Perdida por estos mundos

Ultimamente paso poco por aquí, lo sé. El ajetreo que llevo me tiene agotada, y el “bajón otoñal” de todos los años tampoco ayuda. Suelo caer rendida en cuanto toco la cama. Y creerme, tengo mucho que contaros, pero una barbaridad de cosas. Y espero poder ponerme al día en breve.

Para empezar, ya me dio otra vez en bajón que me pega cada otoño y cada primavera. Hacía un par de años que no me daba, pero este año se ve que al volver al clima habitual pues vuelta a lo de siempre. Menos mal que no me pilla de sorpresa y ya sé lo que tengo que tomarme para volver un poco al sitio. Espero estar un poco más recuperada en unos días. Esto de arrastrarme por las mañanas no me hace ni pizca de gracia.

Por otro lado, ayer fue mi último día en lo de las peinetas. Ha sido un alivio, porque las dos últimas semanas he tenido que aguantar a uno de los encargados haciendo el capullo casi siempre que trabajaba. Creo que soy de las pocas personas que se alegran de que se le acabe el contrato, pero teniendo en cuenta que cada vez hago más horas en la tienda, estoy que floto de alegría. Volveré a tener una vida y no tendré que estar pendiente del teléfono para salir corriendo.  Eso sí, me toca devolver el uniforme y me va a costar un huevo quitarle la grasa que se ha acumulado. Más que blanca, es de un todo difuminado que va del gris al marrón por toda la parte de delante. Lejía en garrafa es lo que necesito para las camisas.

Y por último (por hoy) lo más importante. Llevo ya unos días queriendo hablaros de alguien. Bueno, en realidad ya os he hablado de él en un par de ocasiones, pero hoy quiero hablaros de él de un modo diferente. Me ha ayudado en malos momentos y está haciendo que vuelva a sentirme viva. Casi he vuelto a ser la que era hace unos años. Sobre todo en el peso, porque cocina… no hay día que no quiera mojar pan. Tengo mucho que contaros sobre él, me ha animado a hacer cosas que antes ni se me pasaban por la cabeza (como por ejemplo bucear), pero ya me he pegado unos cacharrazos en la cara y no me apetecen más, así que otro día os hablaré de él con más tranquilidad. Tengo tema para rato.

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Solecito de casi Noviembre

Parece mentira en las fechas que estamos y que todavía tengamos unas temperaturas tan buenas. Casi casi en Noviembre y todavía hay días que apetece ir a la playa. Sin ir más lejos, hoy mi madre ha celebrado su cumpleaños en El Campo (que yo me he perdido por culpa del trabajo, como no) y la mitad de los invitados han acabado en la piscina. Pegando tiritones, eso sí. Pero como machotes. Que vale que hace calorcito, pero el agua ya no se calienta tanto como hace un par de meses.

Ojalá hubiera podido ir a disfrutar de la fiesta, pero desde que soy una pluriempleada lo que es vida propia tengo lo justo. Sigo sin parar casi, y desde que tuve vacaciones en lo de las peinetas no he vuelto a tener ni un día libre. Quiero una vida. Pero por suerte o por desgracia, según se mire, me queda poco así. En un par de semanas ya volveré a disfrutar de los fines de semana y a tener algo de tiempo para hacer lo que quiera de día.

Tengo ganas de que las comidas que organizamos algunos domingos no acaben con un “me tengo que ir a trabajar” y hacer acto de presencia durante las horas que mi horario me permita. Ya son varios los días que quedo con mis compañeros de trabajo y acabo yéndome la primera por el trabajo. Luego me cuentan lo bien que lo pasaron jugando al Poker o haciendo el bruto. Y yo me lo pierdo.

En fin, ya me podré quedar más tiempo en un par de semanas y disfrutar como Dios manda. Hasta entonces, me seguirán amargando los fines de semana, que yo creo que no piensan en que detrás del delantal hay una persona con una vida propia y planes hechos para los días que puede. Esta semana que entra veremos, que se supone que sólo trabajo 6 horas en total y me veo venir que me va a tocar hacer unas cuantas más. Menos mal que tengo lo de la tienda, porque si no creo que el mes que viene iba a pasar la mano por la pared desde el día 1. Ya veremos cómo acaba mi último mes como pluriempleada (al menos de momento).

