Los peligros de la limpieza (seguimos en diferido)

Ayer nos quedamos en que andaba limpiando la caravana, ¿no? Bueno, pues debería haberlo hecho con un casco puesto. Para limpiar el polvo en algunos sitios tenía que subirme a la cama o el comedor de la caravana y una que de vez en cuando se vuelve torpe, pues se juntan el hambre con las ganas de comer. Un sitio pequeño e incómodo con una chica torpe que piensa que siendo bajita no va a darse con nada. Puntualizo que en todos estos meses no me he pegado ni un sólo golpe contra un mueble excepto contra el lateral del sofá que es de madera y tiene la altura justa de mi rodilla (mierda de pseudosofá…)

Pues bien, cada vez que me levantaba me daba un coscorrón contra algún mueble. Creo que después de una hora no me quedó ni un solo mueble contra el que no me diera. Picos, bordes, pomos… cualquier sitio era bueno para pegarme un porrazo en la cabeza. Todos y cada uno por encima del cuello. Creo que he salvado las orejas de milagro. Qué puntería.

Para colmo la aspiradora del demonio me la ha jugado. Estaba yo tan tranquila aspirando la moqueta de la caravana con mi cacharro del año de la catapún cuando el bicho ha dejado de aspirar las pelusillas y plumas varias. Al darle la vuelta, he visto un atasco formado por todo el matojo de pelo que se me cae, que a simple vista pasa desapercibido, pero que cuando se junta con otros materiales puede atascar lo que sea. Pues bien, he sacado parte del atasco a mano y cuando ya no llegaba a más he quitado la bolsa para ver si podía sacarlo por el otro lado. Al ver que no, he tenido la genial idea de encenderla para que saliera, ¿y cómo me lo agradece el invento del diablo? ¡Escupiendo sin más miramientos una nube de polvo y pelusa! Me he tirado media hora con los ojos llorosos y estornudando por su culpa. Y para colmo, me ha tocado volver a limpiar un mueble del salón. Parecía un Picasso en 3D. Como venganza, allí la he dejado abandonada en la caravana. ¡Y que se pele de frío ella sola!

Lo gracioso ha sido al sacar algunas bolsas de debajo de la cama. Es una de esas que tiene somier de láminas pero debajo lo que hay es un cajón para guardar cosas. Pues yo hasta hoy no le había prestado atención nada más que el primer día para dejar un par de cosas que nos habían regalado. Cuál es mi sorpresa que al levantar el colchón veo un montón de plumas. Y cuando digo un montón me refiero a “aquí alguien ha desplumado a un pobre animal”. Las plumas que se le han ido saliendo al nórdico han acabado casi todas ahí. Lo que no sé es con todo lo que se le ha salido cómo le queda alguna. Con razón ya no abriga tanto…

Entre el café de por la mañana, el atontamiento de la alergia al polvo y tantos porrazos en la cabeza, lo que no sé es cómo fui capaz de acabar con todo lo que me quedaba por delante. Eso sí, había más por hacer de lo que yo pensaba. Que si una cosita por aquí, que de esto no me acordaba, que si hay que comprimir todo esto para que entre en una sola maleta… Pero oye, con paciencia todo se consigue, y si no que se lo digan a mi novio. Ha sido capaz de meter lo que nos quedaba en el maletero y que no parezca que viajamos hasta los topes. Lo dicho, fue un lunes movidito.

Bueno, mientras leéis esto, yo espero estar ya en casa con mi familia o al menos muy cerquita. Los que habéis seguido la ruta por Twitter sabréis más o menos por donde ando. Si todavía no he llegado, por Dios, que sea pronto porque llevaré ya el culo cuadrado de tantas horas sentada. Y si ya estoy recibiendo achuchones, me perdonaréis que hoy tampoco sea en directo, pero seguramente caeré en la cama y no seré persona en muchas horas. Pero prometo que si para mañana ya estoy operativa, os cuento cómo ha ido el viaje y la llegada. ¡Espero que nos veamos mañana!

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Un lunes movidito

Este lunes se supone que era la última vez que íbamos a despertar en la caravana. Al final no pudo ser y el cansancio nos obligó a posponer unas horas el viaje. Y es que el lunes que tuvimos fue de narices. Nos levantamos temprano los dos (sí, los dos) y nos fuimos al ayuntamiento en bici a darnos de baja. Todo fue bien y rápido, así que a la salida nos fuimos a una cafetería cercana a tomarnos un café y un dulce.

