En café ataca de nuevo

Otro domingo más que no aprendo la lección. Aquí me tenéis, las 4 de la madrugada y con los ojos como platos oyendo como el camión de la basura recoge los contenedores de debajo de casa. Maldito café… Mamá, por favor. Si te acuerdas de esto el próximo domingo de Campo, recuérdamelo a mí para no volver a caer en el error de apuntarme a la ronda de cafés.

Hoy domingo redondo. No sólo he cogido un kilo o dos con todo lo que me he metido entre pecho y espalda. Encima me he provocado insomnio. Cojonudo. Mañana será una de esas mañanas largas de narices.

¿Y ahora qué hacemos? Si es que por mucho que bostece y se me cierren los ojos, en el momento en que suelto el móvil se me ponen como platos. ¿Qué os cuento? Mmmm… A ver… Es que realmente las cosillas que tengo para contar todavía no han llegado. Fallas, vacaciones, calorcito… Lo único que tengo ahora mismo en el tintero es que nos queremos mudar del piso. ¡Si, mudanza! ¡Bien! ¡Yuju! Con lo que me gusta a mí menear bártulos de un lado a otro… Le hemos echado el ojo a un edificio cercano, y como no nos corre prisa la mudanza, estamos esperando que quede alguno libre a un precio razonable para aprovechar. Este piso necesita bastantes cuidados desde hace mucho que nadie le ha dado y hay partes que se caen a trozos. Pero mientras, pues apaña. Pero si hay que moverlo todo, que sea para mejorar. Piso con piscina por lo menos, que para uno “sin” me quedo en el que estoy.

Bueno, voy a darme la vuelta otra vez a ver si cojo ya el sueño. Veo que la de hoy va a ser una noche muy larga…

Primera entrada del año

Bueno, bueno, bueno. Me acabo de dar cuenta de que todavía no había publicado este año. ¡Feliz Año Nuevo a todos! Ahora que lo pienso. ¿Hasta cuándo es legalmente aceptable seguir felicitando el Año Nuevo a la gente? Años anteriores recuerdo haberlo hecho semanas después del día 1. A mí la verdad es que ya se me están mezclando los días. Con esto de tener libres los miércoles por la tarde, los jueves y fines de semana los últimos 15 días, al final ya no sé si es jueves, domingo… De momento lo único que sé es que mañana hay Campo.

La primera barbacoa del año. Que ya veréis mañana los pedazos de carne que llevamos, pero habrá comida para 15 en lugar de 6 que puede que seamos (eso si mi hermano no está muy resacoso y se decide a venir).

En fin, que mañana salga el día bueno que ya hay planes. Ya estoy yo un poco hasta el moño del frío…

¡A la piscina!

Hace algún tiempo me pedisteis que os presentara a Odín, el perro que tenemos en el Campo. Pues no se me ocurre un momento mejor para hacerlo que el estreno de la piscina (que aunque mi padre ya se bañó el fin de semana pasado, hasta hoy el perro no se había metido).

Y es que a Odín la piscina le encanta. Al principio la gente se asustaba cuando veían al perro nadando en el agua sin nadie que le sacara, y no es para menos. Nuestra piscina es pequeña y no tiene escalones, tiene una escalera metálica de mano. Claro, la primera reacción era siempre la de rescatar al perro, pero ya son muchos años en los que Odín se mete solo y sale cuando quiere, sin que nadie le ayude. Menudo vicio le tiene a la piscina… Y para muestra un botón.

Y aunque os parezca raro, no se le puede acercar nadie para tirarlo a la piscina. Si no entra él solo, no hay manera.

Todos los días que vamos, siempre es el primero en tirarse al agua. Se puede pegar un montón de chapuzones a lo largo del día, y le da igual que haya alguien cerca o no. Él llega, mete una patita y si le parece que tiene una buena temperatura se tira. Si no, se da la vuelta y se va.

Pues aquí le tenéis, en su ambiente. Eso sí, en breve ya tendremos que pelarlo, que ya empieza a hacer calor y lo pasa muy mal. Anda que no cambia el pobre animal cuando le quitamos la manta de pelo que lleva. Ya os enseñaré una foto del “antes y después”. Parece otro perro.

