Cabreada pero contenta

Hoy me tiene hasta el moño el cacharro infernal desde el que os escribo siempre. Yo que lo limpié y dejé como recién sacado de la tienda porque ya andaba a trompicones, y me da más problemas ahora que antes. ¡Si es que he estado más de una hora para encenderse! Yo que venía con varias cosas que contaros, y ahora estoy medio dormida y me está costando horrores mantenerme despierta.

Estoy agotada hoy. Mercadillo, taller, la entrevista, más taller… Pero no podía irme a dormir sin contaros por lo menos un poco de cómo ha ido. La entrevista ha sido rápida, como sé cómo funciona todo aquello me han hecho algunas preguntas y listo. Y lo voy a resumir en un par de cosas. La primera es que andan buscando gente para el verano, pero también para todo el año, ya que la chica que tienen ahora se les va. Y la segunda es que así de tirón me han dicho que tengo muchas papeletas (palabras textuales) para quedarme con el puesto. ¡Trabajo para todo el año!

Es a media jornada, pero habrán épocas en las que toque hacer horas extra. ¡Sería genial tener un sueldo decente! Que no es el trabajo de mis sueños, pero no está tan mal. Y encima con contrato y todo.

En fin, mañana os contaré más, que me estoy durmiendo por momentos. Pero estoy contenta de saber que probablemente empiece a trabajar la semana que viene. ¡Un trabajo estable! Sería más de lo que imaginaba.

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En casa del herrero…

Todavía me sigo peleando con mi portátil para ponerlo al día. Si es que no puede ser que haya arreglado el de muchos conocidos menos el mío, que es el que peor está. Pero por lo menos ya lo tengo en marcha. Y es que me recuerda a un armario. Siempre falta espacio. Mientras más capacidad tiene, más cosas se le meten.

Ando traspasando cosas de uno a otro con un pendrive, y es un poco engorroso. Teniendo en cuenta que al pobre ya le cuesta hacer cualquier cosa, tardo una eternidad en pasar cuatro cosas de uno a otro. Y ya lo tenía que haber hecho hace tiempo, pero lo he ido dejando pasar y bueno, ya es cuestión de un par de días que lo vuelva a tener operativo al 100% para hacer los trabajitos que tengo pendientes.

¡Y mañana mercadillo! Con un poco de suerte mañana conseguiré un teclado decente para el portátil que me encontré en Alemania. ¡Puede que por fin tenga todas las teclas! El resto de los fallos que tiene (como que se me apague cada vez que toco el cable) puede que lo solucione más adelante.

En fin, mañana toca paseo a cotillear por el mercadillo en busca de piezas de repuesto. Con lo que me gusta a mí, es una parte de mi trabajo que no está nada mal. ¡A pasearme toca!

Un día “libre”

Hoy ha sido un día de descanso por obligación. En el taller donde trabajo hay dos personas, una por la mañana y otra por la tarde. Pues no sé si es que le ha pasado algo al de por la mañana, pero lleva desaparecido desde el domingo. Ni su familia sabe de él. Espero que no le haya pasado nada, que sea simplemente que tiene otras cosas que hacer. Pero claro, si no hay nadie para abrir, yo no puedo entrar, así que nada. De vuelta a casa y a esperar al siguiente turno a ver si hay más suerte.

Y luego por la tarde entre unas cosas y otras pues al final tampoco he ido. He estado viendo el traje de comunión del niño que cuida mi madre (precioso, por cierto) y luego me he pasado el resto de la tarde en casa de mis tíos echándole un cable con el ordenador.

En realidad se me ha pasado el día volando. Y por primera vez desde hace mucho, he llegado a casa después que mi novio. Últimamente echa un montón de horas todos los días. Y para colmo mañana va a tener una jornada dura. Bueno, en realidad va a ser una semana dura. Algún gracioso se lió con los horarios de esta semana y no libra y él ni el maitre. Menuda gracia. Y por si fuera poco, le ha tocado el primer turno para el reconocimiento médico de la empresa. Las 12 o 14 horas en el trabajo no hay quien se las quite mañana.

