Una buena visita a la matrona

¡Por fin! Hoy he tenido una visita a la matrona de las agradables. A pesar de que me ha pinchado a traición (no me lo esperaba hoy) la califico como una buena visita. No me ha llamado gorda, ni inconsciente ni nada por el estilo. ¡Ha estado hasta amable! Me ha dicho que todo está perfecto de momento. Los análisis están bien, el único punto malo es que el hierro sigue bajando a pesar de tomar el suplemento. Me ha doblado la dosis y de momento es lo que hay. A ver cómo va la cosa. También me ha dicho que tengo la barriga grande… Vaya, no me había dado cuenta. Ahora que lo dices… Pero todo lo demás, ideal. 

Ya voy camino de las 34 semanas, ya no queda nada. ¡Qué miedo! Bueno, miedo tampoco. Inquietud más bien. Ya empiezan a dar a luz las chicas del grupo, conocidas… En 3 semanas dejará de considerarse prematura, y eso me tranquiliza. Pero tengo ya ganas de que llegue y verla. Que todavía le queda un poco más de horno, pero ya la impaciencia me puede. Y debo ser la más despreocupada de la clase de preparación, porque no tengo en casa nada. Y con nada me refiero ni al carrito. Que lo tengo comprado, como casi todo. Pero todavía no tengo su habitación disponible y no me lo puedo traer. A ver si acabamos la habitación de Miniroxu y lo trasladamos ya. 

Bueno, mañana toca clase de preparación y visita guiada al hospital. Tengo tantas preguntas que hacer… ¡Si es que estoy perdidísima! Ya os contaré cómo va…

De bronca en bronca

Y tiro porque me toca. Menuda bronca me llevé de la matrona el lunes. Sé que vengo un poco tarde para contaros, pero es que todavía no me he recuperado de la mudanza (ni creo que lo haga a estas alturas… al menos a un punto en el que no me encuentre agotada a las 2 horas de empezar el día). Bueno, a lo que iba. El lunes llegaba yo feliz de la vida a la visita a la matrona (tenía un buen día) totalmente concienciada de la bronca que me iba a caer con mis 9 kilazos engordados  desde el principio. Inconsciente de mí pensé que me había “inmunizado” a las broncas y bueno, me tomé un poco a broma cuando me subí a la báscula. “Sube, sube, que todavía ni te acercas”. Debió de sentarle mal, porque a partir de ahí mutó en un ser rencoroso (yo creo que se guardó la bronca de la visita con mi madre para cuando fuera sin ella) y comenzó a decir que era una inconsciente,  que nos estaba poniendo en peligro, que ya me arrepentiría llegado el momento de haber engordado tanto, que no me muevo lo suficiente, que la pereza me va a pasar factura… y por si todo esto no fuera suficiente para andar tocándome  las narices, va Roxu y le suelta “la culpa es de su madre que le trae bollos de chocolate todos los días”. A partir de ese punto juro que me pareció ver cómo la cabeza le daba una vuelta de 360° y me sonreía con cara de “te vas a enterar…” Amenazando con que tendré una cesárea si sigo por el mismo camino, que ella se limita a apuntar y que los llantos vienen después… a partir de ahí dejé de escucharla. Lo único que entendí a partir de ahí con claridad fue el “estos son los horarios de las clases maternales. Si te quieres apuntar me lo dices y te tomo nota. Si quieres…” Sinceramente, la coletilla sobraba. Pero bueno, visto lo de antes, era de esperar.

Telita. Menudo cabreo arrastré el resto de la tarde. Que tengo tripa, y considerable, lo sé. Cuando la gente empieza a decirte a diario que ya estarás “a punto”, es por algo. Pero realmente lo que viene siendo el culo no me ha engordado a penas una talla desde el comienzo (aunque Roxu se empeñe en decirme los redondo que se me ha puesto) Lo que realmente hace que con ciertas prendas parezca una mesa camilla es lo que tengo bajo las tetas. Yo la veo enorme. Aunque luego la fiera no ocupe tanto. Se pega a cada vuelta por dentro… Ahora empieza a cambiar de posición a lo bruto y es hipnotizante ver como la tripa cambia de forma. Salen bultos que se mueven, que cambian la barriga de forma por completo… Es increíble. Y aunque me digáis de todo, creo que en el fondo sigo sin asumir que dentro de dos meses (¡dos meses!) de ahí vaya a salir una personita en miniatura. Tras la visita el sábado pasado a Ikea con su posterior resaca, tenemos gran parte de los muebles que nos faltaban, incluidos los de la habitación de la fierecilla. Sólo falta que la terminemos de hacer, que todavía no tiene techo y de momento la tenemos ocupada. Pues no nos queda nada… A ver si con un poco de suerte la empezamos a montar en un par de semanas…

Bueno, os dejo que hoy tengo cena. Ya os seguiré contando…

¡Y que conste que mi madre no me trae chocolate todos los días! Como mucho un par por semana…

Ligeramente amargada

Llevo semanas que no paro entre unas cosas y otras. Tengo cosas que contaros, muchas, pero de momento prefiero esperar a tener algo definitivo. 