Aquí hago una pequeña pausa. A mí hasta hace cosa de un par de años el café no me gustaba nada. Me sabía terriblemente amargo aún y con dos o 3 azucarillos. Pero en un momento en que necesitaba que el día tuviera 30 horas por lo menos, me animé a experimentar un poco para ver si daba con alguno que no tuviera que tomar como los chupitos, de trago y punto. Después de probar muchos, di con mi favorito. Bombón con un toque de crema de orujo (suave, no os asustéis) o en su defecto con Baileis (creo que se escribe así). A partir de ese momento, cuando lo necesito puedo tomarme uno y hasta lo disfruto. Ahora incluso echo de menos el bombón a secas (en estos momentos es cuando mi madre alucina con mi declaración).

Pues bien, aquí en Alemania no existe el concepto “café bombón” así que no he vuelto a probarlo desde que pisé tierras germanas. Y el lunes necesitaba uno. Había pasado una noche sin dormir casi y se me cerraban los ojos. Al entrar en la cafetería/pastelería a mí se me fueron los ojos con los dulces y como habíamos decidido darnos un último homenaje antes de irnos, me pedí dos. Con lo que yo no contaba era que mi novio había estado atento a mi “echo de menos tomarme un bombón” y había pedido un capuchino para mí. Pero aquello no era un simple café, ¡era todo un cubo lleno hasta arriba de café con leche! Cuando lo vi llegar con semejante recipiente, dudé en tomármelo o hacerme unos largos dentro. Pero como iba a acabar toda pringosa, decidí darle una oportunidad y bebérmelo.

Repasemos. Dos dulces y un café en una taza en la que fácilmente hubiera entrado mi puño entero. Cuando terminé, pensé que explotaba. Pero lo peor de todo es que no me quitó el sueño ¡me dio más todavía! Las tiendas que tuvimos que visitar después las vi a medias, llevaba los ojos medio cerrados. Suerte que con el fresquito de después me pude despejar lo suficiente para llevar las bolsas en la bici y pedalear al mismo tiempo sin comerme a nadie ni caerme por el terraplén.

Por la tarde temprano mi novio se llevó el coche a hacerle una última puesta a punto (comprobando niveles, las ruedas, llenando el depósito) y yo me quedé limpiando la caravana y recogiendo cosas. Pero eso mejor os lo cuento mañana que ya me está quedando un post larguísimo y me quedaría sin nada que contaros.

¡Ya estamos más cerca!

Últimos preparativos un poco atrasados

Bueno, pues aquí seguimos en el mismo sitio. En teoría teníamos que estar ahora mismo echando un sueñecito desde hace un par de horas para ponernos en marcha a eso de las 4, pero ha sido un día muy ajetreado y con algún retraso, así que hemos decidido descansar bien hoy y salir mañana a eso de las 11 de la mañana. Además, anoche heló de lo lindo y había una capa de hielo importante que de día ha desaparecido, y preferimos no arriesgarnos con eso.

Lo tenemos todo empaquetado ya, sólo a falta de meterlo en el coche. Y me falta sólo limpiar parte del suelo del salón (que vale que no voy a limpiar las rayitas del suelo, pero tampoco es plan dejarlo todo lleno de barro que se ha colado hoy con tanto entrar y salir) pero con los perretes y mi novio por en medio es algo complicado. Y todo hay que decirlo, así hago una pequeña pausa. Aunque no se si es buena idea porque cada vez que me siento, al levantarme la ciática hace de las suyas y ando coja un rato.

Pero esto ya es la rectísima final y ahora sólo nos queda descansar y ducharnos mañana por la mañana (no hay quien tenga narices de irse ahora mismo a la ducha). Estamos muy contentos con cómo se han desarrollado las cosas en estos últimos días con todas las alegrías que nos han dado y deseando ponernos en camino, pero el cansancio nos puede ahora mismo y la cama nos llama.

Estaré un poco desconectada hasta que llegue a España del blog, pero para quien sea cotilla iré retransmitiendo por Twitter el camino, ya que andaré cambiando de número y el whatsapp no va a ser una buena opción. No podré leer los comentarios a partir de que salgamos de aquí, pero os los agradeceré muchísimo y prometo contestarlos en cuanto pueda. Y en el momento que ande tranquila, os contaré el viaje. ¡Nos vemos en España!

Esto marcha

Siento haberme vuelto un poco monotemática estos días, pero ahora mismo poco más nos pasa a parte de los preparativos para el viaje. Los días se me están pasando a una velocidad de vértigo, y el día que menos lo espere nos pondremos en camino. Sinceramente, quiero dormirme esta noche y despertar ya en casa de mis padres. Odio las mudanzas y llevo ya unas cuantas a cuestas.

