El gran día

Bueno, como os contaba ayer, el miércoles después de la sesión de fotos me fui a dormir con mis piernas hinchadisimas rezando para que no me dolieran demasiado al día siguiente, pero a las 4 de la mañana todo cambió, mi cuerpo dijo basta y tuve una fisura en la bolsa. Una hora después íbamos de camino al hospital a conocer a Miniyo, con todos los nervios e ilusión del mundo y yo con la intriga de cómo sería el parto. 

Nada indicaba que fuera necesitar una cesárea, y de hecho hasta pasadas 28 horas desde el ingreso no lo sabría. Pero no me adelanto. Al llegar al hospital explico mi caso y me ingresan a pesar de no tener contracciones de parto. Como he roto aguas me dan 12 horas para que nazca. Ahí ya la cosa empieza a ponerse sería. Me estaban diciendo que como mucho al día siguiente ya sería madre. Nos meten en una habitación para ponerme monitores y como yo en ese momento no tenía dolores pues nada, allí estábamos los dos con el móvil viendo vídeos y pasando el rato. Pasan las horas y me quitaron monitores a ratos. Seguía sin dolores y sin cambios significativos, así que deciden provocar el parto. Ahí es donde empecé a ver las estrellas. Durante un rato (perdí casi totalmente la noción del tiempo) cada contracción dolía más, pero las iba aguantando. Y por la habitación venga a pasar gente. Perdí la cuenta de la cantidad de médicos, matronas, enfermeras, estudiantes de practicas… que pasaron por allí. Creo que dio tiempo a que me vieran los dos turnos que había. 

Para las 23:00 (creo) ya pedía a gritos la epidural. Y ya que estaban me pusieron oxitocina que acabó de rematarme. Una hora me duró la anestesia y volvió a doler aquello lo que no estaba escrito. No hacía más que pedirle a Roxu que trajera al anestesista aunque fuera a rastras. Tras el segundo chute de epidural entré en un estado de paz que ya me daba igual todo. Qué relax. 

Hasta más o menos las 6 de la mañana la cosa iba avanzando, pero ahí se estancó y ya no hubo manera de que siguiera su curso. Dos horas después me dijeron que me mandaban a quirófano. Tardaron más en prepararme de lo que tardó en nacer. 

Durante muchos meses imaginé el momento en que oiría llorar al o la peque por primera vez, imaginaba cómo sería y si me echaría a llorar como en las pelis. Bueno, en realidad me lo imaginaba con Roxu a mi lado, pero no pudo ser. En lugar de oírla llorar el primer contacto fue una enfermera que por sorpresa la puso a mi lado y dijo “aquí está tu hija”. No me dio tiempo ni de hacerme a la idea de que la estaban sacando cuando ya la tenía encima mía. Y bueno, se la llevaron a los minutos a que la tuviera Roxu mientras me cosían. Y a partir de ahí, la llevamos babeando 3 meses y medio.

Lo que es el cuerpo que ya no soy capaz de acordarme con nitidez lo que dolieron las contracciones. Lo que dicen que luego todo ese dolor se olvida es cierto. Es algo increíble. En fin, se intentó un parto natural pero no hubo manera. Yo temiendo a la episiotomía y al final acabé con 16 grapas bajo el ombligo. Mi pobre ombligo… ya nunca volverá a ser el que era…

El día de antes

Repasando las últimas entradas me he dado cuenta que os conté muy poco de la llegada al mundo de Miniyo. Vergüenza debería darme que hayan pasado más de 3 meses antes de darme cuenta. Si es que os tengo abandonados. A lo que vamos.

El miércoles 13 enpezó siendo un día con ajetreo. Llovía a cántaros y yo tenía concertada la cita para el reportaje fotográfico con el tripón. Un día, un mísero día que llueve en todo el verano y tenía que ser justo el que me voy a hacer unas fotos que van a ser irrepetibles en todos los sentidos. Todo el día hablando con la fotógrafa Diana a ver si al final habría que suspender la sesión y dejarla para otro día. La cita era a las 19:00, y hasta las 18:00 no pudimos confirmarla con todo lo que llovía. Imaginaros como iba yo, que ya me sentía “rara” ese día. Algo me decía que si no me las hacía esa tarde, no me las haría. 

Allá que nos vamos a la playa a encontrarnos con Diana. He de decir que a parte de hacer unas fotos preciosas, es una chica muy agradable y dulce. Nos lo pasamos genial en la sesión, pisando el barro, con el agua por las rodillas en los charcos, con el culo mojado… fue divertido. Se pasaron las 2 horas que estuvimos por la playa y alrededores volando. Y le supo sacar partido a todo lo que había allí. Hizo que parecieran sitios totalmente diferentes sin movernos más de unos metros andando. 

