Demasiada siesta

Bueno, aquí ando a las tantas de la madrugada con la peque en brazos esperando a que se duerma un poco más profundo para echarla en la cuna de nuevo. Parece que hoy tiene un pincho en el culo y en el momento que la pongo en su cuna salta. Va a ser una noche muy corta, lo veo venir. Que ella es muy señorita, y las cosas a su manera. De momento tampoco es que haya muchas opciones de “negociación” con ella, pero hay cositas que tengo ganas de poder explicarle, como por ejemplo el tema de la comida.

Una noche cualquiera le pongo delante su plato de pollo, pescado, tortilla o lo que toque ese día. Mientras hayan dibujos bien, va comiendo. Pero solo mientras están los dibujos que a ella le apetecen, y cambia de idea bastante rápido. Y como todavía no habla, hay que cambiar de vídeo cada dos por tres. A los Telerin ya los tenemos más que aburridos, y ni os cuento con La granja de Zenón… esas (que pocas canciones me sonaban de antes de conocerlos) ya las canta toda la familia.

Para desayunar, la granja. Para comer, la granja. Para merendar, la granja. Para cenar, pues una mezcla entre la granja, los telerin, una canción con bebés, Pocoyo y un vídeo tela de cutre de unos gorilas y unos tigres en 3d bastante rudimentarios con una musiquilla que se clava en el oído durante unos 15 minutos de forma repetitiva. Por si esto fuera poco, el fondo habitual de este vídeo es una isla del Caribe o una boda. Muy coherente. Que ganas tengo de que ya empiece a seguir los episodios de alguna serie tipo Pocoyo (ahora mismo solo les presta atención unos 10 minutos seguidos y solo si bailan o hay música) y dejar un poco de lado esas cancioncillas que se clavan en el tímpano. Bueno, que me despisto.

Después de comerse aproximadamente un cuarto del plato ya frío, llega el momento en que me despisto bebiendo o cogiendo un trozo de mi plato para intentar cenar y ella aprovecha para echarse por encima lo que queda. Pero no solo vacía el plato, no. Restriega todo lo quede a su alcance y a continuación barre con la mano en varias pasadas rápidas para tirarlo todo al suelo. Todo esto en décimas de segundo. Que vicio le tiene. Claro, el perro no hay quien lo despegue de la silla de la niña, esa es apuesta segura.

Llegados a este punto ya no hay ningún vídeo que la entretenga y se pone a llorar. O ya he terminado la cena, o el resto lo comeré muy frío. Toca bajarla de la trona y dejarla campar a sus anchas mientras intento acabar. Se pone a perseguir al perro, a “limpiar” la mesa con el agua del biberón/vaso de plástico a manotazo limpio y salpicando bien, a abrirme los armarios y coger el royo de film transparente (ya imaginaréis para qué lo usa…) o cualquier otra maldad que quede a su alcance.

A partir de ahí la cosa ya se va relajando. Carreras con el culo al aire (con lo que le gusta ir sin pañal, aprovecha cualquier oportunidad para escaparse) y cuando ya he conseguido acabar de ponerle pañal y pijama, toca sentarla para darle el biberón mientras le pongo otra vez los dibujos (a estas alturas ya hay días que aborrezco cualquier musiquilla) y si hay suerte se duerme sobre las 11 de la noche. Tarde, lo sé. Pero no hay manera de acostarla antes. Y el día que ha dormido mucha siesta, pues como hoy, a las 5 de fiesta.

Ala, ahí os dejo que creo que por fin voy a poder dormir un rato más. Aprovecho que el cualquier momento sale berreando.

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Menos mal…

Cuando dije a la gente que estaba embarazada, todos me decían lo mismo. Aprovecha ahora que cuando nazca no vas a dormir. Aquí estamos, un domingo a las 12 de la mañana y hace escasos minutos que nos hemos levantado TODOS. La nena pidió su desayuno a eso de las 7:30, pero 10 minutos después ya estaba durmiendo otra vez hasta hace un ratito.Que no digo yo que todos los domingos vayan a ser así, pero la nena duerme genial de momento y lo mínimo le dan las 10 en la cama conmigo. Hace su toma o 2 tomas por la noche desde que me acuesto y vuelta a dormir.

La gente me dice que me ha tocado la lotería con la peque. Como si yo no lo supiera… Duerme que da gusto, no da un ruido, se duerme sola en la cuna por las noches sin que tenga que pasearla o acunarla hasta el agotamiento… Vamos, la lotería no, el gordo me ha tocado. Yo que soy muy dormilona, era una de las cosas con las que me asustaba la gente. Pues lo sigo siendo igual, o incluso más, que ahora tengo excusa para estar en la cama hasta las 10 sin remordimientos.

