Inversión a largo plazo

Todos los que tenéis nenes en casa más o menos pequeños habéis oído hablar de la vacuna Bexero. No vengo a hablar de ella y si es recomendable o no ponerla. Yo soy de las que si puedo proteger de algún modo a mi peque, lo hago y punto. Cada cual es libre de elegir, y por suerte me lo he podido permitir. Si, permitir. Para los que no estáis puestos en el tema, cada dosis vale 106€. Y hay que poner un mínimo de 3 a los bebés. 318€ hay que soltar para tener acceso a una vacuna que en otros países va en el calendario y no cuesta un céntimo. Suerte que la última va un poco más espaciada, porque tela. 

Y conseguirla es otro tema. Meses de lista de espera para que me asignaran una dosis. No es llegar y ala, ya la tienes. No. Reservabas y si tenias suerte te llegaba para cuando tenías la cita en mes o mes y medio. Ahora parece que vuelven a tener un stock normal, pero cuando me tocó encargar la segunda tampoco habían demasiadas. 

Entre la que hay que liar para conseguirla y el precio, es para echarse las manos a la cabeza. Ahora imaginaros la cara que se me quedó cuando me llamaron al móvil para decirme que ya tenía mi dosis allí y que podía pasar cuando quisiera a pagarla y recogerla. ¿Perdona? ¿Pagar qué? Porque yo ya la pagué hace unos meses que me venía mejor. Y no hablamos de 10€, no. Hablamos de una semana de comida en esta casa. Que si se habían liado con los tickets, que no ponía “pagado” en ningún lado… y yo haciendo memoria de cuando las pagué. Tiré el ticket por error y lo único que tenía era el resguardo virtual de haberlas pagado con tarjeta. Bendita tarjeta… sin ella habría tenido que volverla a pagar casi seguro. Al final se arregló todo, pero el susto me lo llevé puesto. 

Por último solo pararos a pensar en todas las familias que no tiene unos ingresos suficientes. No tiene posibilidad de ponerla. No es solo cuestión de querer, es de poder. Nosotros tenemos la suerte de haber podido pagar todas las vacunas de pago hasta ahora, pero hay mucha gente que no puede gastarse 419€ en total entre Rotateq y Bexero. Como para que se caiga y se rompa…

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Reflexiones del bocata

Aquí estamos, a las 5 y pico de manadrugada en vela. La peque ha decidido que no le apetece dormir en su cuna y los brazos de mamá son mucho más cómodos. Está durmiendo como un tronco, pero parece que tiene un pincho en el culo y en cuanto lo posa en la cuna se despierta. Vamos a ver si dejándola unos minutos más cuela al dejarla mientras…

Hoy fuimos de cena con una pareja del trabajo. Muy majos ellos empezamos a enseñarnos fotos de nuestros “pasados oscuros” (todos lo tenemos, y quien diga que no, miente) y de momentos más lustrosos. Que si aquí tenía 5 años menos, en esta otra pesaba la mitad, a quien se comió este, aquí todavía hacía ejercicio, en esta mi cuerpo todavía no estaba fofo y lleno de marcas (ese era el mío, por si no quedaba claro). Y me he puesto a buscar la foto que colgué aquí hace 4 años. Me ha costado varias vueltas por el blog, pero la he encontrado. Para lo que no me seguís desde el principio, este es el enlace

Si me vierais ahora, el comentario sería a quien me he comido. Porque vamos, 16 kilos más no hay quien me los quite. Entre empezar a comer “normal” otra vez, el tabaco y la peque, 16 kilazos me separan de aquella foto. Bueno, eso y 3 botes menos de tinte cada dos semanas, que dejé de teñirme. Que no soy de hacer dieta, admitámoslo. Yo soy de comer lo que me apetece (con límites, claro) y así me va, que este año como me tumbe en la playa a tomar el sol, me van a confundir con una ballena varada. 

En fin, sé que debería hacer algo y bajar un poco de peso (más o menos unos 20 para mi estatura. ¡Que barbaridad!) pero me pueden las ganas de comer. Ahora que ya no hay teta para la peque (os lo cuento otro día) puedo empezar a comer diferente que ya no le va a afectar. Ya os iré informando. Por si os falta el dato, soy un retaco de 1,53 cm y se supone que debería pesar mi altura sin el “1”. JA-JA-JA. Mierda, entonces son 22 kilos los que debería perder. Creo que lo que voy a perder este verano es el tiempo, o como mucho la paciencia. 

