dispuesta a dejar el que tengo es algo de informática, y sólo en el caso de que fueran totalmente incompatibles. Y qué difícil veo que me salga algo…

A buenas horas…

Llevaba meses esperando a que me llamaran para una simple entrevista de trabajo. ¡Meses! Ya me lo dijo uno de los que trabaja en el taller. “En cuanto empiezas a moverte y tienes algo que hacer, empiezan a llamarte de todos lados”. Y no ha fallado. Me han llamado para hacer otra entrevista de trabajo.

Mañana por la mañana, antes de entrar a trabajar, tengo otra entrevista, pero ahí no las tengo todas conmigo. Es para una tienda de ropa, y yo creo que no doy el perfil físicamente. Soy muy bajita y con unos kilillos de más (gracias a mi mami y su estupenda comida), y en estos sitios suelen buscar chicas altas y con mejor cuerpo. Pocas posibilidades me veo incluso si no tuviera trabajo. Está claro que no voy a dejar mi actual puesto. Tendría que poder compaginarlos de algún modo, y lo veo complicado.

En febrero (¡febrero!) eché los dos curriculums y hasta ahora no habían dado señales de vida. Ya podrían haber llamado antes de los dos sitios. Lo que sí que tengo muy claro es que no voy a echar a perder unos ingresos fijos hasta noviembre por un trabajo en el que lo mismo es para un mes que dos. Ya os contaré lo que me dicen mañana cuando vaya. Quien sabe, lo mismo tengo la posibilidad de llevarlos por delante los dos y sacar un dinerillo más este verano. Ya se verá.

Un poco más cerca

Hoy os traigo una gran noticia. ¡El lunes por fin tengo mi primera entrevista de trabajo seria! ¡Yujuuu! Es para una franquicia de comida rápida en la que ya he trabajado antes, así que no me pilla de nuevas. ¡Es muy probable que vuelva a trabajar con contrato!

Tengo muchas ganas de que llegue ya el lunes por la tarde para ir a ver qué me dicen. Y más todavía de trabajar con un sueldo fijo todos los meses. Que oye, si es como la otra vez, podría compaginarlo con el taller. Si aquí también hago media jornada, tengo tiempo de hacer la otra media haciendo cositas en el taller. Todo se verá.

Volver a tener un uniforme, compañeras, un sueldo, contrato… Lo echo mucho de menos, y si es la mitad de “intenso” que la otra vez, voy a tener batallitas para contaros hasta aburrir. Que parece que es un trabajo de lo más aburrido, pero a la hora de la verdad siempre pasa algo. Bueno, en realidad como en casi todos los trabajos en los que se está de cara al público.

Bueno, por lo menos ya hay oportunidad de un trabajo. Lo que sí tengo claro es que si me cogen voy a tener que quitarme todos los pendientes que llevo. Van a ser unos meses poniendo y quitando 14 pendientes a diario, pero por trabajar lo que sea. ¡Que quizá en unos días esté ya sirviendo mesas! Madre mía, qué nervios… Por primera vez en meses quiero que llegue el lunes.

Hasta el moño de las entrevistas

Esto es increíble. No puede ser que en todas y cada una de las entrevistas que he hecho me pase lo mismo. Y no es culpa suya, pero empiezo a odiar que tenga que acompañarme a ellas. Y es que si sigue así, no voy a conseguir trabajo en mi vida.

Hoy hemos llamado a la empresa en vistas de que ayer no pudo ser el ponernos en contacto con el dueño. Yo escuchando cómo mi novio hablaba con él. Y oyendo “si, genial, claro” todo el rato. Ya me estaba emocionando yo con que pudiera darse el milagro de que me hubiera concertado una prueba en la empresa. Cuelga y me mira en silencio con una sonrisilla aguantada de medio lado. Una de dos, o realmente me han dado la oportunidad o…

La emoción me ha durado el tiempo de verle la cara. Si, señores. Le han dado trabajo a él. ¡Otra vez! Empiezo a estar cansada de que en cada entrevista se fijen más en él que en mí. En alguna incluso me ha parecido que me volvía invisible. No me pasará en un banco, no. Mira, que me rechacen con educación no me sienta mal, al menos no mucho. Pero que le ofrezcan trabajo a él de nuevo cuando era yo la que iba por el puesto (aunque en este caso le han dado uno de camarero, y yo no puedo hacerlo sin saber comunicarme con el resto) me mata. Se supone que tienen a una chica que este fin de semana hizo la prueba y la van a tener unos días a ver que tal. Pero que si eso me tendrán en cuenta.