Por cierto, sé que hacía muuuuucho que no pasaba por aquí, pero muchas noches me duermo intentando escribir. Que sí, que duermo bien, pero cuando acaba el día estoy agotada. En fin, me voy que ya me reclaman. A ver si consigo publicar un par de post que tengo pendientes antes de que acabe el año.

Fiesta del sábado noche

Aquí estamos, a las 2 y pico de la madrugada viendo CSI. No, la peque no tiene la culpa. Hoy se está resistiendo un poco a dormirse, pero no nos tiene despiertos. Es que hoy hemos tenido visita. ¡Un ratón se ha paseado por nuestro cuarto! Al pasar por encima de un papel ha hecho ruido y al encender la linterna del móvil lo he visto. Y Roxu me ha tomado por loca cuando se lo he dicho. Que no había ratón, que me estaba volviendo loca. Al final tenía yo razón. Tras desmontar una caja en la que se había colado, ha salido volando por la ventana. Hoy dormiré más tranquila.

Y lo peor es que me estaba volviendo loca de verdad, porque yo creo que anoche ya andaba por aquí pegando vueltas y lo oí un par de veces. Pero claro, al no verlo no lo podía asegurar. De hecho, no sabía si había sido mi imaginación mientras dormía o realmente lo había oído. Bueno, mentalmente sigo estable, es un consuelo. 

En fin, ahora que la peque ya ha decidido dormiste, voy a ver si consigo dormir yo. Y mañana por fin podré quitarme el calor en la piscina. ¡Bien!

¡Bienvenida!

Bueno, aquí me tenéis escribiendo con una mano en la toma de las 4 de la mañana haciendo un esfuerzo por no dormirme en el sofá con la niña en brazos. ¡Si, ya estamos en casa con la peque! Os presento a nuestro bomboncito.


Nació el día 15 con sus 3,2 kilos y 50 cm tras varias horas ingresada y una cesárea finalmente. Y he de decir que se nos cae la baba a todos con ella. 

Bueno, hoy esta entrada cortita para presentarla y otro día ya os contaré más, que con la cicatriz dando guerra para dormir la verdad es que me cuesta descansar como en debido. La peque es una bendita que ni se queja ni da guerra. Vamos, yo firmaba para que se quedará así. Ala, a ver si encuentro otra vez la postura en la que no me tire nada…

Por sombrero

Así le ponía yo hoy el café a la camarera. Las 4 de la mañana, reventada de toda la semana currando y llevo cerca de una hora dando vueltas en la cama oyendo como Rozu ronca a pierna suelta tan a gusto. ¡La madre que la parió siete pares de veces! Mira que se lo dije bien clarito ¡DESCAFEINADO! Un puñetero bombón descafeinado! Pero se ve que le costaba menos dejarme toda la noche de hoy en vela… ¡A esa iba yo ahora a meterle un dedo en el ojo! 

Claro, a eso de las 3 y media me he parado a pensar. Hacía media hora que había apagado la tele ya aburrida a ver si me dormía, y tras quince vueltas de campana he caído en que hoy he tomado café. Y lo he pedido descafeinado, ¡palabrita! Pero se ve que no he sido lo suficientemente clara. ¿Sabéis lo mejor? Voy muchas veces por allí y pido siempre lo mismo. ¡Llevo pidiendo lo mismo casi un año! Que digo yo que por lo menos podrían escuchar. Vale que no me lo pongan directamente y esperen a que pida, pero digo yo que estar atenta no cuesta tanto. ¡Si nosotros 4 éramos los únicos clientes a esa hora! Tiene delito que encima yo fuera la única que pidió un café. ¡Un puñetero bombón descafeinado! Si le llegamos a hacer lo que me hacían a mi en mis años de camarera, no da ni una. El más rebuscado que me podían pedir era un café cortado tocado de Baileis (o como se llame) del tiempo con dos de sacarina y la leche fría (sí, pedían hielo y la leche fría). 

En fin, me veo venir que todavía me queda un rato mirando al techo por culpa de la camarera. Demasiada espuma llevaba aquel bombón para ser un descafeinado…

Maldito café…

Bueno, aquí estoy. Son las 2 de la madrugada y todavía no he conseguido dormirme. Si es que soy masoca. ¿Quien me manda a mí tomarme un café por la tarde? Con el cansancio que llevo encima y los ojos como platos. No aprendo. Ya me ha pasado varias veces y todavía no lo capto.

En fin, me he tragado 3 películas, me he hecho las cejas, me he puesto al día con un par de cosas que tenía pendientes… Y creo que va siendo el momento de empezar a contar ovejitas. Yo creo que se me acabará antes la paciencia que el rebaño…