Perdida

Así estoy, que no paso por aquí ni equivocada. Entre la niña, el trabajo, la casa, compra y todo lo demás, raro es el día que tengo un rato para mí estando todavía consciente. Hoy, de milagro. 

Es un momento ajetreado ahora mismo. Acabamos de poner el suelo que faltaba en el piso. Un año después por fin tenemos el suelo terminado. Ya el día que tengamos armario, fiesta. Ufff… si todavía nos quedan días de obras. Los pelos de punta se me ponen cuando pienso en que no hemos terminado. Que está claro que nada tiene que ver la casa que compramos hace algo más de un año. Esa daba miedo. Pero todavía tiene la “habitación del pánico” manga por hombro (y lo que le queda). 

La peque sigue creciendo a un ritmo increíble. Ya le asoman 4 dientes que le hacen una cara de bichillo que no hay quien sea capaz de ponerse serio cuando se ríe. Muerde, pellizca, hace de “rasca y gana” con los lunares… No para un momento. Diez meses tiene ya y se han pasado volando. Ya empieza a dar pasitos y nos manipula como quiere. La moza nos va a sacar la sangre en un cubo cuando sepa hablar. Y si no, tiempo al tiempo. 

En fin, momento de cambios que están por venir (prometo contar más adelante). Para despedirme por hoy, voy a enseñaros una foto que he hecho en el trabajo.


Este teléfono hizo paracaidismo y llegó al suelo antes que el dueño. Y aunque parezca mentira, sigue funcionando. Para que luego digan que todo lo que se fabrica ahora se rompe enseguida. Esto es ponerlo en modo avión y lo demás son tonterías.

Se acabó la baja…

Ya ha terminado mi segunda semana de vuelta al trabajo. Se me han pasado volando con todo el trajín. La peque lo ha llevado bien, y diría mejor que yo, pero voy a ser sincera. No me ha dado tiempo ni de respirar el tiempo que paso en el taller, y en casa sigue siendo igual. Crece a un ritmo que no imaginaba. 

Me imaginaba la vuelta mucho más traumática de lo que ha sido, ya no tanto para ella que con mi madre está genial, pero para mí sí. Pero están siendo días muy intensos en los que con 5 horas que hago en el taller no tengo suficiente para hacerlo todo. Reparo lo que puedo, bueno, lo que me dejan el resto de funciones que hago. Hay días que solo me da tiempo a reparar lo que me llevo a casa. Viéndolo por el lado bueno, no me da tiempo a pensar demasiado en la falta que me hace, porque sería mucho peor.

En fin, mañana empieza otra semana intensa en la que hay tanto por hacer que ya me veo llegando al sábado como pueda. 

Último día

Así es, hoy ha sido mi último día antes de empezar a trabajar otra vez. Mañana a las 9:00 habré vuelto a mi rutina (con algunas variaciones) añadiendo a Miniyo a todo el trajín diario. Tengo ganas, lo reconozco. Pero por otro lado me parece todavía muy pequeña para tener que separarme de ella. Que sí, que con mi madre va a estar mejor que con nadie, pero es tan pequeña…

No he dejado de pensar en mañana en todo el fin de semana. Tiene 4 meses y medio, todavía depende exclusivamente de mí para comer, y no, no pienso destetarla por empezar a trabajar. Me parece cruel privarle (privarnos) de esos momentos por el hecho de trabajar. Está claro que sí tiene hambre cuando yo no esté le va a tocar bibe, pero con leche mía, nada de bote mientras pueda evitarlo. 

Mirando el lado positivo, esta semana es como de adaptación, ya que trabajo mañana, el miércoles y el viernes. Se me va a hacer un poquito más llevadera. 

En fin, este momento tenía que llegar tarde o temprano, y me temo que es más temprano de lo que me gustaría. Las 20 semanas de las que he disfrutado de ella en exclusiva me han sabido a poco. Que el tiempo pasa volando, y a mí se me ha hecho más corto de lo que ya me parecía antes de tenerla. Ya os iré contando cómo va la semana para todos.

Creciendo sin parar

Aquí estoy de vuelta, intentando retomar este espacio que últimamente tengo muy abandonado. La peque me absorbe (de buen gusto) y la inspiración cuesta en estos momentos. Ella crece por días, en estos casi tres meses y medio ha dado un cambio considerable. Es tremenda, todavía no se tiene sentada sola, pero le encanta pasar momentos de pie. Se ríe con todo el mundo, pero solo si ha comido hace poco. Tiene al barrio enamorado. 

