El número de la suerte

Un día cualquiera…

-Perdona, ¿me puedes decir cómo se pone el 7 en mayúsculas?

-(Las neuronas hacen corto intentando comprender la pregunta) Perdone, pero creo que no le he entendido bien. ¿Quiere que le diga cómo se escribe en mayúsculas?

– No, quiero escribir el número 7 en mayúscula. Siempre que lo hago me sale una barra inclinada, no un 7.

– Es que ese es el funcionamiento correcto. ¿Le puedo preguntar para qué necesita escribirlo así?  (A ver qué lógica aplastante le ha llevado a esa conclusión).

– Es que me han dado la contraseña de esto y es “casa7” todo en mayúsculas. 

– A, vale. Entonces tiene que escribir “CASA7”, ya que el 7 no se puede escribir en mayúsculas. (Y como me diga que llame al técnico le arranco la cabeza).

– ¿Entonces no se puede?

– No, eso es imposible. No existe. (Menos mal…)

– Vale. Gracias.

– No hay de qué. 

Se me hace hasta raro que me escuche la gente sin poner pegas por ser mujer ni tener que recurrir a los compañeros o Roxu para que me tomen en serio. ¡Y que siga así!

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Un día cualquiera II

– Hola. Venía a que me instalaran Windows en el móvil.

– (Toma ya) Pero eso no se puede hacer. Windows es para ordenadores o para móviles que ya lo llevan. ¿Qué es lo que necesita que haga el móvil?

– Leer el correo, Facebook… Lo normal.

– Pero eso ya lo hace el móvil de normal.

– ¿Entonces ya tiene Windows instalado?

– (Sí, chato. Sí) No. Pero las aplicaciones que tiene le permite hacer lo que necesita.

– Dile al técnico que venga y lo mire.

– (Ya estamos…) Yo soy el técnico.

– ¿Y seguro que no le cabe?

– Tan seguro

– De todas maneras, ¿podrías consultarlo con el técnico?

– (Hablándole al compañero) Pregunta el señor si no le podemos instalar Windows a su móvil.

-(El compañero) No se puede si no está diseñado para eso. De todas maneras puede hacerlo todo con Android.

– A, de acuerdo. ¡Gracias!

De verdad que hay veces que la vena psicópata sale a flote…

Un poco de todo

Tengo un montón de cosas que contaros, pero estos días ando tan cansada que me he pegado varios cacharrazos con el móvil en la cara incluso antes de empezar. El cansancio empieza a pasar factura. Pero hoy ya os pongo al día.

Para empezar, mañana tengo reunión en el trabajo (el de las peinetas). Básicamente me dirán si me echan o no. Sinceramente, me parece pronto, ya que todavía tengo un mes y medio más de contrato. Yo esperaba que en la tienda me dijeran algo antes de que llegara el momento, porque yo quiero una vida, no pasarme todo el invierno sin un solo día de descanso completo. De hecho, si en la tienda me dijeran que me quedo incluso con la jornada tal y como la tengo ahora mismo, es muy probable que dejara lo de las peinetas. Mañana veré que me dicen.

También tenía otra entrega de “espontáneos” para contaros. Resulta que ayer había una mesa que no se iba ni con agua caliente. Sólo quedaban ellos y no había manera de echarlos, y no es habitual, pero en estas situaciones suelo perder la paciencia muy deprisa. Pues bien, la perdí a eso de las 12:30 de la noche, con el resto de la terraza recogida, todo hecho y simplemente esperando a que esta gente se fuera. Con toda mi mala leche salgo con el cubo a recoger algunas cosas de la mesa y empiezo a meter cosas dentro con un poco “aspereza”. Me miran los dos que quedaban (de unos 10 que eran un rato antes) y sonriéndome empiezan a decir entre ellos en inglés (extranjeros, claro) que solo me faltaba mandarlos a la mierda. De buena gana lo hubiera hecho después de escucharles decir esto. No pude callarme, y en un ingles de andar por casa pero entendible voy y les digo “es que tengo sueño y hambre, y me gustaría irme a mi casa a descansar”. Blancos se quedaron. No se esperaban que la camarera que les estaba limpiando la mesa les entendiera y contestara. El tipo pidió disculpas como 10 veces antes de levantarse para irse. La próxima seguro que se piensan el criticar a la camarera al menos mientras esté cerca.

Y bueno, de momento esto es todo. Había alguna cosilla más, pero a estas horas se me va la cabeza. Si no fuera porque hoy estoy sentada escribiendo en mi portátil “nuevo”, ya me habría quedado dormida seguro. Y digo nuevo porque después de meses utilizándolo con 11 teclas de menos en un teclado alemán y sin batería (cosa que me complicaba el asunto porque se me apagaba cada dos por tres) he conseguido las piezas que necesitaba y ahora no sólo tengo un teclado completo con su ñ y todo, si no que ya puedo escribir donde quiera sin miedo a que se me apague por respirar muy fuerte cerca de él. En fin, mañana os cuento cómo ha ido la reunión, que seguro que por lo menos interesante va a ser. ¡Y pasado semivacaciones! Lo primero que pienso hacer es peinarme, que ya hace mucho que no tengo tiempo para llevar el pelo decente. Estoy que ni me creo que vaya a tener un fin de semana entero libre…

Espontáneo con excusas

Hoy ha sido un día terrorífico. Dos trabajos mas mudanza. Hacía años que ni me sentía tan cansada. Pero ha merecido la pena, porque ¡escribo desde nuestra nueva cama! Ya nos hemos mudado, y aunque todavía quede mucho por hacer para sentirnos como en casa, por fin tenemos nuestra casa. Pero no os voy a aburrir con el monotema. Os cuento el espontáneo de hoy y me voy a dormir, que lo necesito con urgencia.

Por la tarde temprano, a eso de las 8 que no suele haber faena un jueves, ha venido un chavalito al local. Venía con una mancha roja en la mano que se veía un poco fea y parecía que le dolía. Le ha pedido hielo a mi encargado y este se lo ha dado sin dudar. “Es que me he quemado”. Que sí, que vale, que ya lo tienes. Si se hubiera ido sin más no nos habría sorprendido para nada, pero el comentario gratuito que nos ha regalado ha hecho que nos riamos a gusto un rato. No penséis mal, no nos reímos por su “desgracia”, si no por la explicación en sí.

“Es que me estaba duchando, y al ponerme el desodorante se me ha prendido fuego con el cigarro”. Espera. ¿Que el cigarro ha prendido fuego y te ha quemado la mano? Interesante. Me asaltal un par de dudas. Primera. ¿De qué manera fumas tú para quemarte el dorso de la mano y no los dedos? Segunda. ¿Que carajo haces fumando en el baño? ¿De verdad no podías esperar a salir para encenderte el cigarro? Y tercera y principal. ¿Dónde te estabas duchando que has tenido que salir a la calle a pedir hielo a un bar? ¿De verdad no había nada fresquito en tu casa para aliviarte? En fin… gente rara por el mundo.

No me diréis que no os habríais reído vosotros también. ¡Si hasta el cliente que había en la barra se ha descojonado! Eso sí, nos hemos reído cuando el chico ya se había ido. Que tendremos mala idea a veces, pero es que este nos lo ha puesto a huevo. Nombro candidato a este chico como espontáneo del mes. Y con la de faena que se nos viene encima, me da que habrá más de uno.