Al fresquito

Parece que el verano no acaba de arrancar. Hace un par de semanas estaba yo tomando el sol y cogiendo algo de color (por fin) tirada en la tumbona, y desde aquel día, no he podido volver a hacerlo. Incluso han habido días en los que me he tenido que poner una manga larga fina porque tenía frío. Yo que pensaba aprovechar bien este último fin de semana libre hasta vete a saber cuando para no tener pinta de enferma el resto del verano (que me lo veo venir en pantalón largo gran parte del tiempo), pero nada.

Ha sido un día de campo algo raro, con sol pero sin demasiado calor. Lo sé, ya llegará el verano y nos asaremos como los pollos rezando por un sitio a la sombra o con unos cuantos grados menos. Pero bueno, dicen que nunca llueve a gusto de todos. Por lo menos ya tengo la ropa de verano fuera de la maleta.

También ha sido día de votaciones. No os alarméis, no voy a dar el tostón con política. Yo no he podido votar, todavía sigo empadronada en la Ciudad y no puedo desplazarme hasta allí. Lo que sí me he dado cuenta es que la gente está empezando a votar a otros partidos a parte de los dos principales. Me parece bien que haya un poco más de diversidad, aunque hay que ser realista, si Merkel dice que saltemos, nos tocará saltar.

En fin, mañana empieza mi primera semana con un trabajo que me sacará en breve de las listas del paro. Estoy de los nervios, hace mucho que no tengo un trabajo tan movidito. Pero yo lo voy a dar todo de mi parte, que con un poco de suerte el Septiembre no volveré a las listas del paro. Y no os preocupéis que en el momento en que me peine para ir a trabajar os subiré la foto con las peinetas puestas. Eso sí, o me hace la foto mi madre o me va a costar mantener la cámara firme con la risa floja que me entra al mirarme en el espejo. No dejo de preguntarme quién tuvo esa genial idea. Todo sea por tener un sueldo…

Avance de la primavera

En tirantes. Así me he pasado la mañana mientras paseaba a los perretes. Yo que iba ya toda decidida a salir con una chaquetilla y menos mal que no me la he puesto. Parece mentira que hace un par de días andara con jersey de manga larga y hoy dudara en ponerme pantalón largo o corto. ¡Qué calor! Esto no es febrero, es un abril adelantado. Pero seguro que mañana que ya es fin de semana empeora. No falla, el día que toca Campo el tiempo se pone peor. Y este fin de semana tenemos mucha faena, así que no estaría mal que saliera bueno.

Bueno, quien celebre (o haya celebrado) hoy San Valentín no puede tener queja. Cae en viernes y con un tiempo envidiable como para no parar por casa. Quién diría que hace un par de días casi salimos volando en nuestro maratón diario con los fieras.

Pues imaginaros a mi novio que está al aire libre y su uniforme es totalmente negro, de manga y pantalón largo. Con fresquito se agradece, pero en días como hoy va como los pollos, asado. Y lo malo es que va a tener que llevar ese mismo hasta principios de abril que ya lo pasen a otro lado. Está claro que los días como hoy van a ser contados, pero ya para finales de marzo abundarán más.

En fin, ya podría durar un poquito más esta temperatura, siquiera hasta el lunes. Que me dé tiempo a tomar algo el solecito el domingo y quitarme este blanco (blanquísimo) poco a poco antes de que lleguen los días de playa. Pero como es habitual no durará mucho, y para cuando lleguen Fallas lloverá tal y como viene pasando desde hace mucho. Este microclima que tenemos aquí a veces nos la juega con el tema de la ropa. Si loco estaba el tiempo en Alemania, aquí tampoco anda mucho más estable. Por lo menos la gran mayoría es con calorcillo como mínimo.