La nena está perfecta. Quitando que la matrona me llamó gorda otra vez (luego os cuento con más detalle) todo va de perlas. Ya se me empieza a notar la tripa con ropa y, aunque es un poco arriesgado, ya hay gente que me pregunta si espero un peque. Yo, sinceramente, no me atrevería a preguntar con tan poca “chicha”, pero bueno, al menos esta vez aciertan. De la ciática sigo igual, por lo menos no empeoro. Y los días que peor lo paso es cuando hago muchas horas como hoy, que levantarme a por agua es una tortura. Por el resto, ni me doy cuenta, sigo como siempre.

Y ahora os resumo la última visita a la matrona. La verdad es que me tiene amargada. Yo, que siempre he tenido en la cabeza el tema del peso y que coger los 8 kilos que me he puesto encima después de dejar de fumar me han dejado tocada, llega la señora diciendo que no puede ser que engorde tanto. Vamos, como si yo cogiera peso por gusto. No como fritos, casi no como carne, casi sin sal, menos cantidades más veces al día… Es que ya solo me falta dejar de comer, y eso no puedo hacerlo. Que entonces haga más ejercicio. Si me cuesta acabar la jornada de trabajo muchos dias, no quiero ni pensar en tener que tirarme todos los días una hora por ahí cansándome antes o después de trabajar. Eso sin contar que alguien tiene que limpiar la casa, cocinar, lavadoras, compra… Si ella me pone a alguien que me haga todo eso sin que me cueste un duro, yo hago más ejercicio. Hasta entonces, difícil lo veo. Si a eso le sumamos que mucha gente se mete conmigo por mi peso en estos momentos… Hay ratos en los que realmente me llego a sentir mal. Sé que muchas veces lo dicen solo en broma y sin maldad, pero son ya 11 kilos los que he subido de un año hasta hoy. 11 y los que me faltan por ganar. Y no quiero obsesionarme, porque entonces será peor, y en estos momentos no me lo puedo permitir por ella. 

Vaya turra os he dado así a lo tonto. A ver si puedo escribiros algo un poco más alegre la próxima vez, que hoy no han sido más que quejas. Ya la siguiente eco en marzo. Espero escribir antes, que al ritmo que voy últimamente…

Primera visita

Bueno, para las que me habéis visto en persona estos días, por fin el resfriado se me está quitando. Después de tenerme dos días hecha unas bragas, por fin se está yendo, y es un alivio eso de volver a respirar por la nariz. Tendré que abrigarme bien, no quiero otro de estos hasta dentro de muuuuuuucho tiempo. Pero hoy realmente no venía a contaros esto. 

El miércoles tuve la primera cita con la matrona. Interrogatorio de tercer grado para acabar tomándome la tensión, confirmando mis 70 kilazos (a mí eso de decir lo que peso no me importa) y descubrir ¡que he crecido 4 cm! A la vejez… 1,58. Yo diciendo que media 1,54 desde hace la de Dios. Espera, que me voy del tema. Tras apuntarlo todo en mi cartilla, una palmadita y ala, hasta enero. ¡Enero! Va y me dice que vaya llamando para pedir cita el 4 o 5 de enero, que todavía no han abierto las citas del año que viene. Vamos, controlada no, controladísima voy a estar… 

Yo no sé vosotras, pero yo dudo mucho en llegar al día 11 de enero (¡después de todas las fiestas!) para poder ver por fin al bichillo sin tirarme de los pelos. Es más, los que me dicen que no merece la pena gastar el dinero, que aunque pasen un par de semanas más será muy pronto… ya veremos si vienen. Muy bien tienen que portarse. De momento quien se viene es mi padre, y bueno, Roxu. 

Ya me veo yo el lunes cogiendo cita para principios de Dicienbre por lo privado. Es que pensarlo bien. A mí nadie me ha hecho ningún tipo de prueba, análisis, eco… Nada de nada. Luego a la gente le extraña que siga sin acabar de creérmelo. Normal, sin poder verlo ni oírlo hasta dentro de 2 meses… Pues tela.  

No pienso esperar tanto. Y si ellos no lo entienden o comparten, allá ellos. Yo me voy con quien se apunte. Y el resto, que vea la foto.