Micro-infarto

En dos ocasiones en mi vida he vivido lo que yo denomino un “micro-infarto”. La primera fue hace año y pico, y la segunda ha sido hoy. Y lo reconozco, esta vez ha sido culpa mía. Ahora me río, pero hace una hora escasa estaba diciendo “no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser” mientras daba vueltas por el salón con un papel en la mano. Joder, esto de no entender el idioma puede acojonar mucho. Y si encima no se sabe interpretar del todo lo que se ve, pues apaga y vámonos.

Pero quiero contaros la primera vez que me pasó para que veáis que pensando que podía repetirse la jugada estuviera a nada de que me diera un yuyu. Vivía en la ciudad que muchos sabéis no muy lejos de mis padres. Llevábamos más de año y medio viviendo allí, pero en todo ese tiempo por algún misterio que todavía no comprendo mis facturas de la luz quitando un par no superaban los 20€. Pero una fatídica mañana al recoger el correo la que venía estaba muy lejos de esa cantidad. Y cuando digo muy lejos me refiero a casi 700€ más alta. Sí, está bien escrito. Casi 700 eurazos de factura de la luz por un pisito pequeño en el que yo juro que no tenía ningún foco de estadio escondido en el salón.

“No puede ser, esto es un error” se repetía en mi cabeza una y otra vez. Después de recorrer en círculos lo equivalente a un maratón intentando interpretar los números de la factura anterior y la del susto (y de llamar a mi madre histérica perdida, todo hay que decirlo) veo que no cuadra la lectura del contador. Bajo rauda y veloz a verlo y el/la tipo/tipa que lo ha leído la ha cagado al apuntar los números. Si el contador ponía 5.396, lo que alguien había apuntado era 5.936. Después de muchas llamadas, reclamaciones y de que nuestro casero nos dijera que había devuelto el recibo (se lo pagábamos a él) varias veces sin decirnos nada, al final quedó en unos 100€ más que razonables por los 3 meses sin leer los contadores.

Pues bien, hoy ha llegado una carta aquí del impuesto del Ka. Yo lo primero que veo es que hay una cifra que pone 8.700€ y me acojono. ¡8.700 eurazos! Respiro y me voy a mi gran compañero Google para que me traduzca algunas palabras. Cuando empiezo a ver en la pantalla las palabras IMPORTE PENDIENTE sufro mi segundo micro-infarto de mi vida. Pero cuando el traductor me dice ACCIDENTE (esta me la pagas, Google) ya estoy a punto de caer redonda.

Vueltas y vueltas le he dado al papel y traducido casi todo antes de comprender que esas dos columnas en las que aparece dicha cifra representa Euros y Céntimos por separado. La vuelvo a mirar bien por si acaso y sí, las iniciales “cent” sobre los dos ceros indican céntimos claramente. No son 8.700€, son 87€. Puñetera manera de escribir aquí los precios y los importes sin separar por una coma los Euros de los Céntimos… Todavía no sé por qué carajo apareció la palabra accidente, pero os puedo jurar que no hemos tenido ninguno.

En fin, la cosa ha quedado en un susto y una anécdota de malinterpretaciones que contar. Porque encima mirando las fechas he visto que se emitió justo el día antes de que fuéramos a pagar el impuesto. Así que nada, aquí estoy en el sofá recuperándome de la taquicardia que me ha dado mientras os lo cuento. De verdad que nunca una coma fue tan importante para mí.

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8 comentarios en “Micro-infarto

  1. Madre mía!! Si me ha dado un micro infarto hasta a mí leyéndote jajaja!!
    Perdón por reírme de la situación que no es para nada agradable pero es por la manera como lo cuentas siempre con humor jajaja!!
    Qué susto más grande te debes haber llevado!! Porque de 87€ a 8700€…
    Si es que todo es importante hasta una simple coma!!
    Menos mal que al final has podido aclararlo y el micro infarto no ha ído a más jajaja!!
    Besitos y feliz finde!!
    Y esto continúa 18 y descontando!!

    • Ríete a gusto. Cuando he entendido el error yo también me he reído bastante. Susto pero de los buenos que no es para tomarse a broma esa cantidad de dinero. Pero al final ha quedado en nada, así que contenta. Esa coma del demonio que aquí usan tan poco me trae de cabeza. Una cosa es equivocarse en el super y pensar que el pollo vale 350€ en lugar de 3,50€ y otra muy distinta una carta que no sabes de qué va en un principio.
      ¡Poco más de 2 semanas! ¡Ya no queda nada!
      ¡Besotes!

    • A punto estuvo de darme. Por suerte quedó en una anécdota. Si hubiera sido de verdad lo que pensé de primeras, me encuentra mi novio en el suelo con los ojos en blanco.
      ¡Ya no me queda nada! Cuando me venga a dar cuenta ya estoy en el sofá de mi madre.
      ¡Besotes!

  2. A mí también me habría dado algo… Menuda cantidad de pasta, pero quién gasta 8000 euros de… de lo que sea? Menos mal que no los tenéis que pagar! Te imagino de fugitiva de la justicia alemana! 🙂

  3. Que acojone, chiqui. Me pasa a mi y me tiemblan las piernas solo de pensarlo. Sigo leyendote, aunque con tan poco tiempo que no hago comentarios. Besotes.

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