Tres meses con la exsuegra

Esta página pensé que era para poder poner mas post, pero visto lo visto, me veo obligada a ir editando este una y otra vez, así que cada vez será más grande.

Tres meses pueden parecer una eternidad si no encajas en el sitio. Eso me ha pasado a mi en casa de mi suegra. Si, estaba enferma. Pero eso no le ha impedido dar ordenes a diestro y siniestro (o lo que es lo mismo, a mi novio y a mi). Y cuando ya se había recuperado, seguía dándolas yo creo que ya por costumbre.

Total, entre su enfermedad, sus manías, sus paranoias y un sin fin de cosas más, estoy con un pié dentro del manicomio. Solo espero recuperar algo de la cordura que yo traía cuando llegué a Alemania.

Y es que dormir encima de una maleta entre dos sillones (no había mas que una cama en la casa), ducharme cuando ella no me viera (eso de ducharse a diario lo ve como un autentico despilfarro), que a toda la comida se le echara “Sosenfix” (no se que carajo era, algo para hacer salsa) y supiera exactamente igual TODO, que requise la tele y la meta en su cuarto porque ella pasa mucho tiempo ahí (casi todo durmiendo, suerte que solo tardamos 2 meses y medio en convencerla de que en el salón la veríamos todos), que le tenga manía al móvil sea cual sea el uso que le des (mi única manera de hablar con mi familia en España. ¿Cuantas veces me he encerrado en el baño o el balcón para hablarte por whatsapp, mami?) y así un laaaaargo etc… no pueden dejar indiferente a cualquiera.

Una acaba medio majara y con la duda de si cortarse las venas o dejárselas largas. Al final creo que tomé la opción correcta. Pero todo esto se aprecia mejor al detalle, y como no quiero que esto se haga eterno, lo iré publicando de vez en cuando.

Mi suegra y la limpieza

Mi suegra tiene un modo muy peculiar de ver la limpieza. Puede haber trastos inútiles en un rincón años, pero los platos no pueden estar mas de 5 minutos en el fregadero. Y la señora ha sabido aprovechar muy bien su enfermedad, porque habrá lavado los platos 4 o 5 veces en 3 meses. Casi siempre me he ocupado yo. Cuando únicamente estaba permitido dejar en remojo los platos, han sido los de la cena, que me permitía el lujo de lavarlos por la mañana. Eso si, nada más levantarme.

Lo malo es que mientras yo lavaba, cuando ella ya podía hacer cosas por casa, se hacia SU desayuno y me tiraba las miguitas de pan sobre lo que ya estaba limpio. No sin añadir un “lo siento, no he visto que ya estaba limpio”. A ver, que el primer día lo hagas vale. El segundo tira y pase. A partir de la segunda semana ya es por joder.

Al barrer por las mañanas, si yo me descuidaba un segundo para ir a por el recogedor, ella “sin querer” pateaba el montoncito de polvo y migas que había recogido. Yo a eso lo llamo tener mala leche.

La hora de la ducha era un caos. Nunca supe cual era su medida correcta para decidir cuando una ducha era necesaria y cuando un despilfarro. Pero yo casi siempre intentaba ducharme cuando ella no estaba. Y es gracioso, porque me tenia que secar con una toalla de mano de las pequeñitas (como dijiste, mami, a plazos). Después de haber estado semanas secándome con las mini-toallas, un buen día va y me saca una toalla enorme para que se la ponga al perro para que duerma.  Vamos a ver. Llevo semanas soñando con una toalla que no tenga que escurrir para continuar, ¿ y vas y me das una grande para el perro? Anda ya, saca la cámara oculta que ya mosquea tanta broma.

Mi suegra y las enfermedades

Mi suegra está MUY obsesionada con las enfermedades. Lógico, podrá pensar alguien que opine que viniendo de una persona enferma es lógico. No hasta ese extremo. Para ella casi todo tiene consecuencias para la salud. Y no hablo de lo típico de fumar, o tomar el sol demasiado. Hablo de cosas tan cotidianas y, a simple vista para cualquiera, inofensivas. ¿Ejemplos?

– El suavizante para la ropa (¿?). El suavizante para la ropa estaba estrictamente prohibido en la casa porque según ella “se mete en la piel y llega al cerebro produciendo alzheimer”. Yo la primera vez que se lo escuché decir pensé que estaba de broma y casi cometo el error de reírme. Pero días antes de irnos de su casa me prohibió que lo usara en mi casa. ¿Perdona? ¿En mi casa?. En fin, le dije que ahora que sabía la verdad, nunca más lo usaría (y coló).