Y a mí me queda algo más de un mes para volver al trabajo. Al principio me agobiaba muchísimo el pensar en el poco tiempo que podría disfrutar de ella a jornada completa, pero ahora ya me voy relajando un poco y pienso que todavía me queda un mes. Y menos mal que me guardé el mes de vacaciones y lo voy a disfrutar ahora, porque tener que dejarla ya la semana que viene, ufff… Que soy de la opinión de que 16 semanas no son nada, ni siquiera es suficiente para que no dependan exclusivamente de la teta. Al menos tendría que dar tiempo a que empiece a comer algunas cositas diferentes. Pero tengo la gran suerte de que mi jefe me da la oportunidad de trabajar media jornada en casa hasta que la peque ya coma algunas cositas sólidas (bueno, en puré o como tenga que comerlo, ya iremos viendo). Así que la separación será más breve un tiempo. Un gran alivio para mí, la verdad. Tener que separarme de ella 8 horas diarias siendo tan pequeñita me rompe el alma. Que yo sé que va a estar bien, en las mejores manos posibles. Pero no deja de ser muy pequeña. 

En fin, voy a aprovechar que ya parece que se ha dormido profundamente y voy a dormir yo también. Que no es que duerma mal, pero se agradecen unas horas de sueño seguidas. Si os digo que la niña es lo que menos me despierta por las noches…

Síntomas…

Yo, que pe sé que me libraba de los síntomas por ahora… Nanai. Cansancio, insomnio (contradictorio, ¿verdad?) nauseas (pero por la noche, me gusta destacar). Las mañanas las paso arrastrándome como puedo por casa y por el trabajo mientras intento mantener los ojos abiertos, y las tardes/noches las paso intentando mantener el equilibrio tan fino que hay entre la cantidad de comida que sólo me incomoda y la que me puede hacer vomitar. Y no, no me pego atracones. Hace ya semana y pico que como menos cantidad, aunque sea en más ocasiones que antes. Para postre, si no consigo dormirme en la primera media hora desde que planto la cabeza en la almohada, me pasa como hoy. Las 2:30 largas y aquí sigo, con los ojos como platos. Mañana va a ser un día muy largo y pesado…

Cambiando un poco de tema. No os lo dije, pero es que el agotamiento me puede muchas veces. En el trabajo ya lo sabe todo el mundo, hasta el jefe. Yo que pensaba que no le iba a sentar muy bien tenerme de baja en plena temporada alta, y se lo ha tomado estupendamente. No sabéis la tranquilidad que me da el pensar que cuando llegue el momento mi puesto de trabajo no peligra. 

Bueno, voy a darle otras 14 vueltas a la cama mientras aquí el compañero ronca. Qué envidia el dormir tan a gusto… 

¡Vacaciones!

¡Si! ¡Oeoeoe! ¡Ya estamos de vacaciones! Oficialmente no tenemos que ir a trabajar hasta el día 2 de Noviembre. Madre mía, todavía no me lo creo. ¡Que queda nada para irnos de viaje! Pero hay un problema, estamos enfermos. Todavía no habíamos salido de trabajar esta tarde y ya teníamos claro que el lunes vamos a ir a hacer un par de cosas. Roxu… bueno, él lo trae de serie. No puede evitarlo. Pero yo si voy (que lo dudo si un buen motivo) es a marear la perdiz un rato. Y el martes… ¡Rumbo a Tenerife! Con los maletones nuevos y todo el equipo. Nunca he hecho un viaje de este tipo para ir de vacaciones. A ver cómo va el estreno. 

En fin, por delante quedan dos semanas de relax y disfrute. Ya os iré contando el viaje. ¡Vamos que nos vamos!

A mitad de puente

¿Sabéis esos días festivos en que quieres hacer todo lo que no puedes hacer de normal y en lugar de descansar acabas rendida? Pues ayer no fue un día de esos. Fue más bien de los de no quitarse el pijama más que para ducharse. Menudo día de pereza continua. Me levanté a cocinar y porque me dio hambre (el niño que me mordisqueaba los tobillos puede que también influyera), que si no, ni por esas. De verdad, día perro donde los haya. 

Hoy en cambio nos ha cundido algo más. Hemos ido a comprar las maletas para el viaje (la que tenemos está para el arrastre) y a recoger los trajes de buceo para ir repartiendo en peso en las maletas. Sí, todavía queda algo más de una semana, pero prefiero ir haciendo cosillas ahora y no dejarlo todo para el último día. ¡Que ya no nos queda nada! ¡Que en breve estaremos en Tenerife disfrutando del sol y la playa! Que parece mentira que viva en la costa. 

Bueno, a por el segundo viaje de vacaciones que hago en mi vida. Solo espero que sea menos accidentado que el anterior. Con eso ya me conformo…