Se acabó la teta

Miniyo ha decidido que se acabó la teta. Ella solita, sin presiones. Hace cosa de mes y medio decidió que ya no quería más teta. Yo he insistido alguna vez más por si eran un par de días tontos, pero nada, oye. Que de teta nanai. Vale, ya tenía cerca de 10 meses, pero me sabía mal que dejara la teta. Supongo que el tenerla solo por las noches ha influido. Seguro que si hubiera tenido el horario que tengo ahora hace unos meses, ella habría seguido bastante más tiempo. Pero claro, no quedaba otra que darle bibe por las mañanas (ha salido dormilona como yo, las 8:30 era muy temprano) y alguna que otra noche se quedaba con ganas de más después de la teta. Lo he pasado yo peor que ella. 

Ahora sigue con sus bibes, pero ya va comiendo un poco de todo. Menos los potitos, se lo come todo, incluso en papel. Qué amor le tiene a los tickets y a los catálogos…

La amistad

Esta entrada llevo tiempo pensando en escribirla, y la verdad es que he cambiado de idea varias veces sobre si publicarla o no. Si la estáis leyendo es que al final ganó el si. 

Alguna vez he hablado aquí de que no tengo amigas, que hace tiempo tuve pero acabamos cada una por su lado. Pues hace poco otro grupo de “amigas” me lo ha vuelto a hacer. Quedaban, subían fotos y cuando les preguntaba por qué no me avisaron se hacían las locas. Otro grupo que me da de lado sin motivo aparente. Yo no alcanzo a entender si hago algo mal o solo es casualidad, pero me jode que toda persona con la que parece que tengo un poco de amistad, me acaba dejando de lado o directamente desaparece. A toda esa gente me gustaría hacerle solo una pregunta: ¿por qué?. A veces me he preguntado si soy tan complicada como para que nadie que no sea de la familia me aguante más allá de unos meses en el mejor de los casos. Me duele, yo lo doy todo y en el momento que les parece dejan de llamarme o contestarme. 

Gente con la que pensaba que tenía una cierta amistad, qué equivocada estaba. Incluso han dejado de hablarme sin que haya pasado nada. Y cansa, cansa muchísimo andar detrás de la gente para quedar y que siempre tengan algo que hacer mucho más urgente que tu, o simplemente se “olvidan” de los planes que habíais hecho. Pensar que por fin has hecho amigas y darte cuenta de que han hecho un grupo en whatsapp paralelo a ese en el que hablabais todas y que ha quedado abandonado. Mandar un mensaje diciendo que te sientes abandonada y que nadie haya sido capaz de contestar en dos semanas. Cansa y mucho. 

Solo tengo un par de amigas a distancia que son las únicas que se interesan algo en contestarme cuando les pregunto qué tal les va todo. Y en estos momentos me doy por vencida, si a estas alturas no he conseguido que nadie me sonsidere buena para ser su amiga, no lo voy a conseguir a corto plazo. Me rindo, por lo visto no estoy hecha para tener amistades.

Inversión a largo plazo

Todos los que tenéis nenes en casa más o menos pequeños habéis oído hablar de la vacuna Bexero. No vengo a hablar de ella y si es recomendable o no ponerla. Yo soy de las que si puedo proteger de algún modo a mi peque, lo hago y punto. Cada cual es libre de elegir, y por suerte me lo he podido permitir. Si, permitir. Para los que no estáis puestos en el tema, cada dosis vale 106€. Y hay que poner un mínimo de 3 a los bebés. 318€ hay que soltar para tener acceso a una vacuna que en otros países va en el calendario y no cuesta un céntimo. Suerte que la última va un poco más espaciada, porque tela. 

Y conseguirla es otro tema. Meses de lista de espera para que me asignaran una dosis. No es llegar y ala, ya la tienes. No. Reservabas y si tenias suerte te llegaba para cuando tenías la cita en mes o mes y medio. Ahora parece que vuelven a tener un stock normal, pero cuando me tocó encargar la segunda tampoco habían demasiadas. 