En fin, a ver si aparece pronto el del turno de mañana, que si me toca ir nada más que por las tardes no me cunde. O ya podrían encontrar el juego de llaves que me dijeron que me darían. Sea como sea, que aparezca de una pieza.

Volviendo a mi vida

Para hoy tenía pendiente escribir un post sobre el mercadillo y las “tendencias” de este invierno en mi pueblo como prometí en los comentarios de hace unos días, pero al final todavía no he ido desde que fuimos a ver a la familia y quería dejarlo para un día que tocara visita y tenerlo bien fresco. La noticia de hoy es que he vuelto a enfundarme en mi traje de danza. ¡Cómo lo echaba de menos!La hora de clase que he tenido se me ha hecho muy corta.

Y no es porque no nos metiera caña, que sé que mañana tendré agujetas en músculos que ya ni recordaba tener. Es que me he quedado con ganas de más, mucho más. Bailar me encanta, y cuando paso un tiempo sin bailar tengo mono. Los nervios en la boca del estómago y el “subidón” que me da al subirme al escenario es algo que ninguna otra cosa iguala.

Pero eso de haber estado un año parada se ha notado. Estoy de un oxidado… Tengo que volver a ponerme las pilas, si no el día que me toque bailar de verdad me va a dar algo. Pero si no era capaz de quitarme las botas de nieve ni en casa, mucho menos me iba a quedar descalza para ensayar, y las mil capas de ropa que llevaba tampoco son el equipamiento ideal. Pero ahora ya no tengo excusa, así que el rato que venza a la pereza me pondré a ello.

Por lo demás, sigo dándoles vueltas a los ordenadores de la familia, y por lo menos hoy he conseguido dejar uno de los míos listo para funcionar. El otro está que funciona lo justito, pero por lo menos hace el apaño mientras tanto. Eso de que mi novio y yo nos demos de guantazos por coger el portátil no hace mucha gracia, y menos a mi novio que con esto del blog lo tengo medio secuestrado para mí.

Hablando del blog, ya casi casi he conseguido ponerme al día con los vuestros, así que en un par de días me tenéis de vuelta dando la brasa comentando. Y a ver si un día de estos consigo publicar a la hora habitual de antes de volver a España, que ya me han echado la bronca por ahí por publicar muy tarde. Hay que ver lo que se puede empanar una con la tele cuando la entiende…

Informática casera

Hoy han comenzado en casa las labores de mantenimiento de los equipos informáticos disponibles. Vamos, arreglar cacharros que tienen ya sus años y manías para dar y regalar. Tengo por delante horas y horas rezando para que los cd’s ultra gastados aguanten un poquito más. Y no sólo eso, que los problemas que tienen sean los que hayan. Sin sorpresas.

Hoy, para tomármelo con calma, me ha tocado sacar un ordenador sobremesa decente de dos cascajos que mi padre había traído a casa. Menos mal que algo de provecho se ha podido sacar. Echaba muchísimo de menos meterme entre cables y tornillos. Pelearme con las máquinas y tomármelo como algo personal con ellas me encanta. Y aquí tengo faena para días, así que voy a disfrutarlo de lo lindo. Ojalá encontrara todas mis herramientas, me costaría menos trabajo.

Ojalá pudiera trabajar haciendo esto. Quiero trabajar. Necesito sentirme útil aunque sean unas pocas horas al día. Lo malo es que aquí las pocas empresas que hay suelen ser entre colegas y sin empleados. Pero bueno, que yo me adapto a lo que sea, la cuestión es trabajar.

En fin, algo voy a tener para hacer estos días, y seguiré pegada al teléfono por si alguno de los curriculums que he echado ha sido agraciado con una entrevista. Cruzar los dedos para que me llamen y poder empezar a contaros cosas más entretenidas. ¡No sé cómo todavía me aguantáis!