Perdida

Así estoy, que no paso por aquí ni equivocada. Entre la niña, el trabajo, la casa, compra y todo lo demás, raro es el día que tengo un rato para mí estando todavía consciente. Hoy, de milagro. 

Es un momento ajetreado ahora mismo. Acabamos de poner el suelo que faltaba en el piso. Un año después por fin tenemos el suelo terminado. Ya el día que tengamos armario, fiesta. Ufff… si todavía nos quedan días de obras. Los pelos de punta se me ponen cuando pienso en que no hemos terminado. Que está claro que nada tiene que ver la casa que compramos hace algo más de un año. Esa daba miedo. Pero todavía tiene la “habitación del pánico” manga por hombro (y lo que le queda). 

La peque sigue creciendo a un ritmo increíble. Ya le asoman 4 dientes que le hacen una cara de bichillo que no hay quien sea capaz de ponerse serio cuando se ríe. Muerde, pellizca, hace de “rasca y gana” con los lunares… No para un momento. Diez meses tiene ya y se han pasado volando. Ya empieza a dar pasitos y nos manipula como quiere. La moza nos va a sacar la sangre en un cubo cuando sepa hablar. Y si no, tiempo al tiempo. 

En fin, momento de cambios que están por venir (prometo contar más adelante). Para despedirme por hoy, voy a enseñaros una foto que he hecho en el trabajo.


Este teléfono hizo paracaidismo y llegó al suelo antes que el dueño. Y aunque parezca mentira, sigue funcionando. Para que luego digan que todo lo que se fabrica ahora se rompe enseguida. Esto es ponerlo en modo avión y lo demás son tonterías.

Resumiendo un poco

¿En serio no paso por aquí desde enero? No he contado nada de fallas, del cambio de hora… ¡nada! Mira que hay noches en las que lo he intentado, pero no ha habido manera. Es más, hace pocos días tenía una entrada casi terminada (me quedé dormida escribiendo) y no la veo por ningún lado. Paso a contar un poco.
Después de 33 años, nevó de nuevo en Denia. Fue una imagen muy curiosa el ver las palmeras nevadas. No se ve todos los días. Estuvo nevando unas horas y quedó una capa blanca sobre coches, calle y todo lo que estuviera al aire. Hacía mucho que no veía nieve tan de cerca. Hubiera dado lo que fuera por no trabajar ese día y poder irme a disfrutarla con la peque. Pero bueno, por lo menos tengo un bonito recuerdo. Luego os lo enseño.
También pasaron las primeras fallas de la peque. No se puede decir que las disfrutara mucho, pero le fascinó ver quemar la del ayuntamiento y los cohetes que tiraros. Embobada se quedó mirando. Yo pensaba que se echaría a llorar en cuanto empezaran los petardos, pero no. El año que viene ya la veo tirando “bombitas” en la puerta de casa de mis padres. 
Le salieron ya 4 dientes. Tiene ahora mismo los dos de abajo fuera, y los de arriba están en ello. Tiene una cara de mala cuando se ríe… y ya empieza con las maldades. Ahora le ha dado por pegarme tirones de pelo. Estando en. Razia de mi madre, si paso por delante de ella se inclina y tira del pelo sea como sea. Y no solo eso, mientras más chillo más se ríe. Va a ser una pieza de cuidado en un tiempo.
En fin, ya son 8 meses y medio y no para un momento mientras está despierta. Parece mentira el tiempo que ha pasado ya. Parece que fue ayer cuando iba por la vida con un bebé de 4 kilos encima que solo quería teta y dormir, y ahora ya me muerde, tira del pelo, patea (me clava los pies en los costados cuando quiere que me mueva, como a los caballos)  y pega pellizcos. Aún y así, es muy buena, sobre todo a la hora de dormir. Pero eso ya os lo cuento otro día que la peque anda exigente y a mí se me cierran los ojos. Ahí os dejo una foto de la nevada:


Y mañana, pediatra. Hay que ver lo cara que es la Bexero…

Feliz año nuevo a todos

Aunque vengo algo tarde, ¡feliz año nuevo a todos! Espero que hayáis pasado unas fiestas estupendas y que os hayan regalado todo lo que pidierais. Yo no me quejo, he empezado el año igual que lo acabé, agotada en general pero contenta. 

