¡Con soborno, gracias!

Hay mucha gente que viene a la tienda a que les resolvamos pequeñas dudas del día a día, como por ejemplo donde está el whatsapp que lo he perdido, cuál es mi contraseña del Facebook, porqué no me llega nada al móvil en cuanto salgo de casa… consultas que les traen hasta mi mostrador y que con toda la paciencia que tenga ese día les atiendo sin problema. Todo hay que decirlo, hay días que tengo más y días que tengo menos. Días en los que amablemente explicó todo lo que haga falta y otro en los que “amablemente” le explico lo que haga falta. Habitualmente son de los primeros, y es el que nos trae tema para hoy.

Clientes que dejarte una propina como agradecimiento por tu ayuda nos es suficiente. Te quieren traer un café, una cerveza, chocolate… lo que se les pasa por la cabeza. Y a la clienta de la semana se le pasó…

¡Un mango! La clienta a la que había ayudado volvió al día siguiente y me trajo un mango. Que detalle. Me preguntó si me gustaba la fruta, así como quien no quiere la cosa, y apareció con este regalito. ¡Que maja es alguna gente! Y que poco cuesta sacarle una sonrisa a alguien.

En fin, que sigan viniendo gente tan maja a la tienda a la que me trasladan (de momento, que de aquí al lunes puede cambiar la cosa 15 millones de veces, ya os contaré) y tan original. Este está en el primer lugar en el ranking de propinas raras, por detrás queda un llavero de madera con la mano de Fátima, una tableta de chocolate y una pastilla de jabón que daban ganas de comerse de lo bien que olía. ¿Qué será lo siguiente?

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De liarla, la lío bien

Nos hemos ido unos días fuera aprovechando que tenemos vacaciones. La verdad es que no lo pensamos mucho al coger el coche en plena Semana Santa para atravesar toda España casi de punta a punta. Menos mal que no fuimos para el sur, porque incluso de camino hacia Madrid pillamos retenciones. ¿A quién se le ocurrió poner señales de “obras” en mitad de la autopista sin motivo aparente? Porque otro motivo por el que la gente se parara literalmente no lo veo.

La verdad es que ha sido un viaje movidito. Retenciones, viento… y nieve, mucha nieve llegando al norte. Yo que pensaba que haría un poco más de calorcillo por estas fechas, ilusa de mi. A 8 grados me ha tocado bajar hoy al súper a por dos tonterías. Ya sabéis, esas cosillas que siempre se quedan en casa cuando sales de viaje. Pero esta vez ha sido diferente.

Anoche, al poco de llegar, me pongo a organizar bolsos y maletas en la habitación. Esto va aquí, esto mañana lo quito, esto… esto iba en alguna parte, pero ahora mismo no caigo. Bueno, seguro que luego me acuerdo. Y lo de la niña aquí está. Voy a ponerle el pijama que no se lo que va a durar despierta. A ver si encuentro las mantas de la cuna… ¡LA CUNA! Mierda, no traje la cuna. Se ha quedado en casa. Pero no es que se me haya quedado junto a la puerta lista para empaquetarla, no. Ni llegué a sacarla de debajo de la cama. Así que nada, hoy por la mañana buscando como locos un Carrefour a comprar una. Menos mal que en el segundo que hemos ido les quedaban de las económicas. Esta ya no se mueve de aquí por si acaso. Eso sí, el presupuesto que traíamos para el gimnasio esta semana se nos ha ido. Nada, nos va a tocar correr por una pista que hay aquí cerca.

En fin, ha sido la noche más larga que recuerdo en mucho tiempo con la enana entre los dos dando guerra. Que si quiero agua, ahora me río, pateo, me tiro en plancha, te destapo que tengo calor yo… Estoy que me caigo de sueño, pero como me duerma lo voy a pagar caro esta noche. Así que voy a aprovechar que todos se van al fútbol y me voy yo a Ikea. Lo siento, mami. Ya iremos juntas a la vuelta.

Hasta el año que viene

Se acabaron las fallas. Por fin. La calle volverá a estar abierta al tráfico, no me tirarán más petardos dentro de la tienda (ni un minuto puede despistarse una con la puerta abierta, oye) y esto implica que en breve comenzará el buen tiempo. Pero todavía no adelantemos acontecimientos. Empecemos por mañana. Me voy a encontrar el escaparate de la tienda hecho un asco. Claro, está justo delante de una de las fallas. Es de las fachadas que riegan los bomberos para que no se quemen ni derritan las persianas. Sí, así de cerca está. Mañana será día de contemplar ceniza pegada en la poca fachada que tenemos, ya que prácticamente todo es cristal, y en los rótulos que tienen que dar pena. A mi con que los cristales sigan en pie me vale.