– La comida ligeramente quemada. Si un plato se tostaba lo más mínimo, era motivo suficiente para tener que cortar ese trozo. Según ella, esa parte quemada produce cáncer. Y después de escuchar lo del suavizante, ni se me ocurrió sonreír. Cuantas porciones de comida habremos dado al perro (que ha pasado de 3 a casi 5 kilos en tres meses siendo adulto) por estar un pelin tostada.

– Las botellas y envases de plástico. Evitaba a toda costa comprar cosas que vinieran envasadas en plástico (con lo difícil que es) porque los productos daban cáncer.  Sin embargo luego tenía un armario lleno de envases vacíos que reutilizaba una, otra y otra vez. Y cuando digo lleno es hasta arriba. Eso si, la comida tenía que estar fría para poder meterla, porque caliente “coge cáncer”. Yo no se si esto será cierto o no, pero lo que no me cuadra es que luego metiera en una botella de plástico (que tenía que haber jubilado hace mucho) el té hirviendo todavía.

– Los tatuajes. Tanto mi novio como yo llevamos uno. Pues la señora empezó diciendo que solo los presidiarios se tatuaban, y cuando le razonamos que mucha gente se tatuaba y que ya no estaba visto como algo típico de reclusos, dijo “pues todos esos acabaran con cáncer, como vosotros”. A cuadros me quedé. Yo creo que ya no lo decía por advertirnos de que estaba mal visto (en Alemania no estoy muy segura) era simple y llanamente por joder.

Mi suegra y el dinero

Mi suegra es tacaña. Pero hasta el extremo. Tanto que nos ha llegado a llamar despilfarradores por comprar una bolsa de 10 céntimos para llevar la compra a casa andando (el super quedaba como a 2 km de casa). Si podía ahorrarse 5 céntimos en la compra, hacía lo imposible, como mandarme al otro lado de una mega-tienda para comprobar el precio de un producto que ella pensaba que costaba 6,95€ y le cobraron 6,99€.

Lo reutiliza todo. TODO. Y eso no es un mal hábito. Pero cuando algo está para jubilar, es inútil alargar su vida. Una taza que está agrietada y gotea, ya no tiene vida útil cuando no puedes llenar más de media sin que se derrame.

Recorrimos 3 tiendas en busca de unos clavos que quería, total para acabar comprando con un “descuento” de 10 céntimos. Nos salió mucho más cara la gasolina que gastamos.

Lo realmente desconcertante era que en una ocasión se encontró 600€ que había escondido en una cajita hacía como 6 meses. Si yo saco 600€ del banco, haré lo imposible por saber donde está en todo momento. ¿Y luego le duelen los 10 céntimos? De verdad, no la entiendo.

Eso si, decidió que quería un coche. El suyo se había roto hacía como 6 meses y lo vendió por una miseria estando casi nuevo. Hagamos cuentas. Al coche viejo (no más de 7 años y 40.000km) tenía que hacerle una reparación de 1.000€. Solo lo usaba para ir al Lidl o Aldi y una vez al año más o menos iba a la ciudad (90 km). Bien, pues la señora decide que quiere uno nuevo. Peeeero lo quiere:

– Con menos de 5.000km.

– Que no sea pequeño, pero tampoco un barco.

– Solo podía ser rojo o negro (supuestamente la pintura dura más).

– Que el antiguo dueño no fumara.

– Que tuviera un concesionario cerca para las revisiones oficiales (Este punto es que más reducía las opciones, a solo Wolkswagen o Seat)

– Con ABS, cierre centralizado y pamplinas varias.

– Y (lo mejor de todo) que no le costara más de 10.000€.

Aquí eso se le llama un trabajo de investigación del carajo. Dos meses, dos puñeteros meses buscando y buscando. Este no le parecía suficientemente grande. Este tenía 6.500 km. Este era blanco. Este era feo. Dios, que desesperación. Le dijimos que lo más sensato era comprar uno de segunda mano con algunos km más, total para lo que lo va a gastar. Ella se negó rotundamente.

Por fin le encontramos uno. Negro, con todas las pijadas que pedía, de la marca que ella quería, ¡CON SOLO 100km!, de tamaño mediano. ¿Y no va y nos dice que no piensa pagar 10.200€? Que esos 200€ no quiere gastárselos en el coche. Después de arduas negociaciones con ella, conseguimos que diga que si. La convencimos de que no iba a conseguir nada igual a ese precio. Y al final fueron a por él. Ella contentísima con su coche nuevo y nosotros contentos de tenerla entretenida por unos días mientras se adapta a su nuevo coche.