Y no, la peque viene siendo de lo que menos me agota. Imaginaros… Ni con los dientes (que ya tiene dos fuera) se ha quejado. Si es que no puedo quejarme en absoluto. Y encima lleva dos moches que duerme hasta las 5:30 del tirón. La primera noche hasta me lo noté en el cuerpo. Está hecha un bichito que nada más quiere brazos y jaleo. Qué queréis que os diga, yo cuando esta gente que opina sea de lo que sea me dice que la estoy malacostumbrando, pienso que con 6 año ya no andará en brazos, ¿verdad? Pues la disfrutaré lo poco que me deja el trabajo como me apetezca. Y siendo realista, eso de que se ponga a cotillear lo que cocino mientras la tengo en brazos me encanta.

Roxu es el que tiene novedades, que ahora mismo estoy en la sala de espera a ver si me dejan entrar a verle después de la operación que le acaban de hacer. No os preocupéis, no es nada grave. Unos problemillas de respiración que con suerte se habrán solucionado. Que esa es otra, hoy me ha tocado ir a trabajar porque del hospital llamaron hace dos dias. Casi sin tiempo a organizarnos. Al menos podían dar unos días para empaquetar niños y avisar en el trabajo. Pero bueno, al menos no ha tenido que esperar un año para operarse. 

Por el trabajo, todo sigue tal y como acabé el año, con un estrés de narices y echando más horas que un reloj entre lo que trabajo en el taller y en casa. 

En fin, me estoy quedando dormida con el calorcito que hace aquí y no quiero que se me caiga el móvil al suelo. Ya iré contando que tengo alguna cosita pendiente de contar. Ufff… que sueño me está entrando…

Se acabó la baja…

Ya ha terminado mi segunda semana de vuelta al trabajo. Se me han pasado volando con todo el trajín. La peque lo ha llevado bien, y diría mejor que yo, pero voy a ser sincera. No me ha dado tiempo ni de respirar el tiempo que paso en el taller, y en casa sigue siendo igual. Crece a un ritmo que no imaginaba. 

Me imaginaba la vuelta mucho más traumática de lo que ha sido, ya no tanto para ella que con mi madre está genial, pero para mí sí. Pero están siendo días muy intensos en los que con 5 horas que hago en el taller no tengo suficiente para hacerlo todo. Reparo lo que puedo, bueno, lo que me dejan el resto de funciones que hago. Hay días que solo me da tiempo a reparar lo que me llevo a casa. Viéndolo por el lado bueno, no me da tiempo a pensar demasiado en la falta que me hace, porque sería mucho peor.

En fin, mañana empieza otra semana intensa en la que hay tanto por hacer que ya me veo llegando al sábado como pueda. 

Último día

Así es, hoy ha sido mi último día antes de empezar a trabajar otra vez. Mañana a las 9:00 habré vuelto a mi rutina (con algunas variaciones) añadiendo a Miniyo a todo el trajín diario. Tengo ganas, lo reconozco. Pero por otro lado me parece todavía muy pequeña para tener que separarme de ella. Que sí, que con mi madre va a estar mejor que con nadie, pero es tan pequeña…

No he dejado de pensar en mañana en todo el fin de semana. Tiene 4 meses y medio, todavía depende exclusivamente de mí para comer, y no, no pienso destetarla por empezar a trabajar. Me parece cruel privarle (privarnos) de esos momentos por el hecho de trabajar. Está claro que sí tiene hambre cuando yo no esté le va a tocar bibe, pero con leche mía, nada de bote mientras pueda evitarlo. 

Mirando el lado positivo, esta semana es como de adaptación, ya que trabajo mañana, el miércoles y el viernes. Se me va a hacer un poquito más llevadera. 

En fin, este momento tenía que llegar tarde o temprano, y me temo que es más temprano de lo que me gustaría. Las 20 semanas de las que he disfrutado de ella en exclusiva me han sabido a poco. Que el tiempo pasa volando, y a mí se me ha hecho más corto de lo que ya me parecía antes de tenerla. Ya os iré contando cómo va la semana para todos.