Que me cunda

Hoy he tenido la tarde libre. La primera tarde que he podido dedicar a arreglar, desembalar y colocar cosas desde que nos mudamos. Hasta ahora vivíamos con lo básico, y ahora ya tenemos algunas cosas más colocadas en el sitio. Se acabó rebuscar entre bolsas y cajas para buscar algo. Tenía que haber hecho esto hace tiempo, pero entre unas cosas y otras ha sido imposible. Y seamos sinceros,  si mi madre no hubiera venido a ayudarme, todavía seguiría existiendo “la habitación del pánico”. Es que las mamis…

Incluso hoy he podido permitirme el lujo de sentarme un ratito a “pedir prestada” una conexión a internet. Con un poco de suerte mañana por la mañana ya habrá alguna disponible. Hay que ver lo raro que se me hace tener el portátil sin conexión a internet. Como vaya donde vaya tengo, aquí como que le falta algo. ¡Si incluso podré cintestaros a los comentarios y todo! De verdad, no sabéis lo que me está costando escribir desde el móvil.

Hablando de él. Para quien me siga desde hace tiempo. ¿Os acordáis del móvil de mi novio, aquel que se rompió estando en Alemania y que me tuvo entretenida semanas? Bueno, desde que llegamos aquí ha pasado por lo menos por 3 manos de técnicos a ver si alguno conseguía que saliera del coma. No consiguieron nada. Y ya como último intento iba a llevarlo a la tienda donde trabajo a que me echaran un cable. Pues bien. Lo busqué y lo iba a meter en el bolso para llevarlo cuando lo encendí por error. ¿Y a que no adivináis?  ¡El muy cabrón salió funcionando perfectamente! Increíble. Después de todas las perrerías que le he hecho y que le han hecho. De darlo por muerto 5 o 6 veces. De estar a punto de venderlo a piezas… ¡Resulta que incluso conserva las fotos que dábamos por perdidas! Así que ahora llevo móvil “nuevo” y de momento funciona casi a la perfección. Lo único malo es que cuando me llaman tengo que gritar una barbaridad para que me oigan. Menos da una piedra.

En fin, mañana ya vuelvo a la rutina de las dos jornadas al día. Pero mañana volveré con mejor cara, que ya tengo gran parte de la faena hecha. ¡Adiós habitación del pánico!

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Mentiras con coste

Hoy ha sido uno de esos días en que las máquinas se rebelan. Me he peleado con dos móviles hasta agotarme mentalmente una y otra vez. Se suponía que lo que les pasaba era algo relativamente sencillo, pero nada, no ha habido manera. Me han vencido. Vueltas y vueltas, navegando por internet, buscando, intentando nuevos métodos, probando mil y una maneras de solucionar el problema… Todo para acabar hasta el mismísimo moño de esos móviles y el problema exactamente igual. Pero yo estas cosas me las tomo como personales, y mientras tenga tiempo pienso seguir intentando hacerme con ellos.

A veces pienso en por qué la gente cuando lleva algo a reparar miente. Vamos a ver. Si el cacharro todavía está en garantía, lo podría llegar a entender si se ha hecho algo que no se debía. No es lo correcto, pero aveces es la única forma de que te lo cubra. Pero cuando toca pagar la reparación (como es el caso, aquí no llegan casi equipos con garantía) no es necesario mentir, te va a salir al mismo precio. La diferencia está en que nos lo pone un poco más fácil para saber lo que tiene.

Lo creáis o no, un problema bastante común es que a la gente se le cae el móvil al water y claro, se moja. ¿Por qué tienen que decir que se ha apagado sin más y no ha vuelto a encender? O una escusa graciosa, que se les cayó un vaso de agua encima. Anda, como si no se notara la diferencia entre “le ha caído un poco de agua por encima” y “ha estado nadando mientras lo pescaba del fondo del water”. Por cierto, un consejito. Si os pasa, no intentéis encenderlo, quitar la batería y dejarlo sin ella un par de semanas sin tocarlo, a ser posible en un recipiente con arroz. Muchos móviles salen funcionando después de un tiempo.

