Septiembre ha llegado

Ala, se acabó el verano. Así, sin avisar. Ya podría haberse despedido por lo menos… Hemos pasado de sudar la gota gorda de noche a tener que taparme con una manta fina (aquí el asturiano está más a gusto que en brazos). Vaya chaparrones nos caen por las tardes. Sí es cierto que los clientes vienen menos cuando llueve, pero en lo que realmente se nota que llueve es en la hora de cerrar. A ninguno se le ocurre hacer la croqueta por debajo de la puerta con el suelo mojado. ¿Que si son capaces? A mí se me coló uno en la tienda a comprar algo teniendo un hueco abierto de 40 cm por el que pasar. Que les da igual, tú vives en la tienda y no tienes una vida. Bueno, yo igual empiezo a estar así. Tengo a Roxu trabajando conmigo y pasamos más tiempo en el taller que en casa, por lo menos conscientes.

En fin, parece que la gente encoje con la lluvia. A mí lo único que me repatea de estos días es salir a la calle con sandalias. Eso de mojarme los dedos de los pies me mata. Aunque con la pereza que gastamos últimamente con el tema del coche, no se me mojan no por equivocación. 

Momento raro

Ya estamos en Septiembre y se me hace raro. Es como si se hubiera acabado el verano pero sin acabarse, todavía hace un calor de narices. En breve Miniroxu empezará el instituto (¡instituto, madre mía!) y poco a poco llegará el fresquito. ¿Os podéis creer que tengo hasta ganas de que llegue el invierno? Nada más que para estar muy abrigada y poder decir “qué ganas de que llegue el calor”. Estoy zumbada, lo sé. 

Pero realmente lo mejor de este momento es ¡que ya no queda nada para irnos de vacaciones! El mes que viene nos vamos ya, lo tenemos ahí a la vuelta de la esquina. Una semana buceando el Tenerife. ¡Quiero irme ya! 

En fin, quitando la tromba de agua que nos cayó ayer en unos minutos, no se nota que vamos de cara al otoño. Bueno, pensándolo bien que no llegue todavía, que llegue cuando vuelva de vacaciones. Creo que soy demasiado optimista…

Me derrito!

Hoy ha sido terrible el camino de casa al trabajo y vuelta. Casi 40 grados con una humedad y bochorno que, según algunas aplicaciones y páginas web, daban una sensación térmica de 55 grados. Me lo creo. Jamás había sentido tanto calor en un trayecto tan corto. Ni siquiera el verano que pasé en Sevilla cuando salía a las 4 de la tarde. Menos mal que en el trabajo tenemos aire. El que me daba pena era Roxu, que va con la furgonetilla del año de la pera sin aire acondicionado. Casi tiene que dar gracias por tener dos ventanillas. Fijaros que hoy he preferido ir al trabajo andando antes de tener que plantar el culo en el asiento. 

Yo que pedía algo más de calorcito para empezar con el curso de buceo, toma, por si no era suficiente. Si es que encima hay un incendio cerca y todo ese calor viene para acá. Miedo me da ahora mismo (casi la 1:30) de abrir la ventana. ¡Sigue entrando calor! A 27 grados me dice el móvil que estamos… Ya veremos cómo amanece el día de mañana. 

Acabando la primavera

Se acabaron las fallas. Se acabó el ruido y los petardos. Pero este año hay algo que resiste, sigue lloviendo. Todos los años llueve por estas fechas y las moja, no falla. Pero este año las ha mojado, remojado y por si fuera poco sigue lloviendo. Sólo espero que no dure mucho, que la semana que viene nos vamos de viaje y no me apetece que nos llueva. Para una vez que voy a salir de viaje a disfrutar de unas vacaciones (aunque parezca mentira es la primera vez que me voy una semana de vacaciones) me gustaría disfrutarla al máximo.

En fin, parece que los días de sol se han tomado una tregua. Que se vayan ya las nubes que tiene que volver el buen tiempo antes del domingo. ¡Ya queda poco para las vacaciones!

Seguimos pasados por agua

Y sigue lloviendo. Madre mía. Hay mañanas en las que amanece despejado, y en un rato se arma la Marimorena y llueve a cántaros. Mi compañero asturiano dice que le han timado, que a él le vendieron que aquí siempre hacía buen tiempo y que es peor que allí, que por lo menos no hacía tanto calor y había menos humedad. Es lo que hay, un mes al año nos crecen escamas con tanta agua. El resto del año somos de secano.

Me temo que hoy voy a ser algo breve que ya me he pegado el primer telefonazo en la frente. Total, para ponerme a escribir incoherencias semi inconsciente. Siempre estoy a tiempo . Y otro telefonazo. Definitivame, voy a dejar el móvil en la mesita de noche que no quiero que se me caiga al suelo y tener que pagar una pantalla nueva…

Parece que no se va

Parece mentira que mientras más nos metemos en Septiembre, más calor hace. A mí me viene bien, me estoy pegando unas sesiones de playa como hace años que no tenía. Pero es que a este paso las Navidades las celebraremos en manga corta. Lo estoy pasando peor con el calor en el trabajo de las peinetas que en estos meses atrás. Y ya ni hablemos de la manta zamorana que llevo sobre los hombros cuando tengo ocasión (sí, soy un poco masoca y me gusta sufrir). Pero lo dicho, la playa ayuda mucho y la temperatura que tiene ahora mismo es ideal.

En fin, que hoy hace un calor de narices y por si no os habíais dado cuenta me está costando coger el sueño. Pero oye, es ponerme a escribir y mano de santo. Ya ando pegándome cacharrazos con el móvil en la cara…

Lluvias de Agosto

Tapada en pleno Agosto. Así estoy ahora mismo. Hace fresco, y aquí el que ronca a mi lado tiene calor. Que vivan las mantas finas. Eso sí, esta noche que ni se le ocurra quitármela.

Hoy ha sido un día de perros. Para empezar, esta mañana diluviaba y he llegado al trabajo mojada hasta la cintura. Podéis creerme cuando digo que no es nada agradable trabajar 5 horas con las botas encharcadas. Cuando volvía a casa a medio día me solían los pies de tanto tenerlos a remojo. Otra cosa no, pero hidratados seguro que están. Pero al volver por la tarde ha llegado el caos.

Teníamos que retirar la terraza entra por una procesión. Desmontando corriendo porque íbamos tarde. Quejas de todo el mundo porque no se podían sentar fuera, gente que se hartaba y se iba, el local a revisar de gente esperando sin consumir, un montón de pedidos de golpe… Un poco desastre. Lo malo es que no nos decían nada claro los policías que habían fuera. Unos que no podríamos montar terraza en lo que quedaba de noche. Otros que cuando el santo volviera a la iglesia que hay frente al local. Y otros directamente nos ignoraban. Al final hemos podido montar, pero se ha notado muchísimo a la hora de hacer caja.

Lo curioso del tema es que ha dejado de llover el tiempo exacto de la procesión. Minutos antes llovía, y cuando terminó volvió a empezar. Por supuesto ha llovido otro rato más tarde, estando ya en casa. Si es que no falla, en Agosto tiene que llover por lo menos un día, y este año no iba a ser diferente.

En fin, yo rezando para que lloviera un día en mi turno y ha resultado en más faena de lo habitual. Y para colmo más incomoda. A ver mañana como amanece el día, porque no me apetece nada volver a cruzar los riachuelos que se forman de camino al trabajo y acabar de nuevo con los zapatos encharcados. Eso sí, han quedado limpísimos. Esperemos que estén secos para mañana a medio día.