Pero no todo podía ser bonito y 3 días después se lió la de San Quintín. Llega a casa del trabajo (si, un par de semanas antes de irnos empezó a trabajar) enfurruñada como una niña pequeña. No suelta prenda en horas, y cuando por fin se decide a hablar nos dice que su compañera “la pija esa” se ha comprado un coche viejo por 300€ y que está encantada. Empieza a decirnos que si ella tenía que haber cogido uno viejo de esos, que no tenía que haberse gastado tanto, que para lo que ella lo usa uno así le habría venido bien… y, ojo al dato, QUE TENÍAMOS QUE HABÉRSELO DICHO ANTES DE COMPRAR EL NUEVO.

Alucinando, así nos quedamos los dos. Pero como niña pequeña que a veces parece, dijo un rotundo “no” cuando le dijimos que lo vendiera, que aún podría sacarle fácilmente 13.000€ por él y se comprase uno viejo.

Mi suegra y la comida

Yo tengo una teoría. Mi suegra se prepara para un apocalipsis zombi. No es normal que yo abra un armario del pasillo y me encuentre por lo menos 200 botes con comida (algunos de ellos llevaban el mismo tiempo que ella en el piso) y que cuando yo le diga si podemos coger uno para la comida o la cena diga que “eso es para las emergencias”. Joder, vale tener un par por si un fin de semana no has ido a hacer la compra, pero ¿200? Eso ya es pasarse de la raya.

Lo mejor fue descubrir que en el armario de la terraza guardaba otros 300 más, y que algunos venían del piso anterior (y llevaban caducados como 3 años). A pesar de decirle que esos productos ya no se podían comer, ella se negó a tirarlos. Aún y a sabiendas de que llevaban 3 años en un armario a pleno sol, que cuando calentaba un poco era un horno.

Luego se encabronaba si veía que se le habían congelado las verduras por dejarlas en la terraza de noche (a -15 º) porque en su mini-nevera (muy típica por lo que he visto) solo cabían sus yogures y algo de fiambre. En lugar de meter ahí la verdura, prefería tener 30 yogures grandes. En fin, allá ella.

Mi suegra y los perros

Mi suegra ha mantenido una relación amor-odio con los perros desde el momento en que llegamos a la casa. Cuando vio el primer pelo de Garrapatis en el sofá, montó en cólera, pero cuando a Garrapatis se le escapó una regada en medio del salón, faltó un pelo para que nos echara de casa. Y cuando digo echarnos, es literalmente, que hubo algún otro incidente en el que yo ya empecé a hacer las maletas (sin coña).

Estableció unos horarios para sacar a los perros (más o menos cada 3 horas incluso por la noche) que nos impidieron dormir más de 3 horas seguidas durante un mes. ¿Dormir? ¿Es eso de meterse en la cama y cerrar los ojos por la noche unas horas hasta que empieza a salir el sol? Pues no lo practico.

Luego conseguimos que durante la noche pudieran aguantar 6 horas (bueno, los perros no, que aguantaban perfectamente. Mi suegra era la que tenía que aguantar 6 horas sin que los bajáramos). Lo mejor fue un día que nos levantamos a las 10, 4 horas después de bajar a los perros, y nos dijo que habíamos desperdiciado el día, que ya era muy tarde para hacer nada y que debíamos acostarnos más pronto. Vamos a ver, si tengo que sacar a los perros a las 3 de la mañana para que no hayan problemas, lo más lógico es que por la mañana tenga sueño, y ya que no tengo nada más que hacer que fregar los platos y recoger la casa, no veo el crimen en que un día me duerma y me levante a las 10. Hasta que no llegué aquí al camping, yo llevaba sin dormir 8 horas 3 meses. A eso en mi pueblo se le llaman ojeras kilométricas.

Tenía en los sillones unas mantas negras viejas que soltaban más pelusa que la madre que las parió, y que tuve que cepillar en más de una ocasión, pero a mi suegra le parecía un crimen que tuvieran algún pelo del perro que es rubio. Histérico es negro y de pelito muy corto, así que los suyos no se notaban. Pero Garrapatis… justo en esa época estaba mudando el pelo. Pues bien, a pesar de comprarle mantas negras nuevas para los sillones, ella no estaba contenta.

Y ni os cuento lo que nos costó explicarle a la señora que cuando los perros jugando se “daban amor”, realmente no hacían nada, ya que son dos machos. Pero mi suegra empeñada en que en su salón nada de sexo, así que cada vez que se ponían a jugar había que estar atentos para que si empezaban con las tonterías pudiéramos separarlos antes de que ella se diera cuenta. Al final, los pobres no podían casi ni respirar sin que alguien les regañara.

