Un año

Ya ha pasado un año. Un año entero desde que Miniyo vino al mundo. Cómo ha pasado el tiempo… rápido no, volando. Sin darme cuenta ya casi anda y cena sólidos sin pasar por la batidora. Obedece órdenes sencillas (su pañal lo tira a la basura) Y cada día nos sorprende más con lo que va aprendiendo. 

En fin, mañana intentaré contar un poco más, porque ya se me ha caído el móvil dos veces sobre la cara y no me apetece que decaiga al suelo. Mañana contaré más sobre nuestro pollito…

Domingo laborable

Hoy estoy en uno de los 4 domingos que voy a tener que trabajar este verano. Aquí ando a las 19:00 de la tarde en la pecera que tenemos en el centro comercial con todo el trabajo ya hecho. Viendo como pasa la gente, poniendo a punto los móviles… Probablemente luego me ponga a crear alguna lista de reproducción para poner en la tienda mañana. Todo esto con la esperanza de que se pase el tiempo pronto y poder olvidarme de que he cometido el tremendo error (que mira que me lo advertí a mí misma poco antes de entrar) de beberme una botella de 2 litros en las 3 horas que llevo trabajando. Yo no sé cómo lo hacen mis compañeros cuando están aquí, ya que también suelen estar solos.

La verdad es que no llego a entender muy bien por qué la gente está metida en el centro comercial teniendo las fiestas del pueblo en pleno y con el buen día que está haciendo para ir a la playa. A mí me apetece no hacer nada los domingos, pero han sido tantos los veranos que he pasado trabajando que la verdad es que no se me hace “raro”. El plus extra, bueno, viene bien.

Veo a las cajeras del Carrefour que tengo enfrente de la pecera. Ahora mismo veo 5, y están todas esperando que venga alguien a pagar. 5 chicas a las que han sacado de casa un domingo por la tarde para estar de pie (no veo a ninguna sentada) durante horas sin hacer nada. Unos pocos minutos cada hora se mueven caja arriba caja abajo o atienden a alguien. ¿De verdad es necesario? En mi caso sí, no puede estar el stand sin nadie un día que está todo abierto. Pero ¿y ellas? Por lo menos yo no tengo que estar de pie.

En fin, todavía me quedan algo más de 2 horas hasta que pueda irme. 2 largas horas hasta que pueda ir al baño (mis compañeros no contestan a la pregunta de qué hacen en mi lugar). Y mañana empieza otra semana. Menos mal que el 12 es festivo…

Se acabó la teta

Miniyo ha decidido que se acabó la teta. Ella solita, sin presiones. Hace cosa de mes y medio decidió que ya no quería más teta. Yo he insistido alguna vez más por si eran un par de días tontos, pero nada, oye. Que de teta nanai. Vale, ya tenía cerca de 10 meses, pero me sabía mal que dejara la teta. Supongo que el tenerla solo por las noches ha influido. Seguro que si hubiera tenido el horario que tengo ahora hace unos meses, ella habría seguido bastante más tiempo. Pero claro, no quedaba otra que darle bibe por las mañanas (ha salido dormilona como yo, las 8:30 era muy temprano) y alguna que otra noche se quedaba con ganas de más después de la teta. Lo he pasado yo peor que ella. 

Ahora sigue con sus bibes, pero ya va comiendo un poco de todo. Menos los potitos, se lo come todo, incluso en papel. Qué amor le tiene a los tickets y a los catálogos…

La amistad

Esta entrada llevo tiempo pensando en escribirla, y la verdad es que he cambiado de idea varias veces sobre si publicarla o no. Si la estáis leyendo es que al final ganó el si. 

Alguna vez he hablado aquí de que no tengo amigas, que hace tiempo tuve pero acabamos cada una por su lado. Pues hace poco otro grupo de “amigas” me lo ha vuelto a hacer. Quedaban, subían fotos y cuando les preguntaba por qué no me avisaron se hacían las locas. Otro grupo que me da de lado sin motivo aparente. Yo no alcanzo a entender si hago algo mal o solo es casualidad, pero me jode que toda persona con la que parece que tengo un poco de amistad, me acaba dejando de lado o directamente desaparece. A toda esa gente me gustaría hacerle solo una pregunta: ¿por qué?. A veces me he preguntado si soy tan complicada como para que nadie que no sea de la familia me aguante más allá de unos meses en el mejor de los casos. Me duele, yo lo doy todo y en el momento que les parece dejan de llamarme o contestarme. 

Gente con la que pensaba que tenía una cierta amistad, qué equivocada estaba. Incluso han dejado de hablarme sin que haya pasado nada. Y cansa, cansa muchísimo andar detrás de la gente para quedar y que siempre tengan algo que hacer mucho más urgente que tu, o simplemente se “olvidan” de los planes que habíais hecho. Pensar que por fin has hecho amigas y darte cuenta de que han hecho un grupo en whatsapp paralelo a ese en el que hablabais todas y que ha quedado abandonado. Mandar un mensaje diciendo que te sientes abandonada y que nadie haya sido capaz de contestar en dos semanas. Cansa y mucho. 

Solo tengo un par de amigas a distancia que son las únicas que se interesan algo en contestarme cuando les pregunto qué tal les va todo. Y en estos momentos me doy por vencida, si a estas alturas no he conseguido que nadie me sonsidere buena para ser su amiga, no lo voy a conseguir a corto plazo. Me rindo, por lo visto no estoy hecha para tener amistades.