Y el resultado… Si pasáis por su perfil de Facebook hay algunas, pero de todas formas aquí os muestro una para que veáis.


¿Estaba o no estaba yo para hacharme a rodar? Esa fue de las últimas fotos que me hice con la tripa, y la siguiente salida que hice fue para ir al hospital.

Aquella noche a pesar de esa sensación rara fue como todas las demás, pero a las 4 de la mañana todo cambió. Eso ya os lo cuento otro día, que ya me van pesando los ojos. O apago o en breve me pego con el móvil en la cara…

Creciendo sin parar

Aquí estoy de vuelta, intentando retomar este espacio que últimamente tengo muy abandonado. La peque me absorbe (de buen gusto) y la inspiración cuesta en estos momentos. Ella crece por días, en estos casi tres meses y medio ha dado un cambio considerable. Es tremenda, todavía no se tiene sentada sola, pero le encanta pasar momentos de pie. Se ríe con todo el mundo, pero solo si ha comido hace poco. Tiene al barrio enamorado. 

Y a mí me queda algo más de un mes para volver al trabajo. Al principio me agobiaba muchísimo el pensar en el poco tiempo que podría disfrutar de ella a jornada completa, pero ahora ya me voy relajando un poco y pienso que todavía me queda un mes. Y menos mal que me guardé el mes de vacaciones y lo voy a disfrutar ahora, porque tener que dejarla ya la semana que viene, ufff… Que soy de la opinión de que 16 semanas no son nada, ni siquiera es suficiente para que no dependan exclusivamente de la teta. Al menos tendría que dar tiempo a que empiece a comer algunas cositas diferentes. Pero tengo la gran suerte de que mi jefe me da la oportunidad de trabajar media jornada en casa hasta que la peque ya coma algunas cositas sólidas (bueno, en puré o como tenga que comerlo, ya iremos viendo). Así que la separación será más breve un tiempo. Un gran alivio para mí, la verdad. Tener que separarme de ella 8 horas diarias siendo tan pequeñita me rompe el alma. Que yo sé que va a estar bien, en las mejores manos posibles. Pero no deja de ser muy pequeña. 

En fin, voy a aprovechar que ya parece que se ha dormido profundamente y voy a dormir yo también. Que no es que duerma mal, pero se agradecen unas horas de sueño seguidas. Si os digo que la niña es lo que menos me despierta por las noches…

Menos mal…

Cuando dije a la gente que estaba embarazada, todos me decían lo mismo. Aprovecha ahora que cuando nazca no vas a dormir. Aquí estamos, un domingo a las 12 de la mañana y hace escasos minutos que nos hemos levantado TODOS. La nena pidió su desayuno a eso de las 7:30, pero 10 minutos después ya estaba durmiendo otra vez hasta hace un ratito.Que no digo yo que todos los domingos vayan a ser así, pero la nena duerme genial de momento y lo mínimo le dan las 10 en la cama conmigo. Hace su toma o 2 tomas por la noche desde que me acuesto y vuelta a dormir.

La gente me dice que me ha tocado la lotería con la peque. Como si yo no lo supiera… Duerme que da gusto, no da un ruido, se duerme sola en la cuna por las noches sin que tenga que pasearla o acunarla hasta el agotamiento… Vamos, la lotería no, el gordo me ha tocado. Yo que soy muy dormilona, era una de las cosas con las que me asustaba la gente. Pues lo sigo siendo igual, o incluso más, que ahora tengo excusa para estar en la cama hasta las 10 sin remordimientos.

Por cierto, sé que hacía muuuuucho que no pasaba por aquí, pero muchas noches me duermo intentando escribir. Que sí, que duermo bien, pero cuando acaba el día estoy agotada. En fin, me voy que ya me reclaman. A ver si consigo publicar un par de post que tengo pendientes antes de que acabe el año.

Fiesta del sábado noche

Aquí estamos, a las 2 y pico de la madrugada viendo CSI. No, la peque no tiene la culpa. Hoy se está resistiendo un poco a dormirse, pero no nos tiene despiertos. Es que hoy hemos tenido visita. ¡Un ratón se ha paseado por nuestro cuarto! Al pasar por encima de un papel ha hecho ruido y al encender la linterna del móvil lo he visto. Y Roxu me ha tomado por loca cuando se lo he dicho. Que no había ratón, que me estaba volviendo loca. Al final tenía yo razón. Tras desmontar una caja en la que se había colado, ha salido volando por la ventana. Hoy dormiré más tranquila.