Mañana intentaré darle un par de pasadas más a esos trastos que me traen de cabeza, aunque va a ser un día movidito. Por la mañana al mercadillo a ver si encuentro piezas para algunos portátiles, y por la tarde a por el uniforme. ¡Yuju! Qué ganas tengo de ir a por él. Es como si lo hiciera un poco más real. Eso sí, hasta la semana que viene que empiece no terminaré de creérmelo. Y como guinda al pastel luego vamos a ir a darle una nueva casa a una nieta de Gordi. Hoy los hemos visto y son taaaaannn monos… Están para comérselos.

En fin, en unas horas haré mi presentación oficial en mi nuevo trabajo. ¡Qué nervios! Ya os contaré cómo va la cosa y cuándo va a ser mi estreno oficial. Si es que tengo hasta ganas de que llegue el lunes que viene (o el martes, o miércoles, depende de cuando empiece). Nada, que pase el fin de semana rapidito que yo quiero empezar ya. Más adelante ya tendré tiempo de echar de menos los domingos a la bartola en el Campo.

Fallas, día 7: fin de fiesta

Hoy era el gran día de las fallas, cuando las queman y todo se acaba. Ya no más discomóvil, petardos, calles cortadas e inconvenientes varios. Sí, las Fallas están bien, pero supongo que los falleros se lo pasan mil veces mejor que todos nosotros, simples observadores. Quitando alguna fiestecilla en la calle y un par de chupitos, poco se puede compartir con ellos. Bueno, sí, la cremá que fue hoy.

Un poco desastrosa. Así califico la noche de hoy en general. Yo que me he pasado media vida recorriendo el pueblo en días como hoy para ver el máximo posible, os digo que este año ha sido un poco decepcionante. No digo que toda la culpa sea de las fallas,gran parte de la culpa la tiene mi móvil.

La primera falla que he intentado grabar ha sido la infantil de mi calle. 16 minutos con los brazos en alto, hormigueando y todo para darme cuenta que cuando el vídeo que graba pasa de los 15 se bloquea y se pierde. ¡Todo el tiempo allí plantada para nada! Quemándome las cejas de calor, subida a un escalón estrechísimo para poder ver por encima de la gente (es lo que tiene ser bajita) aguantando codazos, empujones, y golpes varios de gente que va sin cuidado ninguno… todo para que ahora tenga el archivo del vídeo pero no me deje verlo en ningún lado. Pero no os preocupéis, esto ya es personal y pienso conseguir subirlo para compartirlo con todos.

Y es que si alguien dudaba de si todas las fallas arden a la primera, la respuesta es NO. 4 intentos a base de tirarle bolsas con gasolina para que prendiera. Y eso que era la pequeña que no sobrepasaba los 2 metros de alto. Si llega a ser la grande… Al final hemos salido todos los que estábamos allí ahumados y con olor a gasolina.

Luego la falla grande. Levamos en esta casa más de 20 años, y cada año hemos visto quemar la falla desde aquí arriba. Este año, como ya os conté, no ha podido ser por la nueva ubicación (espero que temporal) y he bajado a la calle. Yo esperaba no poder salir del portal de toda la gente que habría, pero para mi sorpresa éramos poco más de 10 personas a este lado del cruce. Jamás había visto una cremá tan solitaria. Claro, quemaban 2 fallas a la vez. La más céntrica (y una muy bonita y trabajada) y la de mi calle (un poco… escasa es todos los sentidos). La gran mayoría se ha quedado allí viéndola y sólo han venido aquí los que les pillaba cerca.

De eso sí que hay vídeo, aunque de los 3 que he grabado el último haya sufrido el mismo accidente que el de la infantil. Por lo menos esta vez se ve lo interesante. Pero ya os cuento mañana cuando lo suba, que hay cosas que igual pasan desapercibidas entre todo el jaleo. Yo ahora me voy a soñar con los pastelitos que me he comido estos días de una feria de artesanía que ya se ha ido hoy. Madre mía, con lo ricos que están tienen que estar prohibidos. ¡Y todavía tengo 3 en mi bolso! Tranquila, mami, que te espero para acabarlos. Qué pena que se hayan ido…

Por cierto, mientras esperaba en casa a que se hiciera la hora de bajar me puse a ver en la 1 las Fallas de Valencia. Si podéis, buscar mañana la cremá de la falla del ayuntamiento. Espectacular. Nunca había visto algo así. Si consigo algún link al vídeo os lo pongo mañana junto con los míos. Pero recordad, la mía es de barrio en un pueblo pequeñito.

