La amistad

Esta entrada llevo tiempo pensando en escribirla, y la verdad es que he cambiado de idea varias veces sobre si publicarla o no. Si la estáis leyendo es que al final ganó el si. 

Alguna vez he hablado aquí de que no tengo amigas, que hace tiempo tuve pero acabamos cada una por su lado. Pues hace poco otro grupo de “amigas” me lo ha vuelto a hacer. Quedaban, subían fotos y cuando les preguntaba por qué no me avisaron se hacían las locas. Otro grupo que me da de lado sin motivo aparente. Yo no alcanzo a entender si hago algo mal o solo es casualidad, pero me jode que toda persona con la que parece que tengo un poco de amistad, me acaba dejando de lado o directamente desaparece. A toda esa gente me gustaría hacerle solo una pregunta: ¿por qué?. A veces me he preguntado si soy tan complicada como para que nadie que no sea de la familia me aguante más allá de unos meses en el mejor de los casos. Me duele, yo lo doy todo y en el momento que les parece dejan de llamarme o contestarme. 

Gente con la que pensaba que tenía una cierta amistad, qué equivocada estaba. Incluso han dejado de hablarme sin que haya pasado nada. Y cansa, cansa muchísimo andar detrás de la gente para quedar y que siempre tengan algo que hacer mucho más urgente que tu, o simplemente se “olvidan” de los planes que habíais hecho. Pensar que por fin has hecho amigas y darte cuenta de que han hecho un grupo en whatsapp paralelo a ese en el que hablabais todas y que ha quedado abandonado. Mandar un mensaje diciendo que te sientes abandonada y que nadie haya sido capaz de contestar en dos semanas. Cansa y mucho. 

Solo tengo un par de amigas a distancia que son las únicas que se interesan algo en contestarme cuando les pregunto qué tal les va todo. Y en estos momentos me doy por vencida, si a estas alturas no he conseguido que nadie me sonsidere buena para ser su amiga, no lo voy a conseguir a corto plazo. Me rindo, por lo visto no estoy hecha para tener amistades.

Cambio de planes

Y otro día largo que termina. Al final no pide quedar con mi compañera, el trabajo me reclamaba. Pero bueno, tenemos más días para quedar. A ver si la semana que viene ya por fin podemos ir a tomarnos un café con algo de tranquilidad. En cuanto a mi otra compañera, se olvidó y ya había hecho planes. Si no tuviera que trabajar mañana por la mañana me habría ido con ella sin pensarlo, pero la verdad es que prefiero ser persona. Doblo todo el fin de semana, y es prácticamente el único momento que tengo para recuperar algo de sueño.

En fin, ya va quedando menos de Agosto y ya el mes que viene tendré algo de tiempo libre. Podré empezar a disfrutar todo lo que este verano no he tenido oportunidad. Bueno, al menos esa es la idea. El tiempo dirá sí tengo algo de tiempo libre o demasiado. Yo sigo cruzando los dedos para que sea sólo un poco.

Nuevas amistades

Estoy cansada. Sé que no cuento nada nuevo, pero es lo que hay. Cada día es un mundo, y hoy ha sido largo de narices. Tengo ganas de que llegue el invierno e ir un poco más desahogada de faena (aunque sin exagerar, con reducir un poco las horas de noche me valdría). La parte buena es que ahora estoy empezando a hacer amigas. ¡Sí voy a tener amigas y todo! Mañana he quedado con una compañera de trabajo para tomar un café antes de que empecemos a trabajar, y puede que hasta me vaya con otra por la noche a tomarnos un par de chupitos luego con otra. Hace mucho que no hago esto. Desde que me enfadé con las que eran mis amigas, no he vuelto a tener la oportunidad, y a mí eso de ir sola a algún lado como que me aburre.

Pero en realidad lo que espero con más ganas es la salida a la que me han invitado el mes que viene. ¡Me voy a bucear! Voy a superar un “miedo” que tengo. A mí, que eso de meterme a nadar en el mar donde hayan piedras me pone nerviosa, me voy a bucear a saber donde (no muy lejos, claro) con mis compañeros de la tienda. ¡Qué emoción!

En fin, creo que va a ser un invierno por lo menos interesante. Ya puede serlo, después del verano de trabajo, trabajo y más trabajo, algo de diversión tenía que tener. Y para hacerlo redondo si no me echaran de la tienda ya sería genial. Que siga habiendo faena, por dios…

Reencuentros muy esperados

Hoy, dando uno de esos paseos maratonianos con mis padres que consisten en ver quien muere de agotamiento antes, me he encontrado con una de mis pocas amigas. Y la única que se pasa por aquí de vez en cuando, incluso comenta de vez en cuando. Como comprenderéis, hacía un año que no la veía. Es mi amiga Rakel, la que me dio la patada en el culo antes de venirme.

