Fallas pasadas por virus

Aquí ando un domingo laborable más trabajando en el centro comercial. En plenas Fallas y con un virus que me tuvo toda la tarde de ayer acurrucada bajo la manta sin salir de la habitación. Suerte la mía… Claro que si lo miro por el lado bueno, significa kilo y pico menos para el cuerpo. Con el trabajo que me está costando cerrar el pico, una ayuda nunca viene mal, aunque haya ciertos momentos que mejor me los hubiera saltado. Pero era algo inevitable, mi abuela, mi madre, Miniyo, mi hermano, mi padre… era una cuestión de tiempo que yo también cayera enferma. Y tenía que ser para Fallas. Que de verlas quemar seguramente será desde el balcón de casa, cualquiera saca a la fiera a verlas quemar. Los petardos no le asustan si van de uno en uno, pero cuando hay traca no veas como trepa. Pobre, ni bombitas ni gaitas. Con tanta gente ha acabado agobiada. De todas formas igual nos animamos a ver alguna infantil con ella mañana, que son a una hora decente.

Si es que no sé qué pintamos hoy aquí… si está todo el mundo en en pueblo con las Fallas de fiesta. Poca gente paseando y menos todavía comprando. Los 3 stands que tengo a la vista estamos igual, haciendo lo que podemos para que pase más rápido la tarde. Bufff… todavía quedan 4 horas más…

 

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Los cambios de primavera

Estamos de cambios en casa. Está siendo una locura esta semana, y lo que nos queda. Pero eso es bueno, salir de la rutina y la zona de confort siempre viene bien, y más si es beneficioso. Que no para el bolsillo, ese está sangrando en estos momentos de reajuste. Pero la salud debe mejorar. Nos hemos apuntado al gimnasio, y encima estamos yendo. Si, solo llevamos dos días, y nos duele tumbarnos en la cama. Pero yo al menos lo estoy pasando bien. Es la primera vez que me apunto y si la cosa va bien será para largo.

Y esto no solo nos influye a nosotros dos, la peque también tiene cambio de rutina. Después de la siesta se va a la guarde el rato que nos pasamos en el gimnasio. Como es normal, ayer el primer día lloró bastante, pero hoy ya se lo ha tomado algo mejor. Iremos viendo como va la semana que viene. Antes le decía “vamos a jugar con los nenes” y sonreía diciendo que si, ahora se lo digo y dice un “no” muy claro. Vamos, la señorita tiene muy claro que de momento no le apaña y que vaya yo si eso.

Bueno, son días de cambios, y algunos todavía están por venir. Me empiezan a faltar horas al cabo del día…

¿A donde vamos?

No, no es una reflexión profunda mañanera inducida por haber dormido hasta las 9 casi de tirón y que la doña de la casa me siga roncando aquí al lado (a ver si al menos me deja acabar esto antes de entrar en modo gremlin). Me refiero más bien al lugar donde hemos decidido pasar las vacaciones en las que estamos metidos de pleno. Nos hemos venido a la tierra de Roxu, a Asturias! Si, en plena ola de frío y nieve nos hemos venido aquí los 5. Se ha venido hasta el perro de vacaciones. Hemos cambiado el sol, la playa y unos agradables 12 grados por la lluvia, el granizo (ya perdí la cuenta de las veces que me ha granizado encima estos 2 días que llevamos aquí) y los 3 grados de media que tenemos. Llamadme masoca, pero me encanta. Lluvia, lluvia y mas lluvia, que en casa no llueve más que un par de días al año. El que no está tan contento es el perro. El pobre va intentando meterse bajo todos los paraguas y balcones que puede, y aún y así se moja y llega empapado. Yo me di por vencida con el chaleco de lana, más que abrigar hace de esponja.

Una de las visitas obligadas que tendremos estos días es a un prado a ver vacas. Miniyo va a alucinar cuando vea una vaca de verdad que se mueve y respira. Acostumbrada a la del Alehop que hay cerca de casa, con esta tiene que ser un espectáculo. Y como encima le haga algún ruido estando cerca se mea, fijo. Ya os contaré como van las presentaciones.

