Prehistoria

Así parece que vivimos a veces en este pueblo. Sí, pueblo. Porque cuando te das cuenta de que es un agujero en el que no llega nada del exterior, no puedes llamarlo ciudad, no te nace. Llevaba yo 2 semanas con intención de empadronarme aquí tras desertar hace 5 años cuando, incauta de mí, decidí que ya era el momento. Así que me armé de valor para hacer cola con mi carpeta llena de papeles y fotocopias y me planté allí. 

1º intento

Cojo turno, me siento tranquilamente y rato después me llaman. ¿Sabíais que en algunos pueblos de España te piden la sangre de un unicornio para demostrar que vives entre ellos? Pues a mí casi me la pidieron. Fotocopia y original de un recibo que no he visto en persona desde que entramos al piso (entre otros tantos) y me revisa los que ya tengo para darle el visto bueno. Me faltan más de la mitad, calculo 4 sitios a los que tengo que ir a por ellos. Nada, todavía me queda mucha mañana, así que me dedico a ir de ruta a por tooooodos los papeles que necesito (y que ya podría poner la web que eran necesarios) y de vuelta al ayuntamiento.

2º intento

Vuelvo a hacer cola, que me ha gustado eso de quedarme mirando durante una hora un cartel con numeritos que de tanto en tanto cambian. Voy a la mesa cuando me toca y presento de nuevo los papeles. No valen (¿en serio?). Parece que la normativa ha cambiado en estas 2 horas que he estado fuera y ya no vale. No solo eso, si no que ahora necesito que me autorice el hombre de la casa. Va, esto tiene que ser una cámara oculta. Tras varias miradas furtivas detrás y debajo de la mesa la funcionaria me dice amablemente que sin el hombre de la casa no me puedo empadronar. Me voy, pero volveré.

3º intento

Vuelvo con refuerzos. Llevo a Roxu, que tras reírse de mí toda la semana con la frase “eres una mujer, necesitas mi permiso” ha decidido al fin ayudarme y darme su permiso (y de paso me doy cuenta de lo mucho que odio la burocracia). Hacemos cola durante una hora y Roxu sale a fumarse un cigarro. La mujer de detrás del mostrador le da un repaso de arriba a abajo mientras sale. Qué poco disimulo. Media hora larga después nos toca y vamos a la mesa. Hoy vengo preparada con mi supercarpeta llena de papeles y fotocopias de todos los tamaños y colores. Empieza a mirarla y… ¡Sorpresa, faltan papeles! (Espera, esto ya lo viví yo hace una semana…) por lo visto la partida de nacimiento de Miniroxu que archivaron queda demasiado lejos como para buscarla. Y ahora que lo mira… el extracto del banco no le gusta en ese color. Me levanto y dejo a mi hombre solo en la mesa (¡y sin permiso! Así soy yo, una temeraria) Si me quedo puede que le diga algo desagradable a la mujer y no quiero que me prohiban empadronarme. Sale Roxu. Comemos en 10 minutos y llegamos tarde al trabajo.

4º intento

Recojo a Roxu que está haciendo horas y vamos al ayuntamiento de nuevo (le he cogido el gustillo a eso de hacer cola). Media hora después intenta colarse una pareja de extranjeros con la escusa “no entiendo” (los números los conocerán, digo yo) y son la comidilla hasta que les toca. En ese momento entro en pánico, esta mañana con las prisas no me he peinado. Me la juego, me quedo a ver si no se da cuenta y me empadrono igual. Media hora comiéndome las uñas pensando en qué me van a pedir y nos toca la misma mujer de ayer. Revisa. Está mirando demasiado los papeles, algo va mal, seguro. Sigue mirando, sigue mirando… Y saca un papel de la impresora que dice que Roxu y Miniroxu ya están empadronados. Ala, ahora yo. Sigue mirando… Bien, no me ha mirado el peinado. Y hace firmar a Roxu el permiso para que yo me empadrone (¿en serio? Esto me va a costar caro. Me quedan pocas bromas que aguantar…)Ahora firmo yo. ¿Ya está? ¿Y la prueba en sangre? Jo, yo que me había depilado el brazo para dar buena imagen al levantar la manga… Dice que si queremos una copia hay que pagarla. Señora, lo que quiero es irme que tengo hambre como para atacarla y arrancarle una mano. Vamos por el pasillo de vuelta despacito, los extranjeros que intentaban colarse van detrás nuestra y tienen que esperar a que salgamos. Nos miran raro y no sé por qué.

Me he fijado bien en su cara y espero que se le estropee algo en casa y lo traiga. Le voy a pedir el libro de familia para llevarse el móvil. Tiempo al tiempo. En algún momento caerá en nuestras manos… Y nuestra venganza será terrible (risa maléfica de fondo).

P.D: me costó menos empadronarme en una puñetera caravana en la cuna de la burocracia. Manda huevos…

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