El ladrón peludo ataca de nuevo

Definitivamente, Gordi es un cabroncete de cuidado. Si es que cada vez que puede la lía en el campo. Y no hablo de los ladridos y las “salidas de tono” con Odín o los otros. Me refiero a la comida. Si el otro día ya dejó sin barbacoa a mi novio, hoy el que ha sufrido el robo de comida ha sido mi padre.

Cuando hacemos carne en el Campo, siempre solemos darle los huesos a los perretes, que se pasan toda la comida bajo nuestros pies. Pero hoy el que ha sido más listo ha sido Gordi. Mi padre andaba intentando darle un hueso a Rafita y a Kody cuando Gordi se ha colado por debajo de la mesa y con un estilazo tremendo se ha colado entre las piernas y con la pata ha tirado la panceta al suelo para comérsela. ¡Hasta el culo se ha puesto el bicho!

De verdad que nunca he visto a un perro que maneje tan bien la pata para acercarse la comida, y desde unos ángulos imposibles. Hay que tener un cuidado con dejar comida a su alcance… Y por supuesto no quitarle ojo ni un segundo. Fijaros, mi padre se ha girado a darle le hueso y al volver a fijarse en el plato le faltaba toda la carne.

En fin, que no podemos perderles de vista, que en un descuido nos dejan sin nada. Eso o los dejamos encerrados en la caseta para comer tranquilos. Qué poco respeto nos tienen a veces… (sobre todo Gordi).

El ladrón peludo ataca de nuevo

Definitivamente, Gordi es un cabroncete de cuidado. Si es que cada vez que puede la lía en el campo. Y no hablo de los ladridos y las “salidas de tono” con Odín o los otros. Me refiero a la comida. Si el otro día ya dejó sin barbacoa a mi novio, hoy el que ha sufrido el robo de comida ha sido mi padre.

Cuando hacemos carne en el Campo, siempre solemos darle los huesos a los perretes, que se pasan toda la comida bajo nuestros pies. Pero hoy el que ha sido más listo ha sido Gordi. Mi padre andaba intentando darle un hueso a Rafita y a Kody cuando Gordi se ha colado por debajo de la mesa y con un estilazo tremendo se ha colado entre las piernas y con la pata ha tirado la panceta al suelo para comérsela. ¡Hasta el culo se ha puesto el bicho!

De verdad que nunca he visto a un perro que maneje tan bien la pata para acercarse la comida, y desde unos ángulos imposibles. Hay que tener un cuidado con dejar comida a su alcance… Y por supuesto no quitarle ojo ni un segundo. Fijaros, mi padre se ha girado a darle le hueso y al volver a fijarse en el plato le faltaba toda la carne.

En fin, que no podemos perderles de vista, que en un descuido nos dejan sin nada. Eso o los dejamos encerrados en la caseta para comer tranquilos. Qué poco respeto nos tienen a veces… (sobre todo Gordi).

Día largo y concurrido

¡Campo, Campo! Como todos los domingos hoy hemos estado allí, pero con una diferencia. ¡Estrenamos temporada! ¿Que en qué se nota? Que en lugar de ser 3 o 4 personas allí (mi hermano no cuenta, que parece que le tenga alergia) nos juntamos el ciento y la madre. Y aunque ha sido un poco improvisada, ha sido un buen día de comilona al aire libre.

12 horas nos hemos pasado allí nada más y nada menos. Volvíamos a casa más allá de las 22:00. Se estaba tan a gusto… Y en esas horas ha dado tiempo a mucho. Ha dado tiempo a que Kody apareciera con el morro hinchado. Se ve que el pobre ha hecho la croqueta en el césped (qué raro, con lo “poco” que le gusta) y le ha picado una araña. Si es que es normal que le pique, se mete donde no debe. El pobre venía a rascarse contra la grava (a bruto no le gana nadie) y ha llevado un rato todo el hocico blanco. No os preocupéis, antes de volver a casa ya no le quedaba nada de hinchazón.