Ahora me voy a intentar despertarla, que como la deje se le va a juntar la comida con la merienda. La madre que la parió. Días en que a las 5 de la mañana quiere jaleo y hoy son las 10:30 y sigue roncando. Si es que no hay nada como tener que levantarse un poco temprano por algo para que ella siga durmiendo hasta las tantas… Deseadme suerte, a ver si no me muerde.

Rebajas

De domingo en domingo y tiro porque me toca. Aquí estoy otra vez, trabajando en domingo en el centro comercial. Nos ha tocado. Menos mal que ya hasta por lo menos marzo no nos vuelve a tocar (inocentes los compañeros, piensan que hasta junio…) Está el centro comercial hasta las cejas. Hacía mucho que no veía tanta gente por aquí. Y yo ya he terminado la faena de hoy (de momento, imagino que algo más me tocará hacer antes de irme) así que aprovecho y me pongo al día.

Hoy oficialmente se acabó la Navidad. Somos los únicos que todavía tienen puesto el árbol con las luces, pero es que no iva a abrir hoy para quitarlo. Ya mañana cuando llegue por la mañana me tocará recoger los adornos. Se acabaron los villancicos en Mercadona, las luces en las calles y los escaparates llenos de paquetes de regalo. Ahora tocan los carteles de rebajas, y cuando menos lo esperemos la decoración de San Valentín. Que sí, que me adelanto mucho. Pero hace nada decíamos que todavía quedaba mucho para Navidad y mira, ya la hemos pasado. Ahora volveremos a la normalidad unos días por lo menos. Todavía no nos hemos recuperado del desfalco de Navidad y ya hay que pensar en la siguiente fiesta. Menuda ruina…

En fin, creo que hoy voy a dejarlo pronto que la gente me mira por el cristal de la “pecera” y se me hace raro que me vea escribiendo. Si al menos se acercaran a pedir algo…

Demasiada siesta

Bueno, aquí ando a las tantas de la madrugada con la peque en brazos esperando a que se duerma un poco más profundo para echarla en la cuna de nuevo. Parece que hoy tiene un pincho en el culo y en el momento que la pongo en su cuna salta. Va a ser una noche muy corta, lo veo venir. Que ella es muy señorita, y las cosas a su manera. De momento tampoco es que haya muchas opciones de “negociación” con ella, pero hay cositas que tengo ganas de poder explicarle, como por ejemplo el tema de la comida.

Una noche cualquiera le pongo delante su plato de pollo, pescado, tortilla o lo que toque ese día. Mientras hayan dibujos bien, va comiendo. Pero solo mientras están los dibujos que a ella le apetecen, y cambia de idea bastante rápido. Y como todavía no habla, hay que cambiar de vídeo cada dos por tres. A los Telerin ya los tenemos más que aburridos, y ni os cuento con La granja de Zenón… esas (que pocas canciones me sonaban de antes de conocerlos) ya las canta toda la familia.

Para desayunar, la granja. Para comer, la granja. Para merendar, la granja. Para cenar, pues una mezcla entre la granja, los telerin, una canción con bebés, Pocoyo y un vídeo tela de cutre de unos gorilas y unos tigres en 3d bastante rudimentarios con una musiquilla que se clava en el oído durante unos 15 minutos de forma repetitiva. Por si esto fuera poco, el fondo habitual de este vídeo es una isla del Caribe o una boda. Muy coherente. Que ganas tengo de que ya empiece a seguir los episodios de alguna serie tipo Pocoyo (ahora mismo solo les presta atención unos 10 minutos seguidos y solo si bailan o hay música) y dejar un poco de lado esas cancioncillas que se clavan en el tímpano. Bueno, que me despisto.

Después de comerse aproximadamente un cuarto del plato ya frío, llega el momento en que me despisto bebiendo o cogiendo un trozo de mi plato para intentar cenar y ella aprovecha para echarse por encima lo que queda. Pero no solo vacía el plato, no. Restriega todo lo quede a su alcance y a continuación barre con la mano en varias pasadas rápidas para tirarlo todo al suelo. Todo esto en décimas de segundo. Que vicio le tiene. Claro, el perro no hay quien lo despegue de la silla de la niña, esa es apuesta segura.