De cambios

Este mes de junio ha sido un mes con muchos cambios a nivel laboral. Bueno, en realidad solo uno. He dejado mi antigua empresa en la que llevaba 3 años por otra del mismo sector en la que trabaja Roxu, al que vuelvo a ver despierto. Y habrá gente que no lo entienda (sí, me refiero a tí), pero ha sido un cambio a mejor. Por lo pronto el horario me gusta mucho más, he dejado de recoger a la peque para dormirla a poder disfrutar de ella. Ahora le puedo dar el desayuno, la merienda casi todos los días y puedo dedicarle algo más a la cena, que estamos en plena fase ” me restriego la mitad del plato por la cara y la otra mitad se la tiro al perro”. Rafita el pobre cualquier día explota con la cantidad de comida que le tira al suelo. Cuando la recojo por la tarde tengo tiempo de hacer lo que quiera, ya sea pasear, dar la lata en el trabajo de mi madre o tirarme en la cama a jugar con la peque. Solo por este aspecto merece la pena sacrificar un par de horas a la semana o tener que trabajar un par de domingos en verano. 

Y en cuanto a Miniyo, está que no para. Muerde con sus 6 dientes, corretea y grita. Parece mentira que hace un año estuviera a punto de explotar. Un año casi ha pasado. Madre mía… 

Inversión a largo plazo

Todos los que tenéis nenes en casa más o menos pequeños habéis oído hablar de la vacuna Bexero. No vengo a hablar de ella y si es recomendable o no ponerla. Yo soy de las que si puedo proteger de algún modo a mi peque, lo hago y punto. Cada cual es libre de elegir, y por suerte me lo he podido permitir. Si, permitir. Para los que no estáis puestos en el tema, cada dosis vale 106€. Y hay que poner un mínimo de 3 a los bebés. 318€ hay que soltar para tener acceso a una vacuna que en otros países va en el calendario y no cuesta un céntimo. Suerte que la última va un poco más espaciada, porque tela. 

Y conseguirla es otro tema. Meses de lista de espera para que me asignaran una dosis. No es llegar y ala, ya la tienes. No. Reservabas y si tenias suerte te llegaba para cuando tenías la cita en mes o mes y medio. Ahora parece que vuelven a tener un stock normal, pero cuando me tocó encargar la segunda tampoco habían demasiadas. 

Entre la que hay que liar para conseguirla y el precio, es para echarse las manos a la cabeza. Ahora imaginaros la cara que se me quedó cuando me llamaron al móvil para decirme que ya tenía mi dosis allí y que podía pasar cuando quisiera a pagarla y recogerla. ¿Perdona? ¿Pagar qué? Porque yo ya la pagué hace unos meses que me venía mejor. Y no hablamos de 10€, no. Hablamos de una semana de comida en esta casa. Que si se habían liado con los tickets, que no ponía “pagado” en ningún lado… y yo haciendo memoria de cuando las pagué. Tiré el ticket por error y lo único que tenía era el resguardo virtual de haberlas pagado con tarjeta. Bendita tarjeta… sin ella habría tenido que volverla a pagar casi seguro. Al final se arregló todo, pero el susto me lo llevé puesto. 

Por último solo pararos a pensar en todas las familias que no tiene unos ingresos suficientes. No tiene posibilidad de ponerla. No es solo cuestión de querer, es de poder. Nosotros tenemos la suerte de haber podido pagar todas las vacunas de pago hasta ahora, pero hay mucha gente que no puede gastarse 419€ en total entre Rotateq y Bexero. Como para que se caiga y se rompa…

Reflexiones del bocata

Aquí estamos, a las 5 y pico de manadrugada en vela. La peque ha decidido que no le apetece dormir en su cuna y los brazos de mamá son mucho más cómodos. Está durmiendo como un tronco, pero parece que tiene un pincho en el culo y en cuanto lo posa en la cuna se despierta. Vamos a ver si dejándola unos minutos más cuela al dejarla mientras…

Hoy fuimos de cena con una pareja del trabajo. Muy majos ellos empezamos a enseñarnos fotos de nuestros “pasados oscuros” (todos lo tenemos, y quien diga que no, miente) y de momentos más lustrosos. Que si aquí tenía 5 años menos, en esta otra pesaba la mitad, a quien se comió este, aquí todavía hacía ejercicio, en esta mi cuerpo todavía no estaba fofo y lleno de marcas (ese era el mío, por si no quedaba claro). Y me he puesto a buscar la foto que colgué aquí hace 4 años. Me ha costado varias vueltas por el blog, pero la he encontrado. Para lo que no me seguís desde el principio, este es el enlace

Si me vierais ahora, el comentario sería a quien me he comido. Porque vamos, 16 kilos más no hay quien me los quite. Entre empezar a comer “normal” otra vez, el tabaco y la peque, 16 kilazos me separan de aquella foto. Bueno, eso y 3 botes menos de tinte cada dos semanas, que dejé de teñirme. Que no soy de hacer dieta, admitámoslo. Yo soy de comer lo que me apetece (con límites, claro) y así me va, que este año como me tumbe en la playa a tomar el sol, me van a confundir con una ballena varada. 

En fin, sé que debería hacer algo y bajar un poco de peso (más o menos unos 20 para mi estatura. ¡Que barbaridad!) pero me pueden las ganas de comer. Ahora que ya no hay teta para la peque (os lo cuento otro día) puedo empezar a comer diferente que ya no le va a afectar. Ya os iré informando. Por si os falta el dato, soy un retaco de 1,53 cm y se supone que debería pesar mi altura sin el “1”. JA-JA-JA. Mierda, entonces son 22 kilos los que debería perder. Creo que lo que voy a perder este verano es el tiempo, o como mucho la paciencia.