Salir o no salir, esa es la cuestión

Creo que estoy desarrollando un nuevo síndrome. No os alarméis, creo que como la locura, también va a ser transitorio. Me he vuelto agorafóbica sin darme cuenta. Es que no me apetece absolutamente nada salir de casa. Lo echo de menos, pero aquí no me motiva nada. Qué ganas tengo de volver a España…

Mi novio se iba hoy al super (de las pocas actividades que todavía realizaba algunos días) pero la logística que tengo que armar para poder salir de aquí era demasiada. Lo admito, me ha podido la pereza. Pero no sólo ha sido hoy, echando cuentas llevo tiempo largo sin salir de aquí excepto para sacar a los perretes o aquella escapada a la clase de “pesca de arrastre” práctica. Y no es que mi novio no me pregunte si voy, que él lo hace. Es simple y llanamente que para salir tiene que ser planeado con horas de antelación, si no, se puede dar una catástrofe.

Para empezar, no estoy en la caravana en vaqueros todo el día, para salir tengo que vestirme decentemente, y a estas alturas del “otoño” (yo a esto no lo llamaría otoño ni en mil años) tengo que ponerme mil capas porque la ropa que tengo es más bien fresquita. Vamos, que mis vaqueros abrigan lo mismo que unas chanclas a estas alturas. Quizá si dejo de depilarme las piernas consiga retener un poco más de calorcillo. No es para decir “ale, me visto y voy”. Eso en veranito bueno, pero ahora no. A eso añadirle que la ropa está fría de narices. Para que os hagáis una idea, las patatas que tengo en el mueble de la cocina se me han congelado.

Y por otro lado los perretes. Por lo general se portan bien. He conseguido que no devoren ningún mueble las veces que hemos salido. Pero si por error me dejo un paquete de pañuelos a su alcance (sobre la mesa, encima del mueble de la tele…) cuando volvemos tenemos un par de kilos de confeti. El trocito más grande no supera el tamaño de una moneda de euro. Oye, que yo no me explico como saben donde tengo escondido alguno. Voy a tener que dejar de comprar de esos perfumados que no raspan la nariz a ver si dejan de olerlos.

Y quien dice paquete de pañuelos, también botellas de agua (vacía o llena) que mordisquean hasta que sólo queda un pegote de plástico irreconocible. Mira, que la desfiguren me da exactamente igual. ¡Pero que no rompan la etiqueta que me quedo sin los 0,25€! Y desde hace una semana tengo que esconder la bata-manta porque aquí al moreno le ha dado por morderle una esquinita cuando me descuido. Lo mato. Será que no hay más trapos a su alcance y sin importancia para morder que tiene que coger justo lo único bueno que me abriga…

Y por si alguien lo piensa, mi novio tampoco sale. La única actividad que hace solo es ir al super. El pobre ya tiene bastante con tener 3 trabajos y dormir. Y si tiene tiempo y ganas, comer. Y también está hasta el cogote de la caravana. El pobre con lo único que sueña ahora mismo es con una cervecita en una terraza española, y a poder ser con mi padre (así que ya sabes lo que te va a tocar cuando vayamos, papi).

Así que mi única actividad fuera de la caravana son los perretes, que como los paseo por el bosque y nunca hay nadie, ni me molesto en quitarme el chandal. El abrigo encima y a tirar. Mamá, si cuando llegue a casa me tiro dos días en el sofá balanceándome con las rodillas pegadas al pecho diciendo “no, a la calle no”, compréndeme. Son muchos días aquí metida y así de sopetón tanto contacto humano puede que me supere. Pero verás como en poco tiempo se me pasa.

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6 comentarios en “Salir o no salir, esa es la cuestión

  1. Con lo que te ha gustado la calle!! No te reconozco. Pero tu tranquila, veras que pronto vuelves a ser tu. Ahora en serio, eso de que vivas con tanto frio me parte el alma. Me pongo en tu lugar y para mi seria una pesadilla. Yo creo que ya me hubiera ido de ahi, hubiera hecho las maletas y le hubiera dicho a tu novio” buscame en españa”

    • Es lo que tiene un cambio de ambiente, que también cambian algunas costumbres. Pero esto va a durar el tiempo de poner un pie rumbo a España. Ya verás.
      El frío en sí no es tan malo, de verdad. Con algo de ropa se soluciona pronto. Se supone que las cosas tendrían que haber salido de otra forma. De todas maneras, yo no sería capaz de irme y dejarlo aquí.

  2. jajaja!! Hombre poniéndolo así yo tampoco íba ni de aquí a la esquina porque además el frío eso es lo que trae quedarse en casita calentita y no pisar la calle para nada.
    Desde luego con los perretes no hay quien se aburra. Ellos dirán que también se aburren y que tienen que entretenerse con algo mientras no estáis jajaja!!
    Muy bueno lo de ” no, a la calle no” jajaja!!
    No se puede tener más arte!!
    Besitos y feliz sábado!!

    • Más que el frío es todo lo que conlleva de preparación. Pero bueno, aguantaré hasta que nos vayamos y listo.
      Los perretes es que no paran. Se comen lo que pillan que se puedan llevar a la boca. Y créeme, hay cosas que por el tamaño jamás imaginarías que le entrara a Rafita en la boca. Hay que tener mil ojos con lo que tienen al alcance.
      ¡Besotes!

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