Llegados a este punto ya no hay ningún vídeo que la entretenga y se pone a llorar. O ya he terminado la cena, o el resto lo comeré muy frío. Toca bajarla de la trona y dejarla campar a sus anchas mientras intento acabar. Se pone a perseguir al perro, a “limpiar” la mesa con el agua del biberón/vaso de plástico a manotazo limpio y salpicando bien, a abrirme los armarios y coger el royo de film transparente (ya imaginaréis para qué lo usa…) o cualquier otra maldad que quede a su alcance.

A partir de ahí la cosa ya se va relajando. Carreras con el culo al aire (con lo que le gusta ir sin pañal, aprovecha cualquier oportunidad para escaparse) y cuando ya he conseguido acabar de ponerle pañal y pijama, toca sentarla para darle el biberón mientras le pongo otra vez los dibujos (a estas alturas ya hay días que aborrezco cualquier musiquilla) y si hay suerte se duerme sobre las 11 de la noche. Tarde, lo sé. Pero no hay manera de acostarla antes. Y el día que ha dormido mucha siesta, pues como hoy, a las 5 de fiesta.

Ala, ahí os dejo que creo que por fin voy a poder dormir un rato más. Aprovecho que el cualquier momento sale berreando.

¡Feliz año nuevo!

Pues eso, como soy un desastre que tiene esto muy abandonado últimamente, la dejo programada y así os felicito cuando toca, no cuando me acuerde. Porque si depende de que mañana tenga un momento libre para escribir, lo mismo os felicito el año nuevo pero ya de 2019.

Espero que este año que ha terminado haya sido bueno para tod@s los que me leéis. Yo no tengo queja, en lo personal y laboral ha sido un año bastante bueno. ¿Mejorable? Pues igual sí, pero la verdad es que ha sido muy bueno en general.

Para este año no sé que propósito ponerme como meta. Lo de perder peso llevo en ello 2 meses, no fumo y de momento eso de hacer más ejercicio… dejémoslo para más adelante. De momento me conformo con bailar cuando se presenta la oportunidad, así que este año va a tocar improvisar.

Pues nada, os deseo a tod@s un feliz 2018 y que podáis cumplir al menos con 1 de los propósitos que os hayáis hecho. Que encontréis trabajo, amor, salud, las llaves o lo que os falte en vuestra vida y que termine mejor de lo que ha empezado. ¡Feliz 2018!

Fin de año

Bueno, aquí estamos el último día del año, y me ha tocado trabajarlo. A mí y a Roxu. Aquí estoy en el centro comercial esperando a que se acabe mi turno hoy para irme a casa a preparar cositas para la cena. Mientras, viendo cómo la gente anda buscando las últimas compras para esta noche. Qué nos gusta dejarlo todo para el último minuto…

Hoy todos van con prisas y todo es urgente. Es curioso que haya movimiento, mucha gente por el centro comercial. Pero casi nadie lleva bolsas con compra. Ya veremos el domingo que viene que también nos toca trabajar. Si ya han empezado las rebajas, esto será un caos.

Ya no tengo a las cajeras de Carrefour enfrente, cambiamos de sitio el stand por otro mejor situado y con mejor presencia. Ahora tengo un puesto de gafas que la verdad es que la chica parece estar bastante aburrida. De hecho, lleva de cháchara con la de la tienda de juguetes un buen rato. No la culpo, no se acerca demasiada gente a su stand. En el otro no es que me hubiera tocado trabajar muchas veces, en total serían 2 o 3. Pero fue tiempo suficiente para saber que en este es más complicado que si escupen me acierten. No preguntéis por qué lo sé…

En fin, ya va quedando menos para que se haga la hora de salir. Y mañana libre. Yuju! Será el único hasta bien pasados reyes. Que vivan los domingos laborables…