Y este año la enana lo ha disfrutado. Los cohetes no le hacían mucha gracia, pero verlas quemar si que le ha llamado la atención. Al menos 3 minutazos, que teniendo en cuenta la capacidad para aburrirse que tiene, ya es un logro. Por supuesto ha bailado con todas las charangas que han pasado por su lado y no la pillaban enfadada con el mundo.

Bueno, al menos este año han sido algo más puntuales y las han quemado a horas decentes. Yo no sé quien ponía los horarios hasta ahora, pero la mayoría mañana trabaja y llegar a casa después de las 4 de la madrugada pesa a la hora de levantarse. Bravo por el que lo ha conseguido. Todos los currantes que nos gusta ver las fallas se lo agradecemos. Para el año que viene a ver si trabajan un poquito más la puntualidad, que este año todavía flojeaba. Pero oye, ya se van notando los cambios…

PD: a ver si puedo subir el vídeo a YouTube y veis como ha ardido tras un día lloviendo y con mucho aire.

Fallas pasadas por virus

Aquí ando un domingo laborable más trabajando en el centro comercial. En plenas Fallas y con un virus que me tuvo toda la tarde de ayer acurrucada bajo la manta sin salir de la habitación. Suerte la mía… Claro que si lo miro por el lado bueno, significa kilo y pico menos para el cuerpo. Con el trabajo que me está costando cerrar el pico, una ayuda nunca viene mal, aunque haya ciertos momentos que mejor me los hubiera saltado. Pero era algo inevitable, mi abuela, mi madre, Miniyo, mi hermano, mi padre… era una cuestión de tiempo que yo también cayera enferma. Y tenía que ser para Fallas. Que de verlas quemar seguramente será desde el balcón de casa, cualquiera saca a la fiera a verlas quemar. Los petardos no le asustan si van de uno en uno, pero cuando hay traca no veas como trepa. Pobre, ni bombitas ni gaitas. Con tanta gente ha acabado agobiada. De todas formas igual nos animamos a ver alguna infantil con ella mañana, que son a una hora decente.

Si es que no sé qué pintamos hoy aquí… si está todo el mundo en en pueblo con las Fallas de fiesta. Poca gente paseando y menos todavía comprando. Los 3 stands que tengo a la vista estamos igual, haciendo lo que podemos para que pase más rápido la tarde. Bufff… todavía quedan 4 horas más…

 

Rebajas

De domingo en domingo y tiro porque me toca. Aquí estoy otra vez, trabajando en domingo en el centro comercial. Nos ha tocado. Menos mal que ya hasta por lo menos marzo no nos vuelve a tocar (inocentes los compañeros, piensan que hasta junio…) Está el centro comercial hasta las cejas. Hacía mucho que no veía tanta gente por aquí. Y yo ya he terminado la faena de hoy (de momento, imagino que algo más me tocará hacer antes de irme) así que aprovecho y me pongo al día.

Hoy oficialmente se acabó la Navidad. Somos los únicos que todavía tienen puesto el árbol con las luces, pero es que no iva a abrir hoy para quitarlo. Ya mañana cuando llegue por la mañana me tocará recoger los adornos. Se acabaron los villancicos en Mercadona, las luces en las calles y los escaparates llenos de paquetes de regalo. Ahora tocan los carteles de rebajas, y cuando menos lo esperemos la decoración de San Valentín. Que sí, que me adelanto mucho. Pero hace nada decíamos que todavía quedaba mucho para Navidad y mira, ya la hemos pasado. Ahora volveremos a la normalidad unos días por lo menos. Todavía no nos hemos recuperado del desfalco de Navidad y ya hay que pensar en la siguiente fiesta. Menuda ruina…

En fin, creo que hoy voy a dejarlo pronto que la gente me mira por el cristal de la “pecera” y se me hace raro que me vea escribiendo. Si al menos se acercaran a pedir algo…

Demasiada siesta

Bueno, aquí ando a las tantas de la madrugada con la peque en brazos esperando a que se duerma un poco más profundo para echarla en la cuna de nuevo. Parece que hoy tiene un pincho en el culo y en el momento que la pongo en su cuna salta. Va a ser una noche muy corta, lo veo venir. Que ella es muy señorita, y las cosas a su manera. De momento tampoco es que haya muchas opciones de “negociación” con ella, pero hay cositas que tengo ganas de poder explicarle, como por ejemplo el tema de la comida.

