Propósitos y galletas

Todo el mundo hemos hecho alguna vez propósitos de Año Nuevo. Por lo menos una vez en la vida los hemos hecho, y un par de días después (semanas con suerte) los hemos mandado al garete. ¿Me equivoco? Y el más repetido para cierto sector siempre ha sido el “el día 1 dejo el tabaco”. Tópico como el que más. Pues yo, señoras y señores, ya no tengo que hacerlo este año. ¿Y por qué? Por unas galletas, ¡unas puñeteras galletas! ¿Y qué tienen que ver unas galletas con el tabaco? En mi caso, mucho. Pero para que lo entendáis, tengo que presentaros a alguien más que hay en mi vida. Me llega al hombro, es rubio y le encantan las galletas. Él ha sido el “culpable” de que lo deje.

Hasta ahora no os he hablado de él, pero ya va siendo hora de desvelar algunos cambios más en mi vida. Roxu (la persona de la que os hablaba ayer) no llegó sólo a mi vida. Venía con compañía, Miniroxu. Tiene 11 años y es el monstruo de las galletas versión rubio. Pues un domingo del mes pasado, no recuerdo muy bien cómo empezó la conversación, pero acabamos apostando entre Miniroxu y yo que si él dejaba de comerse un paquete de galletas diario, yo dejaba el tabaco.

Yo pensando “es un niño, seguro que no dura ni 24 horas”. Pues no, una semana después el niño no había vuelto a probar una galleta y yo tenía mi lado psicópata más desatado que nunca. Estuve días que quería arrancarle la cabeza a alguien. Y yo juro que lo llevaba muy bien, pero la que me hicieron Roxu y unos amigos 5 días después de dejarlo… No tuvieron otra ocurrencia que encenderse cada uno un cigarro en el coche. Conmigo dentro. Y las ventanillas cerradas. Y yo gritando que me dieran un cigarro en pleno ataque de histeria. Para haberlo grabado en vídeo…

Suerte que ya lo tengo superado. No era normal el instinto asesino que me perseguía a todas horas y la poca paciencia que tenía. Ya va para mes y medio y por fin empiezo a verle el lado bueno. ¡Y lo que me estoy ahorrando!

En fin, que creo que este año tendré que recurrir al tópico de “el 1 empiezo la dieta”. Bueno, mejor no. Eso si que no voy a cumplirlo en mi vida. Con lo que me gusta comer y lo bien que cocina Roxu… Lo que no sé es cómo todavía soy capaz de moverme con la comida que pasa por delante mía todos los días…

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