Ensayo con risas

Hoy, tal y como dije, me he puesto a practicar el ponerme todos los trastos que tengo que llevar en la cabeza para trabajar. Me he mirado al espejo y me he descojonado de risa al verme. Así, sin más.

Entre el moño (que no me sale pequeño ni queriendo), las dos peinetas (sí, tengo que llevar dos de colores diferentes) y el gorro (de cocinero, negro y con velcro) voy a llevar la cabeza más decorada que nunca. Yo que soy de peinados sencillos y los adornos no son mi fuerte así en general, eso de tener que ir perfectamente peinada todos los días va a ser muy raro.

Acostumbro a salir de la ducha, desenredarme el pelo y arreando. Sólo cuando me da el puntazo me peino propiamente dicho (una vez al mes si llega), y ahora tengo que llevarlo recogido en moño 5 veces por semana como poco. Por lo menos iré fresquita.

De verdad que el que puso como norma las peinetas seguro que era hombre. A ninguna mujer se le hubiera ocurrido poner semejante cacharro en la cabeza de nadie para trabajar a diario. Y menos todavía para tener que esconderla dentro de un gorro según qué momentos. Eso o venganza pura y dura. Me va a doler la cabeza con tanto peso, me lo veo venir.

Que yo lo del moño lo veo cómodo, y más en una cocina que parece más una sauna con el horno abierto. Pero bueno, es lo que toca. El caso es que en un primer momento se olvidaron de darnos las peinetas. Lo comenté medio en broma por el recuerdo que tenía de las antiguas grandes y horteras, pero resultó que sí que las teníamos que llevar. Maldita la hora en que abrí la boca. Por lo menos me podría haber librado el primer día.

En fin, es el uniforme que nos toca. Eso sí, no pienso ir al trabajo con las peinetas ya puestas. Demasiado que voy a ir con la camisa ya puesta con el calor que hará dentro de poco. Pero desde aquí reivindico que los hombres también las lleven, aunque sean pegadas con cinta aislante. Con lo cómodos que van ellos… En momentos así, me volvería a rapar la cabeza.

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7 comentarios en “Ensayo con risas

  1. A mi seme ocurre un sitio donde el señor que invento las peinetas se las podia poner…lo malo es que si se las pone con cita adesiva al quitarsela podia doler.
    Tu si algún dia te agobias un poco piensa nomina,nomina,final de mes.

    • De verdad que el que pensó en lo de las peinetas no las lleva seguro. No imaginas la cantidad de veces que me las engancho a lo largo de un turno, y lo que duele. Se las colocaba yo pero con grapas.
      ¡Besotes!

  2. Holaaa!! Empiezo a ponerme al día!! Madre mía la que me espera jajaja!!
    Ya podría haber pensado el tío otra cosa para ponerse de adorno!!
    jajaja!! Estaría bueno verlos a ellos también con peineta!! Habrá que pensar seriamente como se la tienen que sujetar!! Y por cierto, el de la brillante idea que sea el que la lleve más grande jajaja!!
    Besitos!!

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