También han estado a punto de secuestrar a uno de los perros. Una de las parejas que ha venido hoy tiene una niña pequeña monísima con una lengua y un genio tremendos. Pues se ha emperrado en llevarse a Odín a casa. Claro, el único perro que le hace caso (con sus 40 kilos es el más manso de todos) e incluso lo “empaquetó” para llevárselo. Le montamos una tienda de campaña para que jugara y lo encerró dentro diciendo que se llevaba la tienda con el perro dentro. Al final conseguimos que dejara el perro y la tienda a cambio de unas plantitas de fresas.

Me vais a permitir unas palabras. Odín es un perro DE PRESA. Madre buldog inglés y padre… bueno, desconocido. Pero dicho por veterinarios es mezcla con otro perro de presa. Es una mala bestia en cuanto a fuerza. Puede tirar al suelo a cualquiera jugando, sencillamente echando las patas encima. Y qué decir que podría comerse literalmente a cualquiera de los perretes si quisiera. Pero es un trozo de pan.

Sabe con quien puede jugar a lo bestia y con quien no. A la niña no le ha echado las patas ni una sola vez. Cuando han venido personas mayores, tampoco. Le reñimos para que no nos lo haga a nosotros (duele, y en verano parece que salimos de una pelea con los arañazos), pero jamás se ha subido a alguien a quien no deba. Con todo esto quiero decir que un perro, por muy de presa que sea, será tal y como lo eduques. Odín nos podía haber arrancado un brazo de un mordisco si quisiera, pero jamás nos ha hecho daño ni jugando a mordernos los brazos y los tobillos. Los perros son tal y como se educan, y la raza poco o nada tienen que ver. Vaya, al final me ha quedado algo más largo de lo que pensaba.

Bueno, sigo con lo de hoy. A última hora hemos tenido la visita de unos vecinos, que no sé si os acordáis de la foto de la perrita dormida en la valla que os puse hace un par de meses, pero no desapareció, se la quedaron ellos. Y está enorme y preciosa. Claro, una perrita por allí dando vueltas ha tenido revolucionados a los perretes un rato largo.

En fin, queda oficialmente inaugurada la temporada de Campo 2014. A partir de ahora la mayoría de comidas en el Campo van a estar concurridas. ¡Y lo bien que lo pasamos! Sólo falta destapar la piscina dentro de poco y ya el pack completo. Y las obras… ya las iremos haciendo poco a poco.

Guardianes de diseño

Si os digo animal guardián, seguro que os viene a la cabeza un perro, y con casi toda seguridad de un tamaño considerable y con mala leche. Bueno, igual con mala leche no porque hay algunos que no la tienen, pero siempre suele ser un perro que impone sólo con verlo, aunque luego sea un trozo de pan. Lo que a nadie se le ocurre es poner en ese lugar un animal con plumas. A mí por lo menos me pasaba hasta ahora.

Hoy hemos tenido visita en el Campo. Como no conocen la zona, les hemos hecho un pequeño tour por los terrenos vecinos a que vieran aquello. En uno de los caminos, andábamos escuchando algún animal haciendo ruido, y al acercarnos a la parcela hemos visto que eran 2 ocas. ¡Y qué mala leche gastaban! Cualquiera metía un dedo por la valla. Graznando y acercándose a nosotros con unos aires amenazadores tremendos. ¡Si hasta el dueño tenía que ir con una vara por si acaso! Que a un perro lo entrenas, y por lo menos a los que son de la familia los considera “amigos”, pero a un bicho de estos… cualquiera le enseña modales.

Qué queréis que os diga, pero casi prefiero un perro que las ocas con tan mala baba. Que a nadie se le ocurra colarse en aquella parcela, porque las 4 naranjas (o lo que sea, no me he fijado muy bien con la distracción de las ocas) les pueden salir muy caras, más o menos como unos pantalones nuevo o un dedo. Si tenía acojonado hasta al cachorro (ya grandecito) de pastor alemán…