A pocos días de nuestra vuelta ya lo tenemos casi casi todo resuelto. Nos faltaba vender el Ka y si todo marcha mañana se lo llevan. Tenemos todos los papeles listos y el comprador busca desesperadamente un coche pequeño y asequible, así que es casi seguro que al venir se lo lleve. Mi novio ha estado cotilleando un poco la competencia que hay por la zona y es el único coche que todavía tiene ITV y no se cae a trozos.

Las cosas siguen en gran parte desparramadas por todos lados, pero ante la noticia de que este sábado voy a poder poner más lavadoras (gracias a que el frío nos está dando una tregua con los 5 graditos que disfrutamos de día) no voy a empaquetar la ropa hasta que no sepa cual dejamos fuera para ponernos. Sé que tengo que ponerme las pilas, pero no hay tanto por recoger.

En cuanto a papeleo, sólo nos falta darnos de baja en el ayuntamiento, pero eso debemos hacerlo este lunes que viene por la mañana. Así que como veis está todo más o menos organizado. Y el dinero que le deben, ya está hablado con la ETT y nos hace el favor de distribuirlo de tal manera que no nos sangren a impuestos. Mi novio estará de “vacaciones” pagadas (seguirá trabajando en el camping hasta que nos vayamos desde el 13, así que tiene unos días para descansar algo más.

No pensé que todo iría tan rápido estos días. Sabía que tendría ajetreo, pero eso de que llegue la hora de dormir y pensar que ya se me ha escapado otro día es genial. Y las cosas que faltan por recoger tienen que estar listas el sábado, porque mi novio me ha castigado y dice que si no están las cosas listas para entonces, no vamos a la ciudad al mercadillo navideño. ¡Y yo quiero ir! Más me vale que me cunda el tiempo. Ya no nos queda nada, pero nada de nada. Entre unas cosas y otras, el día del viaje ya lo tenemos casi encima. ¡Y las ganas que tengo de que llegue!

Día productivo y de alegría

Hoy ha sido un buen día y estamos de celebración. ¡Oficialmente mi novio ha terminado con el dentista! Después de 18 visitas en 5 meses por fin tiene la boca arreglada. A falta de unos retoques estéticos, tiene la boca totalmente sana. ¡Yuju!

Que no es por nada, pero en España pidió presupuesto para lo mismo y le dijeron entre 2.500€ y 4.000€. Es todo un ahorro que hemos tenido, ya que aquí sólo ha pagado 90€ por una limpieza que no le cubría el seguro. Por supuesto, en el presupuesto español no estaba incluido el tratamiento que aquí cuesta 500€ (que su seguro le pagó) porque entonces habría sido más caro y nos habríamos puesto en 3.000€ mínimo. Qué queréis que os diga, pero ya ha merecido la pena estar aquí unos meses. Ahora sólo es cuestión de mantenerlo. ¡Incluso le han puesto una funda a un diente que tenía roto! El resto ya habría tocado pagarlo, así que ya veremos en un futuro si se puede.

Por otro lado, hoy hemos llamado la suegra. Y no sé si es que se han alineado los planetas o iba hasta las cejas de alguna hierba relajante, pero ha sido una llamada que ha sorprendido por su buen rollo. Definitivamente, aunque no vayamos a verla por navidades, se ha dado cuenta de que ha conseguido lo que quería, que volviéramos y poder pasar su jubilación en la costa española al solecito. Lo único que me ha mosqueado un poco es enterarme que no le quedan 8 meses para jubilarse, sino 6. Dos meses menos para… pues no sé qué hará en un principio, pero miedo me da.

Y me la he jugado. A mí es que me gusta vivir al límite. He encargado por internet la batería para mi móvil y estoy a la espera de que en unos días me llegue. Crucemos los dedos, porque si no llega vamos a tener un ligero problemilla para encontrar el camino de vuelta a casa. Que una vez en España no pasa nada, pero es que en Francia no nos apañamos bien para eso de la dirección a tomar. Hay que tener fe, y después de que hoy mi paquete ha llegado a casa de mis padres (¡ha llegado y sin problemas, en la fecha prevista!)pues me he envalentonado y ale, a esperar otro paquete. Que bueno, después de un duro examen para organizar la logística del viaje, hemos decidido no enviar nada más. No hace falta ya que casi todo lo que queda lo usamos muy de seguido. Y tampoco nos llena el coche, así que nada, ya no me la juego enviando nada más.

Ha sido un día productivo y con alegrías. Ojalá sean así todos los que queden. ¡Que ya quedan menos de dos semanas! Después de este fin de semana las cosas se van a acelerar mucho. Y ahora sí, a falta de dos tonterías, ya lo tenemos todo organizado y casi listo. La gira está a punto de empezar…

Algunos preparativos para el viaje

Bueno, con la lección de ayer aprendida, hoy me pongo a escribir con la cena hecha y a tan solo unos minutos de ponerme a cenar, el tiempo de que llegue mi novio de trabajar (hoy tiene turno de tarde) y que se siente a la mesa. Así que el hambre no va a poder conmigo hoy.