Lo curioso es que mi suegra tenía un alter-ego que aparecía durante las comidas en las que todo era amor hacia los perros. Le dijimos de un principio que los perros solo pienso, pero en cada comida algo caía “accidentalmente” al suelo, y engordaron hasta el punto de que sus collares se quedaron pequeños. Incluso llegó a cocinarles a ellos (a nosotros ni agua del grifo) porque un par de noches no sobró comida que mezclarles con el pienso.

Todo achuchones y palabritas a los perros, pero en el momento en que alguno le daba un “besito” se retorcía de asco y corría a lavarse las manos y desinfectarlas. ¿No entiendes que si les dices cosas a los perros y los acaricias lo más normal es que te lo agradezcan así? Pues no. En su cabeza no cabía esa idea.

Mi suegra y el ordenador

Mi suegra está enganchada al ordenador. Y cuando digo enganchada es en plan “lo necesito para sobrevivir”. Se pasaba horas jugando en él, viendo el periódico y haciendo cosas por el estilo. Como esos adolescentes que salen por la tele enganchados a las tecnologías, pero en versión 3ª edad.

No quería poner la tele por internet porque entonces ella no podía jugar, así que nos aburríamos mucho nosotros, pero si nos sentábamos en el sofá con el móvil porque no teníamos nada más que hacer, se encabronaba. Pero bueno, capeábamos el temporal como podíamos.

Me resultó hasta gracioso un día en que se enfadó con nosotros (uno de tantísimos cabreos absurdos) y recogió el portátil, se lo llevó a su cuarto y, en un alemán de esos que ponen los pelos de punta, dijo que estábamos “castigados”. Me tomas el pelo. Estas castigando a dos adultos ya creciditos que han venido a ayudarte quitándoles el ordenador. Allá tu, pero el vecino tiene la conexión wifi sin contraseña y tengo mi portátil. Va más lento, pero igual va.

El drama vino cuando dos días antes de venirnos al portátil le rebentó la pantalla. Se le vino el mundo encima. Le explicamos como pudimos que todo seguía dentro, que no había perdido nada. Y en ese momento la ahorradora que conocíamos se fue a dar un largo paseo. Que lo arregláramos como fuera. Que buscáramos a quien pudiera apañarlo, la pieza de repuesto, una pantalla nueva. Cualquier método le valía, pero que ella tenía que poder seguir manejándolo (vamos, jugando a sus jueguecitos chorras) esa misma noche.

Corre que te pillo de tienda en tienda para que la señora pueda jugar y leer su periódico por las mañanas. Al final, tuvimos que comprar una tele que se le pudiera conectar y al menos se quedó medio contenta. ¿ A caso espera que en cualquier tienda tengan un repuesto para la pantalla de un ordenador con 6 o 7 años?

Próximamente:

Mi suegra y el dentista

Mi suegra y los ruidos

42 comentarios en “Tres meses con la exsuegra

  1. Me encanta eso de que todo produce cáncer….. que tía más plasta por favor…. parece que cuando se encienda un aparato eléctrico nuevo va a gritar:¡BRUJERÍA! NO LO TOQUES QUE PRODUCE CÁNCER jajajaja es una broma…. es solo que es increíble las obsesiones de esa mujer… enhorabuena por soportarla y enhorabuena por el blog, es buenísimo!! =)

    • Y eso que de momento solo he subido algunas… que hay muchas más. La verdad es que me ha costado lo mio aguantarla tanto tiempo, porque la paciencia se me acabó al mes o así de estar allí. Gracias por tu comentario, siempre alegra tener uno positivo!!

  2. ay mujer como has aguantado tanto tiempo…. si que debes estar enamorada. yo creo que en vez de escribir el blog empiezo a planear el asesinato, jaja es broma.

    • Pues la pequeña psicópata que llevo dentro, alguna vez me hizo ver cosas donde no las había… jejejje. La verdad es que mi novio fue un gran apoyo. Si no, la cortesía me la habría dejado en la maleta a los pocos días de llegar.

  3. Desde luego has hecho bien en mencionar aparte todas las entregas de tu suegra porque ésta mujer no tiene desperdicio y merece mención aparte no sé cómo has podido aguantarla tanto tiempo(bueno sí lo sé la necesidad obliga a veces a hacer éste tipo de cosas verdad?).
    Espero ansiosa las siguientes entregas jajaja!!
    Un besito grande.

    • Pues básicamente la hemos aguantado tanto tiempo porque la señora estaba enferma, pero cuando se recuperó, porque no teníamos donde caernos muertos en un principio. Pero bueno, las cosas van mejorando, ¡que ahora ya puedo usar suavizante para la ropa!