¿Virtual o real?

Contra todo pronóstico, hoy ya me encuentro mucho mejor. Mañana por fin saldré de nuevo a la calle para algo más que sacar a los perretes. Se ve que ayer fue el peor día (menos mal, yo ya pensaba que sería el primero de los malos de verdad) y hoy he podido irme al campo con mis padres. Con algo de cansancio en el cuerpo, pero por lo menos he podido salir a despejarme un rato.

Como todos (o casi todos, los que el tiempo permite que son muchos) los domingos nos vamos al Campo. Bien, aquello está entre bancales de naranjos, no muy lejos del pueblo pero lo suficiente para que no haya tráfico cerca mas que el de los vecinos que tenemos. Claro, ruidos suele haber pocos quitando los pájaros, los perretes (nuestros y de los vecinos, menudos coros nos hacen de vez en cuando) y al fondo los coches de la autopista que pasa cerca.

Pues hoy había otro ruido más que nos ha tenido despistados un rato, o por lo menos a mí sí. Resulta que mi padre tiene de tono de mensaje en el móvil una cabra. Siempre estamos con la broma de que cuando suena es porque la cabra tiene hambre y le pide de comer. ¿A que no sabéis qué animal tiene desde hace poco uno de los vecinos? Sí, una cabra. Y estoy casi segura que fue la que usaron para grabar el tono del mensaje, porque juro que llegó un momento que no sabía si era el móvil de mi padre o la cabra del vecino. De hecho todavía no se si creerlo, porque cuando fuimos a verla ya la habían metido en el corral y no se veía por ningún lado. Eso sí, de vuelta a casa que volvió a sonar, pero creo que fue el móvil de mi padre. El domingo que viene iré antes a confirmar que realmente allí hay una cabra.

En fin, que la cabra va a seguir entre nosotros. A mí padre le gusta, y eso de que levante miradas cuando le llega un mensaje en la calle (ya os lo digo, es un tono muy realista) pues tampoco le molesta. Qué pena que no lo pueda pasar al mío. Nos íbamos a reír un rato cuando damos esos maratones de por las tardes…

(Hay que ver lo que divaga una cuando tiene al novio trabajando hasta las tantas. Pobrecito, lleva ya 15 horas de trabajo y le quedan otras pocas…)

Para echarse a temblar

Que me gustan las tecnologías es algo que sabe cualquiera que me conozca un poco. Si tiene botones, me gusta. Y si la pantalla es táctil, me entusiasma. Pero más me emociono si puedo destriparlo a gusto. No puedo evitarlo. Eso de quitarle la tapa o abrir todos y cada uno de los menús para ver qué función tienen hace que se me pase el tiempo volando. Y me da igual que no sea nuevo, siempre ando buscando la manera de darle otro uso. Y anoche lo conseguí.

Mi madre retiró un móvil hace algunos meses porque estaba algo cascado, habían cosas que no le funcionaban y se le había quedado pequeño. Yo lo había rescatado de un estante porque el mío andaba peor (el mnóvil pequeñito, el grande lo cuido mucho y no lo pienso retirar hasta dentro de bastante) y anoche me dediqué a repararlo. Buscando por internet encontré cómo hacerlo y ahora tengo un móvil pequeñito que por dentro parece nuevo. Los fallos ya no los tiene y funciona a las mil maravillas.

Pero el tema de hoy no es ese. Mi suegra ha llamado. Ojalá os pudiera dar más detalles, pero mi novio me ha hecho un pequeñísimo resumen por whatsapp y tampoco yo los tengo. Hoy se ha enterado de que su hija se casó la primavera pasada. ¡Ni siquiera lo sabía! No, a pesar de estar todos en Alemania no nos invitó con la excusa de que no sabía cómo contactar con nosotros. Nos lo contó 4 meses después.

Por otro lado tampoco es tan extraño, mi novio y yo sólo la hemos visto 1 vez en estos casi 4 años, y con su madre hace casi lo mismo que no se habla. Pero por supuesto la madre tiene un enfado de tres pares de narices. ¡Y nos ha pedido su número para llamarla ella! Que tiemble… Seguiré informando, que este tema va a traer cola.

