Los kilos navideños

Desde luego, no me vais a negar que en navidades es imposible mantener la línea. Si a eso le añadimos que llevaba casi un año sin probar ciertas cosas, ¿qué tenemos? Pues que me encuentro los kilos casi en cualquier sitio. Es terrible. Yo creo que ya engordo con mirar los dulces.

Que si jamón (recién cortadito y con la pata en la cocina es toda una tentación), que si dulces (creo que llevo bizcochos caseros en el cuerpo equivalentes a todos los meses que he estado fuera), que si turrón (¡yo que pensaba que este año lo tendría como producto de lujo!)… aquí no hay quien sea capaz de quedarse sin probar las mil y una cosas que ponen sobre la mesa. Y claro, eso va a algún lado. Y todas sabemos donde acaba.

Pero una de las cosas que más he disfrutado estos días es la fideuá que nos hemos metido hoy entre pecho y espalda. Yo que era de las que se comía un plato y casi por compromiso, y hoy he repetido y todo. ¡Si es que estaba buenísima! No se si será el tiempo que llevaba sin probarla o qué, pero madre mía cómo ha salido hoy.

Y por supuesto, Rafita haciendo ojitos a toda la comida que se está moviendo. Ya está casi recuperado, sólo le queda un día de jarabe (al que le pone caras raras cuando se lo damos) y un par de pinchazos para acabar el tratamiento. Hoy ya ha empezado a comer pienso del suyo mezclado con el especial y mañana ya sólo pienso seco normal. Y claro, el pobre se ha pasado 3 días comiendo poco o nada, así que cuando hoy ha encontrado su comedero lleno de comida y para él solo le ha hecho una fiesta. No se nos ha comido los dedos de milagro. Si no hubiéramos ido con mil ojos, se nos habría comido hasta las servilletas. Y a ver cómo se le explica a un perro que tiene gastroenteritis y no debe comer nada un par de dias…

En fin, ya me he dado por vencida con la comida. Y el cinturón ha pasado de ser un objeto con una utilidad a ser uno simplemente de decoración. Creo que para cuando acaben las fiestas me habré encontrado todos los kilos que conseguí perder en Alemania. Pero al carajo, pienso disfrutar, que ya tendré meses para volver a perderlos antes de que llegue el verano y ponerme el bikini.

PD: Perdonarme mi desconexión, pero entre la readaptación, la cobertura patatera de la que disfrutamos aquí y cosillas varias tengo totalmente abandonado el Twitter. Pero prometo ponerme al día en cuanto vuelva.

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4 comentarios en “Los kilos navideños

  1. Ay amiga ése problema con los kilos es universal creo yo jajaja!!
    Y es que como tú dices todo está tan bueno!!
    Yo intentaré empezar la dieta después de Reyes que todavía falta el roscón!!
    Me alegra mucho que Rafita esté casi recuperado.
    Y dejemos de pensar en los kilos y en el remordimiento que nos estarán esperando después de las fiestas jajaja!!
    Besitos y feliz viernes!!

    • Si es que las fiestas son una tortura para la línea. Por mucho que nos lo propongamos, es imposible no pasarse por lo menos un par de días. Y encima eso, todavía no han terminado. El Roscón se me va a ir directo al culo, seguro.
      Yo ya paso de ellos, ya tendré tiempo de intentar quitármelos de encima de aquí a verano.
      ¡Besotes y a disfrutar de lo que queda!

  2. Te dejo este comentario porque te quiero y te adoro y sobre todo sin ofender: Cacho pedorrita!!!¿¿Que habeis comido fidebua y no me as avisado?? Esto va a ser dificil de perdonar 😛

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