Un día como cualquier otro

Bueno, sigo en las mismas. Intento escribir, pero acabo pegándome con el móvil o la tablet en la cara y así no hay manera. Hace ya varios días que quería contaros una de las idas de cabeza de uno de mis compañeros, en concreto el que lleva el departamento de consolas.

Resulta que un cliente trajo una PlayStation porque no funcionaba bien y quería saber lo que costaba repararla. Pues bien, se acercó a taller el chico que esta en tienda a hablar con el de consolas. Yo no les prestaba mucha atención a los dos, pero mientras estaba en mi faena oí al de tienda decir “toma, pruébala”. En ese momento, no sé por qué, levanté la mirada y lo que vi me dejó a cuadros. Mi compañero de taller pasando la lengua (él dice que no, que sólo fingía) por todo el lateral de la consola para añadir “salada”. Ahí fue cuando  me entró la risa floja y me estuve riendo un rato largo. Lo que hace la tontería y el cansancio juntos…

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