Perdida

Así estoy, que no paso por aquí ni equivocada. Entre la niña, el trabajo, la casa, compra y todo lo demás, raro es el día que tengo un rato para mí estando todavía consciente. Hoy, de milagro. 

Es un momento ajetreado ahora mismo. Acabamos de poner el suelo que faltaba en el piso. Un año después por fin tenemos el suelo terminado. Ya el día que tengamos armario, fiesta. Ufff… si todavía nos quedan días de obras. Los pelos de punta se me ponen cuando pienso en que no hemos terminado. Que está claro que nada tiene que ver la casa que compramos hace algo más de un año. Esa daba miedo. Pero todavía tiene la “habitación del pánico” manga por hombro (y lo que le queda). 

La peque sigue creciendo a un ritmo increíble. Ya le asoman 4 dientes que le hacen una cara de bichillo que no hay quien sea capaz de ponerse serio cuando se ríe. Muerde, pellizca, hace de “rasca y gana” con los lunares… No para un momento. Diez meses tiene ya y se han pasado volando. Ya empieza a dar pasitos y nos manipula como quiere. La moza nos va a sacar la sangre en un cubo cuando sepa hablar. Y si no, tiempo al tiempo. 

En fin, momento de cambios que están por venir (prometo contar más adelante). Para despedirme por hoy, voy a enseñaros una foto que he hecho en el trabajo.


Este teléfono hizo paracaidismo y llegó al suelo antes que el dueño. Y aunque parezca mentira, sigue funcionando. Para que luego digan que todo lo que se fabrica ahora se rompe enseguida. Esto es ponerlo en modo avión y lo demás son tonterías.

Resumiendo un poco

¿En serio no paso por aquí desde enero? No he contado nada de fallas, del cambio de hora… ¡nada! Mira que hay noches en las que lo he intentado, pero no ha habido manera. Es más, hace pocos días tenía una entrada casi terminada (me quedé dormida escribiendo) y no la veo por ningún lado. Paso a contar un poco.
Después de 33 años, nevó de nuevo en Denia. Fue una imagen muy curiosa el ver las palmeras nevadas. No se ve todos los días. Estuvo nevando unas horas y quedó una capa blanca sobre coches, calle y todo lo que estuviera al aire. Hacía mucho que no veía nieve tan de cerca. Hubiera dado lo que fuera por no trabajar ese día y poder irme a disfrutarla con la peque. Pero bueno, por lo menos tengo un bonito recuerdo. Luego os lo enseño.
También pasaron las primeras fallas de la peque. No se puede decir que las disfrutara mucho, pero le fascinó ver quemar la del ayuntamiento y los cohetes que tiraros. Embobada se quedó mirando. Yo pensaba que se echaría a llorar en cuanto empezaran los petardos, pero no. El año que viene ya la veo tirando “bombitas” en la puerta de casa de mis padres. 
Le salieron ya 4 dientes. Tiene ahora mismo los dos de abajo fuera, y los de arriba están en ello. Tiene una cara de mala cuando se ríe… y ya empieza con las maldades. Ahora le ha dado por pegarme tirones de pelo. Estando en. Razia de mi madre, si paso por delante de ella se inclina y tira del pelo sea como sea. Y no solo eso, mientras más chillo más se ríe. Va a ser una pieza de cuidado en un tiempo.
En fin, ya son 8 meses y medio y no para un momento mientras está despierta. Parece mentira el tiempo que ha pasado ya. Parece que fue ayer cuando iba por la vida con un bebé de 4 kilos encima que solo quería teta y dormir, y ahora ya me muerde, tira del pelo, patea (me clava los pies en los costados cuando quiere que me mueva, como a los caballos)  y pega pellizcos. Aún y así, es muy buena, sobre todo a la hora de dormir. Pero eso ya os lo cuento otro día que la peque anda exigente y a mí se me cierran los ojos. Ahí os dejo una foto de la nevada:


Y mañana, pediatra. Hay que ver lo cara que es la Bexero…

Feliz año nuevo a todos

Aunque vengo algo tarde, ¡feliz año nuevo a todos! Espero que hayáis pasado unas fiestas estupendas y que os hayan regalado todo lo que pidierais. Yo no me quejo, he empezado el año igual que lo acabé, agotada en general pero contenta. 

Y no, la peque viene siendo de lo que menos me agota. Imaginaros… Ni con los dientes (que ya tiene dos fuera) se ha quejado. Si es que no puedo quejarme en absoluto. Y encima lleva dos moches que duerme hasta las 5:30 del tirón. La primera noche hasta me lo noté en el cuerpo. Está hecha un bichito que nada más quiere brazos y jaleo. Qué queréis que os diga, yo cuando esta gente que opina sea de lo que sea me dice que la estoy malacostumbrando, pienso que con 6 año ya no andará en brazos, ¿verdad? Pues la disfrutaré lo poco que me deja el trabajo como me apetezca. Y siendo realista, eso de que se ponga a cotillear lo que cocino mientras la tengo en brazos me encanta.

Roxu es el que tiene novedades, que ahora mismo estoy en la sala de espera a ver si me dejan entrar a verle después de la operación que le acaban de hacer. No os preocupéis, no es nada grave. Unos problemillas de respiración que con suerte se habrán solucionado. Que esa es otra, hoy me ha tocado ir a trabajar porque del hospital llamaron hace dos dias. Casi sin tiempo a organizarnos. Al menos podían dar unos días para empaquetar niños y avisar en el trabajo. Pero bueno, al menos no ha tenido que esperar un año para operarse. 