      • Lo que obliga a veces la necesidad y el tener buen corazón y voluntad verdad?
        Bien por vosotros porque la ropa es otra cosa con suavizante(yo soy una gran usuaria y suelo usar bastante cantidad en cada lavado jajaja!!).
        Por cierto para que me relaciones soy la misma Mariajo que te ha dejado un comentario en el post de agradecimientos.
        Un besito grande y feliz finde.

      • A mi eso de lavar la ropa sin suavizante, me parece… incompleto. El suavizante a mi también me encanta, la sensación de la ropa limpia y suave. Eso de ponérmela sin ningún olor y raspando más que el papel de lija, era algo que no me gustaba nada.

    • A mi me lo vas a contar… Porque llegué a pensarlo, que necesitaba ayuda de otro tipo. Pero claro, ¿cómo se lo planteaba? ¿Suegra te llevo a un loquero a ver si te apañan? Me hubiera colgado de la barra de la cortina sin miramientos.

  4. jajajajajaja me he reído un montón! Lo de cocionar con el no sé qué polvo, mi suegra hace lo mismo, jajajaja. todo sabes igual, ¡¡¡lo odio!!! Muchas cosas más me hicieron reír, pero está la comparto contigo.

    Saludos desde Budapest

    • ¿Ahora me entiendes por qué lo decía? Me estoy leyendo el otro y vamos, me parece una santa de momento. Con pocas luces para algunas cosas, pero una santa. Y eso que no tengo hijos, que si los tuviera, fijo que la tentación de cortarme las venas la tenía presente.
      ¡Gracias por leerme!

      • Me estoy leyendo todo el blog y me tienes enganchaita perdida, nenaa hazte un twitter del blog que a ti te va a venir muyyyy bien, aquello es un patio de vecinas bloggeras y hacemos terapia.Te recomiendo leas a mi amiga 1madreinitaly , teneis muchas cosas en comun y ¿conoces a mamaenalemania? un crack

      • Tengo un twitter del blog, de hecho te sigo, pero todavía no le meto mucha caña.
        ¡Claro que las conozco! a 1madreinitaly la encontré hace poco y la sigo de cerca, pero mamaenalemania la encontré este invierno y la estuve leyendo a escondidas de mi suegra. Fue mi inspiración para abrirme un blog (y mi madre me dio el último empujón, todo sea dicho). Que estoy muy sola y los blogs son el poco contacto humano que tengo.
        ¡Me legro mucho de que te guste!

  5. hola!! otra más que te sigue y jeje pues sí la que te ha caído con tu suegra jajaja eso, desahógate escribiendo que va bien, que así son menos penas jeje
    besos desde españa

    • ¡Bienvenida! Lo de la suegra, menos mal que ya pasó, aunque de vez en cuando sigue dando la lata aunque sea por teléfono. Que esta mujer… es mucha mujer. Pero bueno, al menos ahora no controla nuestras vidas a diario. Si llego a tener que aguantarla unos meses más, me tiro por el balcón.
      ¡Gracias por leerme y comentar!

  6. Soy hermana de Marisol,no tenia ni idea de tu blok,en conclusión……no sé ni como aguantas o aguantastes tanto,parece que vives en la casa encantada,se divierte haciendo la vida imposible,que eres la cenicienta…….me parece muy fuerte que haya gente asi,mucho ánimo.

    • Encantada de verte por aquí. Pues se aguanta con mucho positivismo y grandes dosis de chocolate. Pero ya queda poco. Volverá lo bueno y perderé de vista a mucha gente indeseable. ¡Gracias por pasarte y dejarme un comentario!

  7. Me recuerda a una que yo me sé… Este tipo de gente es así porque quienes están a su alrededor le siguen la corriente y cumplen todos sus caprichos. Lo que tienes que hacer es largarte de allí y mandarla a la mierda.

  8. Ufff chica, si yo te contase como es mi suegra, es una hartzvierer total. Vive en un piso inmundo y ella misma huele fatal. A ver, la mujer es maja, majísima, pero su olor casi me ha hecho vomitar. Un día fuimos a visitarla al hospital, ella se levantó de la cama y a mi me dieron arcadas que poco y nada pude disimular, así que salí petando de allí con la excusa de que iba a fumar. Para rematarla tiene gatos y sus muebles y su sofá huelen a orina de los animalicos, al punto que da repelús. Duerme de día y en la noche se dedica a navegar en el ordenador, después dice que no tiene ánimos de nada. Su cocina tiene hongos y no llama al dueño porque le da pereza. La verdad es que me pone de los nervios y doy gracias que no vivimos juntas porque me tenéis en el loquero en menos de seis meses…

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