Entre la que hay que liar para conseguirla y el precio, es para echarse las manos a la cabeza. Ahora imaginaros la cara que se me quedó cuando me llamaron al móvil para decirme que ya tenía mi dosis allí y que podía pasar cuando quisiera a pagarla y recogerla. ¿Perdona? ¿Pagar qué? Porque yo ya la pagué hace unos meses que me venía mejor. Y no hablamos de 10€, no. Hablamos de una semana de comida en esta casa. Que si se habían liado con los tickets, que no ponía “pagado” en ningún lado… y yo haciendo memoria de cuando las pagué. Tiré el ticket por error y lo único que tenía era el resguardo virtual de haberlas pagado con tarjeta. Bendita tarjeta… sin ella habría tenido que volverla a pagar casi seguro. Al final se arregló todo, pero el susto me lo llevé puesto. 

Por último solo pararos a pensar en todas las familias que no tiene unos ingresos suficientes. No tiene posibilidad de ponerla. No es solo cuestión de querer, es de poder. Nosotros tenemos la suerte de haber podido pagar todas las vacunas de pago hasta ahora, pero hay mucha gente que no puede gastarse 419€ en total entre Rotateq y Bexero. Como para que se caiga y se rompa…

Reflexiones del bocata

Aquí estamos, a las 5 y pico de manadrugada en vela. La peque ha decidido que no le apetece dormir en su cuna y los brazos de mamá son mucho más cómodos. Está durmiendo como un tronco, pero parece que tiene un pincho en el culo y en cuanto lo posa en la cuna se despierta. Vamos a ver si dejándola unos minutos más cuela al dejarla mientras…

Hoy fuimos de cena con una pareja del trabajo. Muy majos ellos empezamos a enseñarnos fotos de nuestros “pasados oscuros” (todos lo tenemos, y quien diga que no, miente) y de momentos más lustrosos. Que si aquí tenía 5 años menos, en esta otra pesaba la mitad, a quien se comió este, aquí todavía hacía ejercicio, en esta mi cuerpo todavía no estaba fofo y lleno de marcas (ese era el mío, por si no quedaba claro). Y me he puesto a buscar la foto que colgué aquí hace 4 años. Me ha costado varias vueltas por el blog, pero la he encontrado. Para lo que no me seguís desde el principio, este es el enlace

Si me vierais ahora, el comentario sería a quien me he comido. Porque vamos, 16 kilos más no hay quien me los quite. Entre empezar a comer “normal” otra vez, el tabaco y la peque, 16 kilazos me separan de aquella foto. Bueno, eso y 3 botes menos de tinte cada dos semanas, que dejé de teñirme. Que no soy de hacer dieta, admitámoslo. Yo soy de comer lo que me apetece (con límites, claro) y así me va, que este año como me tumbe en la playa a tomar el sol, me van a confundir con una ballena varada. 

En fin, sé que debería hacer algo y bajar un poco de peso (más o menos unos 20 para mi estatura. ¡Que barbaridad!) pero me pueden las ganas de comer. Ahora que ya no hay teta para la peque (os lo cuento otro día) puedo empezar a comer diferente que ya no le va a afectar. Ya os iré informando. Por si os falta el dato, soy un retaco de 1,53 cm y se supone que debería pesar mi altura sin el “1”. JA-JA-JA. Mierda, entonces son 22 kilos los que debería perder. Creo que lo que voy a perder este verano es el tiempo, o como mucho la paciencia. 

Perdida

Así estoy, que no paso por aquí ni equivocada. Entre la niña, el trabajo, la casa, compra y todo lo demás, raro es el día que tengo un rato para mí estando todavía consciente. Hoy, de milagro. 