Así que a partir de este fin de semana le van a tener sábado y domingo allí metido trabajando de lo que a él realmente le gusta. Está contento, y al menos tendremos un ingreso extra. Ya me veo yo que mi único cambio en la rutina va a ser que le lave las camisas blancas del uniforme. Y no me va a hacer gracia, que toda la ropa que tenemos es de color y me va a tocar hacerlo a mano casi seguro. Genial…

En fin, me resigno a que al menos habrá otra entrada de dinero en casa, aunque signifique más horas todavía sola. Pero bueno, tarde o temprano me saldrá algo (yo creo que más tarde que pronto al paso que vamos) y podré ir a trabajar. Hasta ese momento, a volverse cada día un poquito más loca. Si en breve veis que os empiezo a contar paranoias, no os preocupéis, es transitorio.

Un pequeño avance

Bueno, hoy he tenido la entrevista como ya sabéis y la verdad es que después de las anteriores iba un poco desanimada. Eso de que categóricamente me rechazaran para los trabajos nada más darse cuenta de que realmente no sabía alemán (a pesar de haberlo puesto en el currículum muy clarito) desmoraliza a cualquiera. Pero hoy llevaba mi camisa de la suerte, y podéis llamarme ingenua, ¡pero funciona!

Primero os aclaro que todavía no me han dado el trabajo, ojalá. Pero al menos me han atendido, me han explicado el trabajo y estoy en vistas de que el martes me digan cuando tengo la prueba. Resulta que no es para trabajar 1 hora todos los días, sino 6 horas 5 días a la semana. Y no de limpieza del local, sino como friegaplatos. No me entusiasma, pero es un trabajo, y si encima me lo dan, pues ya redondo el tema.

Está muy cerquita de casa y podría ir en bici tranquilamente. El local es una pastelería que también tiene restaurante. Tengo experiencia como camarera, pero claro, si no entiendo lo que me piden para comer, mal vamos. Con los platos no tengo que hacer amistad, así que sin problema. Lavar es universal vayas donde vayas.

Tiene ya varias chicas que van a hacer pruebas este fin de semana, y el martes me dirán si me hacen prueba o no, porque si alguna de ellas le gusta, está claro que no me van a coger a mí, yo haría lo mismo. Antes que a una que ni entiendo bien, cogería a una que me entendiera. Pero oye, yo soy muy positiva, y no me han rechazado, así que he vuelto contenta a casa.

Me da esperanzas de que aunque este trabajo no me lo den, haya otros que sí. Sin malas caras, se lo ha explicado a mi novio sin poner ninguna pega (y sigo alucinando porque a él no le han ofrecido nada como en TODAS mis entrevistas anteriores) e incluso me ha hablado un poco en inglés supongo que para ver si lo entendía. No puedo quejarme. Ojalá hubiera más gente así.

Contenta no, lo siguiente, porque aunque el trabajo de momento no sea mio, ya me llegará si este no cuela. Que quizá no me ha rechazado por educación, pero al menos ha conseguido que no me deprima otra vez por culpa del idioma. Que yo le pongo empeño, de verdad, pero puede conmigo. En fin, la semana que viene os contaré si al menos voy a hacer la prueba. Hasta entonces, a esperar.

Las cosas de palacio van despacio (a veces)

Bueno bueno bueno, hoy os traigo novedades fresquitas y recientes. Ya daba yo por perdidas las entrevistas para los dos trabajos de los que me dieron las señas el otro día, pero no, al final han contestado.

¡Mañana tengo la primera de las dos entrevistas! Ha sido un poco de sopetón, de hoy para mañana, hace un rato han llamado para decir que mañana a las 14:00 tengo que ir a la entrevista. Eso sí, mi novio me ha dicho que hay algunas cosas que no encajan con la oferta que yo tenía en mis manos. Resulta que en lugar de ser 2 o 3 días a la semana(8 horas en total), es para ir todos los días de 8 a 9 de la mañana. 7 días a la semana una hora diaria. No es lo que yo tenía en mente, pero bueno.

Ahora falta ver lo que pagan, porque de eso no han dicho nada en la llamada. Y he de decir que esta vez no me voy a emocionar tanto como con las otras, porque luego los chascos son más grandes. Tal y como ya os he dicho en otra ocasión, hasta hasta que no tenga que firmar el contrato, no me lo voy a acabar de creer. Y si no, ya veréis, que mi novio le dijo que yo no sabía alemán muy clarito (hasta yo lo entendí) y seguro que mañana se sorprende al ver que me habla y realmente no sé contestarle. Que sí, que conozco ya varias palabras y de muchos tipos, pero no soy capaz de juntarlas en una frase.