Una noche cualquiera le pongo delante su plato de pollo, pescado, tortilla o lo que toque ese día. Mientras hayan dibujos bien, va comiendo. Pero solo mientras están los dibujos que a ella le apetecen, y cambia de idea bastante rápido. Y como todavía no habla, hay que cambiar de vídeo cada dos por tres. A los Telerin ya los tenemos más que aburridos, y ni os cuento con La granja de Zenón… esas (que pocas canciones me sonaban de antes de conocerlos) ya las canta toda la familia.

Para desayunar, la granja. Para comer, la granja. Para merendar, la granja. Para cenar, pues una mezcla entre la granja, los telerin, una canción con bebés, Pocoyo y un vídeo tela de cutre de unos gorilas y unos tigres en 3d bastante rudimentarios con una musiquilla que se clava en el oído durante unos 15 minutos de forma repetitiva. Por si esto fuera poco, el fondo habitual de este vídeo es una isla del Caribe o una boda. Muy coherente. Que ganas tengo de que ya empiece a seguir los episodios de alguna serie tipo Pocoyo (ahora mismo solo les presta atención unos 10 minutos seguidos y solo si bailan o hay música) y dejar un poco de lado esas cancioncillas que se clavan en el tímpano. Bueno, que me despisto.

Después de comerse aproximadamente un cuarto del plato ya frío, llega el momento en que me despisto bebiendo o cogiendo un trozo de mi plato para intentar cenar y ella aprovecha para echarse por encima lo que queda. Pero no solo vacía el plato, no. Restriega todo lo quede a su alcance y a continuación barre con la mano en varias pasadas rápidas para tirarlo todo al suelo. Todo esto en décimas de segundo. Que vicio le tiene. Claro, el perro no hay quien lo despegue de la silla de la niña, esa es apuesta segura.

Llegados a este punto ya no hay ningún vídeo que la entretenga y se pone a llorar. O ya he terminado la cena, o el resto lo comeré muy frío. Toca bajarla de la trona y dejarla campar a sus anchas mientras intento acabar. Se pone a perseguir al perro, a “limpiar” la mesa con el agua del biberón/vaso de plástico a manotazo limpio y salpicando bien, a abrirme los armarios y coger el royo de film transparente (ya imaginaréis para qué lo usa…) o cualquier otra maldad que quede a su alcance.

A partir de ahí la cosa ya se va relajando. Carreras con el culo al aire (con lo que le gusta ir sin pañal, aprovecha cualquier oportunidad para escaparse) y cuando ya he conseguido acabar de ponerle pañal y pijama, toca sentarla para darle el biberón mientras le pongo otra vez los dibujos (a estas alturas ya hay días que aborrezco cualquier musiquilla) y si hay suerte se duerme sobre las 11 de la noche. Tarde, lo sé. Pero no hay manera de acostarla antes. Y el día que ha dormido mucha siesta, pues como hoy, a las 5 de fiesta.

Ala, ahí os dejo que creo que por fin voy a poder dormir un rato más. Aprovecho que el cualquier momento sale berreando.

Fin de año

Bueno, aquí estamos el último día del año, y me ha tocado trabajarlo. A mí y a Roxu. Aquí estoy en el centro comercial esperando a que se acabe mi turno hoy para irme a casa a preparar cositas para la cena. Mientras, viendo cómo la gente anda buscando las últimas compras para esta noche. Qué nos gusta dejarlo todo para el último minuto…

Hoy todos van con prisas y todo es urgente. Es curioso que haya movimiento, mucha gente por el centro comercial. Pero casi nadie lleva bolsas con compra. Ya veremos el domingo que viene que también nos toca trabajar. Si ya han empezado las rebajas, esto será un caos.

Ya no tengo a las cajeras de Carrefour enfrente, cambiamos de sitio el stand por otro mejor situado y con mejor presencia. Ahora tengo un puesto de gafas que la verdad es que la chica parece estar bastante aburrida. De hecho, lleva de cháchara con la de la tienda de juguetes un buen rato. No la culpo, no se acerca demasiada gente a su stand. En el otro no es que me hubiera tocado trabajar muchas veces, en total serían 2 o 3. Pero fue tiempo suficiente para saber que en este es más complicado que si escupen me acierten. No preguntéis por qué lo sé…

En fin, ya va quedando menos para que se haga la hora de salir. Y mañana libre. Yuju! Será el único hasta bien pasados reyes. Que vivan los domingos laborables…