En el bunquer

Vivo parcialmente incomunicada. Aquí en casa de mi abuela (y prácticamente en cualquier edificio del pueblo) no hay quien encuentre una rayita de cobertura en un sitio sentado, y mucho menos calentito. Para hablar por Whatsapp tenemos una silla junto a la puerta del patio, y el único que tiene una conexión a internet medianamente decente es mi novio. Eso no me viene mal, ya que sin secuestrarle el móvil no podría escribiros. Ya me veía yo en la terraza del tejado tendiendo un cable para el portátil hasta mi habitación en la primera plata.

Pero el drama no se limita a la cobertura, que al fin y al cabo eso lleva pasando desde que los móviles entraron en nuestras vidas. El poner el móvil en un escalón de las escaleras aún y a riesgo de que te lo pisen para recibir un mensaje, ya no resulta ni extraño siquiera. ¡No tenemos suficientes enchufes cerca del sofá! Parecerá que no es el fin del mundo, pero cuando somos unos cuantos con cargador del móvil, portátil, ebook… Hay guantazos por conseguir el único enchufe libre que hay cercano al sofá.

Bueno, había, porque esta tarde por fin han ido a comprar una regleta con 4 enchufes, así ya no habrán más guantazos. Después del “apaño provisional” que ha hecho mi abuela (desenchufar el congelador) y ante la inminente amenaza de una inundación en el salón, salieron corriendo a comprarla. Ahora ya disfrutamos de enchufes, ¡tenemos hasta para elegir y todo!

Bueno, ahora estoy esperando a que Mariajo me diga que día puedo ir a incordiarla y así al fin desvirtualizar. Ahora que estamos tan cerquita que yo no me voy de aquí si hacerle una visitilla. ¡Mariajo, mándame un mail para decirme algo! Prometo que me subo a la terraza para ver si me has enviado algo. ¡Espero que nos veamos muy muy prontito!

Con un pan bajo el brazo (y una batería en el bolsillo)

Cuando pedí la batería para mi móvil, me la jugué y mucho. Lo mismo me llegaba entre las fechas previstas y me la podía llevar en el viaje o se retrasaba y perdía el dinero. ¡Y ha llegado! He dejado de tener un fijo con aspecto de móvil (24 horas al día conectado porque la batería aguantaba 10 minutos con suerte) y ahora vuelvo a tener mi móvil a pleno rendimiento. He de decir que estoy muy contenta con la web a la que se lo he pedido. Por 9€ que me ha costado, está genial.

Y empezaba a preocuparme, porque cualquier día de estos la batería reventaba literalmente. Estaba ya tan hinchada que no podía cerrar la tapa trasera del todo. Lo dicho, en casa del herrero cuchillo de palo. Vuelvo a poder hacer fotos por la calle (¡la de fotos que voy a sacar en el mercado navideño!) y a no depender de un cable todo el día. Y lo mejor de todo es que tendremos menos posibilidades de perdernos durante el viaje.

Y habría sido la noticia del día si no fuera por el bocadillo que nos hemos comido para cenar. ¡Un bocadillo! Que igual a vosotros os parece una tontería, pero para nosotros es todo un acontecimiento. No sé si en otros sitios aquí en Alemania se podrán encontrar más fácilmente, pero aquí en el pueblo es dificilísima de comprar o te la venden a precio de oro. Pero con aquello de las nuevas costumbres sin el Ka, mi novio hoy me ha sorprendido con una barra de pan de lo más apetitosa para cenar. Nos hemos metido un pedazo de bocata de pollo, bacon y queso de los que hacía casi un año que no probábamos.

Definitivamente, no es lo mismo un bocata con la barra de pan de toda la vida que uno con pan alemán. Que están buenos los panes diferentes que hacen aquí, pero para un bocata no son lo adecuado. Cómo hecho de menos el pan del Más y más de mi pueblo… Pero me consuela saber que la semana que viene podré volver a disfrutarlo. ¡Y los platos ricos de mi madre! Que eso si que no se me quita de la cabeza. Sueño con un plato de arroz con ternera… (babas cayendo cara abajo).

Con el estómago lleno y el móvil arreglado. ¿Qué más se puede pedir? Bueno, sí, hay otra cosa que pediría, pero no creo que haya nadie que pueda hacer la mudanza por mí. Eso no hay quien me lo quite.