Es un momento ajetreado ahora mismo. Acabamos de poner el suelo que faltaba en el piso. Un año después por fin tenemos el suelo terminado. Ya el día que tengamos armario, fiesta. Ufff… si todavía nos quedan días de obras. Los pelos de punta se me ponen cuando pienso en que no hemos terminado. Que está claro que nada tiene que ver la casa que compramos hace algo más de un año. Esa daba miedo. Pero todavía tiene la “habitación del pánico” manga por hombro (y lo que le queda). 

La peque sigue creciendo a un ritmo increíble. Ya le asoman 4 dientes que le hacen una cara de bichillo que no hay quien sea capaz de ponerse serio cuando se ríe. Muerde, pellizca, hace de “rasca y gana” con los lunares… No para un momento. Diez meses tiene ya y se han pasado volando. Ya empieza a dar pasitos y nos manipula como quiere. La moza nos va a sacar la sangre en un cubo cuando sepa hablar. Y si no, tiempo al tiempo. 

En fin, momento de cambios que están por venir (prometo contar más adelante). Para despedirme por hoy, voy a enseñaros una foto que he hecho en el trabajo.


Este teléfono hizo paracaidismo y llegó al suelo antes que el dueño. Y aunque parezca mentira, sigue funcionando. Para que luego digan que todo lo que se fabrica ahora se rompe enseguida. Esto es ponerlo en modo avión y lo demás son tonterías.

Renovarse

O ir descalza, esas son mis opciones. Durante el embarazo todo lo que había por debajo de los muslos se hinchó hasta límites que no había visto en mi cuerpo jamás. Los tobillos directamente desaparecieron, y los pies se me hincharon tanto que me tuve que comprar zapatos y usar chanclas para poder calzarme algo. Ilusa de mí yo pensaba que cuando pasara un tiempo desde que naciera Miniyo mis pies volverían al sitio y me podria poner mis zapatos de siempre. Error. Mis pies ya no están hinchados, pero sigo sin poder ponerme mis zapatos. ¡Me han crecido una talla! 

Y no a lo ancho, si no a lo largo. Intento ponerme mis zapatos y tengo que ir con los dedos encogidos. Había odio que los embarazos te cambian el cuerpo, pero nadie me dijo que me crecería una talla el pie. Ahí me veis con una bolsa de deporte llena de zapatos (siguen ahí desde la mudanza, y por lo menos hasta que tenga algo parecido a un armario) de los cuales voy a tener que tirar al menos el 90% porque no me vienen, porque si a estas alturas no han vuelto al sitio, dudo mucho que lo hagan más tarde. 

Nada, va a tocar comprar zapatos nuevos. Ya podía haber crecido un poquito en altura ya que estábamos… y no a lo ancho, que de eso todavía me estoy recuperando.

Fiesta del sábado noche

Aquí estamos, a las 2 y pico de la madrugada viendo CSI. No, la peque no tiene la culpa. Hoy se está resistiendo un poco a dormirse, pero no nos tiene despiertos. Es que hoy hemos tenido visita. ¡Un ratón se ha paseado por nuestro cuarto! Al pasar por encima de un papel ha hecho ruido y al encender la linterna del móvil lo he visto. Y Roxu me ha tomado por loca cuando se lo he dicho. Que no había ratón, que me estaba volviendo loca. Al final tenía yo razón. Tras desmontar una caja en la que se había colado, ha salido volando por la ventana. Hoy dormiré más tranquila.

Y lo peor es que me estaba volviendo loca de verdad, porque yo creo que anoche ya andaba por aquí pegando vueltas y lo oí un par de veces. Pero claro, al no verlo no lo podía asegurar. De hecho, no sabía si había sido mi imaginación mientras dormía o realmente lo había oído. Bueno, mentalmente sigo estable, es un consuelo. 

En fin, ahora que la peque ya ha decidido dormiste, voy a ver si consigo dormir yo. Y mañana por fin podré quitarme el calor en la piscina. ¡Bien!