Después de tanto tiempo

Hoy he vuelto a la playa, y no sólo eso. ¡Me he bañado y todo! Hacía ya casi 4 años que no tenía la oportunidad entre unas cosas y otras. Pero algo me ha tocado la moral. Después del tiempo estupendo y caluroso de los últimos 3 meses, hoy ha sido el único día en que no llovía y a pesar de estar el sol medio fuera hacía fresquito. Vamos, que el chapuzón ha sido un visto y no visto.

El agua estaba fría, no he podido coger nada de sol, la marea ha arrastrado un montón de algas y cosas varias desde el día de la lluvia… Si no fuera porque la compañía era muy agradable, lo habría catalogado como un día de playa horroroso. Y teniendo en uñeta que probablemente haya sido la última oportunidad de ir a la playa este año, creo que se me va a quedar un ligero sabor amargo de esta visita.

En fin, mi única tarde libre está semana y el tiempo se pone tonto. Qué os jugais a que mañana hace un solazo de infato. Si es que tengo un gafe…

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Hasta luego, verano

Hoy hemos tenido un fenómeno un tanto extraño (al menos para mí) aquí en la zona. Hemos ido a hacer un par de recados al pueblo de al lado bajo un sol abrasador a unos 32 grados que nos estaban matando de calor en un coche negro y con el aire acondicionado estropeado. Pues imaginaros la sorpresa cuando hemos salido de vuelta al coche después de no más de 10 minutos en una tienda y nos hemos encontrado el cielo totalmente nublado y con unos 6 grados menos (según el móvil, que lo he mirado). Que yo esperaba una tarde de piscina y me encuentro unos minutos después una tarde de peli con sudarera y pantalón largo.

De camino a casa incluso han caído unas gotas, y nada mas llegar, se ha puesto a llover con una gran tormenta. Fresquito, lluvia y relámpagos a unos metros del camping que me han dado un susto de muerte mientras cocinaba y he visto caer un rayo en un árbol frente a la cocina. Por supuesto, se ha suspendido la sesión de piscina de las 6, y según he visto en las noticias, no creo que vuelva a bañarme en ella en lo que queda de semana.

Que ojo, un par de días refrescando no me molestan, que tener un pequeño respiro en el horno en el que vivo se agradece, pero me gusta la piscina y si ya me cuesta meterme con calor, ahora que tenemos fresquito otra vez es para pensárselo mucho. Quizá el agua no llegue a los 13 o 14 grados, y ahí si que ya no me atrevo.

Yo que le había cortado el pelo a Garrapatis (que ahora es “El pelao”) para que estuviera más fresquito pensando en los días de calor que hemos tenido y que pensaba que se mantendrían un poco más… ahora me va a tocar ponerle al pobre un jersey si refresca demasiado, porque lo que es pelo, le queda muy poco. Lo que nos ha sorprendido es que debajo de todo ese pelo ¿amarillo?¿marrón claro? ¿tono tierra indefinido? que tenía, resulta que las raíces son blancas, así que el perro ha estrenado nuevo look. Ahora es más blanco que la leche y solo le quedan oscuras las orejas y el hocico.

Está muy gracioso, porque parece que lleva un antifaz. La parte buena es que estos días nublados no tendré que ponerle crema protectora para que no se me queme, que el pobre bastante tiene con las rascadas que se está pegando en el cuello y que le pican.

En fin, toca guardar el bikini unos días (espero que no demasiados) hasta que vuelva el verano. Y por el camino que va, estoy a punto de sacar el pantalón del chandal y la chaquetilla que uso para estar por casa, que estamos a 15 grados ahora mismo y el pantalón corto no abriga.

Es el ciclo del camping

Cuando una pasa tanto tiempo en el camping, se da cuenta de algunos detalles que de otro modo hubieran pasado desapercibidos para alguien que esté de paso. Y es que esta gente de la zona para visitantes tienen un ciclo muy peculiar.

Por lo general vienen holandeses sobre todo, y de verdad, a veces me da la sensación de que son como los champiñones. No los ves venir, pero de repente están ahí. Puedo ir por la mañana a sacar a los perros y que no haya ni una sola caravana en la zona de paso, pero por la tarde (y sin exagerar en cuestión de 1 hora y pico) se llena hasta la bandera. 40 o 50 caravanas instaladas con sus respectivos chiringuitos, los perros, las plantas… en fin, todo el equipo montado en un tiempo record.