Por el trabajo, todo sigue tal y como acabé el año, con un estrés de narices y echando más horas que un reloj entre lo que trabajo en el taller y en casa. 

En fin, me estoy quedando dormida con el calorcito que hace aquí y no quiero que se me caiga el móvil al suelo. Ya iré contando que tengo alguna cosita pendiente de contar. Ufff… que sueño me está entrando…

Se acabó la baja…

Ya ha terminado mi segunda semana de vuelta al trabajo. Se me han pasado volando con todo el trajín. La peque lo ha llevado bien, y diría mejor que yo, pero voy a ser sincera. No me ha dado tiempo ni de respirar el tiempo que paso en el taller, y en casa sigue siendo igual. Crece a un ritmo que no imaginaba. 

Me imaginaba la vuelta mucho más traumática de lo que ha sido, ya no tanto para ella que con mi madre está genial, pero para mí sí. Pero están siendo días muy intensos en los que con 5 horas que hago en el taller no tengo suficiente para hacerlo todo. Reparo lo que puedo, bueno, lo que me dejan el resto de funciones que hago. Hay días que solo me da tiempo a reparar lo que me llevo a casa. Viéndolo por el lado bueno, no me da tiempo a pensar demasiado en la falta que me hace, porque sería mucho peor.

En fin, mañana empieza otra semana intensa en la que hay tanto por hacer que ya me veo llegando al sábado como pueda. 

Último día

Así es, hoy ha sido mi último día antes de empezar a trabajar otra vez. Mañana a las 9:00 habré vuelto a mi rutina (con algunas variaciones) añadiendo a Miniyo a todo el trajín diario. Tengo ganas, lo reconozco. Pero por otro lado me parece todavía muy pequeña para tener que separarme de ella. Que sí, que con mi madre va a estar mejor que con nadie, pero es tan pequeña…

No he dejado de pensar en mañana en todo el fin de semana. Tiene 4 meses y medio, todavía depende exclusivamente de mí para comer, y no, no pienso destetarla por empezar a trabajar. Me parece cruel privarle (privarnos) de esos momentos por el hecho de trabajar. Está claro que sí tiene hambre cuando yo no esté le va a tocar bibe, pero con leche mía, nada de bote mientras pueda evitarlo. 

Mirando el lado positivo, esta semana es como de adaptación, ya que trabajo mañana, el miércoles y el viernes. Se me va a hacer un poquito más llevadera. 

En fin, este momento tenía que llegar tarde o temprano, y me temo que es más temprano de lo que me gustaría. Las 20 semanas de las que he disfrutado de ella en exclusiva me han sabido a poco. Que el tiempo pasa volando, y a mí se me ha hecho más corto de lo que ya me parecía antes de tenerla. Ya os iré contando cómo va la semana para todos.

4 meses

Mañana tenemos la revisión de los 4 meses de Miniyo. Tengo curiosidad por saber lo que ha crecido estos dos meses, porque la he pesado estás semanas, pero no la he podido medir y no tengo ni idea de la altura que tiene ahora mismo. De pie todavía parece muy pequeñita (de hecho lo es para estar de pie) aunque la ropa se le va quedando pequeña a buen ritmo.

Se está convirtiendo en un bebé exigente que si se aburre o emociona grita. Acaba de aprender hasta dónde llega su voz y la pone en práctica cada dos por tres. Entre eso y que sabe toser a propósito, nos tiene ahora mismo babeando a lo loco. Si nos parece adorable hasta cuando llora… 

En cuanto a mí, ya ha empezado la cuenta atrás y en nada me toca volver al trabajo. Que yo sé que con mi madre va a estar como una reina, pero me sigue pareciendo tan pequeña… A veces incluso envidio a alguna amiga en paro que va a poder dedicarse en exclusiva a la peque durante un año entero. Adoro mi trabajo, y no voy a dejarlo, pero a veces me gustaría de disponer de más tiempo para pasar 24 horas al día con Miniyo.

En fin, que no me queda otra que resignarme y volver a la vida real, que este rol de ama de casa todos sabemos que en algún momento tiene que acabarse y volver al de mujer trabajadora, aunque con la variante de “mami trabajadora”. Me va a dar mucha pena la primera mañana que tenga que despedirme de Miniyo para dejarla con mi madre…

Renovarse

O ir descalza, esas son mis opciones. Durante el embarazo todo lo que había por debajo de los muslos se hinchó hasta límites que no había visto en mi cuerpo jamás. Los tobillos directamente desaparecieron, y los pies se me hincharon tanto que me tuve que comprar zapatos y usar chanclas para poder calzarme algo. Ilusa de mí yo pensaba que cuando pasara un tiempo desde que naciera Miniyo mis pies volverían al sitio y me podria poner mis zapatos de siempre. Error. Mis pies ya no están hinchados, pero sigo sin poder ponerme mis zapatos. ¡Me han crecido una talla! 

Y no a lo ancho, si no a lo largo. Intento ponerme mis zapatos y tengo que ir con los dedos encogidos. Había odio que los embarazos te cambian el cuerpo, pero nadie me dijo que me crecería una talla el pie. Ahí me veis con una bolsa de deporte llena de zapatos (siguen ahí desde la mudanza, y por lo menos hasta que tenga algo parecido a un armario) de los cuales voy a tener que tirar al menos el 90% porque no me vienen, porque si a estas alturas no han vuelto al sitio, dudo mucho que lo hagan más tarde. 

Nada, va a tocar comprar zapatos nuevos. Ya podía haber crecido un poquito en altura ya que estábamos… y no a lo ancho, que de eso todavía me estoy recuperando.