Y lo peor es que me estaba volviendo loca de verdad, porque yo creo que anoche ya andaba por aquí pegando vueltas y lo oí un par de veces. Pero claro, al no verlo no lo podía asegurar. De hecho, no sabía si había sido mi imaginación mientras dormía o realmente lo había oído. Bueno, mentalmente sigo estable, es un consuelo. 

En fin, ahora que la peque ya ha decidido dormiste, voy a ver si consigo dormir yo. Y mañana por fin podré quitarme el calor en la piscina. ¡Bien!

Primer cumplemes de la peque

Nada, que no hay manera. Me faltan horas al cabo del día para hacerlo todo. Pero bueno, supongo que será cuestión de coger una rutina y que la peque me de un respirito de vez en cuando. 

Antes de empezar con lo de hoy, os cuento lo que me quedó pendiente en el post anterior. Le puse boca abajo, y es que  hasta el día anterior hacía casi un año que no me ponía en esa postura. Al principio por miedo, y luego ya porque era imposible con el tripón que gastaba. Como lo echaba tanto de menos, me puse boca abajo en la cama para recordar aquellos días en los que mi tripa no estaba “arrugada” como dice Miniroxu y me quedé dormida al segundo. Vaya dos horas de siesta me metí entre pecho y espalda. He de decir que sigo sin hacerlo muy seguido debido a la lactancia, pero bueno, un caprichito postural de vez en cuando me lo puedo permitir.

Y ahora la peque. Está enorme, un kilazo ha engordado desde que salió (yo preocupada por si la teta no le alimentaba lo suficiente) y cada día más bonita. Y no es porque sea su madre, que su abuela también lo dice. Aunque no sean opiniones imparciales las nuestras, hay mucha gente que coincide con nosotras. La niña es bonita, y con determinada ropa parece una muñeca. Si no fuera por las entradas que tiene en el pelo, vamos, de anuncio. Que pelo lo que se dice pelo, tiene a parches. Un mechoncillo en el centro de la cabeza y el cogote, el resto es una pelusilla fina que espero que en su momento se vuelva melena. 

En cuanto a mi, ya estoy prácticamente recuperada, los dolores se han ido y ahora solo queda una pequeña molestia cuando la fiera me patea la barriga. La lactancia ya es mucho más llevadera (benditas pezoneras, que 10€ más bien invertidos) y ya no necesito armarme de valor cada vez que la peque necesita comer. Porque hasta que no tuve las grietas en pleno apogeo (la virgen lo que llegan a doler) no descubrí que si duele el pezón tiene un dolor reflejo en el homoplato, así que haceros una idea de como llevaba la espalda. Menos mal que hoy por fin pude ir a la masajista. Ahora estoy como si me hubieran dado una paliza, pero en breve estaré mucho mejor.

Bueno, ya está acabando, así que voy a aprovechar para dormir otro rato hasta que vuelva a pedir dentro de unas horas. Con suerte, hasta por la mañana.

Boca abajo

Aquí estoy, en la cama intentando echar una siesta (bueno, intentaba hasta que el teléfono se ha puesto a sonar) pendiente de la peque que en cualquier momento abre un ojo y reclama teta. Se pasa gran parte del día enganchada. Me siento un brick de leche con patas. Pero me encanta. Quitando esos primeros 2-3 segundos cuando se agarra en los que veo las estrellas y se me arruga hasta el ombligo, luego va todo de perlas. Que eso nadie me lo dijo, que las 2 primeras semanas hasta el más leve roce de ropa sería como pasarme papel de lija del 15 una y otra vez. Menos mal que la cosa ya va mejorando. 

Siempre te cuentan los “percances” que se pueden sufrir con la lactancia, que si mastitis, dolorcillos varios… Pero que me iba a pasar dos semanas respirando hondo cada vez que la peque se acerca aunque sea por error a la teta… eso no. Hasta hace un par de días le temía más a ella que ha pillarme un dedo con una portazo o patear la esquina de la cama descalza con todas mis ganas. Pero al fin parece que empieza a recuperarse todo y está dejando de doler tanto. 

La peque crece y crece por días, y en 8 días ha aumentado casi 400 gramos. Vamos, que está bien alimentada. Ya puede estarlo, que me tiene escurrida. En cuanto al sueño, no tengo queja alguna. Una noche normal me despierta una vez para comer, y una noche “movidita” dos. 

En fin, ya seguiré contando que la peque ya se ha despertado y me reclama. Ya os contaré a qué viene lo de boca abajo.