No lo digáis muy alto por si acaso, pero el lunes me ha invitado a colarme en una de sus clases. ¡Voy a volver a ensayar después de todo este tiempo! Poder desenpolvar el traje de danza ya es todo un avance. Eso sí, con lo oxidada que estoy voy a tener agujetas hasta en las pestañas unos días. Ojalá saliera alguna actuación en un futuro próximo. Y por supuesto me debe un pase del vídeo de su boda, que por desgracia me la perdí este verano. ¡Que no se me olvida!

Y parece que este fin de semana voy a ver a otra amiga, que aunque haga algo más de tiempo que no la veo también me apetece muchísimo. Cada una hemos seguido nuestra vida, pero a pesar de los años de vez en cuando seguimos hablando. Mañana nos pondremos al día de estos últimos 4 años delante de un café.

Os dejo con la lista provisional de la que haré mañana por la noche el sorteo de los dos premios:
– Mariajo
– Tania G G
– Mi Orquídea Gris
– M3rch3
– El cuaderno de mamá
– Mamá en Bulgaria
– Punts Vius
– Mamá Arcoiris
– El benjamín bético
– Cris
– Mi seguidora nº 1

Si falta alguien en la lista, tiene 24 horas para decirlo. Mañana a estas horas ya estará publicado el resultado. ¡Mucha suerte a todos!

Lo que NO echo de menos

No sé si echarle la culpa de mi estado de ánimo a que se me ha acabado mi chocolate favorito en el momento que más lo estaba disfrutando o que la ciática hoy está haciendo de las suyas. Igual es un poco por las dos, pero hoy tengo ganas de poner un poco a caldo a alguien. Porque sí, porque me apetece.

No hago más que leer en muchos de los blogs que sigo que tienen ganas de quedar con los amigos. Los que los tienen cerca comentan lo bien que se lo han pasado hoy, y los que no, las ganas que tienen de verlos. ¡Pues yo no! Yo creía que tenía ciertas amigas hasta que el destino me llevó a dejar atrás mi pueblo.

Estas “amigas” me dejaron tirada varias veces al intentar quedar con ellas, y la mayoría de veces ponían como excusa que se habían olvidado de que habíamos quedado (aunque se lo hubiera estado recordando durante los días anteriores a mi visita). Ni se dignaban en aparecer aunque fuera tarde. Todas las horas invertidas en mensajes y llamadas no servían absolutamente de nada. Y como sé que ellas no leen esto porque no han querido, pues me desahogo. Es más, les ha tocado ser el centro de mis quejas de hoy.

Que si hay algo que me toca las narices es que después de todos los feos que me han hecho, de vez en cuando me escriban sólo para poner “hola que tal” y después de ponerles que bien y algún comentario ese sea el fin de la conversación. Eso sí, cuando todavía vivía en el pueblo no dudaban en llamarme cuando querían un corte de pelo, tenían el ordenador roto o hacía falta que yo cogiera el coche para algo. Para eso siempre tenían el móvil a mano y no dejaban un mensaje sin contestar.

Todo esto viene porque a parte de mi familia no hay nada que me ate a mi pueblo. Que puede que hace unos años lo hubiera, pero ahora sólo me quedan ellos como motivo para volver. Que sí, que tengo muchas amigas en Facebook, pero como todos sabéis, esas “amigas” no lo son realmente, o al menos la gran mayoría. Te pones a mirar y te das cuenta que realmente podrías contar tus amigos de verdad con los dedos de una mano. A mí hasta me sobran dedos. Y es que si viviendo relativamente cerca me dejaban plantada cuando iba de visita, ahora no quiero perder el tiempo en citas futuras en las que sé de antemano que lo único que voy a hacer es quedarme con cara de idiota mientras pienso “esto ya lo sabía, y aún y así he vuelto a caer”. Ya no me va a volver a pasar.

Que tengo muchas conocidas (pero muchas muchas) que ya tienen su propia familia con dos o tres peques a su cargo, y claro, entiendo que no tengan tiempo para mí. Con alguna sigo hablando de vez en cuando y oye, genial. Pero lo dicho, son muy pocas las que de verdad quiero mantener como amigas. En concreto sólo dos. Sé que alguna vez se han pasado a leerme, y eso ya dice mucho a su favor. Por si no se dan por aludidas, una tiene un niña y un niño preciosos que he visto crecer durante años, y a la otra no la conozco todavía en persona (que ya me gustaría a mí poder quedar con ella) pero desde hace 8 años nos hemos escuchado (o mejor dicho leído) cada una con nuestras paranoias. Hay un par más con las que también tengo amistad, pero con ellas he compartido mucho más.

Digo todo esto sin olvidarme de las nuevas amistades virtuales que estoy haciendo a través del blog, que sin vosotras esto no sería lo mismo. Vuestros comentarios me hacen sentir menos sola y que alguien realmente me escucha. Se agradece, de verdad.

Perdonarme por el post de hoy, pero necesitaba desahogarme y este es mi único modo de hacerlo. Así que os ha tocado aguantar la lata que os he dado. Y gracias por leerme, que ya sois unos cuantos los que os pasáis por aquí aunque sea de vez en cuando. A algunas ya os considero mis amigas de mi vida 2.0.