Sé que hace días que no os cuento nada de los avances que hacemos con los planes de vuelta, pero es que en realidad son detalles sin importancia que se pueden resumir en unas cuantas líneas. Por ejemplo, después de mucho investigar, ya tenemos hecha más o menos una idea de lo que nos puede costar el viaje por carretera que tenemos que pegarnos entre pecho y espalda. Según hemos averiguado, nos saldrá por unos 70€ el peaje para atravesar Francia en coche. Por cierto, si alguien tiene experiencia en peajes franceses, no nos viene mal contrastar información. Agradeceremos cualquier aporte.

Sí, podríamos ir por generales, pero hay dos factores a tener en cuenta. Primero, que quizá haya nieve en el camino, así que por las autopistas habrá más movimiento de quitanieves que por las generales. Y segundo, el trayecto por general se hace pesadísimo con tanto puerto de montaña para atravesar (lo digo por experiencia), y lo que nos ahorráramos en peaje, lo pagaríamos en gasolina. Un conocido que no hace mucho era camionero y hacía la ruta a menudo nos ha confirmado lo que habíamos averiguado.

Otro tema son las cosas que nos llevamos de vuelta. No es que nos vayamos a llevar mucho, pero no queremos ir con el coche hasta los topes cargado de cosas (que no se repita lo que pasó la otra vez, ¿verdad, mami?). Ya tenemos visto lo que nos cuesta el envío de unos paquetes y sorprendentemente es más barato de lo que pensábamos. Así que otro tema arreglado. Por cierto, hay que ver lo que se puede acumular en unos meses en una “casa”. Claro está que no nos lo vamos a llevar todo. Sólo lo imprescindible.

Y por otro lado, ya tenemos organizada la parada que tenemos que hacer en Santander a recoger un par de cosas que tenemos allí de los meses que pasamos allí el año pasado. El amigo que nos las guarda está avisado y sin problemas, que pasemos cuando queramos.

Así que todo marcha de maravilla, que poder planear un viaje es muy de agradecer. Por delante nos queda poco menos de un mes para acabar de atar algunos cabos sueltos sin importancia y por fin ponernos en marcha. Os seguiré contando los avances que hagamos en fechas próximas. No os imagináis las ganas que tenemos de volver a pisar tierras españolas.

Un poco menos rota

Quiero daros las gracias por todos vuestros mensajes de apoyo. Aunque la noticia que os di era buena, tuve un día realmente malo. Por suerte me he sentido muy arropada por vosotros y aunque todavía no pego saltitos (que tiene que llegar el momento) estoy con el ánimo mucho más levantado.

En estos momentos todavía no sé exactamente por qué me dio ese bajón tan tremendo sabiendo que la decisión significaba volver a ver a mi familia. Hoy me he levantado mejor, pero sigo sin ganas de hacer nada. Espero que a medida que pasen los días y se acerque la fecha vaya recuperando mi alegría habitual. Creo que el estar aquí me ha afectado más de lo que creía. Pero sé que como tarde el momento en que pise mi pueblo volveré a ser la que era. Es cuestión de tiempo.

Tal y como os dije ayer, por delante quedan 2 meses de tiempo hasta que nos vayamos, vamos a esperar a que a mi novio se le termine el contrato porque no queremos quedar mal con la empresa. Dentro de lo que cabe se han portado bien y no queremos hacerle el feo. En el momento en que termine y le paguen, pondremos rumbo a España. En ese tiempo tenemos cosas pendientes por hacer aprovechando las últimas semanas que nos quedan, como por ejemplo hacernos unas gafas nuevas, que aquí nos salen muy baratas y las nuestras ya andan un poco desfasadas en graduación. También el dentista, yo incluida.

Pero a partir de ahora las actividades que hagamos van a ser mucho más llevaderas porque tienen como objetivo volver. Mi novio está que no para de sonreír por cualquier cosa, y de vez en cuando suelta un “¡que volvemos a España!” que me alegra mucho. Yo también lo digo, por supuesto, pero es como si estuviera anestesiada. Está pasando, y yo participo, pero es como si le pasara a otra persona.

En fin, espero que este sea el último post deprimente que os suelte. Y no os preocupéis, que voy a seguir escribiendo esté donde esté. El blog no va a cerrar, aunque creo que voy a tener que cambiarle el nombre. Pero yo seguiré aquí pase lo que pase.