Por cierto, mi hermano al final ha suspendido el examen de conducir. Se ve que un peatón con mala leche se le cruzó a traición y el examinador se lo tomó como algo personal. Esperemos que para la próxima vez tenga un poco más de suerte tanto con los peatones como con el tipo que debe decidir si se lo saca o no. Los nervios qué malos son…

De tirantes a sudadera polar

Y sin darme cuenta, el otoño (o invierno, depende de la percepción de cada uno) se ha instalado en mi casa. Ahora mismo a eso de las 11 de la noche) estamos a 10 grados. ¿Que podría aguantarlos con una manta y unos guantes? Claro, pero como tenemos la calefacción incluida en el alquiler, pues me la he puesto hace un rato, que empezaba a no sentir la nariz (mi indicador del frío). Quien dice calefacción, dice estufa de gas de toda la vida, pero oye, va de maravilla.

Pero me ha pillado un poco por sorpresa. Hace dos días hablaba con mi madre por teléfono y le contaba que todavía iba con pantalón corto y tirantes. Para qué abriré yo la boca de vez en cuando… Ahora mismo ando con sudadera polar, pantalón largo y calcetines gordos, que no pierdo la esperanza de seguir sintiendo los dedos de los pies hasta dentro de un par de meses. Luego será misión imposible. Dará igual qué haga o donde esté, me pasaré unos cuantos meses con los pies helados.

Por suerte, este invierno pasado hice mis “prácticas” con el frío un poco más al norte, así que me pilla un poco más concienciada. A demás, me sirvió para descubrir que el punto de congelación de mis orejas lo tengo en -15 grados. A esa temperatura, un golpecito leve y parecía que se me iban a romper. Pero este año no me va a pasar. Las orejeras que me tuve que agenciar el año pasado me van a ayudar.

De lo que me arrepiento es de no haberme traído los nórdicos que nos regalaron cuando fuimos a ver aquella casa (aquella hace 3 meses que nos regaló muebles, platos, vasos, cubiertos… y que en el pack venían 2 almohadas “autóctonas” y dos nórdicos individuales) porque supongo que ya se habrán deshecho de todo lo que nos dejamos después del tiempo que ha pasado. Que para qué engañarnos, si lo hubiéramos sabido, me habría traído al menos las almohadas y los nórdicos, que ando con un cojincillo de 25×25 como almohada, y eso de darme la vuelta y que la cabeza se me caiga literalmente sobre el colchón es un poco incómodo.

De momento con el nórdico que tenemos, el edredrón que YO tengo (que más de una noche me dejan con el culo al aire) y los perretes calentando la cama nos apañamos. Anda que no corren los bichos a la hora de dormir para acurrucarse con nosotros.

Hace fresquito, pero por suerte la caseta aísla bastante bien y en la caravana no solemos bajar de los 20 grados, así que no me quejo. Eso sí, esta mañana me ha costado horrores salir de la cama, que yo estaba muy calentita y fuera hacía hacía una rasca de campeonato. Ha sido salir y empezar a ponerme ropa de abrigo, que ayer todavía había una temperatura bastante agradable. Por cierto, como además de nublado está lloviendo, creo que todavía tardaré un par de días en poder peinarme como Dios manda y colgaros la foto. Que no me olvido, lo prometido es deuda. Pero con esta humedad, o me lo recojo en una trenza o lo llevo a lo afro y molesta. Paciencia, que todo llega.

Adiós, verano

El verano se ha acabado. Definitivamente se acabaron los días de piscina y horno a tamaño industrial en mi salón. Y por supuesto las noches en tirantes viendo la tele. Ahora vuelve el jersey y la “piojosa” me acompaña por las noches. Poco falta para que saque los patucos de invierno de estar por casa. Y es que lleva desde ayer lloviendo y no tiene pinta de que vaya a parar.