A este le pisaba el cuello

Tengo tanto que contar que no sé ni por donde empezar. Últimamente ando tan cansada que es tocar la cama y caer rendida. Ya son varios días que escribo la primera línea y el móvil acaba tirado por cualquier lado en cuanto se me cierran los ojos. Pero bueno, hoy por lo menos estoy aguantando para poder poneros un poco al día, que últimamente os tengo muy abandonados (y creerme que no es por falta de ganas ni tema).

Para empezar, ya me dijeron que me van a renovar en la tienda (¡yujuuuu!) hasta por lo menos mediados de enero. Madre mía, ¡sigo dentro!. También me confirmaron que en lo de las peinetas me voy a la calle. Las peinetas… Últimamente me trae de cabeza. Casi todas las noches que trabajo allí vuelvo a casa con un cabreo de narices. Y la culpa de uno de los encargados. Menudo imbécil.

Hace lo que le viene en gana, y últimamente no hace más que tocarnos las narices a todos los que nos ponemos por delante. Anoche sin ir más lejos dijo que “lo habíamos hecho muy mal” y que nos descontaba 25 minutos de trabajo como castigo. Vamos, que media hora que nos trabajamos el local a fondo no quiere que nos la paguen por cerrar más tarde. Todo por aguantar la cocina abierta más tiempo del que deberia sin haber pedidos. Este mes que empieza, cuando venga el jefe a pagarnos me pienso quejar. Este se acuerda de mí.

En fin, ya me he pegado un par de cacharrazos con el móvil y por lo menos os he empezado a poner al día. Otro día más, que ya se me vienen cerrando los ojos desde hace un rato y no quiero tener que reescribir un trozó otra vez. Os tendré al tanto en unos días.

Desaparecida en combate

Tres días. Tres días llevo ya intentando escribir y los tres he fallado. Es tremendo, me tumbo en la cama y en cuanto cojo el móvil, me pego con él en la cara. Incluso antes de ayer me enchufé el portátil y me quedé dormida sentada. Me desperté una hora después con un dolor de cuello terrible. Debe ser que estoy recuperando ahora todas las horas de sueño acumuladas que tengo. En fin, espero que esta racha termine pronto.

Hoy, después de que el domingo pasado nos anularan la inmersión, se suponía que íbamos a ir. Bueno, ha hecho el mal tiempo justo para quelo anularan. Para cuando consigamos ir, me pelaré de frío seguro. Por lo menos nos lo hemos pasado bien, que el Poker es muy socorrido cuando la opción es quedarse a cubierto.

Que yo tenía más cosas que contar, por ejemplo que ya está confirmado que me voy a la calle en lo de las peinetas. Se queda mi compañera, aunque sólo un mes más que yo. Que de verdad, si en la tienda me sine que me quedo aunque sea con la misma jornada que ahora, no me importaría mucho que me tiraran del otro. Quiero tener una vida y que no me jodan los fines de semana y festivos por dos horas de trabajo. Esa es otra, el horario. Tengo 15 horas de trabajo para la semana que viene distribuidas en 5 días. De los cuales un de ellos doblo. Menudo fin de semana. Y yo pensando que cuando llegará el invierno las cosas cambiarían…..

Por cierto, la vuelta al trabajo después de las vacaciones y los días libres, ha sido terrible. Me he notado muchísimo el estar a final de la jornada derrotada. Claro que igual tiene que ver el que yo haya estado trabajando y haciendo alguna hora extra.

Bueno, os voy dejando que ya he empezado a pegarme con el móvil en la cara. A ver si mañana no se me cae demasiado y puedo contaros alguna cosilla más. Pobre móvil, a este ritmo de caídas al suelo, la pantalla se me rompe en breve seguro. Patosa soy….

¡Vacaciones!

Vacaciones… No sabría decir cómo las estoy pasando. Creo que las palabras exactas serían viviendo una vida normal. Con un horario que me permite dormir lo que necesito, ver a algunas personas, hacer cosas que antes no podía por falta de tiempo… Al fin y al cabo viviendo lo que todo el mundo tiene. Y oye, no está tan mal. Pero me está costando un poco relajarme. Así como hace unos meses me quejaba de la cantidad tan grande de tiempo libre que tenía, ahora me cuesta adaptarme a tener algo para hacer lo que necesito o simplemente me apetece.