Y como mi mami me mandó entre otras cosas (¡viva el tomate frito!) mi ropa de la suerte para las entrevistas, pues voy con un porquito más de confianza, todo sea dicho.

Por cierto, para quien no se lea los comentarios, hoy en un programa han hecho un “top 10” de caídas de famosos y en el puesto más alto ¿a que no sabéis quién estaba? ¡El Rey! Se han descojonado de lo lindo viendo su caída una y otra vez. Hay que ver la monarquía lo bajo que ha caído (chiste malo del día).

Bueno, a ver si mañana hay algo más de suerte, aunque lo que realmente me gustaría es que me llamaran de la fábrica para montar conectores. No es lo mismo un sueldo de 8 horas semanales que el de 40. Os tendré al tanto.

No es oro todo lo que reluce

Tengo en mi interior una pequeña psicópata que de vez en cuando sale a la superficie, como en estos momentos, que con mucho gusto se ponía a arrancar cabezas a mordiscos. Y es que no es para menos. Imaginaros que de vuelta al camping pasó al lado nuestro un coche de bomberos y esperaba que fuera directamente a casa de los vecinos. Sí, esos vecinos que parecían tan majos. Por su bien, que no aparezcan en un par de días.

Primero voy a poneros un poco al corriente para los que os engancháis ahora o para los que se os haya pasado por alto algún detalle. Nada más llegar aquí, fueron los primeros en ofrecernos un trabajo, pero la cosa ha ido un poco más lenta de lo que esperábamos y hasta hace un par de semanas no recibimos noticias de la empresa. Según el vecino, había preguntado varias veces si ya nos habían llamado. Casualidad que solo han llamado cuando mi novio tiene trabajo y lo ven ir y venir todos los días.

Pues en un principio el trabajo era para los dos, porque nos decía que habían varios en la empresa que no sabían alemán, así que yo podía defenderme bien con mi inglés. Claro, una se hace ilusiones, pero a medida que pasa el tiempo se van apagando. Hasta hace dos semanas que recibí una llamada de la empresa, y centrémonos, YO recibí la llamada para MÍ entrevista de trabajo. Como no nos entendíamos muy bien, decidió mandarme por e-mail lo que tenía que decirme, y poco después así fue. Un intercambio de e-mails que tuvimos durante días y donde dejé muy claro que yo de alemán nada. Y ella dijo que no pasaba nada.

Días y días esperando a que se alinearan los planetas y se diera la circunstancia de que me concertaran la entrevista y que mi novio estuviera dispuesto a cambiar de trabajo (que si no, era imposible que yo fuera a trabajar). Y cuando por fin pasa…

Llegamos a la entrevista a 35 km de casa y nos recibe una mujer. Muy cortés y medio simpática. Nos hace pasar a los dos a una sala y le dice un par de cosas a mi novio. Luego se gira hacia mí (yo esperando que en ese momento me hablara en inglés como en los e-mails) y empieza a hablarme en alemán y muy rápido. Yo con cara de “pero que cojones es esto” y ella se queda callada. Mi novio le dice que en alemán no, pero que en inglés si que la entendería y ella de tirón dice que para mí no tiene nada. En ese momento, en mi interior me cagaba en todo lo cagable.

Pero la cosa no queda ahí, me ignora completamente y sigue hablando con mi novio de la oferta de trabajo que tiene para él. ¿Perdona? ¿Me he hecho invisible de repente o qué? Os resumo la oferta: régimen de semi-esclavitud por el mismo sueldo que tiene ahora. Que él  hace sus 8 horitas de trabajo y listo.

Pensarlo, un trabajo a tomar por culo, sin fin de semana libre y sin poder compaginarlo con otro o un trabajo al que en el peor de los casos (para el coche que no está para muchos trotes) podría ir en bici, con un horario estable y pudiendo hacer otro trabajito los fines de semana, todo por el mismo sueldo. Creo que la decisión está clara. Si fuera para los dos, tira y pase. Pero solo para él, no cuela.

Cabreada no, lo siguiente. Me siento realmente engañada por el vecino y la empresa a la que representa porque después de haberme echo ilusiones otra vez, ha resultado una estafa, ya que estoy casi segura que lo hicieron para “enganchar” a mi novio, que ellos sabían que no iría por voluntad propia solo.

Lo dicho, que no aparezca por aquí, que ya se me han acabado las buenas caras y las sonrisas. Que seguro que aparecen a preguntar por la entrevista, y en esta ocasión voy a ser un poco alemana y no pienso cortarme un pelo. A mi no me la dan con queso y se van de rositas.