Se suponía que este fin de semana iba a ser el último en el que pudiera darme un chapuzón en la piscina con los 30 grados que predecían, pero esta vez el hombre del tiempo ha fallado y ha tocado sacar el pantalón largo y el jersey. Y es que no hemos pasado de los 16 grados ni en plena tarde, cuando más calor hace. Vamos, otoño de toda la vida. Ya se va notando los días más cortos y las noches más largas. Pero sobre todo ya empiezan los anuncios y noticias de “la vuelta al cole”. Aquí en pocos días los peques volverán al cole.

Quién me iba a decir a mí que en pleno mes de Agosto tendría que tirar de mantas y calcetines para taparme del frío. Menos mal que la estufa la tengo cerca (situada estrategicamente en el salón) y me calienta los pies, porque soy de esas que se les enfrían en otoño y no los vuelve a sentir hasta finales de primavera. Este año creo que voy a tener los pies “anestesiados” durante muchos meses. Y aunque os parezca mentira, estoy deseando que llegue la nieve. Creo que este invierno pasado no tuve bastante, o quizá fue que mi suegra no me dejó disfrutarla. Pero este año voy a tener otra gran dosis (seguro) y voy a poder disfrutarla como nunca.

Y hoy me vais a permitir que le diga unas palabras a una de mis poquísimas amigas, que sé que es la única que me sigue de ellas. Se ha casado hace muy poquito y me lo he perdido.

Nena, he visto los vídeos de tu boda (anda que tenga que decirme el Facebook donde están…) y no sabes no mal que me sabe no haber podido ir. Me he tirado como 3 horas intentando verlos (mi conexión es, cuando menos, desesperante) pero ha merecido la pena. La ceremonia preciosa y muy sentida. Ni te imaginas lo que me hubiera gustado vivirla en directo tal y como era el plan. Pero la vida a veces nos aparta de esos momentos, queramos o no. Sigo esperando esas fotos por Whatsapp, y espero que lleguen pronto. Os deseo lo mejor en esta nueva etapa de vuestra vida, que sé que seréis igual o más felices que hasta ese momento. Y espero estar cerca para verte en el próximo gran momento de tu vida, que los niños tienen que llegar algún día. Sed felices y disfrutar todo lo que podáis.

Aquí el tiempo está muy loco

Aquí el hombre del tiempo no se equivoca. Si dice que va a llover, ten en cuenta que lloverá. Y como hace unos días dijo que hoy llovería, pues ha caído la de Dios. Que si ayer estábamos a estas horas a 26 grados, ahora mismo tenemos 13. Así, tal cual. Y es que en 24 horas hemos tenido de todo. Un calor insoportable, vientos que nos arrastraban, lluvia, frío… Surtidos en cuanto a clima.

Ayer por la tarde estaba sentada aquí mismo y me derretía del calor que hacía aquí dentro y no hacía más que esperar para ir a la piscina y poder refrescarme. Pero hoy ha llovido, vaya que si ha llovido. Todo el santo día. Y no hemos pasado de los 18 grados ni en plena tarde. Cualquiera se iba hoy a darse un bañito a la piscina.

Anoche incluso tuvimos que colocar de nuevo el nórdico, porque hacía un fresquito que no veas. Si antes digo que tuve que quitar el nórdico, antes me toca volver a ponerlo en su sitio. Y aquí me tenéis hoy, con pantalón largo y una chaquetilla de lana (más conocida en casa como “la piojosa”) y con los pies bien fresquitos. Que yo quería que se fuera un poco el calor, pero de ahí a tener que abrigarme hay un gran paso.

Yo que ayer le andaba pidiendo mi ropa de verano a mi madre, y hoy lo que me haría falta es un jersey de lana. Pero claro, teniendo en cuenta que aquí el tiempo es muy poco constante, fijo que en un par de días vuelvo a suplicarle para que me envíe algo.

Vamos, que me voy a tirar hasta el jueves bien fresquita, y aunque ya estaba cansada de tanto calor, tampoco era necesario llegar al otro extremo en tan poco tiempo. Que al paso que vamos, acabaré con pantalón corto y jersey encima, sólo por si acaso.