Comidas, cenas, Trinas a las tantas, tiempo para mí… Me podría acostumbrar a este horario. De la decisión que tomen en la tienda dentro de un par de semanas depende el que siga así o que vuelva al punto de partida. Cruzo los dedos para que no sea así. Por fin tengo un trabajo que me gusta, realmente de lo que he estudiado y no quisiera perderlo por nada del mundo. Pero tengo una tensión en el cuerpo… Eso de que se vaya acercando el día en que tengan que comunicarme si sigo o no y no tener ni idea de lo que va a pasar me está matando, sobre todo con tiempo para pensar.

Bueno, de momento voy a disfrutar estos días que me quedan, que por delante tengo un fin de semana movidito. Sólo espero que no llueva o que al menos el mar esté bien para el domingo ¡que me voy a bucear de nuevo! Seguro que el agua está más fría que la otra vez, pero merecerá la pena. Inmersión de empresa. Me parece una forma estupenda de relajar al personal de una empresa. Así que nada, a disfrutar de lo que queda. Mañana al trabajo y para medio día empezaré con mis dos días y medio libres por completo. ¡Dos días y medio! Estoy que ni me lo creo…

Vaya chasco…

Bueno, hoy tuve al final la reunión en el trabajo. Menudo chasco. Yo esperando a que me dijeran hoy si me quedaba o no, y al final me he quedado tal cual estaba, en el limbo otra vez. No me han aclarado nada.

Yo que esperaba una reunión tensa después el bombo que le dieron durante toda la noche de ayer… Que si nos reuníamos mi compañera y yo solas con el jefe, que era importante… Ya la pintaban como LA reunión. Pues al final nada. Llego y para empezar ni el jefe estaba. Y cuando ha llegado me ha hecho sentarme a mí sola con él. Menudo chasco cuando lo que me ha dicho era que iba a rebajarme la jornada a la mitad (tal y como hablamos antes incluso de empezar a trabajar) y ahora en vez de trabajar unas 20 a la semana me quedo con 10.

Me ha partido el domingo para nada, porque la “supereunión” era a las 15:30. He tenido que movilizar a media familia desde El Campo para poder ir. Y lo que más me jode es que esto mismo lo podía haber hecho dejándole los papeles a alguno de los encargados para que yo los firmara al empezar mi turno. Lo único que ha hecho fuera de eso ha sido preguntarme cuándo dejo la tienda. Esto… ¿nunca? Si de mí dependiera, no la dejaría.

En fin, por lo menos no tengo que decidir nada antes de saber qué van a hacer conmigo en la tienda. Supongo que en unos días me tocará tener una conversación parecida con el jefe de la tienda. Esperemos que vaya mejor que esta y me diga que me quedo. Mariajo, tu ves cruzando los dedos ya por si acaso que esto siempre me ha ayudado. Y en cuanto sepa algo, ya os pondré al corriente, sea para bien o para mal. Ahora que lo pienso, igual pensaba este hombre que detrás del delantal no tenemos una vida las empleadas…

¡Por cierto! Lo olvidaba. Según los rumores yo me voy a la calle. Ya os diré si tenían razón o no.

De vuelta

¡Vuelvo a bucear! Con un poco de suerte y si todo va bien, el domingo de la semana que viene me voy de buceo otra vez con los compañeros de trabajo. ¡Yuju! Eso sí, esta vez me pienso quitar el piercing de la lengua antes de empezar, que no quiero que me pase como la otra vez, que se me soltó y estuve un rato dándole vueltas por la boca y tensa de narices por sí me la tragaba. Claro, dicho así no tiene demasiado, pero si tenemos en cuenta que era la primera vez que buceaba con botella y que estaba a unos cuantos metros por debajo de la superficie… Agobia. Esta vez pienso disfrutarlo más, que ya sé un poco por donde van los tiros y no me pillará con tantos nervios.

En fin, voy a aprovechar que hoy puedo dormir antes y a ver si soy capaz de descansar por lo menos 6 horas hasta que dentro de un rato me toque ir a trabajar. Mañana va a ser un día largo e intenso. Desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche como poco. Menos gente… Tienen razón, hay menos gente. Pero no hay menos clientes, si no personal. Pero bueno, si hemos podido pasar el verano, pasáremos bien el imviaeño