Al principio me preguntaba si esta gente se quedaría mucho tiempo, pero me he dado cuenta (de sobra) que la mayoría montan todo el tenderete para apenas pasar una noche o dos como mucho. Y por muchas que haya por la noche, la mañana siguiente no queda ni una. No se a que hora se irán, nunca he madrugado tanto como para verlo, pero tienen que formarse unas colas tremendas para salir por una entrada tan pequeña. Por suerte, la zona para los fijos o “VIP” no queda de paso para salir, que si no, no habría quien pegara ojo por las mañanas.

Pero la verdad es que no acabo de acostumbrarme a ver a matrimonios con cerca de 80 años (que algunos yo creo que ni si quiera están en condiciones de conducir, menos una caravana de 6 metros) tirados (o despatarrados según el matrimonio) en la tumbona al solecito cual lagartija con un mini bañador de esos que tapan algo menos que lo justo y con un tono de piel ultra tostado. Y oye, que a 35 grados asfixiantes aguantan horas y horas a pleno sol sin que les de un síncope. Yo le veo mérito.

Definitivamente soy la más blanca del camping, y aunque ya tenga la marca de las chanclas, aún me queda mucho para mimetizarme con el entorno, que yo creo que ni en 3 veranos seguidos conseguiría ese tono sin pillar un cancer de piel. Yo de momento, me conformo con el sol que tomo cuando saco a los perros a pasear, que cualquiera aguanta aquí el calor en la tumbona (mami, se que tu si que lo disfrutarías, que sabemos que en una vida pasada  fuiste iguana). A veces dudo si paso más calor dentro que fuera, pero definitivamente, fuera al sol una acaba quemada literalmente.

Si, si, si, el verano ya está aquí

Por fin ha llegado el verano, que yo pensaba que este año no iba a verlo ni de pasada. Y es que hemos tenido hoy unas temperaturas geniales. Unos muy bien recibidos 22 grados que invitan a pantalones cortos (que no tengo) y tirantes.

Solecito, cielo azul, buena temperatura… ¡y en breve piscina! Que al parecer la dueña del camping ha decidido que sí merece la pena llenarla para que nos bañemos. Así que en un par de días me veo bañándome en bikini. Bueno, yo y los otros 100 holandeses que se nos han instalado con las caravanas en la zona de acampada al lado de la piscina.

La dueña debe estar contenta, que ha metido caravanas en cualquier hueco que ha podido. Más o menos 50 caravanas con parejas de holandeses o grupitos que plantan el chiringuito (con sus plantas incluidas) en cualquier sitio que les dejen. La que lleva el record de plantas, le he llegado a contar 17 macetas de barro con plantas de unos 30 cm de altura. Yo me pregunto donde las meten todas en el trayecto sin que se rompan ni estropeen, que esta gente viene de muy lejos y no estamos al final de su viaje, más bien somos una parada a mitad de camino.

Nada, que continúe el tiempo así una temporadita que yo quiero coger algo de color antes de que llegue de nuevo el frío. Que aunque os parezca mentira, soy la más blanca del camping. Vergüenza me doy. Todos y todas luciendo moreno de todos los tonos posibles. Que alguno parece “natural” pero otros son de un tono un tanto anaranjado que parece que se han dado una friega con Risquetos. Es lo que tiene el moreno postizo mal hecho.

Lo único que ha empeorado con el sol son los ruidos. El terreno de al lado han estado cortando la hierba con un tractor y un camión y pueden estar horas dándole pasadas una y otra vez. ¿Que acaso la primera pasada no lo dejó lo suficientemente bien? Creo que hoy ha sido ya el 4º día consecutivo que a la hora de la siesta se ponen a dar pasadas. Aclaro que en casi todas ellas da la vuelta a escasos 3 metros de la caravana, así que os podéis hacer una idea del escándalo que hace. ¡Así no hay quien aprenda alemán con la tele!

Bueno, yo contenta de que mañana o pasado podré sacar el bikini del cajón y disfrutar del solecito que tanto echaba de menos después de estas lluvias. Solo espero que mi novio no monopolice la tumbona buena en las horas de sol para poder usarla, que la otra es una rebienta-espaldas.