Ligeramente amargada

Llevo semanas que no paro entre unas cosas y otras. Tengo cosas que contaros, muchas, pero de momento prefiero esperar a tener algo definitivo. 

La nena está perfecta. Quitando que la matrona me llamó gorda otra vez (luego os cuento con más detalle) todo va de perlas. Ya se me empieza a notar la tripa con ropa y, aunque es un poco arriesgado, ya hay gente que me pregunta si espero un peque. Yo, sinceramente, no me atrevería a preguntar con tan poca “chicha”, pero bueno, al menos esta vez aciertan. De la ciática sigo igual, por lo menos no empeoro. Y los días que peor lo paso es cuando hago muchas horas como hoy, que levantarme a por agua es una tortura. Por el resto, ni me doy cuenta, sigo como siempre.

Y ahora os resumo la última visita a la matrona. La verdad es que me tiene amargada. Yo, que siempre he tenido en la cabeza el tema del peso y que coger los 8 kilos que me he puesto encima después de dejar de fumar me han dejado tocada, llega la señora diciendo que no puede ser que engorde tanto. Vamos, como si yo cogiera peso por gusto. No como fritos, casi no como carne, casi sin sal, menos cantidades más veces al día… Es que ya solo me falta dejar de comer, y eso no puedo hacerlo. Que entonces haga más ejercicio. Si me cuesta acabar la jornada de trabajo muchos dias, no quiero ni pensar en tener que tirarme todos los días una hora por ahí cansándome antes o después de trabajar. Eso sin contar que alguien tiene que limpiar la casa, cocinar, lavadoras, compra… Si ella me pone a alguien que me haga todo eso sin que me cueste un duro, yo hago más ejercicio. Hasta entonces, difícil lo veo. Si a eso le sumamos que mucha gente se mete conmigo por mi peso en estos momentos… Hay ratos en los que realmente me llego a sentir mal. Sé que muchas veces lo dicen solo en broma y sin maldad, pero son ya 11 kilos los que he subido de un año hasta hoy. 11 y los que me faltan por ganar. Y no quiero obsesionarme, porque entonces será peor, y en estos momentos no me lo puedo permitir por ella. 

Vaya turra os he dado así a lo tonto. A ver si puedo escribiros algo un poco más alegre la próxima vez, que hoy no han sido más que quejas. Ya la siguiente eco en marzo. Espero escribir antes, que al ritmo que voy últimamente…

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11 comentarios en “Ligeramente amargada

  1. ¿de cuanto estás? Yo también tengo unos dolores de espalda importantes…aun no me atrevo a decir que es ciática, más bien lumbago…pero tendré que ir al médico. No te obsesiones con los kilos, ya sabes que estamos en una etapa de engordar…es lo que toca, luego ya te pondrás a hacer ejercicio para bajarlo, además cuando llegue el bebé es una época de no parar… Un besazo.

  2. Hola guapisima!!! Se que engordar durante el embarazo no mola pero ya te digo que yo aumenté 25 kilazos!!!!! Decidí pasar de la matrona, me puso a dieta un mes y en vez de 4 kilos, engordé 3 y me dejó por imposible y mi gine privado después de ver mi ritmo de crecimiento me dijo que me olvidará de los kilos y que ya me preocuparía después de parir y así hice. Yo si comía mucho, tenía muchísima hambre a todas horas, no tuve nauseas, ni ascos, ni na de ná por lo que todo me entraba divinamente y yo me veía monísima de la muerte con mis vestidos y mi ropa premama. Ni tan sólo tuve diabetes gestacional (a pesar de los quilos metidos), yo tampoco hice el ejercicio que debía pero llegaba cansadisima a casa y siempre con sueño y los últimos tres meses me pillaron en pleno verano, sin aire acondicionado en casa (estaba yo para irme a caminar con el calor que hacía!) y trabajé hasta dos horas antes de ponerme de parto, así que… No dejes que te amargue con los kilos, de verdad… Yo decidí ponerme a dieta cuando el peque tenía 9 meses y poquito a poco recuperé mi peso. ¿Qué es más sacrificio después? Si, no te lo voy a negar pero embarazada y muerta de hambre las 24 horas del día tampoco me hubieran hecho disfrutar del mismo. Un beso y muchos ánimos guapetona!!!

    • Yo lo tenía asumido, pero es que de verdad me agotan con lo de los kilos. ¿Que no seré yo mayorcita para saber lo que debo o no debo hacer? No estoy cogiendo kilos a propósito, y no estoy demasiado dispuesta a que me eche la bronca cada visita que tenga con ella. En fin, no me queda otra que tener paciencia…

  3. Me vas a permitir el consejo: Manda a la mierda a la matrona, y niégate a que te machaquen con el peso. A mi me llegaron a decir que no podría tener un parto natural si seguía engordando así (mi parto en el agua sin epidural y con cero puntos se lo dediqué a semejante comentario absurdo). Me agobié tantísimo que dejé de ir a la matrona (en el hospital donde me hacía el seguimiento me dijeron que no era necesario) y a ellos les dije que me parecía genial que me pesaran, pero que yo NO quería saber la cifra, me pesaba con los ojos cerrados y ellos la apuntaban en un papel. Y oye, mano de santo, un agobio menos. Se lo que engordé porque lo veo en los informes, pero ni una bronca, ni un comentario, ni una chorrada… un gustazo. Recuerda, es una matrona, no tu madre para echarte la bronca.

    Besos!

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